Columnas

Quemar después de leer #009

Los diez (más uno) libros y cómics del momento

Nueva remesa de libros interesantes para tu biblioteca pop. En noviembre nos centramos en títulos firmados por Alan Litch (en colaboración con Will Oldham), Dean Wareham, Kiko Amat, Miqui Otero, Colston Whitehad y otros paseos por la música, la crisis y el fin del mundo.

La cosecha literaria prenavideña es aventuresca y ligeramente sórdida. Sí, el disparo de salida lo da, cómo no, el brillante Donald Ray Pollock, que ha escrito una primera novela que es un combate de boxeo en el desierto ( “El Diablo A Todas Horas”), con parejas de asesinos en serie y predicadores malditos. Y luego está el Elige Tu Aventura 2.0 que firma Miqui Otero para Blackie Books ( “La Cápsula Del Tiempo”) y el regreso de Kiko Amat, con la historia de un cuarentón al que su mujer ha dejado y que tiene que vérselas con un ERE del tamaño de un transatlántico en el periódico para el que trabaja ( “Eres El Mejor, Cienfuegos”). En el apartado musical, brilla la entrevista que Alan Litch le hace a Will Oldham (y que edita Contra Ediciones) y la historia de un pianista prodigio en la Sofía (Bulgaria) de los 80, “Jóvenes Talentos”. Y luego está el Manual para Sobrevivir en una Granja creada para la Ocasión y por Aborrecimiento del Mundo que escribió una señorita llamada Dolly, Dolly Freed, a finales de los 70, después de pasar cinco años viviendo de lo que cultivaba en una casa a las afueras de Filadelfia ( “Vida de Zarigüeyas”). Oh, y el regreso de Max a la novela gráfica, antes de que firme la portada del próximo disco de Howe Gelb. Y la última entrega de la versión papel de la serie que protagoniza Dexter Morgan, ahora en estado de gracia. ¿Vamos con el repaso a las novedades?

Donald Ray Pollock: “El Diablo A Todas Horas” (Libros Del Silencio)

Del perverso y desesperanzadoramente brillante autor de esa bomba con aspecto de autocaravana abandonada a las puertas de un motel cochambroso que constituyó “Knockemstiff” llega una primera y más que prometedora durísima novela que mezcla la imaginería del gótico norteamericano con la crudeza de la novela negra más descarnada en una trama adictiva y contundente, que replica y expande la intensidad de sus mejores relatos. Toda una muestra de músculo narrativo que arranca cuando Willard Russell, veterano de la Primera Guerra Mundial, descubre que su mujer está en las últimas y decide que sólo Jesús puede salvarla. Así, el tipo monta un altar en pleno bosque, se entrega a arduas sesiones de oración que, poco a poco, se tornarán peligrosamente sangrientas. Sesiones en las que participará su hijo Arvin, verdadero protagonista de esta historia, que crece en busca de su propia versión de la justicia, rodeado de personajes tan particulares como siniestros, entre los que destaca la pareja de asesinos en serie que forman Carl y Sandy Henderson; el fugitivo Roy, predicador circense y febril, y su compañero Theodore, guitarrista paralítico; el religioso Preston Teagardin, cruel, sádico y lascivo, y el sheriff corrupto Lee Bodecker. Con semejante artefacto, la leyenda Donald Ray Pollock no hace más que crecer.

Dean Wareham: "Postales Negras" (Sones)

Como dijo el otro día Juan Francisco Ferré, flamante y retorcido ganador del Herralde de Novela de este año, "lo único que no está en crisis en España es la literatura". Él se refería a los escritores, pero nosotros le tomamos la palabra para referirnos también a las editoriales. Porque este mes se estrena el sello literario de la discográfica Sones, y lo hace con las crónicas del que fuera guitarrista y vocalista de Galaxie 500, Luna y Dean & Britta, Dean Wareham. Definido como "el relato definitivo acerca de los sueños, tormentos y entresijos del mundo del rock independiente, a lo largo de una época en la que la industria musical cambió para siempre.", el libro de Wareham es un dibujo, a color, a veces, a colores sucios, porque el 'underground' es lo que tiene, que a veces se vuelve algo turbio, de lo que ha ocurrido los últimos 20 años. De lo que le ha ocurrido a él y lo que nos ha ocurrido a todos, críticos, músicos, fans. No, no estamos hablando de la primera novela de Micah P. Hinson, un homenaje a su adorado John Fante, ni de la autobiografía (dolorosamente hermosa) de Mr. E (Mr. Mark Oliver Everett). Estamos hablando de un libro que es pura Historia viva del 'indie' norteamericano, y, por extensión, mundial, que, además, para la ocasión incluye un capítulo extra y prólogo del crítico Ignacio Julià. 'Must' es poco.

