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“The Trip”, una incursión de Michael Winterbottom en la comedia de la vida

El director británico vuelve a reclutar a Steve Coogan y Rob Brydon para filmar el equivalente en cine de series de televisión del estilo de “Seinfeld” o “Louie”

El director Michael Winterbottom y el actor Steve Coogan vuelven a reunirse en una película que, esta vez, trata sobre la vida de un cómico y los sucesos extraños acaecidos durante el rodaje de un documental, mezcla de comedia y realidad dentro de la ficción muy en la línea de series americanas como “Louie” o “Curb Your Enthusiasm”.

Uno.

Por mucho empeño que le ponga, aunque es posible detectar ciertas soluciones narrativas y recursos estilísticos comunes en sus películas, no consigo ver en los filmes del inglés Michael Winterbottom a un autor con una voz clara y fácilmente reconocible. Tampoco tengo claro, por la variedad genérica y temática de sus trabajos y lo insólito de algunas de sus propuestas, que él tenga esa concepción de sí mismo. Pero sí creo que es un buen director, una suerte de artesano prodigioso que manipula con mimo las historias y parece conocer siempre, incluso cuando arriesga, qué enfoque y tratamiento les va mejor. También creo que la mayoría de sus películas son notables y que tiene varias realmente extraordinarias. Cada una en su momento, estilo e intenciones, “24 Hour Party People” (2002), “Tristram Shandy: A Cock And Bull Story” (2005) y “Génova” (2008) son magníficas. A sus propuestas más inspiradas se suma “The Trip” (2010), versión para el cine de una serie de seis capítulos que el cineasta rodó para la BBC y de la que acaba de empezar el rodaje de otra temporada.

Dos.

El actor Steve Coogan es seleccionado por el periódico The Observer para hacer una ruta por los mejores restaurantes del Norte de Inglaterra. Acepta con la idea inicial de invitar –e impresionar– a su novia, pero el plan le sale rana y tiene que improvisar compañero de viaje. El elegido es el también actor Rob Brydon, colega de profesión al que conoce desde hace años y con quien mantiene una especie de amistad siempre cuarteada por las mismas variables: el ego (más pirotécnico en Coogan, pero también agudo en Brydon), la rivalidad y las envidias. Así arranca una road movie rural que parte del contraste entre esos dos individuos antitéticos, aislados durante unos días de sus entornos laboral, familiar e íntimo y, en consecuencia, indefensos, para plantear temas como la autoconciencia artística, el narcisismo, el compromiso profesional y sentimental o la sensación de deriva vital. No hay ni una sola idea lanzada con pereza. El director de “Código 46” (2003) dispara todos esos asuntos y deja que vayan cogiendo cuerpo con naturalidad tanto en los careos Coogan/Brydon como en los momentos de tregua, los más melodramáticos del conjunto.

Tres.

“The Trip” es una buddy movie tremendamente efectiva y atractiva por el carisma del dúo protagonista, la aparente ligereza pero tremenda lucidez con la que destila las preocupaciones de los personajes y su hermosa manera de trenzar los viajes físicos y emocionales de éstos. Pero lo que la hace realmente interesante es su manera de hablar, con la complicidad de dos actores extraordinarios, de la figura del cómico, de su amor por la profesión y de cómo se retroalimentan su sentido del humor y su vida cotidiana. Judd Apatow hizo algo similar en la magistral “Hazme Reír” (2009), pero con códigos distintos. Si el director estadounidense se acogía a la pura ficción y a una narrativa más o menos convencional (aunque es verdad que doblaba la película por la mitad) para armar su retrato, Winterbottom tantea una vía híbrida, se sitúa en un interesantísimo intermedio entre la ficción y la realidad.

Cuatro.

El director se aferra a un tipo de comedia, quizá más transitada en televisión que en cine, que los últimos años ha dado algunas de las propuestas más interesantes del género. Se trata de películas que, según el ángulo desde el que se miren, falsean la realidad o introducen elementos reales en la ficción. Comedias que ficcionan (a veces más y a veces menos) la vida de cómicos reales y sacan de esa perversión reflexiones brillantes sobre el humor como filtro, alivio o remedio de todo tipo de dramas y neurosis.

Matices a un lado (pues hablamos de propuestas de distinto tono y en torno a personalidades únicas, realmente peculiares), “The Trip” conecta en esta dirección con propuestas como las series “Seinfeld”, “Larry David” (“Curb Your Enthusiasm”), “Louie”, “Brody Stevens: Enjoy It!” o las recientes “Maron” e “Inside Amy Schumer”, en las que los cómicos protagonistas se interpretan (más o menos) a sí mismos. Aquí son Coogan y Brydon los actores que se prestan al juego (en parte ya lo habían hecho en “Tristram Shandy: A Cock And Bull Story”) para, al mismo tiempo, hacer humor y reflexionar sobre el mismo. No es la suya una comicidad fácil o para todos los gustos, como tampoco lo es la de los protagonistas de la mayoría de las series citadas. Y el duelo entre los actores entra a veces en un bucle que pide un conocimiento de su manera de hacer humor, de sus peculiaridades como cómicos, para no abrumar. Pero, aun en el caso de no saber demasiado sobre ellos, “The Trip” divierte, emociona y conmueve por la sabiduría con la que filtra la comedia en lo cotidiano a la vez que nos recuerda su presencia incluso en las situaciones más duras.

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