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Resumen 2013: las 100 mejores canciones del año (parte 2: del 20 al 1)

Seguimos con el repaso a los temas más destacados del año según la redacción de PlayGround. Hoy, los puestos de privilegio en la recta final

Hemos llegado al último tramo del repaso a las mejores canciones del año, un top 20 comentado tema a tema que reúne los hits, sorpresas y algún que otro guilty pleasure que más nos han movido en los últimos doce meses.

Y llegamos al tramo final de las mejores canciones de 2013 según PlayGround, 20 piezas comentadas que nos llevan a un reluciente primer puesto llamado a marcar una época. Pero el camino hasta llegar ahí todavía es largo, y se inicia con una de las últimas maravillas que nos ha dado el techno este año –editada en enero, y todavía fresca como una rosa en diciembre–. Si quieres escuchar la lista completa, puedes hacerlo con esta lista Spotify que hemos preparado para la ocasión (hay unas pocas ausencias de temas no disponibles en la plataforma, Boards of Canada, Four Tet y Forest Swords, aunque el grueso y lo más importante está aquí). Vamos allá.

20. Moiré: “Lose It”

Lose It” suena como si un científico con malas intenciones hubiese secuestrado a una diva del R&B y la hubiese encerrado en su laboratorio para hacerla cantar sobre sus improbables aleaciones entre boogie dopado y techno cavernícola. El resultado es un mutante que atemoriza y seduce a golpe de beat distorsionado. El experimento ha sido todo un éxito.

19. Autre Ne Veut: “Play By Play”

Arthur Ashin canta canciones de R&B como si fuera un predicador de descalabros emocionales. Sus interpretaciones son tan intensas que, de hecho, ni siquiera necesitaría de estribillos para erizarnos el vello. “Play By Play” lo tiene y, encima, recuerda a Prince, lo que la convierte en uno de los dardos más infalibles del conmovedor “Anxiety”.

18. Lorde: “Royals”

Con apenas 17 años, la neozelandesa Lorde ya se codea con los más grandes. E, indiscutiblemente, gran parte de culpa la tiene esta canción sobre la gente corriente que es todo un ejercicio de minimalismo pop y elegancia. Aparentemente es un anti-himno, pero no ha tenido problema alguno para mantenerse durante semanas en lo alto de las listas de ventas. Está a punto para repetir el efecto Adele.

17. Rhye: “The Fall”

Rhye se han alzado como uno de los grandes triunfadores de este 2013 gracias a canciones como “The Fall”, pura seducción R&B en la que su vocalista, Michael Milosh, te invita a que le hagas el amor desde el primer verso. También tiene un rollo Röyksopp primera etapa que enamora.

16. Kanye West: “New Slaves”

En un disco tan anti-singles como “Yeezus” es difícil jerarquizar canciones. Todas tienen miga. Veamos “New Slaves”: Kanye West se pasa gran parte de la canción vociferando provocaciones sobre dos espartanas líneas de sintetizadores luciferinas. Crece la tensión, se rompen los espejos del racismo y se escuchan historias sobre corridas en la boca de señoras pijas. De repente, todo salta por los aires por el impacto de un Frank Ocean caído del cielo que, en el colmo de la improbabilidad, acaba haciéndole los coros a una banda de rock húngaro de los 70. A sus pies, esclavo.

15. Austra: “Home”

“Home” es una prueba evidente de que Austra se han pasado definitivamente con su segundo disco, “Olympia”, a la música de baile. Aquí nos topamos con un elegante y relajado número de house adornado con piano, flautas y una percusión muy orgánica. Nos embriagó desde el momento en el que la escuchamos por primera vez.

14. Boards of Canada: “Reach for the Dead”

Hubo que desencriptar un código para poder escuchar “Reach for the Dead”, y el momento en que sonó fue como si se nos apareciera una divinidad solar: lo mejor de Boards of Canada –la sensación de misterio, el ambiente ingrávido, las notas como ilustrando una road movie de la mente, y finalmente el beat, ese beat tan 1996– se condensó en esta pieza maravillosa. Lo volvieron a hacer.

