Columnas

Vs. The (Pop) World

Por Juan Manuel Freire

Vs. The (Pop) World  Juan Manuel Freire

Descubrir una ciudad mientras descubres un disco consigue que ese lugar y esa música queden unidos para siempre en tu cabeza, en una asociación a veces curiosa. Tras este agosto Finlandia ya no sonará en mi mente a black metal o Fonal, sino al dubstep-pop del “Outside The Box” de Skream, que escuché por primera vez mientras andaba hacia el monumento dedicado a Sibelius en el distrito de Töölö de Helsinki. (Me enganchó y se hizo mi banda sonora para despertar de profundos letargos en una cama de hotel demasiado cómoda).

A partir de ahora, si me hablan de Sibelius, quizá no piense tanto en valses tristes como en subgraves salvajes y sintetizadores de un futuro imperfecto. Es la última en una larga serie de binomios más o menos insólitos creados durante viajes: París me recuerda a los Islands de Montreal; Dublín suena a afro-beat en mi cabeza; y Nashville ya no me parece tanto la cuna del country como del art pop, tan sólo porque allí asistí a (y casi morí con) una actuación de Twin Sister. Les insto a compartir sus asociaciones músico-viajeras en los comentarios de abajo.

La vida post- OrigenEntre las muchas cosas bellas que pueden decirse de la película del año, “Origen”, una (quizá la más alta) es que puede llegar a cambiar tu percepción de la realidad. Aunque sea de forma momentánea, puede hacerte ver como una sutil, reptil amenaza cuanto te rodea: personas, calles, edificios, peonzas. Que su universo onírico sea tan poco onírico podría observarse menos como un problema que como un acierto: es un mundo casi como el nuestro y por eso resulta tan sencillo acoplarse, sentirlo e inquietarse; que Nolan y colegas hayan mantenido a raya los efectos demasiado llamativos tan sólo ayuda a la inmersión multinivel. Por cierto, a partir de ya, si me hablan de Piaf, lo primero que haré será pensar en Cobb… Y preguntarme de nuevo: ¿y si él mismo era el objeto de una inception en toda regla?

En los suburbios por fin

Si la imponente “Origen” se presenta como película a superar de este 2010, “The Suburbs”, de Arcade Fire, es el disco que más primeros puestos debería ocupar en las listas de fin de año. Puede sobrarle algo de metraje, pero brilla por su ambición cumplida, su diversidad feliz y fluida y, sobre todo, la altura de sus partituras. Canciones maduras sobre la madurez y los compromisos y depresiones que ésta conlleva, en una especie de retorno a la nostalgia de la infancia de “Funeral”. Oro absoluto para “We Used to Wait”, aunque sólo sea por ese verso que nos recuerda que solíamos esperar a que las cartas llegasen: ¿cómo hemos podido renunciar a esa preciosa agonía? Pese a todo, hay esperanza para la humanidad. Arcade Fire creen que podemos hacerlo bien si seguimos juntos. Por eso casi acaban con la melancólica pero inspiradora “Sprawl II (Mountains Beyond Mountains)”, un giro disco que, esperemos, no quede en curiosidad. Aquí la disfrutamos en directo y con dirección de Terry Gilliam.

Régine y Robyn

Soñar es gratis. O no. Gracias a “Origen” hemos aprendido el precio de soñar, aunque algunos tachen a la película de poco humana. Pero sueño con un disco en solitario de Chassagne, en clave electro-pop, en compañía de Robyn y colegas. La serie “Body Talk” de esta última se está perfilando como el gran acontecimiento del pop electrónico de este año (¿Lady Gaga? ¿En serio?), y si su primera parte dejaba sin habla, la segunda incluso la supera, por cruda, vibrante e intensa a rabiar. Corazón, cerebro y garra. ¿Un hito? ¿Solo uno? “Love Kills” (no es versión de Freddie Mercury).

