Columnas

Vs. the (Pop) World

Por Juan Manuel Freire

Vs. the (Pop) World   Juan Manuel Freire

Con la llegada a los cines de “La Red Social”, muchos han aprovechado para cantarle las cuarenta a Facebook y sus usuarios. Qué bien, alguien se atreve a rajar de Facebook en Scope, parecen decir. Yo tenía razón, mis amigos no, etcétera. Pero “La Red Social” no es tanto una película sobre la experiencia de Facebook como sobre la construcción de un imperio y las ganancias y los costes personales que conllevó para Mark Zuckerberg, quien, por otro lado, tampoco es que salga tan mal parado de su retrato cinematográfico; se presenta como un tipo encerrado en su planeta, difícil de llevar, pero también como un tipo con pocos pensamientos no ingeniosos y un personal sentido de la moda (nos referimos a esas chanclas Adidas). En el guión de Aaron Sorkin hay rastros de una nostalgia del mundo pre-internauta, pero la dirección de David Fincher, en su dinamismo, empuje e intensidad, no esconde una cierta fascinación e incluso admiración por Zuckerberg, el nerd que derrotó a los atletas. Sí, “La Red Social” es el “Ciudadano Kane” de las películas de John Hughes.

Lo que no es, desde luego, es la gran película anti-Facebook. No conozco a nadie que se haya ido de la red social tras ver “La Red Social”. Esencialmente, porque Facebook está bien. El medio no es el mensaje. Todo depende del uso que hagas de él. Claro, puede ser un patio de vecinas y la forma más rápida de despachar salvajemente a una exnovia –algo que nunca he visto, por otro lado–, pero también una fuente infinita de información y discusión, en un entorno más cerrado y personal que el de Google, ya que uno elige de quién quiere conocer opiniones, recomendaciones, o, por qué no, estados de ánimo. Personalmente, no veo el mal a un espacio donde cada día, a cada hora, a cada minuto, puedo saber algo nuevo sobre amigos o gente a la que admiro. Decía el crítico de cine Tim Lucas que él sacaba menos de “La Red Social” que de dos horas en Facebook. No estoy del todo de acuerdo, dos horas en compañía de Fincher y Sorkin dan para bastante, pero una opinión así de un grande como Lucas resulta refrescante.

Disappointing New Music Pitchfork, quién te ha leído y quién te lee. En las últimas semanas no solo has echado por tierra los últimos trabajos de El Guincho, The Hundred In The Hands y, hace poco, Darkstar (más en 5x140), sino que has elevado a la categoría de “Best New Music” un disco francamente irregular como “The Age of Adz”, de Sufjan Stevens. Ese 8,4 lo sitúa unas décimas por encima de “Seven Swans”, y es de recibo. Porque el nuevo disco de Stevens contiene momentos de los que causan Síndromes de Stendhal, como ese polvo entre princesa y bagre del último Apichatpong, pero se ahoga en torpes ritmos indietrónicos, usos desconsiderados del Auto-Tune o influjos de new age mal asimilados. Es el sonido de un artista huyendo de sí mismo –de su antiguo preciosismo y su otrora clásico sentido de la belleza y el arte–, pero dudo que hacia delante. Resultaba preferible, de lejos, el EP previo, “All Delighted People”, que en retrospectiva puede verse como una suerte de premio de consolación para quienes esperaban de su nuevo álbum más poesía que feísmo.

Ya no queda nada ‘uncool’

Entre las influencias claras del último Sufjan aparece Mike Oldfield, y no precisamente el mejor Oldfield –¿para cuándo una revisión por James Murphy de “Family Man”?–, sino el de los solos sin final. “Vesuvius” me deja un poco sin habla y no por los mejores motivos. La canción, por otro lado, forma parte de una mini-corriente de recuperación-rehabilitación de nombres poco respetados de los 80 por el indie actual. Hace poco, el programa noruego Lydverket emitió una entrevista a Phil Collins y, a modo de introducción, mostró clips de Alan Palomo (Neon Indian), Derek Miller (Sleigh Bells) o Anand Wilder (Yeasayer) hablando de su amor por Genesis y Phil Collins. Y luego tenemos a Gayngs, que tras versionar “Cry” de Godley & Creme ( “you make me wanna cryyy”) ahora se han grabado tocando “Eye In The Sky” de Alan Parsons por el campo. Parece un acto sincero y, además, es emotivo. Para bien o para mal, ya no queda nada uncool.

57 canales (y no hacen nada) El mes pasado me preguntaba, ya en el final, si podría seguir disfrutando de “The Big Bang Theory” ahora que sus actores –Jim Parsons, Johnny Galecki y Kaley Cuoco– han pasado a cobrar 200.000 dólares por capítulo. Reírse con Galecki será un reto particularmente crudo: salió dos años en secreto en Cuoco, como publicó hace poco el semanario rosa Us. Pero, en fin, habrá que intentarlo, porque si nuestras risas dependieran de las nuevas sitcoms de la rentrée, los músculos faciales seguramente se nos atrofiarían. “Outsourced” acumula chistes ofensivos (que se quieren blancos) sobre la población de la India. El único chiste de “Mike & Molly” es que la pareja titular está gorda. Pobre y mediocre. “$#*! My Dad Says” se convertirá pronto en “$#*! Nobody Sees”. Algo mejor, sin pasarse, es “Better With You”, un nuevo clon de “Friends” –su creadora es Shana Goldberg-Meehan, veterana de la serie– cuyos chistes sobre los contrastes entre las relaciones de diferentes generaciones huelen a naftalina. Y también podría haber cierto potencial oculto en “Running Wilde”, del creador de “Arrested Development” Mitchell Urwitz, o “Raising Hope”, de Greg Garcia, similar en paisaje y tono a su popular “Me Llamo Earl”. Si nada de esto funciona, casi mejor estar serio pero contento: “Mad Men” y “Rubicon” han acabado sus temporadas por todo lo alto.

Post-LOSTCierto es, de veras, Facebook puede arreglarte el día, aunque también hundirte en la miseria. Como cuando mi amigo Daniel Pérez Agudo recordó que estaba a punto de ver “La Constante” –el mejor capítulo de “Perdidos”– comentado por Carlton Cuse en vivo y en directo, en una masterclass en Madrid de nueve horas, auspiciada por la Fundación Autor. Si aquel día me hubiera tocado el Euromillón, habría seguido tocado y hundido. Su anuncio sirvió, por lo menos, para iniciar una formativa discusión donde unos dijeron que “Perdidos” no era para tanto y otros confesamos y proclamamos una añoranza cósmica. A la espera del improbable offshoot, podemos seguir a sus caras por la pequeña o gran pantalla. El remake de “Hawaii Five-0” (ver vídeo) cuenta con Jin (Daniel Dae Kim) como el Detective Chin Ho Kelly, en el original encarnado por Kam Fong. “30 Days Of Night: Dark Days”, la secuela directa-a-vídeo de “30 Días De Noche”, parece hecha para el consumo de los fans de “Perdidos”: la heroína es, atención, la inefable Nikki (Kiele Sanchez, una pobre sustituta para Melissa George), y también sale el pobre Michael (Harold Perrineau). Y el último añadido a ese ensueño geek que es “Mission: Impossible IV” es James Sawyer, o Josh Holloway. Su compañero de reparto Simon Pegg ya soñaba en Twitter con todos los imposibles apodos que recibirá de él.

Hasta que el corazón aguante

Sí, se admite. Tragarse entera “30 Days of Night: Dark Days” sólo porque salen Nikki y Michael es como escuchar el nuevo disco (flúor) de Ana Torroja por haber sido fan de Mecano. Para todo hay un límite, sobre todo para la voz de Torroja. Para todo, o para casi todo. Para el amor no debería haberlo, como recordaba Feist en “Limit To Your Love”, balada pop de reproche –en la intersección de Nico con Carpenters– ahora revisada genialmente por el semidiós post-dubstep James Blake. La versión llega acompañada por un sutil, emotivo videoclip de Martin de Thurah, quien lleva ya más de media década –recuperen su videoclip para “Human”, de Carpark North– creando imágenes musicales nada tópicas y poseídas por la magia.

Robyn, de nuevo

No, por favor. No esperemos a su inevitable aparición como álbum al uso para celebrar todas las virtudes del proyecto tripartito “Body Talk” de Robyn. Su presencia en esta columna empieza a resultar sospechosa –no, no, carezco de sangre sueca–, pero ante temas como “Indestructible” su ausencia sí sería digna de sospecha. Como ya hizo con “Hang With Me”, acústica en “Body Talk Pt. 1” y bailable en la segunda parte, Robyn ha convertido la balada que cerraba su anterior EP en dance-pop apto para todos los públicos y, sin embargo, tolerable. Más que eso: extático. ¿Por qué no suena esto en la radio? ¿Qué tiene que pasar? ¿Cuántos siglos tienen que pasar?

