Columnas

Utopia: paranoia y suspense en la mejor serie de televisión del momento

La joya actual de Channel 4, con permiso de “Black Mirror”, es esta mini producción sci-fi y criminal que ya está empezando a dejar huella entre los seriófilos más exigentes

Es la mejor serie del momento con diferencia, otra maravilla procedente del Reino Unido que no se puede dejar escapar. Paranoia, conspiraciones, asesinos perturbados, oscuros poderes operando en la sombra y alguna que otra risa. Imposible que no os guste lo nuevo de Channel 4.

Digerido el primer episodio de “Utopia”, no pude sacudirme del pescuezo dos pegajosas sensaciones hasta pasada una buena media hora después de los créditos: extrañeza y curiosidad. Estaba claro que esta producción británica no quería sólo jugar en las mejores ligas de la ficción televisiva, quería también ponerlas patas arriba durante un rato, subir las apuestas, dejar todavía más en evidencia, si cabe, las gastadas plantillas de género estadounidenses. Al igual que “Black Mirror”, otra serie de culto también de Channel 4, “Utopia” se sustenta en una estética moderna y un armazón narrativo desconcertante a la par que clarividente: el futuro de la series de televisión se masca como tabaco en las tomas, trucos, diálogos, trampas e incluso en la música de su particular universo.

Después de unos años de bonanza, la televisión vive un periodo de incertidumbre creativa; las ideas más pueriles se celebran como la llegada de la Relatividad General. En esta incipiente sequía donde el tuerto es el rey, los sibaritas tenemos que buscar con lupa productos que dejen huella, diferentes. Obras de artesanía que produzcan la misma excitación que sentimos en la época dorada del género. Y “Utopia” es este tipo de producto, la serie de culto que hay que seguir para poder pronunciar con todas las de la Ley la tirriosa frase: “yo la vi primero”.

Evidentemente, no llegará al paladar del seriófilo mainstream, ni siquiera tendrá la repercusión de los nauseabundos estrenos de la mid season americana de 2013, pero tiene costuras duraderas que van mucho más allá del simple disfrute reptiliano. Es decir, dentro de un par de años nos habremos olvidado de la mayoría de series que actualmente se bañan en las desmesuradas loas de muchas páginas web y columnas, pero con toda seguridad estaremos hablando de títulos como “Utopia” para referirnos a los precursores de un nuevo tipo de serie: más moderna, innovadora y en conexión directa con los gustos de una generación de televidentes muy exigente que busca entretenimiento y audacia a partes iguales.

No es mi intención extenderme demasiado en la sinopsis, pues nos enfrentamos a un origami con tantos pliegues de suspense que cualquier información que vaya más allá de lo básico podría hundirle la vida a los que todavía no han visto la serie. “Utopia” tiene como epicentro argumental una novela gráfica titulada “The Utopia Experiments”. El autor del cómic se suicidó, dejando en dicha obra un rastro de misterios que atraen a todo tipo de fuerzas, ansiosas por resguardar, unas, y exponer, las otras, los mensajes encriptados de sus ilustraciones.

Un hatajo de nerds paranoides en perpetua fuga; un inquietante asesino con nitrógeno en la sangre; una red de corrupción en la sombra que extiende sus tentáculos a todos los ámbitos imaginables de la política y la sociedad; un pez gordo del gobierno británico luchando contra una conspiración más grande que la vida; una aguerrida antiheroína, mezcla de Sarah Connor y Lizbeth Salander que responde al nombre Jessica Hyde y cuyo paradero es uno de los secretos más codiciados por las fuerzas del mal… Los contendientes en esta gran partida son variados y, por alguna razón, siempre se han movido en los márgenes de la sociedad. Y es ahí donde se disputa el combate. Fuera de la burbuja en la que vivimos la mayoría, en esa zona oscura donde se puede vislumbrar quién maneja los hilos y quiénes somos las marionetas.

Poco más voy a decir. Ya he leído por ahí más de un resumen plagado de chivatazos y “Utopia” es una serie que hay que descubrir sin GPS. Construyo estos párrafos después de haber visto el cuarto episodio –impactante final al más puro estilo “¿Quién Puede Matar A Un Niño?”–, con el convencimiento de que muchos se tendrán que torcer las cosas para que la serie se hunda bajo su propio peso. Si esta exaltación no os parece suficiente, ahí van algunas razones para verla que deberían convenceros. Leedlas o enviaré a Arby a vuestra casa.