Robyn - Love Kills

Para quienes sí tienen televisiónLa noticia televisiva más destacada de las últimas semanas es, por supuesto, ese homenaje de Weezer al Hurley de “Perdidos” a través del título ( “Hurley”, a secas) y la portada (un primer plano candid de Jorge García) de su nuevo disco, que siempre será mítico aunque sea tan flojo como “Raditude”. Por otro lado, hay que celebrar también el regreso de “Mad Men” –un reinicio animado, fresco, con promesa de relación S/M incorporada– y la llegada, también via AMC, de “Rubicon”, serie conspiranoica en la estela de grandes thrillers políticos de los 70 como “Los Tres Días Del Cóndor”, “Todos Los Hombres Del Presidente”, “La Conversación”… Baja tecnología, alta intensidad. Y por momentos una elegancia digna de James Gray. (En serio, no extrañaría nada verle dirigir un episodio.)

Caroline y la Iglesia del Sagrado Fantasma

Si necesita dar embrujo a una canción, llame a Caroline Polachek, aunque igual no la encuentra. Últimamente todos la necesitan, y así la hemos podido ver al lado de MGMT (versión de “‘Til Tuesday” en Bonnaroo), Sebastian Blanck (tres temas del injustamente ignorado “Alibi Coast”), Jorge Elbrecht de Violens (ese sobrecogedor “SGIN” de Justin Bieber recogido en el anterior Vs.) o Washed Out ( “You And I”). Y ahora la tenemos en “I Know, I Hear”, de Holy Ghost!, obra maestra de disco-pop retroactual donde el sintetizador Prophet 5 tiene, en apariencia, mucho que ver. Aunque haya Profeta Cinco por medio, como en “Alias”, el vídeo no lo dirige Jack Bender, sino Ben Fries.

Lindsay fantasmalDesde el último Vs., Lindsay Lohan ha tenido tiempo para entrar en la cárcel y salir de ella. Su estancia ha sido breve. 13 días. Quienes se compraran una camiseta con el lema FREE LINDSAY en Amazon, Cafe Press o Customized Girl tienen derecho a sentirse estafados, porque se les ha quedado anticuada enseguida. A Tri Angle Records se la trae al pairo si L. Lo está dentro o fuera: su mixtape de covers witch house de la susodicha, “Let Me Shine for You”, lejos de guardar algún tipo de intención reivindicativa, es un ejercicio de lujurioso experimentalismo pop donde Lohan es poco menos que un fantasma (como Britney Spears en sus dos últimos discos). Merece la pena descargarla y escuchar la clase de corrosión a la que han sometido Babe Rainbow, el mismísimo Oneohtrix Point Never o Laurel Halo a la pobre Lindsay. Quien espero que renazca: quienes hacen mofa de su debacle harían bien en ir al videoclub más cercano para alquilar “El Último Show” (Robert Altman, 2006) o, sin ir más lejos, “Chicas Malas” (Mark Walters, 2006). Es una chica mala, pero es buena.

Biblioplaya

Se supone que el largo verano está hecho para rescatar, por fin, esos volúmenes clásicos sin cuya lectura resulta imposible comprender todo lo que vino después, todo lo que leemos hoy, leeremos mañana y hasta el final. La segunda opción es arramplar con un puñado de las novedades editoriales de toda categoría apiladas en escritorio y aledaños; dejarse seducir por el morbo de lo reluciente y cristalino. Esto segundo hice, como cada verano, vamos. Pero fue fructífero, la mayoría de las veces. Me siento obligado a compartir algunos ítems filopop, como el primer número de “CBGB” (BOOM! Studios), una serie de cómics sobre el club, sobre los artistas que lo pisaron pero también su público; “Document And Eyewitness – An Intimate History Of Rough Trade” (Orion), una fascinante historia oral del sello británico y, en particular, su lacónico factótum Geoff Travis, a cargo de Neil Taylor; el último número ( “The Festival Issue”) de la revista literaria gratuita en PDF Five Dials, con escritos de músicos como Kele Okereke, Ryan Adams, Dean Wareham o un inspirado James Murphy; y finalmente, el libro de relatos “Everything Here Is The Best Thing Ever” de Justin Taylor (Harper Perennial), sobre la juventud, la confusión y la existencia, con múltiples referencias a Grateful Dead o Pixies y una hermosa defensa de la música como esta: “Es bueno, finalmente, simplemente pasar minutos con música –de cualquier clase– porque en silencio te caes fuera del tiempo. No. Es al revés. No caes fuera, caes dentro. Te quedas encallado, como si corrieras por el campo y fueras a torcerte el tobillo en una piedra. Y te quedases ahí”.

