Columnas

Quemar después de leer #008

Los diez libros y cómics del momento

La selección literaria del mes pasa por nombres importantes como Javier Cercas, que debuta en la novela ‘convencional’, las reflexiones sobre la música clásica y popular de Alex Ross, el crítico del New Yorker, el debut literario del artista country Steve Earle y el rescate de una obra de juventud del candidato al Nobel Haruki Murakami.

El mes que viene será el mes de Donald Ray Pollock. Porque por fin se estrena el autor del brutal “Knockemstiff” en la novela, con la historia de un ex combatiente de vuelta en casa (algo así como la versión decididamente sucia de “Homeland”) que sueña con crucificarlo todo. Pero eso será el mes que viene. Porque este es, sin duda, el mes de Haruki Murakami. No sólo porque su nombre suene más que nunca en la quiniela del Nobel (está claro que lo de “1Q84” fue una buena jugada al respecto, ya sabemos los fans que son en Suecia de las obras políticamente incorrectas) sino porque Tusquets acaba de recuperar una de sus primeras (y, por qué no, menos complejas, más juguetonas) obras: “Baila, Baila, Baila”. Pero no es la suya la única novedad que pisa fuerte en librerías este mes. Porque ahí está lo nuevo del GRAN Alex Ross y un poco más allá el devorable y nutritivo debut de Annalena McAfee y hasta el primer disparo de Javier Cercas en la novela convencional. También ha vuelto David Safier con una historia de monstruos, y ha debutado otro David, David Whitehouse, con la epopeya del hombre más gordo del mundo. En el apartado cómic, “Cenizas” de Álvaro Ortiz es la novedad must del mes mientras que “Quemados” nos recuerda por qué Andy Riley sigue siendo el rey de la viñeta macarra anglosajona. Vamos con el repaso.

Haruki Murakami: “Baila, Baila, Baila” (Tusquets)

Su nombre suena para el Nobel este año, con más fuerza que nunca, y aunque la culpa la tiene la monumentalmente ambiciosa “1Q84”, no le iría nada mal al rescate de “Baila, Baila, Baila” que el autor de “Tokio Blues” fuese distinguido con tan prestigioso galardón. En esta novela de iniciación, publicada originalmente en 1988, un año después de la recién citada “Tokio Blues”, Murakami, el tipo que regentaba un club de jazz y que un buen día decidió convertirse en escritor, vuelve al universo de “La Caza Del Carnero Salvaje”, encarnado por el Hotel Delfín, ya todo un locus amoenus en su obra, y se sumerge en ese limbo entre el sueño y la realidad en el que se sumergen, una tras otra, todas las novelas del genio japonés. Pero el Hotel Delfín no es el único que vuelve. También lo hace el misterioso y siniestro Hombre Carnero, y todas las obsesiones del autor: un protagonista con aspecto de niño que ha crecido sin darse cuenta (un Holden Caulfield adulto, y en este caso, periodista freelance), personajes que son universos en sí mismos (como la famosa fotógrafa, el famoso novelista y el famoso actor), la isla como lugar en el que perderse y cobijarse, chicas encantadoras que, demonios, ejercen la prostitución, y mucha, muchísima música, aunque más rock que jazz. De hecho, el protagonista escucha a Elvis, pero también a Police, a los Beach Boys y Led Zeppelin, a Adam Ant y a Genesis. Todo un caramelo. Como siempre, envenenado.

Alex Ross: “Escucha Esto” (Seix Barral)

¿En qué radica lo “clásico” de la música clásica, se pregunta Alex Ross en su más reciente asalto? ¿En elitismo, en complejidad, en vejez? Asegura en un momento dado el melómano Ross en la sobresaliente “Escucha Esto” que el crítico Greg Sandow ha dicho que la música clásica no facilita las mismas historias generacionales que, digamos, el “Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band” de los Beatles. Aunque “puede que haya adolescentes ahí afuera que perdieron su virginidad con el “Concierto para piano en Re menor” de Brahms, pero no quieren contar la historia y nadie quiere oírla tampoco”, apunta Ross. “La música clásica atrae a esa fracción reticente de la población. Es un arte de grandes gestos y vastas dimensiones que se toca para las pandillas de los callados y los tímidos. Es un paraíso para pasivos-agresivos, adictos a la sublimación y otras reliquias del mundo freudiano. Cuando la gente oye decir clásica piensa en algo muerto”, dice. Y añade: “Vemos revistas con listados de Música popular en una sección y Música clásica en otra, así que esta última se convierte, por definición, en música impopular. No es extraño que las historias de su muerte inminente sean un lugar común. Sólo que una versión completa de la muerte de la música clásica se remontaría al siglo XIV, cuando las melodías sensuales del ars nova fueron señaladas como el final de la civilización”. Sí, “Escucha Esto” se detiene en el misterio sin resolver de por qué cierto tipo de música es clásica. Y llega a un buen puñado de conclusiones. Altamente disfrutable para todo aquel que se considere un melómano sin prejuicios.

Annalena McAfee: “¡La Exclusiva!” (Anagrama)

Es el año 1997, estamos en Inglaterra. Y Honor Tait, la periodista que estuvo en todas partes antes que nadie se ha convertido en una celebridad a entrevistar. La encargada de entrevistarla es una joven reportera tan hambrienta de titulares como lo estuvo la propia Tait en su momento. Sólo que Tait está ahora a este lado de la grabadora y debe tratar de aparentar que su vida sigue siendo maravillosa aunque ya no lo sea. A sus 79 años, la célebre periodista sigue tan lúcida y feroz como siempre, pero ahora quita cuadros, esconde fotografías y hace desaparecer pruebas de su agitada vida pública y privada (se dice que fue amante de Jean Cocteau en París, que se casó demasiadas veces y que iba a las fiestas de Hollywood cuando Hollywood era una fiesta, nada menos que con Frank Sinatra) mientras espera a su joven sucesora. Una joven sucesora de 27 años que no ha pisado la universidad pero que compensa su ignorancia con ambición e ingenio. Y que necesita dinero. Y que espera que su entrevista a Honor sea su pasaporte del periodismo del corazón al periodismo de dominical. La primera novela de McAfee es el cruce perfecto entre la ENORME “¡Noticia Bomba!” de Evelyn Waugh (la mejor novela de periodistas ever) y el “Diario de Bridget Jones”. Para pasar un buen rato.

David Whitehouse: “Cama” (Libros Del Silencio)

Malcolm Ede, el protagonista de “Cama”, no es un niño corriente. Su curiosidad insaciable y su desprecio sistemático hacia las convenciones resultan tan exasperantes como enigmáticos. Durante la adolescencia parece tenerlo todo: carisma, atractivo, magnetismo, aplomo. Pero, qué demonios, eso no le hace en absoluto feliz. Así que el día en que cumple 25 años, Mal decide una cosa. Decide no volver a levantarse de la cama. Y empezar a comer sin parar. Empieza a comer hasta convertirse en el hombre más gordo del mundo. A su alrededor, sus familiares orbitan como satélites sin nombre, como espectadores impotentes de un circo mediático cada vez más grotesco. Una historia valiente que no sólo promete, sino que cumple todas las expectativas.

David Safier: “Una Familia Feliz” (Seix Barral)

Ya está aquí la última gamberrada de David Safier. Con Jasper Fforde en la cuneta por culpa de la poca visibilidad de sus ediciones (y eso que la detective de historias Thursday Next tenía un potencial enorme en ese extraño rincón en el que las novelas juegan con la fantasía sin dejar de alinearse entre los best-sellers), y, por supuesto, con el permiso de Christopher Moore, Safier sigue desplegando su peculiar visión del mundo (allá donde nuestras pesadillas infantiles chocan contra lo cotidiano) a través de historias que parten de una premisa atractivísima. En esta ocasión, es el turno de una fiesta de disfraces muy especial. Una fiesta de disfraces de la que puedes salir convertido en Frankenstein. Así es como salen los Van Kieren, por culpa de una bruja real que había entre los invitados. Los Van Kieren se quejan de su vida horrible sin ser conscientes de que no es horrible en absoluto. Emma, la madre, cree haber sacrificado su carrera para dedicarse a su familia y se maldice por regentar una librería que está al borde de la quiebra, hecho que hace que su hija adolescente se avergüence de ella y que su hijo viva aislado en los libros. De su marido, Frank, poco queda. Está siempre cansado. Pero todo cambia el día en que les invitan a la citada fiesta de disfraces y la bruja les convierte en monstruos. En los monstruos de los que van disfrazados, es decir, les convierte en Drácula, Frankenstein, la Momia y el Hombre Lobo. Para deshacer el hechizo, tendrán que encontrar a la bruja, y para eso, tendrán que aprender a ser una auténtica familia feliz.

Joyce Mansour: “Las Islas Flotantes” (Periférica)

La historia de la autora de esta novela, oscura y decididamente hipnótica, es casi tan fascinante como la novela en sí. Aunque la novela en sí no es una novela fácil. Como se advierte desde la contraportada, algunos lectores podrán sentirse agredidos “por tanto sexo y tan explícito” y otros, “por la manera tan cruda de mostrar enfermedades y hospitales”. ¿Cuál es la historia? La historia es la de una hija que visita a su padre en un hospital de Ginebra y acaba ella misma ingresada también. ¿Por qué? Oh, es un misterio. ¿Y el sexo? El sexo es un sexo incestuoso, sucio, extraño, retorcido. Y la manera en que se desarrolla la historia tiene que ver con el título. Capítulos que son como islas a la deriva. Pero, ¿qué hay de la historia de su autora? Egipcia con pasaporte británico, Mansour creció en El Cairo, en el seno de una familia acomodada de judíos sefarditas dedicados al comercio textil. Su feliz primer matrimonio apenas dura un año (el cáncer se lleva a su marido). La escritora no tarda en volver a casarse, con el tipo del que tomará el apellido, Sami Mansour, y se muda a París donde frecuenta la vida literaria y se vincula al grupo surrealista de André Breton. Su obra, tan atormentada, tan en perpetua lucha con la muerte y una exorbitante angustia existencial, contrasta con una vida social agradable y glamourosa. Inédita hasta la fecha en español, su descubrimiento es una más que buena noticia.

Elizabeth Taylor: “Angel” (Anagrama)

No es la Elizabeth Taylor actriz. No. Es la Elizabeth Taylor escritora. La Elizabeth Taylor de Reading. La mujer que publicó 12 novelas, cuatro libros de relatos y un estudio sobre su escritora favorita, Ivy Compton-Burnett, en los 30 años que se mantuvo en activo (de 1945 hasta 1975). La mujer que se casó y tuvo dos hijos, y a la que, sus compatriotas han emparentado con nada menos que Jane Austen, Barbara Pym y Elizabeth Bowen. “Angel”, la novela que acaba de recuperar Anagrama, ha sido considerada una de las 13 mejores novelas escritas en inglés desde la Segunda Guerra Mundial. El misimísimo Kingsley Amis, fan de Taylor, aseguró al respecto: “‘Angel’ no es importante en el sentido usual. No inauguró nada, no culminó nada, no transgredió nada. Pero la importancia no es importante. Sí lo es la buena literatura”. Bien, dicho todo esto, ¿de qué va “Angel”? “Angel” es la historia de Angelica Deverell, una adolescente mitómana, hija de una tendera de clase baja cuya hermana trabaja en la casa de los señores de la zona para ayudar a pagar su educación. Sólo que Angel no está preocupada por sus estudios, porque lo que quiere Angel es escribir, escribir novelones gótico-románticos, grandilocuentes, falsos y fascinantes, que acabarán por convertirla en la escritora de moda, la harán rica y famosa, y llegarán a convencerla de que se ha convertido en la heroína de una de sus propias novelas. Un must.

Steve Earle: “No Saldré Vivo De Este Mundo” (El Aleph)

La primera sorpresa de la nueva andadura de El Aleph, la editorial en español de Grup 62 (ahora, alineada, como el resto del grupo, en Planeta) es una novela de Steve Earle. Sí, el americana boy Steve Earle escribe, y aquí lo leemos en traducción de Javier Calvo, que siempre es una buena noticia. ¿De qué va la historia? De un tipo que vive con el fantasma de Hank Williams. Literalmente. El tipo en cuestión se llama Doc, Doc Ebersole. Doc fue uno de los últimos en ver vivo a Hank y las malas lenguas aseguran que fue él quien le dio la dosis fatal de morfina. En cualquier caso, han pasado diez años desde que Hank murió, estamos en 1963, y el propio Doc está destrozado por su adicción a la morfina. Vive en un cochambroso apartamento en un barrio marginal de San Antonio, en Texas, practicando abortos y remendando heridas de cuchillo. Hasta que un día aparece una joven inmigrante mexicana que es capaz de curar a cualquiera tocándolo. Es entonces cuando a Doc empiezan a irle bien las cosas. Y cuando el fantasma de Hank Williams se enfada. Porque al fantasma de Hank no le gusta que a Doc le vayan bien las cosas. Sin duda, la curiosidad del mes.

Álvaro Ortiz: “Cenizas” (Astiberri)

La penúltima promesa del cómic indie español se llama Álvaro Ortiz y su último trabajo, la road movie en viñetas “Cenizas”, mezcla a “Los Soprano” con David Lynch y a Paul Auster con “The Wire” y (oh, demonios) “Los Puentes De Madison” en una historia que es la de tres amigos que llevan años sin verse y deciden emprender un viaje (en coche) juntos. Un viaje hacia una misteriosa cruz en el mapa que llevará a Polly, Moho y Piter a conocerse mucho mejor de lo que se conocen y a conocer al otro también, mientras escapan de persecuciones (surrealistas), duermen en moteles de los de quemadura de cigarrillo en la almohada, beben cerveza sin parar, visitan cementerios de barcos y se las ven con matones que tocan el banjo. Las discusiones y las resacas están aseguradas. Un cómic thriller a la española que Ortiz escribió durante el tiempo que pasó becado por Alhóndiga Bilbao en la Maison des Auteurs de Angouleme.

Andy Riley: “Quemados” (Astiberri)

Del creador de “Los Conejitos Suicidas”, y vía The Observer, porque es en el semanal británico donde publicó su tira cómica más trash hasta la fecha (entre 2002 y 2007), nos llega “Quemados”, la(s) historia(s) de tres camareros aburridos, hastiados, sí, quemados, de una cafetería: el treintañero decaído, la glotona enamoradiza y el bobalicón tocapelotas. Miseria laboral y labor de investigación, porque el aburrimiento entrega a los protagonistas a la observación del otro, esto es, todo aquel que pasa por allí a tomarse algo. ¿El resultado? Una mirada sarcástica sobre la sociedad capitalista en la que, crisis al margen, reinan las apariencias, los teléfonos móviles y la eterna juventud. En palabras del autor, este álbum permitirá que comprobemos “lo rápido que está cambiando la civilización”. También son de Riley las siguientes palabras sobre sus personajes: “Sus nombres son Karl, Lottie y Nev, y trabajan en una cafetería. Es lo único que necesitáis saber. En realidad, ni siquiera necesitáis saber sus nombres; sólo necesitáis reconocer el tipo de personas que son (…). Llevo cinco años dibujándolos, retratando sus torpes intentos por mantenerse a la última”. Para pasar un buen (y carcajeante) rato.

BONUS TRACK

Javier Cercas: “Las Leyes De La Frontera” (Mondadori)

Se estrena Javier Cercas en la llamada novela convencional (por oposición a su novela real, o mejor dicho, a su non fiction novel). El autor de “Soldados De Salamina” vuelve al ruedo con la historia de una banda de delincuentes callejeros en la Girona de los 80, en la que reconstruye parte de su pasado y reivindica el espíritu charnego en estos raros tiempos de independencia inminente. Para fans o muy fans del autor, y para todo aquel que guste de viajar al pasado, en concreto, a la época en la que la jeringuilla mandaba.

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