10 razones + 1 para creer en “Utopia”:

1. Made in England. Todo dicho. Comienzo a estar harto de las series americanas. Algo falla en el engranaje del show business estadounidense. Lo que para el televidente era antes un no parar de producciones interesantes, ahora es una prospección salvaje en busca de alguna pepita ocasional en tierras de HBO, Showtime o FX. En el Reino Unido, por otra parte, las cadenas gordas se han preocupado de crear un formato, la miniserie, mucho más proclive a la excelencia. Esa concentración es fundamental: hay temporadas de series británicas que no superan los tres o cuatro episodios ( “Sherlock”, “Top Boy”) y valen mucho más que todos los capítulos de “The Good Wife” o “Falling Skies” juntos. La fórmula funciona, los guiones presentan una complejidad mucho mayor, tienes la sensación de ver un producto bien acabado, ajustado perfectamente a los parámetros y necesidades del argumento. Y no te cansas de él, los episodios son largos –una hora, generalmente– y los contenidos, adultos de verdad. En “Utopia” se habla de drogas, se folla (poco, pero se folla), se mata, se tortura salvajemente, se pone a prueba la moral y se traspasan líneas que jamás veremos mancilladas en las cadenas generalistas americanas. Y eso que no es ni mucho menos uno de los títulos más punks de la parrilla british. “Utopia” pertenece a esta estirpe de títulos preciosistas con acento británico en los que la calidad se antepone siempre a la cantidad: a ver cuánto tardan los americanos en encargar el dichoso y seguramente lamentable remake.

2. Mezcla de géneros. Desconcertante en muchos pasajes, con una capacidad lynchiana para generar una adictiva extrañeza, “Utopia” surfea de género en género con una despreocupación que seguramente los amantes del rancho televisivo encontrarán repelente. El thriller conspiranoico es la base, pero el guión recurre a momentos de comedia que rozan el surrealismo y se combinan con efectos dramáticos (y violentos) de gran potencia, lo que crea un caldo de cultivo emocional marcado por la imprevisibilidad. Hay misterio, acción, terror, ternura, romance, crítica y, si me apuran, hasta chispazos de retrato social; una compota de referencias con ingredientes muy dispares que se mantienen a raya gracias a la precisión con que el argumento va mostrando todas sus facetas a los ojos del intrigado espectador.

3. Where is Jessica Hyde? Cuando una serie consigue implantar en el cerebro del televidente una frase a modo de mantra obsesivo tiene mucho terreno recorrido, tiene una credencial gratuita de gran calado a su servicio. “Twin Peaks” lo consiguió con “Who Killed Laura Palmer?” y “Utopia”, en menor medida, lo hará con la sensacional catch phrase “Where Is Jessica Hyde?”. Se trata de la pregunta que Arby el asesino repite una y otra vez con la mirada perdida en un punto de fuga ignoto y con una pistola automática apuntando a la cabeza de sus interlocutores. El tono monótono de su voz, el pastoso acento británico y la repetición sistemática de la pregunta a gente que no tiene ni idea de quién coño es Jessica Hyde hacen el resto.

4. Paranoia. Llegado al cénit del cuarto episodio, ya no sé en quién confiar, no doy nada por sentado, no existen las certezas absolutas en mi hoja de ruta. Si lo que pretendía “Utopia” era sumirme en un estado de recelo constante lo ha conseguido. Nada es lo que parece, y todos parecen esconder agendas ocultas. Siempre hay alguien maquinando en las sombras. Sin tregua para la neurosis. La serie consigue sumirte en un estado de paranoia constante, a base de giros y trampas dosificadas con inteligencia, la mayoría de las veces, y con cierta gratuidad en ocasiones puntuales. El armazón de suspense de “Utopia”, en definitiva, es consistente y la trama se estructura en formato droga, esto es fragmentada, con sorpresas de aúpa, personajes insondables y misterios colocados como muñecas rusas infinitas: sacas una, pero siempre hay otra más pequeña escondida dentro que te perturbará todavía más el sueño.

5. Personajes secundarios. Cuesta determinar quiénes son realmente los personajes centrales de la serie. El grado de protagonismo e importancia es parejo en casi todos ellos. Lo cierto es que si tomamos al grupo de nerds como el núcleo, tendremos que rendirnos ante un desfile de secundarios perfectamente encajados en una historia poliédrica que se fragmenta en distintos escenarios y grupos de gente indefectiblemente interconectados. Jessica Hyde es quizás el más destacado y temible de los secundarios –por momentos parece la buena de la película, en otros una maldita psicópata asesina–, pero también brilla por su contagiosa y creciente paranoia el consejero del gobierno y putero Michael Dugdale. Sería un error olvidar en este apartado al siempre desasosegante Stephen Rea, interpretando al gran villano Conran Letts, un oscuro manipulador que desde su mesa de madera centenaria le hace la vida imposible a la humanidad.

