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Segunda temporada de “Girls”: las verdaderas chicas de oro

La mejor comedia del año según los Globos de Oro volvió anoche a la parrilla con buenas sensaciones, pero con algo de margen de crecimiento

La celebrada comedia de la HBO “Girls”, que retrata con mordiente los estilos de vida de cuatro veinteañeras neoyorquinas, volvió anoche a la parrilla estadounidense deparando algunos momentos especialmente lúcidos que justifican los dos Globos de Oro que se acaba de llevar. Cuidado: contiene spoilers.

La primera temporada de “Girls” acabó con las cuatro chicas haciendo más o menos lo que cabría esperarse de ellas, equivocarse, a priori, con sus decisiones. Para empezar, Hannah, en lugar de aprovechar que Adam por fin se sentía cómodo con ella y se abría completamente, escoge como nuevo compañero de piso a su ex novio (ahora) gay Elijah. Algo que a Adam ni mucho menos le hace gracia y que acaba desembocando en una calurosa discusión en medio de la calle en la que él le suelta un dardo envenado y muy clarividente: “Eres guapa y eres una buena escritora y eres una buena amiga. ¿Te piensas que por tener un sobrepeso de 11 libras sabes lo que es la lucha?”. A lo que ella sólo puede responder con un inocente: “ Tengo un sobrepeso de 13 libras y ha sido horrible para mí toda la vida”. Por su parte, su gran amiga Marnie también comete un error parecido. Cuando tenía cerca volver con su ex, Charlie, decide liarse con el maestro de ceremonias de la boda de Jessa y Thomas-John, ese ejecutivo “aburrido” que poco tiene que ver con su estilo de vida bohemio y al que conoce desde hace dos semanas. Y, por último, Shoshanna pierde la virginidad, pero se da cuenta de que con ello no se van a arreglar todas sus inseguridades.

El tráiler de apenas dos minutos que estrenó la HBO a finales de noviembre nos dejó claras algunas cosas sobre esta segunda temporada. Adam va a darlo todo (y, con esto, nos referimos a sus ligeras tendencias sociopáticas) para conseguir recuperar a una Hannah que parece muy cómoda en su nueva vida de mariliendre junto a su nuevo compañero de piso Elijah. Shoshanna sorprende con un cambio de actitud respecto a la última vez que la vimos con una confianza a tope, Jessa vuelve de su luna de miel aún convencida de que su boda no ha sido un error y la única que aún anda algo perdida es Marnie.

Una vez visto la premiere de la temporada, no engaña en absoluto el tráiler. Se puede observar que ciertos roles han cambiado entre los personajes. Algo que ya se dejó intuir al final de la pasada temporada cuando, por ejemplo, Adam reveló que estaba enamorado de Hannah. Ahora es ella la que tiene más seguridad en sí misma, consigue mantener su trabajo en la cafetería, sigue escribiendo y tiene un nuevo novio (interpretado por Danny Glover de “Community”, en el papel de un afroamericano republicano que seguro que dará mucho juego cómico, pero del que aún no vemos todo su potencial). Adam, con la pierna rota después del accidente del último capítulo de la primera temporada, es ahora un personaje necesitado de los cuidados de Hannah. Ella les atiende diligentemente, incluso le acerca un bote donde orinar, demostrando una madurez que también se extiende al tipo de relación que quiere con su nueva pareja. No quiere cometer los errores del pasado, pero a la vez no quiere que su relación deje de ser una relación si se imponen demasiadas condiciones, y al final del capítulo se da cuenta de ello.

También resulta interesante que la segunda temporada empiece igual que la primera. Hannah duerme esta vez bien pegadita a su nuevo compañero de piso, Elijah (recordad que en el piloto lo hacía con su entonces compañera y mejor amiga, Marnie). Es otro cambio de papeles, pero cuesta creer que su ex acabe teniendo el rol de Marnie en la vida de Hannah. Más bien parece una relación fruto de la imperiosa necesidad de cambio. Este triángulo, además, promete dar mucho juego. Mientras que Marnie había sido a menudo el faro que guiaba a una Hannah más bien perdida, ahora ocurre a la inversa, con una Marnie que ha perdido su trabajo y a la que su madre dice que ha envejecido. Ella es protagonista de uno de los momentos más hilarantes del capítulo, pues cuando se termina la fiesta de karaoke que Hannah y Elijah montan, éste charla con Marnie en el sofá, y le dice cómo sería imposible para ella ser un chico homosexual. Al final, y disculpen el spoiler, la pareja acaba liándose, pero en plena acción la jugada acaba en gatillazo cuando ella gira los ojos, un ejemplo más de que en esta serie las escenas de sexo están muy bien rodadas, con un gran realismo, aunque esta vez falta algo de sordidez.

En términos generales, “It’s About Time”, es un capítulo bastante satisfactorio. Si bien es cierto que todo gira en torno más a las relaciones interpersonales de los distintos personajes, se echa en falta algo más de mordiente respecto a sus estilos de vida. Está bien, por tanto, el momento en el que George, el novio mayor de Elijah, recrimina a los veinteañeros que su fiesta es un coñazo y que en las suyas, a estas alturas, ya estaría todo el mundo metiéndose rayas. Falta algún diálogo con más pegada como los del final de la pasada temporada, aunque los hay, esta vez, protagonizados de nuevo por Hannah y Adam ( “Cuando amas a alguien, no tienes que ser simpático todo el tiempo”) y alguna escena en la que la música tenga alguna incidencia mayor en la narración (aunque nos quedamos satisfechos con que suenen “Losing You” de Solange y la versión del “I’m Goin’ Down” de Bruce Springsteen a cargo de Vampire Weekend). Falta mucho por ver, como, por ejemplo, la vuelta de Jessa y Thomas-John al círculo de amistades, pero hemos tenido suficiente “Girls” para comprobar las razones por las que la serie se ha llevado el premio a mejor comedia y mejor actriz (Lena Dunham) en los Globos de Oro que se han celebrado esta noche.

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