Columnas

Quemar después de leer #007

Los diez libros y cómics del momento

Ha empezado la rentrée editorial y hay buenos y nuevos libros que aguardan una oportunidad en las mesas de las librerías. Por ejemplo, la poesía reunida de Houellebecq. O lo nuevo de Greil Marcus, sobre The Doors. O los cuentos de Bernhard. Y Salman Rushdie, Melissa P., Kristin Hersh…

Ahora que Michael Connelly ha dado el salto a RBA (vía millonario Premio de Novela Negra) y que la ciencia-ficción vuelve a estar de moda (hablando de RBA, el sello acaba de comprar todo J. G. Ballard y ha puesto en marcha una flamante colección dedicada a las espadas y las naves espaciales; en la línea de Serie Negra llega, TACHÁN, ahora llega Serie Fantástica), hasta a Salman Rushdie le entran ganas de confesar. Lo hace, a su manera, en “Joseph Anton”, la crónica del tiempo que pasó escondido cuando fue condenado a muerte por Jomeini (que llegó a ofrecer tres millones de dólares por su cabeza). ¿Su delito? Haber escrito “Los Versos Satánicos”. Más cosas. Alianza publica cuatro relatos perdidos del genio huraño, Thomas Bernhard, y Alpha Decay hace lo propio con el diario del año más complicado de la vida de Kristin Hersh ( “Rat Girl”): 1985, el año en que descubrió que era bipolar y que estaba (OH, NO) embarazada. El gran Greil Marcus (autor de “Rastros De Carmín”, o el punk visto desde una perspectiva situacionista) debuta en Contra Ediciones con “Escuchando A The Doors”, y Anagrama publica por fin la poesía reunida de Michel Houllebecq.

En el apartado cómic, toca revisar la adaptación del primer “Alien” (que no se reimprimía desde hace 30 años) y lo nuevo de Alison Bedchel, la autora de la brillante “Fun Home. Una Familia Tragicómica”, que vuelve con un retrato de su madre. Hablando de madres, y de nuevo de Anagrama, Delphine de Vigan, descubre por qué su madre siempre fue un misterio en la brutal (brutal a lo Emmanuel Carrère) “Nada Se Opone A La Noche”, la novela con pinta de convertirse en uno de los must de la temporada. ¿Qué? ¿Empezamos el repaso?

Greil Marcus: “Escuchando A The Doors” (Contra)

Sí, esto es una revista de música, y cuando un tipo del tamaño (artístico) de Greil Marcus publica nuevo libro nos frotamos las manos. Porque todo lo que Greil Marcus quiere es diseccionar la historia del mundo (o de los últimos años del mundo, en Occidente) a través de la música. Lo hizo en “Rastros De Carmín”, y lo ha vuelto a hacer aquí, porque “Escuchando A The Doors” no sólo repasa la historia de la banda que lideró Jim Morrison (una de sus bandas favoritas ever) sino que proyecta una inteligentísima mirada sobre el legado cultural de la década de los 60. Así, Marcus convoca algunas de las manifestaciones artísticas clave de la época y a personalidades del imaginario colectivo norteamericano en un relato torrencial que, ante todo, rehúye el tópico de los 60 como la década de la paz, el amor fraternal y la liberación, detectando sus agujeros negros, que la música de The Doors reveló mejor que nadie. Sí, es uno de esos buenos libros. Para leer y releer y aprender, mientras disfrutas. Si puede ser, escuchando, por qué no, “Light My Fire”.

Kristin Hersh: “Rat Girl” (Alpha Decay)

Sí, la autora de este libro es Kristin Hersh. Sí, la ex líder de Throwing Muses. Pero no es un libro sobre música. Es un libro sobre la vida. Sobre tener 19 años y descubrir que estás loca. O que eres bipolar, que viene a ser un poco lo mismo, coloquialmente hablando. Pero la cosa es aún peor porque no sólo es un libro sobre tener 19 años y descubrir que eres bipolar, sino que también es un libro sobre tener 19 años y descubrir que estás embarazada. Porque eso fue lo que le pasó a Kristin Hersh en 1985. Las dos cosas a la vez. Y, oh, claro, estaban Throwing Muses, despegando. Así que, ¿qué podía hacer ella? Mezclar antidepresivos con vitaminas para el embarazo. Y tratar de que su banda se convirtiera en algo grande. Oh, e ir pensando nombres para su futuro bebé. Hersh, que había fundado la banda convencida de que era posible “tocar” el dolor ajeno, reconstruye el diario que escribió durante ese 1985, a todas luces El Peor Año Que Una Chica De 19 Años Puede Imaginar cuando está intentando convertirse en una estrella del grunge-pop. Un diario que se lee como una novela, casi como una novela de Hubert Selby Jr, sobre las miserias de todo aquello que las estrellas nos ocultan. Must read.

Delphine de Vigan: “Nada Se Opone A La Noche” (Anagrama-Edicions 62)

Lucile nunca fue la madre perfecta. Siempre fue un poco rara. Para su hija, Delphine, continúa siendo un misterio, pese a haber dedicado los últimos años a reconstruir su historia. La historia de una familia (numerosísima y) supuestamente perfecta que nunca tuvo nada de perfecta. Aunque la televisión francesa la eligiera como objeto de un documental sobre Cómo Deberían Ser Las Familias Numerosas Perfectas. “Nada Se Opone A La Noche” no es un libro de memorias cualquiera, es un homenaje a la madre desaparecida, a la vez que un reflejo del proceso de creación, porque la propia Delphine introduce comentarios sobre el momento en el que se encuentra redactando el libro en cuestión. Basado en cientos de documentos de todo tipo (desde cartas hasta cintas de cassette, pasando por diarios y películas caseras) y entrevistas a sus familiares más cercanos (los muchos hermanos y hermanas de su madre), el libro (definido como “novela” por su autora, quien asegura estar contando “su verdad” y no la verdad “irrefutable”) intenta explicar por qué Lucile se volvió loca, en realidad, por qué era bipolar. Y el padre, Georges, el gran héroe parisino tiene mucho que ver en el asunto ( “Me violó una noche. Yo tenía 16 años. Ya lo he dicho”, escribió Lucile, siendo aún una adolescente, en una hoja de papel que fotocopió y entregó a todos los miembros de su familia, sin que ninguno de ellos rompiera después el silencio en el que siguió viviendo la familia hasta que Delphine publicó “Nada Se Opone A La Noche”). El clásico libro del que todo el mundo hablará en breve.

Melissa P.: “Tres” (Suma de Letras)

La siciliana que quiso seguir los pasos de Valerie Tasso, al menos, en lo que a publicar sus diarios sexuales se refiere, ha vuelto. Y aunque ya no es menor de edad, sigue firmando como cuando lo era (decían sus editores que no podía desvelar su apellido porque ni siquiera había cumplido los 18 cuando publicó la polémica “Los 100 Golpes”). En esta ocasión, la cosa va de un trío. El que forman ella, un domador de loros y un fotógrafo trotamundos. Cuando Larissa (la propia Melissa), que aún vive con su obsesiva madre, descubre que está embarazada, todo se desmorona, porque la chica entonces confiesa que existe un argentino que podría ser el verdadero padre de la criatura, dejando al domador de loros y al fotógrafo boquiabiertos. El viaje a Buenos Aires sirve a la protagonista para alejarse de su enrarecido ambiente y para tratar de ordenar sus ideas y descubrir quién es el padre del bebé. Su, hasta la fecha, más ambicioso trabajo arranca con una cita de Rilke y deja de detenerse más de la cuenta en las escenas sexuales. Sin duda, la curiosidad del mes.

Hari Kunzru: “Dioses Sin Hombres” (Alfaguara)

El londinense Hari Kunzru fue un chico Granta. Uno de esos escritores llamados a revolucionar las letras, en este caso, anglosajonas, cuya carrera, sin embargo, nunca ha llegado a despegar. Pero lo cierto es que las historias que cuenta tienen gancho y a todas luces ésta será la última oportunidad de disfrutar de ellas en español, teniendo en cuenta lo cruel que es el mercado del libro con aquellos que no cumplen las expectativas (y si no, que se lo digan al gran, al enorme, George Saunders). Lo que cuenta Kunzru en “Dioses Sin Hombres” es la historia de un puñado de vidas que convergen en una primigenia formación rocosa del desierto de Mojave (California). Y entre estas historias se encuentra la de una refugiada iraquí que se ha convertido en actriz en un pueblo simulado creado para los soldados norteamericanos; la de un niño de cuatro años desaparecido que ha convertido la vida de sus padres en un circo mediático, la de una estrella del rock que se esconde en un motel abandonado y la de un jesuita español del siglo XVIII que cree ser algo más que un simple mortal. Porque sí, en ese lugar en el que todo converge, convergen también el pasado y el futuro. Una de esas pequeñas joyas que acostumbran a pasar desapercibidas.

Salman Rushdie: “Joseph Anton” (Mondadori)

Cuando en septiembre de 1988 Salman Rushdie publicó “Los Versos Satánicos”, el mundo musulmán se le echó al cuello, creyendo que la novela trataba de forma “irreverente” la figura del profeta Mahoma. ¿El resultado? La India prohibió el libro el 5 de octubre de ese mismo año y Sudáfrica el 24 de noviembre. Al cabo de varias semanas, se le sumaron Pakistán, Arabia Saudita, Egipto, Somalia, Bangladés, Sudán, Malasia, Indonesia y Qatar. Oh, y no sólo eso. En febrero de 1989, cinco personas fueron abatidas por la policía durante una protesta contra el libro en Islamabad. Ese mismo mes, el ayatolá Ruhollah Jomeini, líder religioso de Irán, leyó en directo Radio Teherán un edicto religioso (una fatwa) que ponía precio a la cabeza de Rushdie. El edicto acusaba al libro de “blasfemo contra el Islam”. Jomeini ofrecía una recompensa de tres millones de dólares estadounidenses a quien le trajera el cadáver del escritor. Rushdie tenía que morir, y los editores que se atrevieran a publicar aquello, también.

“Joseph Anton” es la manera en que Rushdie vivió esos días, escondido. Una suerte de diario personal de su experiencia como refugiado político de Gran Bretaña, viendo como ahí afuera se quemaban ejemplares de su novela (llegaron a quemarse delante de las embajadas británicas, porque, obviamente todo el mundo sabía que eran los británicos quienes estaban escondiendo al culpable). Rushdie recuerda lo que sintió cuando se enteró de que el traductor al japonés de la novela había sido asesinado en Tokio, y de que el italiano había sido apuñalado en Milán. Lo peor fue cuando intentaron acabar con la vida del traductor al turco, que por el camino, los manifestantes quemaron a las 37 personas que en aquel momento se encontraban en el hotel Sivas. Oh, y el editor noruego de Rushdie fue también tiroteado frente a su casa, en Oslo. Por fin ha llegado el momento de saber qué pensó el escritor cuando el mismísimo Cat Stevens (en realidad Yusuf Islam) aseguró apoyar la fatwa de Jomeini. Aunque luego se arrepintiera de haberlo hecho.

Thomas Bernhard: “Goethe Se Muere” (Alianza)

Los cuatro relatos que se incluyen en “Goethe Se Muere” aparecieron en distintas publicaciones y no en un único libro, como quiso en su momento el huraño Bernhard. Pero su deseo se cumple al fin. Y el de sus muchos fans, también. Porque de los cuatro sólo el primero ( “Goethe Se Muere”) se había publicado anteriormente en castellano. Es decir, tres relatos inéditos del genio que siguió los pasos de Glenn Gould y consideró a Austria un zapato maloliente y cruel. ¿Sus títulos? “Montaigne. Un Relato”, “Reencuentro” y “Ardía”. No pienso añadir nada más. Bernhard es Bernhard. Divertido, cáustico, tristísimo, musicalmente brillante (sus textos parecen auténticas sinfonías de lo macabro, urdidas con una perfección apabullante). Un clásico.

Michel Houllebecq: “Poesía” (Anagrama)

Y hablando de clásicos. Si con “El Mapa Y El Territorio”, su última y brillantísima novela (sin duda, la mejor que ha escrito hasta la fecha) era capaz de despedazarse y ofrecerse como alimento a artistas que se tenían a sí mismos por creadores de mapas (y guías Michelín), ¿qué no hará a través del verso? Llega Houllebecq condensado, en su versión más certero puñetazo, por fin. Él, que no deja de hablar de tipos que se llaman Michel y que a menudo escriben poesía, por fin frente a frente (y en español) con su otro yo, y, por supuesto, ante el lector. Sólo apto para aquellos a los que les fascina su obsesión por el sexo y los embutidos. Su obsesión por la vida, y el lento y desagradable y triste descenso hacia la muerte.

Walter Simonson/Archie Goodwin: “Alien. El Octavo Pasajero” (Diábolo Ediciones)

Cambiando de tercio y aprovechando el reciente estreno de “Prometheus” (ya no tan reciente, pero aún en cartelera), Diábolo Ediciones ha decidido reeditar por primera vez en 30 años la primitiva novela gráfica que encargaron a Walter Simonson y Archie Goodwin tras el estreno de la primera entrega de “Alien”, “Alien. El Octavo Pasajero”, del gran Ridley Scott. Vuelven Lambert, Dallas, Ash, Parker y, por supuesto, la teniente Ripley, los tripulantes del Nostromo, la nave que aterriza en un planeta desconocido por culpa de una señal de socorro y acaba perdida en el espacio tras el ataque de un gelatinoso y negro ser de cabeza con aspecto de calabacín. Goodwin y Simonson supieron trasladar a la perfección el opresivo mundo de Nostromo al papel. ¿Una curiosidad? El álbum se publica, de momento, sólo en España. Y el propio Simonson se ha encargado de revisar que todo esté como es debido.

Alison Bedchel: “¿Eres Mi Madre?” (Reservoir Books)

La madre de Alison Bedchel, la flamante autora de “Fun Home. Una familia tragicómica”, no puede vivir sin sus libros ni sin sus discos, y aunque su marido nunca le ha hecho demasiado caso (es gay y no quiere admitirlo), jamás ha dejado de creer que algún día será una estrella. Una estrella de lo que sea. Y por fin ha llegado el momento. Aunque quizá no tenga nada que ver con lo que esperaba. Porque el éxito le ha llegado de la mano de su hija, que la ha convertido en la protagonista de la novela gráfica con mayor tirada de la historia (nada menos que 100.000 ejemplares en su primera edición). Para no perdérsela.

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