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YouTube se ha convertido en una corporación mediática tan chunga como todas

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Algunas razones por las que YouTube ya no es lo que era

Franc Sayol

09 Febrero 2016 06:00

YouTube ha perdido gran parte de lo que lo hizo excitante en primer momento.

Tú mismo puedes comprobarlo.

Abre Google Chrome, inicia una sesión de incógnito y entra en YouTube. El modo incógnito hace que no se tengan en cuentan los vídeos que has visionado anteriormente ni los canales a los que estás suscrito. Es decir, es como si entrases a YouTube por primera vez.

El panorama que te encuentras en la homepage es el siguiente: canales de cadenas de televisión generalista, canales de discográficas multinacionales, canales con nombres de marcas comerciales y canales de megaestrellas mundiales. También se recomiendan canales de youtubers, sí, pero, en el caso de España, únicamente los de gente como ElRubius o AuronPlay. Es decir; canales que ya cuentan con millones de seguidores.


¿Youtubers? Humor cafre, videojuegos, costumbrismo onanista y… bueno, ya está



En la misma homepage, encontramos la pestaña “Vídeos del momento”. Sobre el papel, debería ser una herramienta para descubrir vídeos que nos pudieran interesar. Pero lo que nos encontramos son vídeos de los mismos canales: AuronPlay, ElRubius, El Rincón de Giorgio, perxitaa... Todos con centenares de miles de suscriptores, y todos cortados por el mismo patrón: humor cafre, videojuegos, costumbrismo onanista y... bueno, ya está.

¿Pero y qué pasa si no te interesan ninguna de estas tres cosas? Búscate la vida; YouTube ya tiene su propia cultura hegemónica.



“Pero puedes suscribirte a los canales que gustan”, se podría argumentar. Por supuesto. Pero si cometes el “error” de pinchar en un vídeo de algún gran canal, YouTube seguirá recomendándote vídeos de dicho canal aunque sea obvio que no te interesa lo más mismo. Es decir, no te empuja a ver los vídeos que realmente quieres ver sino aquellos que a ellos les interesa que veas.

Puede parecer un planteamiento exagerado. Al fin y al cabo, tienes millones de vídeos y canales a una barra de búsqueda de distancia. Pero es un síntoma de en lo que se ha convertido YouTube.

Ya nadie pone en duda que el contenido online ha sustituido a la televisión como fuente de entretenimiento audiovisual preferida por los más jóvenes. Este trasvase de plataformas también ha supuesto nuevas oportunidades de negocio. Y también ha implicado que se acaben replicando los procedimientos que en su día hicieron aborrecible al viejo modelo.


YouTube ha terminado replicando los procedimientos que en su día hicieron aborrecible el viejo modelo



YouTube era la tierra de las oportunidades. Una plataforma en la que gente desconocida podía producir sus propios vídeos con pocos medios, encontrar a su audiencia y acabar convirtiéndose en una estrella. Durante años fue así, y todos asistimos al nacimiento de una nueva subespecie de entertainer: el youtuber. De pronto, era posible ganarse la vida haciendo vídeos en Internet.

Aunque con lentitud, las grandes corporaciones mediáticas empezaron a darse cuenta de que el futuro de la televisión (o, al menos, una parte importante del mismo) estaba en Internet. El ejemplo paradigmático de ello son los 1.000 millones de euros que, en 2014, Disney invirtió en la compra de Makers Studio, una red de canales de YouTube que incluye a estrellas del medio como PewDiePie, Bart Baker o EvanTube.



Cada vez hay más dinero en YouTube y cada vez hay más personas que sueñan en convertirse en youtubers profesionales. Dos factores que desembocan en la misma consecuencia: hoy es prácticamente imposible poder sacar adelante un canal de YouTube de cero. La única manera de conseguirlo es estar amparado por uno de los grandes nombres o dispongas de capital para hacer una inversión importante en la producción de tus vídeos.

Hace unos años, un estudio reveló que solo un 0,33 vídeos que se suben a YouTube alcanzan un millón de visionados. Actualmente, lo más probable es que el porcentaje todavía sea más ínfimo. Es una de las muchas estadísticas que ayudan a entender el abismo que separa a los grandes canales del resto de aspirantes.


Hoy es prácticamente imposible sacar adelante un canal de YouTube de cero. Solo puedes hacerlo si estás amparado por uno de los grandes nombres o dispones de capital para hacer una inversión importante en la producción de tus vídeos.


El problema es que YouTube ampara y potencia esta desigualdad con un sistema de recomendaciones que solo promociona aquellos vídeos y canales que ya cuentan con audiencias enormes. Es decir, aquellos vídeos y canales que, por lo general, tienen a una gran corporación o grupo mediático detrás. Es lógico. En estas grandes cifras es donde está el verdadero dinero de los anunciantes. Pero pervierte la función por la que originalmente nació YouTube.

La consecuencia de ello es la progresiva uniformización del contenido, la caída de la calidad y la falta de espacio para los creadores de contenido que intentan llegar a audiencias de nicho. Por cada vídeo de contenido original realmente interesante, tienes que escarbar entre 50 vídeos de pranks, alguno de los 74 vídeos que sube Buzzfeed al día o la última ocurrencia de alguna megaestrella televisiva como Jimmy Kimmel. ¿Cómo se supone que un youtuber que intenta abrirse paso tiene que competir con Jimmy Kimmel?



La concentración del poder también lleva a los abusos del mismo. Un ejemplo de este último ha sido el caso del The Fine Bros, que han intentado patentar un formato de YouTube que ni siquiera habían inventado. Otro ejemplo son las condiciones que YouTube impuso a las discográficas independientes cuando preparaba el lanzamiento de su servicio de streaming, amenazándolas con bloquearles de la página si no firmaban el acuerdo.

Por otro lado, cada vez son más los youtubers que denuncian que YouTube les ha eliminado su canal o les ha retirado la posibilidad de monetizarlo sin motivo aparente. Todas sus quejas van en la misma dirección: YouTube está creando nuevas normas sobre la marcha y las está aplicando sin dar explicaciones a nadie. Muchos de los que han alzado la voz son creadores de contenido cuyos ingresos dependen de sus vídeos y que han visto cómo se los han arrebatado sin que hubiera razón para ello.


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El problema es todavía más sangrante si se tiene en cuenta que, en cambio, hay centenares de canales que acumulan millones suscriptores posteando únicamente contenido reciclado y se les sigue permitiendo hacer negocio con ello. ¿Por qué? Probablemente, porque también sea un buen negocio para YouTube.

YouTube es una plataforma de lanzamiento de muchos creadores, pero ahora se ha convertido en un lugar hostil para la creatividad. Opacidad, desigualdad, abusos de poder, concentración de audiencia, censura, cultura hegemónica... O como reza la expresión que se ha convertido en el eslogan de facto de los youtubers cabreados: Ya no es YouTube; es TheirTube.


¿Cómo se supone que un youtuber que intenta abrirse paso tiene que competir con Jimmy Kimmel?



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