Columnas

En busca de la nueva Sasha Grey: las chicas del porno que saltan al estrellato pop

El cine X es su disparadero, pero sus objetivos finales están más allá: en la música, el diseño, la moda y el cine convencional. Porn-stars como Stoya o Jessie Andrews redefinen la idea de lo ‘cool’

Pinchan por clubs de todo el planeta, diseñan joyas y escriben ensayos periodísticos. Sasha Grey no ha sido la única diva de la industria X con derecho a pasarse al mainstream. Las nuevas ‘it girls’ no sólo son rostros angelicales con hordas de seguidores en Instagram. También instruyen sobre lo que es un DVDA y filosofan sobre el capitalismo o la metafísica de las felaciones. Bienvenidos al reinado de las nasty girls.

Foto: Jesse Andrews por Terry Richardson

Trabajaba en American Apparel enseñando a la gente cómo vender camisetas. Tenía 17 años. Vivía en Miami y no veía la hora de demostrar su poderío practicando felaciones frente a una cámara. Lo hizo una semana después de cumplir los 18. Con 19 ya se había alzado con los premios más importantes de la industria porno (los AVN) gracias su papel de lolita introspectiva a la búsqueda de libertad en Portrait Of a Call Girl (Graham Travis, 2011) una película arty del estudio Elegant Angel con citas a Jean-paul Sartre , planos preciosistas y sello indie (además de calificación triple X). Ahora, con 21 primaveras, acumula 91 títulos a sus espaldas, 41.000 seguidores en Instagram, cerca de 150.000 en Twitter y hasta ha concedido la licencia para que se construya un molde de su propia vagina a escala que ya alcanza cifras de venta millonarias. Hablamos de Jessie Andrews, una rubia de rostro angelical, cuerpo adolescente y pecho incipiente que tiene todos los números para destronar a Sasha Grey como icono X de la cultura pop. Una vecinita de al lado que bien podría haber sido imagen de Ralph Lauren o Tommy Hilfiger, pero que ha preferido gritar insistentemente Fuck en tu plasma para delirio de los pornófilos.

Requisitos para hacerse con el mainstream no le faltan. Al igual que la morena de Sacramento que dividió a la tropa de “Entourage” a lo Yoko Ono y fascinó a Steven Soderbergh en “The Girlfriend Experience”, Andrews está dispuesta a conquistar a las masas a base de talentos que extralimitan la sexualidad en pantalla. Si Sasha explotó su faceta de DJ pinchando dubstep y hip hop en Las Vegas o Florida (por no hablar de su directo ambiental y gótico en el festival Unsound en la première en directo de su banda electrónica, aTelecine), Andrews llena clubs en Miami y arrastra seguidores con sus Girlfriend's Mix en Soundcloud: sesiones de deep house y disco (le fascinan Jamie Jones y Disclosure) para demostrar que, tal y como defiende, no sólo es “la chica del porno” –en el campo masculino, y muy cerca de aquí, tenemos a Max Cortés, que además de trabajar a destajo para Culioneros también pincha house; incluso hizo un PlayGround Mix). Pero volvamos a Jessie Andrews, que aún hay más. Porque Andrews, además de protagonizar escenas con ese mito andante que es Ron Jeremy o hacer cameos en videoclips dubsteperos de Miley Cyrus, diseña su propia línea de joyas, Bagatiba. Piezas minimal que ya se han visto en el cuello de Ellie Goulding o en las manos de estrellas de realities televisivos al otro lado del charco como el de Aubrey O'Day.

El hype de Andrews no tiene freno. La chica acaba de confirmar a Vice que, además de publicar EP con Ultra Records este verano, se pasará al diseño de moda con la firma británica Hype y venderá sus joyas en Topshop. Un pleno al quince que apenas le dejará tiempo para grabar porno. “Casi no voy a rodajes […] aunque no creo que deje de hacer escenas lésbicas”, afirma, para alivio de sus acérrimos.

"Stoya está empezando a ocupar (por fin) el lugar que se merece en el tablero de la cultura pop"

Y aunque Andrews parece estar en boca de todos (y en las fotografías de Terry Richardson), no podemos negar que la ‘porn girl’ que realmente nos pone –a todos los niveles, ya sea en modo intelectual, para irnos de cañas o para ponerle un piso en Torrevieja–, es Stoya. Esta morena escultural, con ascendencia serbia y escocesa, también se despacha en Vice (y en The Guardian), pero en forma de ensayos periodísticos tan agradecidos como la ‘ metafísica de las felaciones’ o ‘ las trampas de la monogamia’. Una freak de la literatura de William Gibson y Warren Ellis que ya demostró sus dotes lectoras en ese experimento del placer de Hysterical Literature y que tiene predilección por compartir las fotos de su gato, entre algún ‘selfie’ que otro, ante sus 125.000 seguidores en Twitter y otros 26.000 en Instagram. Con Tumblr propio de indispensable visita, se dijo que fue pareja de Marilyn Manson, aunque quizá el partenaire que más se le conoce es James Deen; el joven actor del porno que ha llegado a Hollywood de la mano de Bret Easton Ellis para coprotagonizar, junto a Lindsay Lohan, “The Canyons”, la nueva película dirigida por Paul Schrader, el que fuera guionista de “Taxi Driver” entre otros muchos trabajos de mérito. Stoya y Deen, juntos, son como Beyoncé y Jay Z, pero en versión X. En las redes ella le llama Daddy y él Prom Queen. Hasta hay tumblrs dedicados a la pareja (con Gifs bastante explícitos sobre su compenetración en pantalla). Pura ternura.

Si bien hasta ahora Deen era el que más atención mediática captaba, Stoya está empezando a ocupar (por fin) el lugar que se merece en el tablero de la cultura pop. Acaba de protagonizar la portada del Village Voice, donde explica desde su casa de Bushwick que su madre era una activa feminista, que folla ante las cámaras 46 días al año bajo el contrato de Digital Playground, el imperio del porno virtual, pero que el resto del tiempo se lo pasa debatiendo en las redes, dejándose fotografiar por Steve Klein o grabando videoclips haciendo cucharita con Amanda Palmer bajo la dirección de Wayne Coyne (de los Flaming Lips). No nos extraña, visto lo visto, que ya exista el honorífico fuckyeahStoya: Una bocanada de aire fresco ante soporíferas estrellas y blogueras a lo Gwyneth Paltrow o ante la inocencia bobalicona y cargante que surgió de la aproximación al gremio X de la HBO con los insoportables shows de Katie Morgan. Vamos, que reconforta saber que hay vida más allá del “Neü Sex” de Sasha Grey (apunte para los interesados: el libro de fotografías y autorretratos de Sasha anda revalorizado como pieza de coleccionista, ha multiplicado su precio casi por diez en apenas dos años; un ejemplar nuevo se vende en Amazon por 900 dólares).

Por si persisten las dudas sobre la evidente colonización de las nasty girls entre el pueblo llano, puede que alguno de estos síntomas (random) ayuden a marcar el cambio de ciclo: la Alta Costura y Karl Lagerfeld están rendidos a los diseños de lencería de la prostituta que se cepilló a Benzema y Ribéry siendo menor de edad ( Zahia Dehar), las blogueras drogatas que aconsejan sobre belleza con lemas como ‘no importa lo fea que seas, pillarás siempre que te marques un squirt’ ya tienen contratos millonarios para escribir sus memorias ( Cat Marnell) y la Asociación de Profesores de Reino Unido no puede creerse que a las colegialas les fascine imitar a las chicas del porno. Viendo como viene la cantera del gremio, la sumisión está garantizada.

Y para acabar, ¿cómo son las estrellas del porno fuera del porno, y realizando acciones de moda, música, esparcimiento cultural o simple diversión? Aquí puedes ver a las it girls más molonas en instantes prestados de sus trabajos en cine, sus subidas a Tumblr y sus cuentas de Instagram.

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