Filete de temporada Se advierte en la apertura de secciones como “Where’s The Beef?” en Stereogum o las llamadas rugientes en las calles al retorno de “Cotilleo Indie O De Bajura”: al público alternativo le gusta el gossip igual o más que a las señoras que bailan politonos alegremente en el plató de “Sálvame”. En esta columna se han detallado los enfrentamientos entre Bethany Cosentino y Marnie Stern, o Wyclef Jean y Sean Penn. En las últimas semanas, el público y la crítica se han enfrentado a Joaquin Phoenix por marear durante meses con una estafa que, en realidad, solo ha servido para construir un mockumentary muy por debajo de “Borat”. Pero más jocoso resulta el versus entre Shia LaBeouf y Frankie Muniz ( “Malcolm In The Middle”), ya antiguo y ahora revivido por el primero. En el programa de radio “The Bert Show”, LaBeouf se marcó una frase despreciativa al comentar su larga hilera de éxitos recientes: “Podrías poner a Frankie Muniz en cualquiera de las películas en las que he estado y esas películas habrían sido igualmente nº 1”. Y asegurando que no temía la venganza, añadió: “No voy a muchas fiestas y no salgo por zonas del tipo de Frankie Muniz”. ¿La respuesta del viejo Malcolm? Breve pero intensa (via Twitter): “Querido Shia Labeouf. Empieza a ser inquietante que no puedas dejar de hablar sobre mí. Son ya 12 años. No te conozco. Gracias”. Frankie tiene razón. Desde luego, si sales con Carey Mulligan, ¿qué más le exiges a la vida? Shannyn Sossamon

Si no recuerdan su nombre, no se preocupen. Hace demasiado tiempo que esta actriz no hace un filme realmente memorable: el último debió ser “Kiss Kiss Bang Bang”, de 2005, en el papel de la Chica del Pelo Rosa. (Antes nos habíamos enamorado de ella, sucesivamente, en “Destino De caballero”, “40 días Y 40 Noches” y “Las Reglas Del Juego”). Pero no se crean que Sossamon ha perdido el tiempo entre 2005 y 2010, porque ha tenido tiempo para, por ejemplo, tocar la batería en Warpaint, uno de los grupos de chicas –mira, mejor lo dejamos en grupos– más prometedores del reciente rock indie. Ahora que sacan el álbum, “The Fool”, Shannyn ya no figura en la formación, pero se ha encargado de dirigir el videoclip de “Undertow”. Ahora, a ver si también les cuela el tema en la serie en que participa, la adictiva dramedia hipster “Buscarse La Vida En América”.

Hay que entrar, claro

Además de “La Red Social”, hay ahora mismo en el cine otra película del todo inexcusable. La idea de un remake americano de “Déjame Entrar” –tan reciente, tan perfecta– parece un poco odiosa, pero en manos de Matt “Cloverfield” Reeves deviene una de las experiencias cinematográficas más emotivas del año. Un punto de vista más subjetivo y cálido –menos planos generales, más primeros planos–, una secuencia central de acción no incluida en el original y no apta para cardíacos, o un empleo magistral de temas pop (David Bowie, The Vapors, Culture Club) figuran entre sus peculiaridades; pero no son las únicas. En un mundo mejor, sin tantos prejuicios ni manías, debería estar nominada a premios –ya lo está a los Gotham– y figurar alto en listas del año. Pasen y pásenlo mal a gusto.

5x1401) Kurt Wagner & Cortney Tidwell/Invariable Heartache: El gigante y la promesa de Nashville, unidos para matar. Mejor cuanto más torch song.

2) Ben Folds & Nick Hornby/Lonely Avenue: El cantautor de culto pone la música, Nick Hornby la letra. Tenía que pasar y ha pasado a lo grande.

3) Antony And The Johnsons/Swanlights: Atmosférico, esquivo, fácil de escuchar, difícil de desentrañar. Solo chirría “Thank You For Your Love”.

4) Salem/King Night: Como Lil Wayne bajado de revoluciones y traído de los pelos de las noches de club a las noches de aislacionismo. Brutal.

5) Darkstar/North: Una maravilla de pop nocturno en (engañosa) baja fidelidad. Como el eslabón perdido entre los últimos Hood y Junior Boys.

Next: Hagamos campaña para fijar una fecha de lanzamiento en España del Blu-ray de “Apocalypse Now”, el remix dubstep de “The Room”, sobre quién van los temas de Taylor Swift, la siniestra Julie Christmas, la rehabilitación popular de Mel Gibson, “The Event”, algún beef, etc.

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