13. Justin Timberlake: “Mirrors”

Las canciones de Justin Timberlake en 2013 han sido largas, generosas, sin sentido de la medida. Pero en su caso, funcionan: son un derroche de encanto que, en la mayor parte del recorrido de sus dos álbumes lidian con conceptos como funk, jazz y swing. Pero de entre todas las piezas de la primera parte de “The 20/20 Experience”, una de las que sobresalen y perdurarán es “Mirrors”, sublimación de la balada tórrida para anuncios de TV, cortinillas, encuentros sexuales furtivos y momentos de canto solitario en la ducha. Mucha sacarina, pero de la buena.

12. Icona Pop feat. Chali XCX: “I Love It”

Sí, la canción se editó oficialmente el pasado año, pero no ha sido hasta este 2013 cuando ha llegado hasta el rincón más inhóspito del globo; no es de este año, pero es una de las canciones del año sin discusión. Escrita por una Charli XCX que seguramente se arrepiente de la cesión, “I Love It”, con su actitud punk y su melodía machacona, se ha convertido en una apuesta segura para los que salen de parranda y en ‘juernes’. Hasta Mario Vaquerizo ha querido sacar tajada de ella, y con razón.

11. Chvrches: “Gun”

Los sintes luminosos y saltarines de los escoceses han sido uno de los grandes protagonistas de la temporada. Su esperado debut no defraudó, pero si un tema destacó por encima del resto fue esta exquisita pieza sintética e hipervitaminada que desde la primera escucha consiguió encandilarnos.

10. Haim: “Falling”

Aunque cuando llegó “Days Are Gone”, el álbum de debut de las hermanísimas Haim, “Falling” ya estaba escuchada hasta la saciedad, esto no significa ni mucho menos que este himno optimista haya desgastado, pues sigue y seguirá siendo un perfecto ejemplo de que se puede saquear con elegancia el legado de Fleetwood Mac, en particular, y del pop mainstream en general, por el bien de la humanidad. Siempre nos saca una sonrisa.

9. AlunaGeorge: “Attracting Flies”

El álbum se nos deshinchó un poco, porque la mitad del material ya la conocíamos y la otra mitad no estaba a la altura. Pero a principios de año esperamos una locura, sobre todo por este anticipo nuevamente perfecto de la mano de AlunaGeorge: una melodía de azúcar cantada con júbilo por Aluna Francis y un moderno beat de R&B sintético al servicio de la apoteosis del pop. Cuando la clavan, lo hacen hasta el fondo.

8. Drake feat. Majid Jordan: “Hold On, We’re Going Home”

En las canciones en que canta, su otro yo rapea, en las canciones en que rapea, su otra mitad canta. Drake vive en una permanente bifurcación artística. En “ Hold On, We’re Going Home”, sin embargo, se centra en cantar como un príncipe pop y le sale uno de los mayores hits de su vida.

7. Daft Punk: “Get Lucky”

Con “Get Lucky” pasa lo mismo que con “One More Time”: puedes odiarla tanto como quieras, puede caerte gorda, pero no podrás quitártela de la cabeza en la vida: la línea dinámica de bajo aportada por Nile Rodgers transpira la esencia disco de Chic, la melodía de Pharrell es reconocible a la primera, y a la larga toda la canción da un buen rollo increíble. La puedes odiar, pero serás una persona amargada, que lo sepas.

6. Vampire Weekend: “Step”

Si algo demostró “Modern Vampires Of The City” es que Vampire Weekend se encontraban en el momento más maduro de sus carreras. Y un buen ejemplo de esa madurez es “Step”, una preciosa balada con clavicordio cuyas letras hacen referencia a la nostalgia de tiempos pasados. Para llorar a moco tendido.

5. James Blake: “Retrograde”

Cuando el 9 de febrero de 2011 James Blake interpretó por primera vez su versión del “A Case Of Love” de Joni Mitchell en la BBC, el mundo descubrió a un artista que buscaba trascender las trampas circunstanciales para mirar a los ojos de los gigantes. Una semilla de grandeza que, dos años después, ha aflorado definitivamente en “Retrogade”, la mejor canción del disco que ha culminado su traslación de productor con ganas de cantar a crooner que sabe producir. Sabíamos que tenía la mano rota para re-interpretar clásicos, ahora sabemos que también sabe componerlos.

4. Glass Candy: “Warm In The Winter”

Hay canciones que, sin saber uno muy bien el porqué, te dejan con una sonrisa bobalicona tatuada a fuego en la cara. Esta es una de ellas. Tras el empujón mediático que Johnny Jewel dio a Chromatics con “Kill For Love” (y la fascinación que generó todo el material del sello Italians Do It Better tras el estreno de “Drive”), quiso recuperar para abrir la compilación “After Dark 2” esta “Warm In The Winter” a la que pocos prestaron atención cuando apareció allá por 2011. Más vale tarde que nunca. Ese oleaje de sintetizadores analógicos marca de la casa y la presencia de una extasiada Ida No proclamando a los cuatro vientos que nos quiere convirtieron estos casi siete minutos en un apoteósico himno sobrado de sensibilidad y belleza retro. Necesitamos en nuestras manos un nuevo largo de Glass Candy para 2014.

3. Arcade Fire: “Reflektor”

Quizá no sea la mejor canción del cuarto álbum de Arcade Fire, aunque muchos opinarán que sí: la razón por la que hemos escogido “Reflektor” va más allá incluso de sus méritos objetivos porque es el tema que mejor refleja el cambio que se ha observado en los canadienses con su nuevo trabajo. Esta es una pieza en la que se nota la mano de James Murphy por todos los costados, y eso sólo puede significar una cosa: baile, diversión y desenfado. Aquí tenemos a unos Arcade Fire más desmelenados que nunca, adoptando la música disco como si fuese suya de toda la vida. Y, encima, hay unos coros de David Bowie. ¿Qué más pedir?

2. Disclosure feat. AlunaGeorge: “White Noise”

Desde que la oímos por primera vez a principios de año, meses antes de que tanto Disclosure como AlunaGeorge editaran sus respectivos álbumes de debut, esta colaboración entre dos de las ‘next best things’ británicas sonaba a clásico instantáneo. La chulería vocal de Aluna Francis, esos bajos tan bien esculpidos por los hermanos Lawrence y ese estribillo que clamaba al paraíso del UK garage hicieron del tema una auténtica bomba de relojería para ser degustada en las pistas de baile. Pasan las semanas y no ha perdido fuelle alguno, por lo que es lógico que se alce como una de las canciones que mejor han definido este 2013 crucial para las carreras de ambas formaciones.

1. The Knife: “Full of Fire”

En nueve minutos pueden pasar muchas cosas, y todas las que ocurren en “Full of Fire” son milagrosas: a modo de resumen de la tormenta de ideas que se desata en “Shaking The Habitual”, aquí tenemos la línea habitual de desarrollo de The Knife, esa suerte de synth-pop gélido como surgido del un bosque antiguo como el tiempo, entonado con voz de bruja, pero con un encadenamiento de giros a cada cual más épico y desconcertante: sonidos afilados surgidos de las sesiones de electroacústica de Karin Dreijer, lo que parece un muñeco de goma imitando la voz de un pato mientras ella gimotea y conjura a los demonios, un beatboxing satánico, un desarrollo certero hacia un tipo de techno casi industrial. En otras manos, esto sería un sinsentido, como un amasijo de hierros desorganizados. Pero cuando The Knife decidieron que girarían hacia el baile, lo han hecho de una manera inédita hasta el momento. Una locura.

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