Columnas

“Sons Of Anarchy”: las claves de una serie de culto

Analizamos qué convierte a SOA en una de las series más interesantes de los últimos años, justo cuando comienza en Estados Unidos su quinta temporada

“Sons of Anarchy” es una de esas series que ha ido creciendo gracias al boca a oreja. Fox Crime acaba de emitir en nuestro país la cuarta temporada y en Estados Unidos se ha estrenado ya la quinta, que contra todo pronóstico, no será la última.

En septiembre de 2008 se estrenaba en Estados Unidos “Sons Of Anarchy”, una serie de moteros remotamente inspirada en Hamlet. A priori, la mezcla de Harleys y Shakespeare no sonaba nada bien, pero bastaba con ver un capítulo para quedar enganchado. Lejos del paraguas de HBO y sin el apoyo masivo de la prensa generalista (que casi siempre apostaba por otros títulos en sus páginas), la serie fue creciendo contra todo pronóstico gracias al boca a oreja y al apoyo incondicional de sus fans. Antes de que terminara la cuarta temporada, el propio Kurt Sutter (creador, director y guionista de la serie) anunciaba que habrá siete temporadas de “anarquía”, pese a que los pronósticos iniciales no eran precisamente alentadores. Y es que “Sons Of Anarchy” no es un blockbuster al más puro estilo “True Blood”, más bien se acerca al indiscutible estatus de serie de culto. Para entender el éxito de “Sons Of Anarchy” (en adelante, “SOA”) basta con acercarse a la fascinación que a día de hoy aún ejerce la vida sobre (dos) ruedas y esa libertad que se ha transmitido a través de la iconografía popular de las últimas décadas. Si a eso le sumamos una banda con un fuerte código de honor que nada tiene que envidiar a cualquier mafia y unos personajes complejos que se escapan del arquetipo de motero gañán empieza a ser más fácil comprender el éxito de la serie. Quien se acerque a “SOA”, eso sí, buscando una mirada arquetípica y complaciente al mundo de los clubs de motos, es mejor que se aleje, porque los personajes que pueblan la serie están a años luz de la simpleza con que se les ha tratado tradicionalmente en el cine: es fácil odiar a Clay Morrow, sí, pero también es muy fácil empatizar con Opie, admirar a Gemma Teller o comprender a Jax Teller.

1. Harleys, Harleys y más Harleys

“SOA” sería otra cosa sin las omnipresentes Harleys. Una obviedad, sí, pero las Harleys son también uno de los motivos por los que su audiencia es tan fiel. Basta con pasar un par de horas en el foro de la serie para comprobar que muchos de sus seguidores tienen una Harley y saben de qué habla “SOA”. Lo que para un mero aficionado sería un desliz que pasaría desapercibido, para los moteros sería un error imperdonable. Que Sutter ha dado en el clavo es incuestionable: hasta el mismísimo Sonny Barger, fundador del capítulo de Oakland de los Ángeles del Infierno, tiene un papel con el que hace cameos de tanto en tanto. Y es que con las Harleys no se juega: nada de subirse a una para hacerse una foto, ni de tocarla, ni de arañarla.

2. El club

SAMCRO es el capítulo original de Sons of Anarchy, el de los fundadores del club, que deciden montarlo a la vuelta de la guerra de Vietnam. No es que vivan al margen de la sociedad porque no les quede otra, sino que lo hacen por propia elección: he ahí otra de las claves del éxito de la serie, la de mostrar un grupo de misfits a quienes no les interesa formar parte de la clase media americana que aspira a tener dos coches y televisión por cable. Prefieren vivir al límite antes que aceptar un trabajo de nueve a cinco. Son heroicos antihéroes, orgullosos miembros de la white trash y no respetan más leyes que las de SAMCRO. Eso sí, el club es como una madre exigente o una pareja que no pasa ni media: lo que se vota se debe obedecer a pies juntillas. Hay un código de honor que nada tiene que envidiar al de ninguna mafia y que si se infringe no sólo lleva a la exclusión, sino incluso a la muerte. El club manda, y ese mandato es extensible a las mujeres de los miembros. Gemma Teller (en seguida hablamos de ella) lo deja bien claro: “si amas al hombre, aprendes a amar al club”.

3. La trama “hamletiana”

Ron Perlman, Hellboy aparte, nunca habría pasado de secundario de películas de Estrenos TV de no ser por el papel que le dio Sutter en “SOA”: nada menos que el líder del club. Un personaje antipático, oscuro pero indudablemente carismático y para el que Perlman parece haber estado preparándose toda la vida. Padrastro de Jax Teller, el hijo de su amigo muerto con quien fundó SAMCRO, y marido de Gemma. A medida que avanza la serie se va descubriendo su cara oculta y, con ella, se empieza a tejer esa trama inspirada en Shakespeare jalonada de traiciones. Uno de los grandes retos de la próxima temporada es desarrollar esta línea argumental sin que la serie se convierta en un culebrón. Un reto para el que Sutter dispone de dos temporadas más no previstas inicialmente.

4. Gemma Teller

Las mujeres no pueden formar parte del club: no es una machada del director, simplemente refleja una realidad. Existen clubs formados exclusivamente por mujeres, pero ni uno mixto. El de los clubs es un mundo machista y Sutter no lo obvia. A lo máximo a lo que puede aspirar una mujer es a ser una old lady: algo así como patrimonio exclusivo de uno de los miembros del club y para lograr ese estatus ‘privilegiado’ hay que comer mucha mierda por el camino. Gemma Teller es la old lady por excelencia y hasta ejerce poder en la sombra. Pero además, el de Katey Sagal es el mejor personaje femenino pasados los 50 jamás escrito en los últimos años para una serie: no se disfraza de veinteañera, no duda en hablar de su menopausia, no se resigna a vivir a la sombra de nadie y es capaz de plantar cara a quien haga falta, a veces incluso literalmente (su capacidad para romper narices es legendaria). Sólo por ver en acción a Gemma Teller, ya merece la pena seguir la serie.

5. Y si tienes ganas de más...

...y no te basta con la serie, puedes leer “Los Ángeles Del Infierno” de Hunter S. Thompson (la saga escrita por el periodista tras pasar una temporada con el legendario club) o ver cualquiera de las películas rodadas entre los 50 y 60 (que esas cintas se estrenaran en el apogeo de la contracultura no es casualidad): “Salvaje”, con Marlon Brando, “Easy Rider”, con Dennis Hopper y Peter Fonda, “Hell's Angels On Wheels”, con Jack Nicholson o “The Wild Angels”, dirigida por Roger Corman y en la que aparecen Nancy Sinatra y Peter Fonda recitando la frase que serviría de apertura del “Screamadelica” de Primal Scream: serie B y cultura pop en todo su esplendor.

Tags: , ,

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar