Columnas

Quemar después de leer #004

Los diez libros y cómics del momento

Si te has quedado sin pistas de nuevos libros que apetece y vale la pena leer, no busques más: aquí tienes la guía definitiva de la literatura excitante, divertida, hilarante y generacional que llega a las librerías este mes, de lo nuevo de Blackie Books al nuevo genio belga (y algo de cómic).

Literariamente hablando, Bélgica es conocida por un escritor (de género) extremadamente prolífico llamado Georges Joseph Christian Simenon. Quizá el hecho de que escribiera 192 novelas con su nombre y alrededor de otras 30 con 27 seudónimos distintos, paralizara al resto de escritores, que incapaces de superar tamaño genio tirarán la toalla antes siquiera de empezar a teclear. Pero afortunadamente el tiempo ha pasado, y, aunque allá el tsunami Simenon arrasó con todo, ya empiezan a brotar malas hierbas con aspecto de futuros genios. Entre ellas brilla (por su desencantado y fascinante parecido con el primer Douglas Coupland y hasta, por qué no, el distópico y gélido J.G. Ballard) Joost Vandecasteele, una estrella de la stand up comedy belga que se decidió hace un tiempo a convertir su fantástico (y terrible) mundo en literatura de altísimo nivel. Lo primero que nos llega es una colección de relatos que puede leerse como una novela despedazada y que se titula “Por Qué El Mundo Funciona Perfectamente Sin Mí” (Tropo Editores). Para no perdérsela.

Otras cosas que no hay que perderse este mes son: lo último de la malograda Lionel Shriver, la autora de la potente y polémica y honesta hasta decir, demonios, basta, “Tenemos Que Hablar De Kevin”; la disección de una de las muchas series del momento, “Juego De Tronos”, vía los microensayos reunidos en el volumen homónimo de Errata Naturae; las “Cartas” de Jack Kerouac y Allen Ginsberg; las comedias canallas de Carlo Padial (en Libros del Silencio) y Santiago Lorenzo (debutando en Primera División, esto es, Blackie Books, después del éxito delirante de “Los Millones”); la epopeya (en viñeta) de un oficinista japonés que sólo quería volver a casa y estuvo a punto de no contarlo (o la penúltima revelación del cómic patrio: “Aventuras De Un Oficinista Japonés”, de José Domingo) y muchas cosas más. Empecemos con el repaso.

Joost Vandecasteele: “Por Qué El Mundo Funciona Perfectamente Sin Mí” (Tropo Editores)

Joost Vandecasteele es un tipo muy famoso allá en Bélgica. Antes de publicar su primer relato ya lo era. ¿Y por qué? Porque es un cómico televisivo. Pero sólo tiene 31 años. Y sus relatos hablan de tipos de 31 años que se parecen peligrosamente a un cómico muy famoso de televisión. Tipos que viven en un mundo en el que las ciudades crecen hacia arriba, a partir de los cimientos de un centro comercial maravilloso (llamado CityBis). Esto es, sus protagonistas viven en los apartamentos que ocupan alguna de las más de 200 plantas que tiene dicho edificio, del que nunca nadie tiene por qué salir porque, ¿qué demonios va a encontrar ahí fuera que no pueda encontrar aquí dentro? El caso es que en un sitio tan maravilloso como ese puedes encontrar desde Fantas de chocolate (la terriblemente adictiva Fanta Brown) hasta leche con sabor a cola. En un mundo así, surge una nueva secta cada 15 minutos y el Gobierno está planteándose lanzar un proyecto de ley según el cual el país se convertiría en un estado confesional que cambiaría de religión cada semana, a la espera de que, harto de todo, Dios bajase un día y les gritase: “¿QUERÉIS DEJAR DE HACER ESO? YO OS DIRÉ LO QUE TENÉIS QUE HACER”.

El caso es que los protagonistas de los relatos de Vandecasteele son muy parecidos a los personajes de los primeros libros de Douglas Coupland, treintañeros incapaces de mantener una relación sentimental (porque prefieren la amistad a cualquier tipo de situación que implique un desgaste emocional y la pérdida de su absurda independencia, y es absurda porque no es tal), perdidos en un mundo que se aleja a pasos de gigante del que conocieron en su infancia y en el que la sensación de irrealidad es constante. En ese mundo, salir de casa y apretar el botón del ascensor es lo más peligroso que puedes hacer (el Edificio Único es un laberinto vertical, y puedes perderte y jamás encontrar el camino de vuelta a tu apartamento, por lo que será mejor que lleves provisiones) y salir con una chica que proviene del Cielo 2.0, el barrio que los ricos construyeron cuando se cansaron de gastar dinero en su seguridad personal y decidieron alejarse del mundo y entregarse a despertar las envidias de sus semejantes (construyendo casas horribles con aspecto de Casa Blanca), colgando koalas y todo tipo de animales en peligro de extinción con aspecto de muñecos de peluche, de las farolas, lo peor que puede ocurrirte. Uno de esos libros golosina que acaban convirtiéndose en tus mejores amigos.

Shalom Auslander: “Esperanza: Una Tragedia” (Blackie Books)

¿De qué nos suena Shalom Auslander? Oh, sí, es el tipo de “Lamentaciones De Un Prepucio”. El tipo con un trauma del tamaño de un transatlántico por culpa de Yahvé, al que consideraba lo más parecido a Godzilla que podamos imaginarnos. Creció siéndole terriblemente devoto por miedo a quedar sepultado por su ira, o eso cuenta en su citado primer asalto. Ahora llega el segundo, “Esperanza: Una Tragedia”, la historia de un padre de familia que huye a un perdido pueblo de Estados Unidos, para alejarse definitivamente de lo que ha sido su vida (asfixiante), y para tratar de olvidar que forma parte de un pueblo maldito (y también, asfixiado). Pero la cosa se complica cuando un día cualquiera, el bueno de Shalom Kugel empieza a notar un olor bastante desagradable proveniente del desván. Kugel, cuyo terapeuta cree que tipos como Hitler han sido los mayores optimistas de la historia por haber imaginado una solución final, se atreve un día a internarse en tan aislado lugar de la casa y descubre allí a una mujer francamente desaseada que dice llevar viviendo allí más de 40 años. Y ser, nada menos, que la mismísima Ana Frank. Sí, Ana Frank está viva, es tremendamente vieja y huele mal. Lo nuevo de Shalom Auslander promete. Muchísimo.

Lionel Shriver: “Todo Esto Para Qué” (Anagrama)

De la autora de “Tenemos Que Hablar De Kevin”, la espectacular puesta en escena de una maternidad más que terrible, de una guerra civil familiar con demasiadas bajas como para contarlas, y “El Mundo Después Del Cumpleaños”, la disección de una infidelidad en una de esas parejas perfectas, llega “Todo Esto Para Qué”, la historia de Shep Knacker, un tipo que no cumplió el sueño de su padre y no fue a la universidad, pero que, gracias a su talento para las chapuzas, montó una exitosa empresa de servicios, una superlampistería, y aunque no se hizo rico, ha vivido bastante bien hasta la fecha. Shep lleva años soñando con retirarse a un paraíso tercermundista, en el que sus dólares valdrán mucho más y le durarán para siempre, donde disfrutará de unas lentas vacaciones sin fin, parecidas a las que tenía de niño. Pero cuando llega el momento de partir, una vez ha vendido su empresa, su mujer se niega a marcharse. Y surge algo, algo terrible, que lo ata indefinidamente al lugar que pensaba perder de vista. Otro de esos demoledores y más que brillantes puñetazos de la reina de la novela psicológica (por momentos, psicopática) del momento. La mujer que se propone ir lo más lejos que se ha llegado hasta la fecha en cada uno de los temas que decide abordar. Esta vez, el tema es LA VIDA, con mayúsculas, o el desencanto existencial con el que debe convivir el único ser vivo que sabe que todo lo que haga no servirá para nada porque está condenado a desaparecer. Siempre recomendable.

Justin Taylor: “Aquí Todo Es Mejor” (Alpha Decay)

Los brevísimos pero intensísimos relatos de Justin Taylor, un neoyorquino fan del postmoderno Donald Barthelme, tienen como protagonistas a tipos que odian a los veganos que le harán la vida imposible por estar zampándose un burrito que ha encontrado en una papelera; tipos a los que les gusta leer en voz alta y repiten el estribillo de “Debaser” de los Pixies mientras pasan una tripa por el cortafiambres; chicas que son incapaces de dejar de pensar en sus ex (en concreto, en un ex que se llama Steven y que aún suele llamarlas hasta cuatro veces al mes) porque no los han olvidado aunque intenten vivir creyendo lo contrario y otras chicas que trabajan de camarera y que no hacen más que perder sus trabajos como camareras y luego se dedican a viajar y a estudiar algo tan increíble como “Escultura”. Taylor analiza la vida del casi treintañero (norteamericano) de hoy (en una mega metrópolis como Nueva York) de un modo muy similar a como lo hace Tao Lin, multiplicando el punto de vista (su ego no es tan mayestático o no está tan profundamente dañado como el de aquel, así que los relatos no lo tienen a él como único protagonista) y extirpando el post-nihilismo existencial (la duda eterna, el no avanzar infinito), intentando reconstruir situaciones cotidianas en ruinas, de una manera muy similar (oh, sí, ¿por qué no?) a la de muchos de sus grandes (y clásicos) predecesores, empezando por Raymond Carver.

VV.AA.: “Juego De Tronos” (Errata Naturae)

Quién le iba a decir al gigantesco George R.R. Martin que bastaría con que HBO tocara con su varita mágica su colección de libros para geeks para convertirle en el más claro sucesor de Tolkien que ha pisado jamás este planeta. Y quién iba a decirles a los chicos de Gigamesh (primero librería de culto y luego editorial aún más de culto) que podrían comprar toda la obra de Philip K. Dick con el botín conseguido tras las ventas astronómicas de la saga Martin, una saga, “Juego De Tronos”, concebida para un público en principio menor (¿Acaso imaginábamos que podían existir tantos fans de la versión sin censura de la Nueva Tierra Media?) que ha acabado devorando todo el pastel de la literatura fantástica que los siempre maltratados autores de género habían servido a sus lectores, como siempre, cruzando los dedos. Pues bien, ahora los chicos de Errata Naturae (responsables del imprescindible “Teleshakespeare”, de Jorge Carrión, y de otros tantos ensayos recopilatorios sobre “Los Soprano”, “The Wire” y otras series del momento) se han puesto manos a la obra, han recorrido las tierras de Poniente, han cruzado el Mar Estrecho y han llegado más allá del Muro para encontrar a un puñado de escritores y periodistas que les analicen (con ojo crítico y de fan) el último fenómeno con aspecto de cuento de hadas más que maldito. Atentos en especial a la contribución de la periodista Laura Miller, que reconstruye la carrera de Martin Antes-De (“Juego De Tronos”) y al análisis de las tres vidas de Daenerys Targaryen de Jorge Carrión. Para fans de la serie, pero no sólo para ellos, porque cualquiera que quiera descubrir cómo se construye un hype televisivo, está obligado a leerlo.

Jack Kerouac & Allen Ginsberg: “Cartas” (Anagrama)

La novedad beat del mes tiene que ver con cartas. Las cartas que se enviaron los dos apóstoles del movimiento literario que más artículos ha generado desde mediados del siglo pasado, nada menos que Jack Kerouac y Allen Ginsberg. En ellas, los chicos que tecleaban a ritmo de be-bop y tenían suficiente con contar lo primero que les pasaba por la cabeza porque eso siempre tenía que ver con viajes (en autobús) cargados de anécdotas, viajes en los que lo de menos era el destino y lo de más el viaje en cuestión, y hasta, en una ocasión, con asesinatos (pero eso ya se ha contado, lo contaron a medias Kerouac y William S. Burroughs en “Y Los Hipopótamos Se Cocieron En Sus Tanques”), se cuentan cómo les va y cómo le va a todo el mundo a su alrededor. La primera carta data de 1944, cuando Ginsberg tenía 17 años y Kerouac 21, y la última, de 1969, poco antes de la muerte de éste último (una de esas muertes fulminantes e inesperadas, que ni siquiera le dejó llegar a los 50, murió con 47 años). Descubrir cómo se construye un movimiento contracultural nunca fue tan fácil. Ni tan enriquecedor. Ni tan prodigiosamente disfrutable. “Llegará un día en que estas cartas harán llorar a América”, se decían los protagonistas. Oh, claro, ese día ha llegado. Sólo que olvidaron mencionar que no sólo harían llorar a América, también al resto del mundo.

Jonathan Ames: “¡Despierte, Señor!” (Principal de los Libros)

Sí, Jonathan Ames es el creador de la siempre apetecible “Bored To Death”, la serie en la que, el a veces aborrecible Jason Schwartzman, es un escritor en horas bajas al que se le ocurre meterse a detective privado después de un empacho de novelas de Raymond Chandler. Y el protagonista de la primera novela que llega a España de Ames –ex boxeador, escritor y cómico neoyorkino (es un habitual del show de David Letterman)– es un tipo que cree que tiene un mayordomo llamado Jeeves tras sufrir un empacho de novelas de P.G. Wodehouse. Su nombre es Alan Blair, y como el Jonathan Ames de “Bored To Death” también es escritor, un escritor al que no se le ocurre nada sobre lo que escribir, un escritor que vive en casa de sus tíos hasta que sus tíos se cansan y lo echan. Entonces, Blair emprende un accidentado y divertido viaje hacia una colonia de artistas en Saratoga Springs. Allí se enamora de una nariz. La nariz de una chica guapísima que no es en absoluto trigo limpio. Pero Alan está acostumbrado a vérselas con todo tipo de gente. Hasta con un mayordomo que con toda probabilidad ni siquiera existe pero con el que finge ir a todas partes y que no deja de repetirle que despierte. Desternillante.

Santiago Lorenzo: “Huerfanitos” (Blackie Books)

La primera novela de Santiago Lorenzo se titula “Los Millones” y la sinopsis de la contracubierta es enorme. Juzgad vosotros mismos: “Marzo de 1986. A uno del GRAPO le tocan 200 millones de pesetas en la Lotería Primitiva, No puede cobrar el premio porque no tiene DNI”. Cuando una novela promete algo así sólo quiere decir: DEMONIOS, VEN AQUÍ, PASÉMOSLO EN GRANDE. Y la cosa ha ido a más. Blackie Books acaba de publicar la ya de culto “Los Huerfanitos”, versión cañí (con risas enlatadas, a lo Jardiel Poncela) del cine (familiar) de Wes Anderson, protagonizada por los Susmozas, tres hermanos que odian el teatro y se meten a hacer teatro. Pero lo hacen por una buena causa. El padre ha muerto y ha dejado en herencia a sus hijos un teatro colmado de deudas que los pequeños (y desafortunados) Argimiro, Bartolomé y Críspulo se ven obligados a salvar. ¿Lo conseguirán? ¿Serán capaces de poner en marcha en tan sólo cinco meses una obra desastrosa que han dado en llamar “La Vida” y que lo único que promete es un fracaso absoluto? ¡Deben hacerlo! Si no, les retirarán la subvención y el teatro se irá al otro barrio con el viejo Pignalle. El delirio está más que asegurado.

José Domingo: “Aventuras De Un Oficinista Japonés” (Bang Ediciones)

José Domingo es un chico de Zaragoza con barba que ha publicado una única novela gráfica. Una única novela gráfica con la que ha ganado premios. El último, el de Mejor Obra de un autor español del Salón del Cómic de Barcelona. Y eso que sus historias ni siquiera son habladas. Esto es, no hay líneas de diálogo, no hay bocadillos, sólo un tipo que intenta volver a casa y que está a punto de no contarlo. El tipo en cuestión es un oficinista japonés, que, de camino a casa se cruza con (atentos): perros voladores; yakuzas; pedazos de sushi gigantes; familias enteras de caníbales; moteles de carretera que se han convertido en asaltantes picaderos; yetis; civilizaciones olvidadas; fantasmas japoneses; revueltas populares; monstruos mutantes (y verdes); esqueletos vivos; brujas muy malas y hasta un meteorito de chicle. Oh, y no lo olvidemos, también se cruza con una sucursal de correos llevada por una orden satánica. Realmente, nunca fue tan difícil volver a casa después del trabajo.

Scott Snyder / Greg Capullo: “Batman 01” (ECC Ediciones)

Cansados de estar a la sombra de Marvel, los chicos de DC se han inventado su propio Fin Del Mundo. Esto es, han sacudido el Universo Superheroico (recordemos, DC es el Universo del Blanco y Negro, es decir, tiene a Batman, tiene a Superman, pero no tiene nada más; bueno, sí, tiene a Wonder Woman, pero digamos que Wonder Woman pasó de moda hace miles de años, casi tantos como los que tiene la propia Wonder Woman, que viene de la Antigua Grecia, de hecho, lo único que la convierte en superhéroe es la puerta espacio/temporal que la devuelve cuando quiere a esa época) y han devuelto a todos sus personajes al punto de partida, para, dicen, oxigenar el Universo, con la intención de captar nuevo público. Y de todos los mundos posibles (han lanzado nada menos que 52 series nuevas), el que mejor ha arrancado es el del viejo Caballero Oscuro: Batman. ¿Por qué? Porque el guión lo firma el tímido y brillante Scott Snyder (colaborador de Stephen King en la ya clásica “American Vampire”, una especie de revisión del Salem's Lot del autor de “Carrie”) y el dibujo el penúltimo renovador del género (Greg Capullo, pronúnciese Capulo). ¿La historia? El archimillonario Bruce Wayne (aka Batman) quiere construir una nueva Gotham, dejar de pensar en la Gotham (criminal) del pasado y empezar a pensar en una Gotham de ensueño. Los diálogos y las escenas son inmejorables, la acción la justa y necesaria, y la sensación de episodio piloto de una serie que promete es tan elevada que, una vez leído, se espera con ansia la siguiente entrega. Porque la cosa acaba de empezar. Y Snyder es uno de los grandes.

BONUS TRACK

Carlo Padial: “Erasmus, Orgasmus Y Otros Problemas” (Libros del Silencio)

El escritor y dibujante anteriormente conocido como Carlo Hart, pretende acabar de una vez por todas con la novela seria. La novela española asquerosamente seria. Y si el año pasado debutó (y salió a hombros por la puerta grande) con la colección de relatos absurdos, divertidísimos, “Dinero Gratis”, ahora arremete con un artefacto con aspecto de novela fragmentaria que tiene como protagonistas a un grupo de estudiantes esclavizados, profesores obsesionados con el porno y chicas condenadas a repetir los mismos errores una y otra y otra vez. Carcajadas, de las que perturban, por un tubo.

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