Alan Licht: “Bonnie 'Prince' Billy Por Will Oldham” (Contra Ediciones)

¿Por qué Will Oldham decidió un buen día dejar de llamarse Will Oldham? ¿Por qué empezó a editar discos con el por entonces improbable nombre de Bonnie 'Prince' Billy? ¿Y por qué empezó a editar tantos discos? ¿Por qué empezó a editar discos sin parar? ¿Por qué empezó a colaborar con todo el mundo? ¿Y por qué antes se había hecho llamar Palace? ¿Acaso creció en un palacio? Y lo más importante, ¿se afeitará algún día su estropajosa barba pelirroja? Casi todas estas preguntas las contesta el propio Will en “Bonnie 'Prince' Billy Por Will Oldham”, el libro que el cantautor firma a medias con el también músico Alan Licht, el más lúcido entrevistador que se ha topado hasta el momento con el de Kentucky. Al libro, como no podía ser de otra manera tratándose del bueno y muy prolífico de Will, le acompaña un EP llamado “Now Here's My Plan” en el que Oldham se reversiona a sí mismo (en concreto, reversiona temas que hacía diez años que no tocaba, entre los que figura “I See A Darkness”). Por fin ha llegado el momento de La Verdad. Y es una de esas verdades que incluye jugosas anécdotas. Una de esas verdades que molan. Y mucho.

Miqui Otero: “La Cápsula Del Tiempo” (Blackie Books)

Imagina que TÚ eres el protagonista de una novela. Sí, TÚ. Colega, TÚ, sí. Como en aquellas viejas historias de Elige Tu Propia Aventura sólo que pasando de monstruos y de islas del tesoro y de ese tipo de cosas de críos y adentrándonos en La Noche Barcelonesa, así, con mayúsculas. TU cometido será el de llegar al lugar en el que has quedado con tus colegas para desenterrar una cápsula del tiempo, una de esas cajas que se llenan de cosas de otra época y que se entierran y se dejan reposar durante años (en este caso, 20) para acabar siendo desenterradas y devueltas a la vida cuando esas cosas ya se han pasado de moda y resultan más nostálgicas que un Gizmo en Navidad. Hablando de Navidad, todo ocurre, todo TE ocurre, la Noche de Reyes, la Noche de Reyes de este año, 2012, y en tu camino se cruzan tipos que dicen poseer exultantes máquinas del tiempo y que te proponen viajes al pasado como quien propone cruzar la calle y entrar en el primer bar que encontréis a tomar un carajillo, y otros chiflados por el estilo. Su autor es el (pop) autor de “Hilo Musical” que define este, su segundo asalto, como un Elige Tu Propia Aventura 2.0. ¿Qué, te animas a colarte en un libro OTRA VEZ? Y no es un libro cualquiera, es un libro objeto, repleto de mapas y dibujos, a cargo del superdotado Jonathan Millán (responsable de la Agenda del fin del mundo de Blackie Books), un libro que pretende no soltarte. Qué, ¿te atreves? ¿Te atreves?

Dolly Freed: “Vida de Zarigüeyas” (Alpha Decay)

He aquí el libro que escribió y publicó la ex campesina temporal Dolly Freed después de pasar cinco años viviendo SIN NADA. Y con SIN NADA aquí nos referimos a sin un empleo, sin apenas cosas materiales, con lo puesto. Era otra época, sí. Los años 70. Pero como hoy, había quien estaba harto de trabajar sin parar para malvivir en un minúsculo apartamento. Como manifiesto antisistema y jugoso manual de gastos superfluos y muestra de que, sí, Otra Vida Es Posible, “Vida de Zarigüeyas” repasa los cinco años que la protagonista y su padre pasaron en una casa de las afueras de Filadelfia viviendo de lo que ellos mismos cosechaban, pescaban y cazaban. Con apenas 700 dólares anuales, los Freed desafiaron al por entonces ya creciente consumismo convirtiéndose en improvisados campesinos sin sacrificar cierta apariencia de clase media. Dolly explica con un estilo encantador cómo ser perezosos sin perder la dignidad mientras vivimos con holgura y disfrutamos (por fin) del tiempo de ocio. Porque sí, la libertad existe, y está ahí fuera. Esperándonos.

Kiko Amat: “Eres El Mejor, Cienfuegos” (Anagrama)

Cienfuegos estaba llamado a la grandeza, pero la grandeza pasó de largo. Es noviembre de 2011 en Barcelona, y mientras el país se hunde en una crisis sin precedentes, Cienfuegos tiene otra crisis de la que ocuparse: la suya. Su mujer acaba de echarle de casa. Pero eso no es lo peor. Lo peor es que tiene nuevo novio. Y que su hijo se ha quedado en casa, con ella. Porque no tiene edad de elegir (el crío acaba de cumplir tres años) y porque, quién sabe, quizá si la tuviera también elegiría quedarse con su madre. Cienfuegos está triste, muy triste, y acostumbra a pasar bajo el balcón de su casa, su ex casa, la casa en la que su ex probablemente se esté acostando con su nuevo novio, cada noche, a las tres. Cienfuegos también tiene miedo. Miedo a que le echen del trabajo. Cienfuegos trabaja en un periódico y el periódico está pasando por un mal momento. Como el resto de periódicos. A la prensa la está devorando la crisis y a Cienfuegos, la incertidumbre. Cuando el tipo (que, a todo esto, ronda los 40) cree que todo está perdido, entra en escena Defensa Interior y todo cambia. ¿Y cómo demonios consiguen que todo cambie? Tendrás que leer para descubrirlo. Pero te daremos una pista. Defensa Interior es un dúo musical. No, tiene nada que ver con el Dúo Dinámico. Lo que hacen es música industrial. Sí, música industrial. Kiko Amat ha vuelto.

Nikolai Grozni: “Jóvenes Talentos” (Libros Del Asteroide)

A las palabras, en la Sofía de los 80, las carga el Diablo, mejor dicho, las carga el Capitalismo, algo que el protagonista de esta historia, inocente escapista, no tarda en aprender y a lo que debe hacer frente a la vez que se mide al resto de monstruos de la adolescencia. “Jóvenes Talentos”, del ex monje budista Nikolai Grozni, es algo así como una versión búlgara (y musical) de “El Guardián Entre El Centeno” en la que la música toma la palabra y demuestra cómo puede ayudarnos a luchar hasta contra los devoracerebros, entendidos estos, en este caso, como todo aquello que un régimen, en concreto, un régimen comunista, pueda lanzar contra nosotros. El protagonista de esta historia se llama Konstantin, tiene 15 años y es la clase de chico que intenta huir de todo lo que le rodea a través de Chopin, Debussy, Bach y ese tipo de genios. Konstantin vive en la Escuela de Música de Sofía para Jóvenes Talentos, donde todo está hecho de sonido (de voces de soprano, de trompetas, tubas, vibráfonos, de delicados acordes de piano), un lugar privilegiado, como el sanatorio de “La Montaña Mágica” de Thomas Mann, a salvo del mundo, del mundo real, aquel en el que utilizar las palabras es un pecado. Utilizar cualquier tipo de palabras. Sobre todo, las que tienen que ver con todo lo que implique aborrecer el comunismo. Y si no, que se lo digan a Igor El Cisne, el profesor de música de cámara, que le aconsejó que leyera a Nietzsche, y que luego se convirtió en uno de esos tipos que merodean por las calles y con los que nadie quiere cruzarse porque están locos.

Colson Whitehead: “Zona Uno” (Planeta)

Pongamos que se acerca el Fin del Mundo. Pongamos que se acerca el Fin del Mundo de verdad. ¿Qué hacer? Podemos cruzarnos de brazos y esperarlo. O podemos adelantarnos y leer antes de que llegue una de esas novelas apocalípticas que no sólo tienen buena pinta sino que son realmente buenas. Aunque tengan el aspecto de Otra Típica Novela De Zombies De Esas Que Prefieren Hablar De Infectados. Bien. En este caso, se titula “Zona Uno” y la ha escrito un tipo llamado Colson. La historia es ya un clásico de los inicios del siglo XXI: una extraña plaga ha asolado la Tierra, en particular, ha asolado Manhattan, porque todos sabemos que Manhattan es la Tierra, al menos, es su representante, el continente que todo lo contiene, y el mundo se divide en Sanos e Infectados. Pero, eh, en este caso, lo peor ya ha pasado y la situación está bajo control. Es decir, hay un gobierno que ha hecho los deberes y ha aislado a los Infectados. Así que los Sanos pueden seguir viviendo como si nada hubiera pasado. Hasta que un tipo llamado Mark Spitz se interna en la Zona Uno y descubre algo que no debería haber descubierto. Sí, claro, la sorpresa de la que toda historia debe partir. Y la historia, en este caso, empieza así: “Siempre había querido vivir en Nueva York”. ¿Y quién no?

Pablo Gutiérrez: “Democracia” (Seix Barral)

Pablo Gutiérrez, flamante chico Granta y ex autor de Lengua de Trapo, se estrena en Seix Barral con una novela que es una radiografía del momento actual. Septiembre de 2008: la caída de Lehman Brothers hace temblar al mundo. En especial, a aquellos que habían firmado una hipoteca hacía no demasiado. Entre ellos se cuenta Marco, que hasta la fecha tenía una hipoteca y muchos planes de futuro, pero que ese mismo día es despedido. Su tragedia no es peor que la de millones de personas; su reacción sí lo es: de noche, Marco sale a la calle y comienza a escribir versos en las paredes de la ciudad, convirtiéndose en fuente de inspiración para tres jóvenes anarquistas. George Soros, el inversor antisistema que amasó una fortuna con la burbuja financiera, inspirará a Marco para vengarse de su jefe. “Democracia” se vende como la intrahistoria de una prosperidad que nunca existió, una prosperidad que fue desde el principio una bomba de relojería a punto de estallar. Apta para todo aquel que quiere seguir indignándose.

Waguin Ghali: “Cerveza En El Club De Snooker” (Sajalín)

Pensemos. ¿Cuántas novelas ambientadas en El Cairo hemos leído? Si la respuesta es cero, es que aún no conoces a Waguin Ghali, el malogrado autor de “Cerveza En El Club De Snooker”. Normal. Hasta ahora nadie se había atrevido a publicarlo. Pero el tío es bueno. Es buenísimo. La única pega es que sólo tiene una novela. Porque una sobredosis de somníferos se lo llevó al Otro Mundo antes de la cuenta. Bien. Pero al menos escribió una novela. La novela de la que estamos hablando. “Cerveza En El Club Snooker”. ¿Y de qué va “Cerveza En El Club Snooker”? Muy sencillo. De dos viejos amigos que han pasado buena parte de su vida en Londres y que, a su regreso a El Cairo, su regreso a El Cairo de Nasser, tienen que conformarse con una mezcla de cerveza, whisky y vodka. Los dos amigos son Ram y Font. Font sobrevive con el escaso sueldo de empleado de club, mientras que Ram malvive con la calderilla de su rica tía Noumi. Echan de menos Londres pero sobre todo echan de menos la libertad y se preguntan si valdrá la pena luchar por ella en un país en el que la esperanza es lo primero que se pierde. Una buena manera de estrenarse en la literatura egipcia de tintes ingleses.

Max: “Vapor” (La Cúpula)

El que fuera primer Premio Nacional de Cómic ha vuelto. Por fin. Seis años después de publicar su exitoso “Bardín el Superrealista” Max regresa con “Vapor”, la historia de Nick, un tipo harto de todo que se muda al desierto a meditar. A meditar y a convertirse en algo que no tiene nada que ver con lo que fue. ¿Y qué fue? Un tipo como el resto. Demasiado estresado. Demasiado aburrido. Demasiado de todo. ¿Y qué hay en el desierto? Pues un puñado de personajes extraños. Para empezar, hay un gato (o lo que parece un gato) que le tienta a salir con mujeres. Mujeres. Algo de lo que Nick (Nicodemo en realidad) no quiere ni oír hablar. Luego está el pájaro. El pájaro llamado Juanita. Que se dedica a alimentar a Nicodemo. Le da de comer y de beber. ¿Y qué hace Nick? Nick está. Se aburre. Se pelea con su sombra. Lo manda todo al carajo. Y cambia de estado. ¿De qué estado a qué estado? Uhm. Hasta aquí podemos contar.

BONUS TRACK

Jeff Lindsay: “Dexter. El Asesino Exquisito” (Umbriel)

Con la mejor temporada de su historia en marcha (la mejor desde la BRUTAL season de arranque, aquella en la que Debra se lía con el hermano de su hermanastro, el tipo que se dedica a pintar las uñas de las mujeres a las que mata), llega a librerías la quinta entrega de la saga de novelas que dio pie a la exitosa serie que protagoniza Michael C. Hall. En ella, Rita no ha muerto y Dexter acaba de ser padre. Y no de Harrison, sino de una niña, una niña llamada Lily Anne. Las cosas son muy distintas en el universo que ha imaginado Lindsay para la creación que le ha convertido en uno de los tipos más ricos de Florida. Algo que puede leerse como una historia alternativa para los fans de la serie televisiva, una historia en la que Dex tiene una vida ligeramente más ordenada (algo no muy difícil) y en la que parece decididamente más feliz. Aunque tenga que vérselas con caníbales.

Tags:

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar