Columnas

Quemar después de leer #006

Los diez libros y cómics del momento

Novelas premiadas con prestigiosos galardones de ciencia-ficción, finales de trilogías sobre el arte y la familia, extraterrestres que buscan objetos perdidos, novelas con preguntas, hechos cotidianos, una biblioteca, una cárcel y la nueva entrega de “Juego De Tronos”. Todo esto, y más, en nuestra columna mensual de libros.

Bien, si aún no tienes lectura de verano y te van las espadas y los reinos medievales que apestan a futuro encapotado, ya tardas en salir en busca de “Danza de Dragones”, la quinta entrega de la saga que ha convertido a George R. R. Martin en el escritor de moda, pese a sus muchos kilos de más y su cara de sapo galáctico. Pero si lo que quieres es ver hasta dónde puede llegar la crisis, te recomiendo un vistazo a “Cenital”, la última novela del reciente ganador del Celsius, Emilio Bueso, la historia de una ecoaldea condenada a convertirse en una suerte de “Holocausto Caníbal” por culpa de, sí, la crisis. Si lo tuyo son los clásicos, puedes echarles un vistazo a los “Cuentos Completos” de Gabriel García Márquez, o a lo último de Robertson Davies, o al pequeño y delicioso librito de Mary Ann Clark Bremer, “Una Biblioteca De Verano”. Si prefieres los experimentos, Alpha Decay acaba de publicar la primera novela hecha de preguntas. Se titula “El Sentido Interrogativo” y el genial Sam Lypsite es fan. Si te va lo negro, Sajalín ha publicado la Gran Novela Americana de la cárcel, se titula “En El Patio”, y es de Malcolm Braly. Pero hay mucho, mucho más. Vamos con el repaso.

George R. R. Martin: “Danza De Dragones” (Gigamesh)

La última entrega de la saga que ha convertido a un tipo enorme y decididamente poco dado a la vida social en la versión posmoderna de Tolkien se titula “Danza de Dragones” y es el quinto volumen de la serie, llamada “Canción De Hielo Y Fuego”. Martin la llama cariñosamente Kong, en referencia a que es su mayor carrera de fondo hasta la fecha (nada menos que 1.040 páginas de bizarras aventuras en un mundo dominado por preadolescentes que aún maman), y arranca donde se quedó “Tormenta De Espadas”, la tercera entrega, y constituye una especie de historia paralela a la que se cuenta en la cuarta, “Festín De Cuervos”, yendo incluso más allá en el tiempo. A saber: La Guerra de los Cinco Reyes está pronta a acabarse. En el Norte, el Rey Stannis Baratheon se ha instalado en el Muro y ha jurado ganarse la lealtad de los norteños para continuar su lucha para reclamar el Trono de Hierro. Pero no lo tendrá nada fácil, porque la mayor parte de la Costa Oeste está ocupada por los Hijos del Hierro, y allí, Roose Bolton ha sido nombrado Lord Protector. Su hijo, Ramsay Nieve sigue a cargo de Invernalia, donde mantiene preso a Theon Greyjoy, a quien ha torturado hasta hacerle perder la cabeza y creerse Hediondo, el apestoso esclavo que le ayudó a saquear Invernalia. Pero alguien está a punto de ayudarle a escapar, ¿quién? ¿Y a dónde se dirigirá? Oh, esto no es más que el principio. Cada novela de Martin es más interminable que la anterior. En el buen sentido de la palabra. Eso sí, los fans de la serie que HBO ha convertido en programa de culto tendrán que esperar un poco para ver cómo continúa la historia. A menos que quieran empezar por el principio y devorar, uno a uno, los, de momento, cinco tochazos que ha publicado el orondo y barbudo escritor.

Emilio Bueso: “Cenital” (Salto de Página)

Recuperamos la última novela del reciente ganador del Premio Celsius (el más prestigioso galardón de ciencia-ficción que existe en nuestro país), “Cenital”, porque se nos antoja una más que recomendable lectura de verano. “Cenital” es la historia de una ecoaldea fortificada que se parapeta contra un mundo el que las mascotas se han convertido en manjares y en el que el progreso es el antepasado más directo de la destrucción, la ruina y la barbarie. Y todo empieza cuando un puñado de gente se une a una secta que en apariencia no lo es (como casi todas), una secta que lidera un tipo que se cree una especie de mesías profético y que está convencido de que la actual crisis es resultado del agotamiento del petróleo. Sólo juntos podrán sobrevivir al colapso de una sociedad en la que dejaron de creer hace mucho, mucho tiempo. Resulta obvio que lo que empieza siendo una aventura de lo más naïf, un “apartémonos del mundo y todo nos irá bien, increíblemente bien”, se convierte en una auténtica masacre. No en vano Emilio Bueso, más que un escritor de ciencia-ficción, es un escritor de lo que son asombrosamente capaces de convertir cualquier situación cotidiana en una escena de la más terrorífica de las películas que podamos imaginarnos.

Robertson Davies: “Una Mezcla De Flaquezas” (Libros del Asteroide)

La apertura del testamento de Louisa Bridgetower deja atónita a la ciudad de Salterton: su hijo Solly no heredará un centavo hasta que haya tenido un hijo. Pero eso no es todo. Sino que, pase lo que pase, buena parte de su fortuna irá a parar a la educación de una joven artista. Los albaceas seleccionan a Monica Gall, la solista de un peculiar conjunto de gospel local a la que enviarán a estudiar a Inglaterra. La tercera entrega del ciclo de novelas independientes que acabó conociéndose como Trilogía de Salterton y vuelve sobre algunos de los temas que obsesionan al genial autor de “El Quinto En Discordia”: el arte, el genio, la formación artística, la música, el amor, las relaciones paternofiliales y, por qué no, las peculiaridades canadienses. Como cada nueva entrega del de Ontario, un clásico más que recomendable.

Padgett Powell: “El Sentido Interrogativo” (Héroes Modernos)

Este extraño artefacto repleto de preguntas cuenta entre sus fans a Sam Lypsite y Richard Ford. De hecho, este último ha dicho de él lo siguiente: “Si Duchamp o Magritte escribiesen una novela podría parecerse bastante a este destacable libro de Padgett Powell: de lectura cómoda y agradable, además de ingeniosa, sagaz, y emocionalmente indispensable en un sentido que no se puede describir, pero que tampoco hace falta”. Todo empieza con un: “¿Son puras tus emociones?” y pasa por momentos como el que sigue: “¿Necesita el mundo una guerra global catastrófica para que podamos recuperar un estilo de vida sencillo?”; y: “¿En qué circunstancia, o conjunto de circunstancias, utilizarías la mano como cebo para pescar un pez gato?”. Un libro raro, raro, raro, que resulta increíblemente atractivo y, lo que son las cosas, más adictivo de lo que puedas imaginarte.

Jordi Corominas: “José García” (Barataria)

En la primera novela negra de Jordi Corominas hay dos muertos llamados José García, un testigo que, oh, sorpresa, también se llama José García y una camarera que no sólo sueña con matar a todo el mundo sino que lo está llevando a cabo (sí, es una especie de Patrick Bateman que sirve cafés tras la barra de un frankfurt que simplemente se llama Frankfurt). Y luego está la ciudad de Barcelona, esa cuadrícula, como dice el propio Corominas, por la que se mueven los personajes, que no son más que vidas anónimas que en un momento dejaron de serlo para siempre. O bien porque presenciaron algo que no debían o bien porque simplemente se extinguieron de una forma curiosa. Decidido a reivindicar “el lado absurdo de la realidad”, y la vida común, que “no es para nada común”, el poeta, entrevistador y cronista negro firma una novela polifónica en la que las iniciales que pueblan las columnas de sucesos de los periódicos cobran definitivamente vida.

Malcolm Braly, “En El Patio” (Sajalín Editores)

He aquí la Gran Novela Americana de la Cárcel. O así se ha vendido la novela que entusiasmó al visitacárceles Truman Capote y al mismísimo Kurt Vonnegut, que la consideró “la mejor novela carcelaria norteamericana”. No en vano, su autor, Malcolm Braly, fue un asiduo huésped de cárceles como Folsom o la mítica San Quintín en la década de los 50. De hecho, Braly la empezó a escribir entre rejas y la terminó a escondidas por la amenaza de las autoridades de revocarle la libertad condicional si no lo dejaba de una vez. ¿Y qué fue lo que escribió? Muy sencillo, Braly describió el escalofriante día a día en San Quintín, partiendo del origen de todas las historias, el patio, donde se cruzan los guardias, criminales encallecidos como Sociedad Rojo, Nunn o el temido Hielo Willy; criminales intelectuales, como Juleson, Manning y Lorin y auténticos sociópatas, como Gasolino o Palo, líder de una banda imaginaria y actor principal de un intento de fuga surrealista. Un pedazo de Dostoievski, a la americana. Muy, muy recomendable. Y especialmente apto para fans de los tipos muy duros.

Francesco Piccolo: “Momentos De Inadvertida Felicidad” (Anagrama)

Este, lo dice su autor, es un catálogo de momentos de una felicidad cruel. La felicidad de aquel que espera hasta el último momento para señalar que el asiento que un pasajero ya ha ocupado es precisamente el suyo, o la del que descubre que la botella que sus amigos han traído a la cena es la misma que él llevó en una ocasión a casa de otros amigos y que con toda seguridad ha dado la vuelta a Roma. Porque Roma es la ciudad en la que vive Francesco Piccolo, hasta hace no demasiado guionista y mano derecha de Nanni Moretti (el director de “Habemus Papam”), y ahora autor del último best-seller italiano, una suerte de versión post-twitter del “Yo Me Acuerdo” de Georges Pérec. Con momentos como este: “Entro en una zapatería porque he visto en el escaparate unos zapatos que me gustan. Se los señalo a la dependiente, le digo mi número, el 46. Ella vuelve y me dice: lo siento, pero no tenemos de su número. Luego añade siempre: tenemos el 41. Y me mira, en silencio, porque quiere una respuesta. Y a mí, al menos una vez, me gustaría decirle: vale, de acuerdo, deme el 41”. Sí, esa clase de momentos.

Jenn Díaz: “El Duelo Y La Fiesta” (Principal de los Libros)

Blanca Valente, la poeta enferma, se ha encerrado en su cuarto y piensa suicidarse. El párroco envía al joven Elías a su casa para intentar que la mujer entré en razón y se confiese antes de hacer lo que sea que esté pensando hacer. Así arranca la segunda novela (publicada) de la jovencísima Jenn Díaz, una nueva vuelta de tuerca a su particular y, por momentos, perturbadora concepción del realismo mágico y el cuento de hadas que jamás tendrá un final feliz. Al estilo de su adorada Carmen Martín Gaite, o de su también adorada Ana María Matute, Jenn construye un universo en el que lo único que los personajes tienen en común es la más profunda de las desesperaciones existenciales. Dice ella que es una novela sobre la incomunicación entre madres e hijos y lo cierto es que está repleta de madres perpetuamente tristes, madres que quieren ser más niñas que sus hijas, madres que han perdido hijos que una vez estuvieron obsesionados con ellas. Una pequeña obra maestra.

Guillermo Roz: “Tendríamos Que Haber Venido Solos” (Alianza)

Guillermo Roz es argentino. Y lo que escribe es francamente negro. Muy negro. Pensemos en una familia. O en un proyecto de familia. Una pareja. Ella está embarazada. Una pareja con chica embarazada que va a ver una casita en las afueras. Una casita de suburbio perfecta, con su diminuto jardín y sus vecinos aparentemente perfectos. Una pareja que va con la suegra a ver dicha casita, porque piensa comprarla. Una pareja que, una vez allí, al desatarse una increíble tormenta, no tiene más remedio que quedarse a pasar la noche. Con la suegra. Y sus futuros vecinos. Y es entonces cuando la aparente blanca realidad, la realidad de ensueño, se vuelve negra, abismal, de pesadilla. Porque las apariencias siempre engañan. Una novela que, si fuera película, se programaría en el Festival de Cine Fantástico de Sitges. Y todos la adoraríamos.

Mary Ann Clark Bremer: “Una Biblioteca De Verano” (Periférica)

Corre el año 1946. La Segunda Guerra Mundial ha terminado y la joven protagonista de esta historia ha perdido a sus padres. Y, lo que son las cosas, también ha perdido a su tío Marcel, un extraño personaje que la contagió su amor por los libros. En el pequeño pueblo francés en el que pasó los veranos, la protagonista debe poner en marcha una biblioteca, porque las tropas alemanas han destruido la que había. Pero, ¿cómo se reconstruye una biblioteca? ¿Cómo se deciden los volúmenes que debe haber en ella? ¿Y en qué medida el bibliotecario impone a los vecinos sus lecturas favoritas? Una pequeña obra maestra por la que se pasean, desde el otro lado de la barrera, autores como Marcel Proust, Daniel Defoe y Paul Válery, y se echan de menos otros grandes (y no franceses), especialmente apta para amantes de las bibliotecas.

Charles Berberian/Christophe Gaultier: “Caído Del Cielo” (La Cúpula)

Émile es un fracasado. Estuvo a punto de ser alguien una vez, hace 28 años, cuando un millón de críticos parisinos fueron a ver a su banda, pero fue incapaz de tocar mínimamente bien la maldita guitarra, así que no se convirtió en el próximo Richie Sambora, o quien quiera que sea su equivalente francés. Así las cosas, Émile se ha convertido en un tipo del montón. Está divorciado, pero como ni siquiera tiene dinero para pagarse su propia casa vive en casa de sus suegros, con su hijo de cinco años. Trabaja para un agente inmobiliario antipático y liga con chicas mucho más jóvenes que él, en parte porque les promete que las llevará a su chalet, un chalet que obviamente nunca es suyo, es un chalet en venta de los que enseña su jefe. Todo cambia cuando un platillo volante aterriza en la Tierra y Boris, el extraterrestre que viaja en él, da con Émile y le pide que le ayude a encontrar la caja que se dejó olvidada en un bar, la noche del 21 de junio de hace 28 años... Sí, exactamente el día en el que el millón de críticos parisinos fueron a ver tocar a su banda. ¿Podrá Émile cambiar el pasado y dejar de ser un fracasado, como dejó de serlo el padre de Marty McFly? ¿O simplemente ayudará al extraterrestre a recuperar su estúpida caja? A todo esto, ¿qué contendrá la caja que busca Boris, el extraterrestre? ¿Y qué clase de nombre es Boris para un extraterrestre? Lo último del creador de “Monsieur Jean”, Charles Berberian, promete.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar