Columnas

Quemar después de leer #003

Los diez libros y cómics del momento

Bien. Este mes sí. Ha llegado lo nuevo de Chuck Palahniuk, el tipo que no puede dejar de contar historias macabras, el tipo que se ve a sí mismo como una versión del protagonista de “There Is A Light That Never Goes Out”, que cree que si su literatura fuese una imagen sería la siguiente: Un tipo conduciendo por la autopista a toda velocidad, estrellándose contra cualquier cosa, saliendo del coche, agonizando, ensangrentando y apostándose en la cuneta con la esperanza de que alguien lo recogiera, de que alguien lo cuidara. Su título, “Al Desnudo”, hace pensar en Bette Davis y en Joseph L. Mankiewicz, pero su ambiente, gótico hasta el delirio, también en “La Familia Monster”, en la versión macabra y naftalinosa de un clásico de Alfred Hitchcock con amas de llaves y estrellas atrapadas en su propia (y asquerosamente absorbente) fama. Pero hay más. Este mes también vuelve Tao Lin, con la secuela de “Richard Yates”, “Robar En American Apparel”, mininovela que en realidad escribió antes que aquella, pero que narra hechos posteriores (en ésta, el protagonista, que ya no se llama Haley Joel Osment sino Sam, ha dejado a Sheila, la novia que vive lejos, pero sigue robando en todo tipo de sitios y está tratando de escribir una novela, novela que seguramente es la propia “Richard Yates”). Más estrellas. La versión de la vida de Marilyn Monroe por Joyce Carol Oates, la escritora compulsiva, “Blonde”, o la vida de un guionista que fracasará haga lo que haga, o el rescate de James Purdy y las divertidas aventuras de Cabot Wright ( “Cabot Wright Vuelve A Las Andadas”). Y detectives. El detective exhibicionista de Robert Coover, Philip M. Noir, es el protagonista de “Noir” y no hay un sólo protagonista pero sí un millón de niños (y tipos) raros en los relatos de la jovencísima rusa Anna Starobinets, la Stephen King moscovita, amante de los escenarios post-apocalípticos y los niños que coleccionan caramelos caducados (el libro en cuestión se llama “Una Edad Difícil”)... ¿Algo más? ¡Por supuesto! ¿Qué me decís de Hunter S. Thompson? Del autor de “Miedo Y Asco En Las Vegas” se publica “El Escritor Gonzo”. Y en el apartado cómics brilla con luz propia la caja que contiene todos los Batmans de Fran Miller que acaba de publicar la joven editorial ECC. ¿Qué, empezamos?

Chuck Palahniuk: “Al Desnudo” (Mondadori)

Cuando Kathie Kenton decide que necesita un bebé para parecer realmente adorable, para convertirse en una auténtica mujer, su despampanante mansión se llena de monjas, se llena de chicas de hogares de acogida, se llena de baby sitters aburridas, que cargan con bebés de todo tipo, bebés que la Gran Kathie Kenton sostiene ante el espejo, preguntándose (preguntándole a él, al espejo, como una terrible Blancanieves) si el bebé en cuestión encaja con el color de las cortinas. Sí, esa clase de persona es Kathie Kenton, la actriz tremendamente bella y exultantemente egoísta que protagoniza la última novela de Chuck Palahniuk, “Al Desnudo”, la historia de una estrella de Hollywood convertida en marioneta, una marioneta cuyos hilos maneja su ama de llaves, la siempre fiel Hazie, capaz de destruir todo aquello que podría hacerla feliz con tal de que parezca exactamente el tipo de persona que nadie olvidará, la atormentada, misteriosa, vulnerable pero a la vez increíblemente poderosa Katharine Kenton. Y eso significa que va a hacerle creer, entre otras cosas, que su último pretendiente, el joven de la luminosa mirada castaña, Webster Carton Westward III, reescribe cada noche el borrador de un ensayo basado en sus noches de amor (en las que el cabecero de la cama golpea con una fuerza sobrehumana la pared de la perfecta alcoba de Miss Kenton) que acaba con la muerte de su protagonista femenina. ¿Está de veras Webster tratando de matarla para hacerse asquerosamente rico? ¿Es uno de esos autores buitre, uno de esos autores de birriografías que se pasan la vida tratando de acercarse a una estrella para convertir sus éxitos en una colección de mentiras? ¿Y si es así, cómo piensa detenerle Hazie? Lo último de Palahniuk vuelve a la época de “Diario. Una Novela” para insistir en su obsesión por la construcción del mito. Más que recomendable para aquellos que sientan curiosidad por la vida oculta de las estrellas.

Tao Lin: “Robar En American Apparel” (Alpha Decay)

El protagonista de “Robar En American Apparel”, deliciosa y vibrante nouvelle que precede a la desesperanzada “Richard Yates”, convierte a un tipo que se parece mucho al Haley Joel Osment de aquella (y por extensión, al autor) en Sam, un tipo que trabaja en un lugar horrible (un restaurante de comida orgánica) que en realidad no está tan mal, aficionado a robar en todo tipo de sitios (en especial, sí, American Apparel, el lugar donde primero le pillan y le mandan a comisaría, le hacen pasar una noche en una celda, con tipos que están francamente mal de la cabeza, aunque a Sam le da lo mismo, Sam es un estoico, el tiempo pasa, todo son experiencias, y ninguna está del todo mal, pero tampoco nada es increíblemente emocionante) y que de vez en cuando sale con sus amigos y se acuerda de Sheila, su ex, con la que vivió una temporada fuera de Nueva York (sí, todo apunta a que Sheila es en realidad la Dakota Fanning de “Richard Yates”) y a la que le gustaba dibujar hámsteres. Sam compra y vende en eBay (como Osment y Fanning), gana cientos de dólares en partidas de póker virtuales, los pierde, y trata de escribir la novela que lo convertirá definitivamente en escritor. Pero todo le da igual. Porque nada es lo suficientemente importante. Una versión fría (quirúrgica) y extremadamente nihilista (de un nihilismo virtualmente imperfecto) de las primeras novelas del tierno Douglas Coupland, o la reencarnación (post-pixelada) de Samuel Beckett.

Anna Starobinets: “Una Edad Difícil” (Nevsky Editores)

¿Quié es Anna Starobinets? ¿Por qué escribe sobre niños raros que huelen mal? ¿Por qué prefiere una Moscú post-apocalíptica (humeante, autodestructiva) a una Moscú post-comunista? Muy sencillo. Porque Anna Starobinets es lo más parecido a un cruce entre Philip K. Dick y Stephen King, en versión rusa, que puedas imaginarte. De ahí que la primera colección de relatos que llega a España, “Una Edad Difícil”, sea no sólo recomendable, sino imprescindible. ¿Por qué? Para empezar porque, ¿qué sabemos de la literatura rusa desde Tolstoi, desde Dostoievsky? A la increíble curiosidad de qué se está cociendo en el país anteriormente conocido como la URSS debe sumársele el hecho de que Starobinets apenas tiene 30 años y forma parte de la primera generación (post Segunda Guerra Mundial) que ha leído a tipos como Jack Kerouac, Douglas Adams, Philip K. Dick, Stephen King, sí, y también Franz Kafka, porque el bloqueo hizo que durante años los escritores rusos no tuvieran acceso más que a la llamada literatura realista soviética. Así es que a nuestra curiosidad debe sumársele lo siniestro de los relatos de Starobinets, que además de todo lo dicho, es fan de Neil Gaiman. Must read.

Robert Coover: “Noir” (Galaxia Gutenberg)

Philip M. Noir es el primer detective creado por el GENIAL Robert Coover. Sí, el mismo Robert Coover de la caótica y, una vez más, GENIAL, “La Fiesta De Gerald”, el precedente de “Lunar Park” y de todas las fiestas bizarras de la historia de la literatura y más allá (eso incluye todas las fiestas e incluso todas las historias que avanzan en más de una dirección de David Lynch). En una novela de Robert Coover las historias avanzan en todas direcciones (y en todas a la vez). Porque, pongámonos en antecedentes. Este señor tiene 80 años. Este señor formó parte del verdadero (esto es, el original) postmodernismo norteamericano. Aquel del que formaron parte también Kurt Vonnegut Jr. y Richard Brautigan y Donald Barthelme y hasta Joseph Heller y Thomas Pynchon. Así es que sus historias son raras. Complicadas. Caóticas. Violentas. Gores. Sí, en una historia de Robert Coover lo más normal es que alguien acabe descabezado. O algo por el estilo. También hay en las historias de Coover absurdo. Un sentido del humor decididamente negro, inteligente y delicioso. Las historias de Coover se devoran. Pero veamos, en “Noir” baja la guardia. En “Noir” sólo hay un detective torpe y paranoico que tiende a mojarse (tiende a acabar literalmente empapado) y tiene que pedirle a su secretaria sus braguitas. Un detective que sale a la calle llevando poco más que esas braguitas y que cree que todo el mundo le persigue y que acaba en un callejón oscuro oyendo voces. Un detective que empieza a investigar para una viuda, la viuda muere y él se convierte en el principal sospechoso de su muerte y de la de al menos otros seis tipos más. Oh, Coover. Canibalismo literario en business class.

Hunter S. Thompson: “El Escritor Gonzo” (Anagrama)

Subtitulado “Cartas De Aprendizaje Y Madurez”, “El Escritor Gonzo” nos trae de vuelta al autor de “Miedo y Asco En Las Vegas” y nos permite fisgonear entre sus cartas. Cartas a amigos célebres, como Allen Ginsberg, Normal Mailer, Kurt Vonnegut, Anthony Burgess y Tom Wolfe, con quien empezó a escribirse cuando el National Observer se negó a publicar su reseña sobre “El Coqueto Aerodinámico Rocanrol Color Caramelo de Ron” de Wolfe y él decidió enviársela de todas formas, después de todo el libro le había encantado y el trabajo ya estaba hecho así que, ¿qué demonios? Pero no sólo hay destinatarios célebres en “El Escritor Gonzo”, también está la anciana que escribió a Rolling Stone para quejarse de sus artículos, los artículos de Thompson, y que acabó recibiendo una carta del mismísimo Thompson. Thompson, que escribía cartas a diario, de madrugada, y que construyó a través de ellas, sin ser consciente de que lo estaba haciendo, una especie de autobiografía en mil partes, un rompecabezas con aspecto de caramelo para todos aquellos que disfrutan de su más que visceral prosa eléctrica (y lisérgica). Una excursión al cerebro del genio y a una época que jamás volverá, por más que la invoquemos.

Joyce Carol Oates: “Blonde” (Alfaguara)

La eterna candidata al Nobel tiene un don especial para reconstruir historias de chicas perdidas. Lo demostró en la imprescindible “Puro Fuego”, o cómo convertir las aventuras de un grupo de chicas en un reformatorio en la Obra Maestra por excelencia de Aventuras De Chicas En Un Reformatorio. En cualquier caso, la novela con la que ha vuelto Oates, al menos, a nuestro país, porque lo que es en el suyo (América) ha publicado prácticamente una veintena desde entonces (y entonces es el año 2000), es “Blonde”, su adaptación de la vida (vía diarios, cartas y recuerdos recreados) de Marilyn Monroe, en la que Marilyn es La Presa y la Muerte el Supervillano. Y no hay superhéroe a la vista dispuesto a salvarla. Ni el Ex Deportista, ni el Dramaturgo ni el Presidente estuvieron ahí cuando realmente los necesitó. Oates convierte la vida de Norma Jean en un cuento de hadas maléfico y narcótico, pues su prosa parece más que nunca capaz de hipnotizarte.

James Purdy: “Cabot Wright Vuelve A Las Andadas” (Ediciones Escalera)

El frustrado Bernie, apenas un vendedor de coches que ha pasado por el reformatorio primero y la cárcel después, tiene que viajar de Chicago a Nueva York. ¿Y por qué? Porque su mujer, la buena y manipuladora de Carrie, le ha pedido que encuentre al famoso violador en serie Cabot Wright. Cabot, según ella, le proporcionará un material de primera para escribir la Gran Novela Americana. Porque eso es lo que quiere Bernie en realidad, escribir la Gran Novela Americana. Así que Bernie se sube a uno de sus coches y se dirige a Nueva York y todo lo que pasa a partir de entonces es propio de una comedia de enredo más que sórdida. Al célebre violador se le unen un ambicioso editor y de Zoe Bickle, la mujer de su vecino de Chicago que, al encontrarse casualmente en Nueva York, decide por compasión echarle una mano en la redacción de su obra maestra. Sin duda James Purdy es uno de los secretos mejor guardados de su generación. ¿Que cuál es su generación? La de Dorothy Parker, la de Gore Vidal, la de los sarcásticos demoledores de conciencia.

Varios: “Black Pulp Box” (Aristas Martínez)

Un total de 85 autores. Más de 900 páginas. Seis publicaciones. Una de ellas un fanzine. La otra, un ensayo. Dos micronovelas (formato bolsilibro), una recopilación de relatos, un comic book. El Acontecimiento del Año en lo que a ambición editorial se refiere se llama “Black Pulp Box” y tiene espíritu pulp y aspecto de caja. La cosa fue así: Aristas Martínez pidió a un montón de autores (de culto, en sus palabras) un cuento/historieta/novela/ensayo relacionado con la blaxploitation setentera pero con una blaxploitation setentera y cañí. Entre los autores que respondieron figuran Robert Juan-Cantavella, Juan Francisco Ferré, Vicente Luis Mora, Óscar Gual, Mara Faye Lethem y Francisco Javier Pérez (sus relatos dieron forma al “Amazing Bold Stories”). En el apartado gráfico lo hicieron otros tipos como Miguel B. Núñez, Darío Adanti, David Rubín, Fidel Martínez. David Ausente es autor del ensayo “Black Super Power”, una sesuda reflexión sobre la historia del Negro, con mayúsculas, en tanto que héroe de ficción. En otras palabras, ¿qué hubiera pasado si Steve Rogers, el increíblemente rubio Capitán América, hubiera sido negro? O, mejor dicho, ¿hubiera sido algo así siquiera posible? Lo dicho, el acontecimiento editorial del año.

Frank Miller: “Batman” (ECC Ediciones)

Cuando Frank Miller ( “Sin City”) decidió reconstruir a Bruce Wayne, el multimillonario que se encapricha de un traje de acero y pretende echar una mano a la comisaría de Gotham City a la vez que venga la muerte de sus padres, firmó una auténtica obra maestra en cuatro tomos y una más que imprescindible historieta independiente ( “Wanted Santa Claus: Dead Or Alive”). Obra maestra que acaba de reeditar la joven editorial ECC Ediciones al completo. Esto es, incluyendo los cuatro tomos ( “All Star Batman y Robin”, “Batman Año Uno”, “El Regreso Del Caballero Oscuro” y “El Contraataque Del Caballero Oscuro”) y la mencionada historieta, además de textos sobre la época en que Miller compuso semejante obra maestra y un póster a doble cara: una con la ilustración que hizo el autor para “Batman Black & White” y la otra con la portada de “El Regreso del Caballero Oscuro”. Para amantes y no amantes de los superhéroes. Lo más experimental que el mundo de los tipos con mallas ha visto jamás. Si te gustó “Watchmen”, te encantará el Batman de Miller. Uno de esos cómics antológicos.

Garth Ennis: “The Boys. El Tiovivo” (Norma Editorial)

Érase una vez un mundo en el que los superhéroes existen. Un mundo en el que superhéroes no son buenos tipos, sino que hacen todo lo que cualquier multimillonario que arriesga a diario su vida haría: disfrutar. Esto es: orgías salvajes, drogas, toda clase de retorcidos deseos concedidos. Ese tipo de cosas. En ese mundo, un tipo, una gran corporación que se esconde tras un tipo, publica tebeos con las aventuras más que maquilladas de esos mismos superhéroes. Es decir, imaginemos un mundo como el nuestro, en el que cada primero de mes las librerías de cómics se llenan de nuevas entregas de El Capitán América, Superman, Spiderman y el resto, pero en el que esos superhéroes realmente existieran y tuvieran una vida que en nada se parece a la idílica vida que se empeñan en retratar los guionistas de Marvel y DC. Ese es el mundo de “The Boys”, y The Boys es el nombre de la organización que mantiene los excesos de estos superhéroes ultrahedonistas a raya. Bien. Pues un año después de que la serie se mudara por un número (el octavo, en volumen, en América sigue publicándose en grapa, así que son en realidad un puñado de números, al menos cuatro) a Escocia, país natal de Hughie, el novato, llega una nueva entrega, la número nueve, en la que Garth Ennis (sí, es el guionista de “Predicador”, así que es capaz de convertir en oro todo lo que toca) narra el primer y cataclísmico enfrentamiento entre Los Chicos y Los Siete, el grupo de superhéroes más poderoso de ese mundo. Su mundo. Que es el nuestro. Esperadísimo.

BONUS TRACK

Eduardo Mendoza: “El Enredo De La Bolsa Y La Vida” (Seix Barral)

Cuarta entrega de las aventuras del detective sin nombre que protagonizó “El Laberinto De Las Aceitunas”. Convertido en peluquero de señoras sin clientas (todas prefieren comprar en el bazar chino que arreglarse las mechas), el llamado Detective Loco de Mendoza tendrá que vérselas esta vez con una conspiración mundial que planea acabar con la mismísima Angela Merkel. Sin duda, el libro más vendido del momento, capaz de vender en un solo día (el Día de Sant Jordi) cinco veces más que el segundo del ranking de la jornada vendelibros por excelencia. ¿Cuándo piensa darse cuenta el señor Mendoza de que los libros que para él son menores, que sus libros fake, son lo único por lo que de veras será recordado algún día?

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