6. Arby. Aunque secundario en la forma, en el fondo es el personaje más fascinante. El asesino medio retarded Arby, interpretado magistralmente por Neil Maskell, se mueve entre el patetismo, la psicopatía, la extrañeza y la comedia física. Pero que nadie se lleve al engaño, en sus torpes movimientos de autómata, su irritante forma de arrastrar los pies y sus maneras de retrasadito, se esconde una mente hecha jirones, una fuerza criminal emponzoñada por incontables traumas para la que matar (hombres, mujeres y niños sin distinción) es un acto rutinario . Por cierto, las golosinas de chocolate que siempre lleva en el bolsillo no son un elemento gratuito, ya lo veréis.

7. Violencia para estetas. Para un enfermo mental como yo, un ser abyecto siempre necesitado de pistolas, sangre, cabezas que explotan y torturas salvajes, “Utopia” es un bálsamo infalible. No os dejéis engañar por su música juguetona, sus momentos de humor y sus recursos visuales à la page, “Utopia” termina dejando cicatriz en las entendederas del fan merced a sus estéticos desvaríos ultraviolentos. Hay ojos que salen de sus cuencas, masacres de niños en una escuela, propietarios de tiendas de cómics gaseados… una sinfonía tarantiniana de sangre, muerte y dolor que, diablos, se agradece profundamente.

8. Equipazo. Detrás de “Utopia” encontramos a Dennis Kelly, responsable de la injustamente cancelada “Pulling” y, por lo que cuenta mamá Internet, un autor teatral dado a tocar las pelotas a las mentes más aseadas. Se nota que no le gustan los tópicos y que disfruta dejando moratón en los parietales del televidente. Kelly se ha aliado ni más ni menos que con Marc Munden, director de la magnífica miniserie británica “The Crismon Petal And The White”, y con Alex Garcia y Wayne Yip, directores también de otra serie referencial, “Misfits”. Por cierto, los fans de la serie de superhéroes juveniles reconocerán a Nathan Stewart-Jarrett en el papel del informático negro.

9. Banda sonora. La música de “Utopia” es rara de cojones, para qué andarse con rodeos. He dicho rara, no mala. Lo cierto es que, aunque cueste encajarla en la acción, nuestro cerebro se adaptará a su frecuencia de onda al segundo episodio y ya no podrá separar los chisporroteos de electrónica experimental –muchos juegos de voces superpuestos, beats digitales juguetones y efectos de minimal pop a la berlinesa– de la personalidad de la serie. Sin la música del chileno Cristóbal Tapia de Veer, autor también de la banda sonora de “Petal Crimson And The White”, “Utopia” perdería uno de sus elementos más exóticos.

10. Gran Hermano. Aunque funciona como un artefacto maléfico de entretenimiento, los que quieran profundidad y crítica, también quedarán ahítos con “Utopia”. La serie lleva el mito del Gran Hermano a las últimas consecuencias, en una sociedad sometida a poderes invisibles que lo controlan todo. Una realidad paralela que bien podría ser la nuestra y en la que resulta imposible esconderse sin ser detectado, sin que se conozcan todos y cada uno tus movimientos. La codicia de las grandes empresas. El sometimiento del ciudadano a sus dictados. Las conspiraciones de las grandes farmacéuticas… Pedir más sería invocar a Michael Moore, y no queremos que venga el gordo.

10+1. Todos el mundo es feo. Os parecerá una soberana gilipollez, y probablemente lo sea, pero “Utopia” es una serie que prescinde por completo del gancho sexual. Hay referencias al mete-saca, claro que sí, incluso se aprecia algún polvo furtivo, pero ni uno solo de los personajes responde a un canon de belleza mínimamente aceptable. La chica protagonista es una inglesa gordita, blancuzca y algo repelente. Sus compañeros son un morito tuerto y un negro que podría estar bueno si no gastara las apariencias de un geek agilipollado. Jessica Hyde, sin ir más lejos, es una tipa delgaducha de ojos saltones y demasiada fibra. Diablos, y Stephen Rea es más feo que una deposición de perro. No esperéis encontrar el factor sex symbol. Definitivamente, “Utopia” no es una serie para pajilleros.

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