Scott Pilgrim vs. the (pop) worldOtra lectura recomendable es “Scott Pilgrim’s Finest Hour” (Oni Press), sexto y último volumen de la saga creada por Bryan Lee O’Malley. Más redondo que la película de Edgar Wright, si me preguntan, aunque me duela decirlo. Por cierto, pese a lo que dijera en su momento su creador, el final de tebeo y filme es el mismo; o sea, Scott se queda en ambos con la misma chica, cuyo nombre me ahorraré. Pero no se crean que la película carece de hallazgos, que los tiene y a espuertas, pese a contar con una estructura mejorable. Por ejemplo, toda su música (y su empleo), del score compuesto por Nigel Godrich a las canciones grungy de Beck para la banda de Scott, Sex Bomb-omb, pasando por las contribuciones de Broken Social Scene (ellos están detrás de Crash And The Boys) o esa recuperada versión de Sade ( “By Your Side”) a cargo de Beachwood Sparks, que mata literalmente en la película. Escuchemos “Ramona”, el tema de Scott-Beck dedicado a la repartidora de Amazon de nuestros sueños.

Beck - Ramona (Scott Pilgrim vs The World Original Sound)

M.I.A., el backlash continúa

Diplo no tendría precio en un “Sálvame” alternativo, porque si le tiras un poco de la lengua se desata. Y sus acusaciones contra Maya han seguido estas semanas con declaraciones como esta, en Pitchfork: “Es peligroso que no deje de sacar la política, porque en realidad ella no respalda nada en absoluto. Que los chavales puedan tener alguna clase de responsabilidad social, eso está bien. Pero si en realidad no tienen responsabilidad social y se están un poco escudando en ella, es algo inútil, o incluso peor”. Pharrell también tuvo unas palabras para la artista en el baile de mayo en el MET: “La mejor parte fue cuando Pharrell y yo nos peleamos”, contó Arulpragasam al Time Out de Londres. “Él me estaba regañando como un loco… Me decía: ‘sabes que no puedes seguir dándole a la gente esa mierda, tienes que pasarles el azúcar. Me ofendió un poco…”. Pero ahora acaba de lanzar M.I.A. un videoclip para “XXXO” que es absoluto eye-candy.

Víbora pop vs. víbora pop

Empezamos con cine bueno y terminamos con cine malo. Pero del tan-malo-que-es-bueno. Dos estrellas casi olvidadas del súper pop, Debbie Gibson y Tiffany, se enfrentan en “Mega Python Vs. Gatoroid”, una producción de los estudios especializados en plagios chusqueros The Asylum ( “Serpientes En El Tren”, “Transmorphers”, “El Tesoro Da Vinci”…). El beef que no se coció cuando ambas competían en listas, allá por los 80, toma ahora forma en esta monster movie sólo apta para cinéfagos. Debbie Gibson es una activista animal, Tiffany una guardaparques que la ha liado dando esteroides a unos cocodrilos. La segunda tiene las de ganar en las luchas cuerpo a cuerpo, porque ya participó en “Celebrity Wrestling”, pero habrá que ver la película (valor y al cocodrilo) para saber cómo acaba este duelo en la sima. Ya la comentaremos, girls/guys!

5x14 1) Best Coast/Crazy For You: De la reciente oleada de garage girly, Dum Dum Girls son aún mejores, pero Bethany Cosentino se hace querer. 2) School Of Seven Bells/Disconnect From Desire: Menos niebla, mejores canciones, y ciertos aromas (bienvenidos sean) de Dubstar. Cínicos abstenerse. 3) Shit Robot/From The Cradle To The Grave: Mucho de robótico, nada de mierdoso. Disco-pop sofisticado con cima en “Take Em Up 2”. Viva DFA. 4) Versus/ On The Ones And Threes: Riffs de los que no se olvidan y ganchos pop a mansalva en el regreso estelar de unos clásicos indie rock. 5) Magic Kids/Memphis: Pop tan familiar pero refrescante como el de Apples In Stereo. Sus cancioneros dieron brillo al verano. Alegría impúdica.

Next: El amor de Christopher Nolan por Michael Bay, Ra Ra Riot y otros grupos infravalorados del indie, la sitcom “Big Lake”, el drama presidencial de Wyclef Jean, la decepción de Klaxons…

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