Columnas

Quemar después de leer #010

Los diez libros y cómics del momento

Diciembre es un mes de semi-parón editorial, pero eso no significa que no salgan libros valiosísimos como la primera novela para adultos de JK Rowling, una rareza de Stephen King, el segundo título del demoledor Juan Francisco Ferre o la nueva masterpiece de Alessandro Baricco.

El mes de diciembre es un mes poco literario. Las luces de Navidad no están en sintonía con las de la mesita de noche y las novedades de este mes son pocas, pero no por ello menos importantes. Para empezar, diciembre es el mes en el que POR FIN llega a España la primera novela para adultos de JK Rowling. La Mamá de Harry Potter se descuelga con una historia de envidias en un pueblo pequeño que hará las delicias de los amantes de la narrativa de campiña (surreal) de Evelyn Waugh. Y luego está lo nuevo de Stephen King, sí, porque tiene novedad, y es la segunda este año, una especie de volumen intermedio de “La Torre Oscura”, que promete traer de vuelta al Pistolero para todos aquellos que lo echábamos de menos. Hablando de Tierras Medias, o de Tierras Malditas o de Tierras Redondas, el que hace poco que ha vuelto es Terry Pratchett, con la 35 entrega de la (casi comestible, por lo apetecible) saga Mundodisco. Hay homenaje, un homenaje velado aunque no demasiado, a Salinger en la nueva novela de Alessandro Baricco ( “My Gwyn”), y un análisis exhaustivo (y adictivo) de la concepción de la clase obrera hoy en Gran Bretaña en el ensayo brutal “Chavs”, de Owen Jones. ¿Más? El “Karnaval”, de Juan Francisco Ferré, el retrato escrito que le hace Carlos Prieto a Nacho Vegas, y la vuelta a la novela de Santi Balmes, más una historia de superheroínas que limpian bloques de apartamentos made in Jaime Hernández. Un pequeño puñado de ideas frescas para aquel que aún dude qué regalar.

JK Rowling: “Una Vacante Imprevista” (Salamandra)

No, el protagonista de la primera novela para adultos (o, mejor dicho, exclusivamente para adultos) de JK Rowling (Miss Mamá Potter) no es un mago. Sino un ex consejero de parroquia muerto. En realidad, él no es el protagonista, sino el motor de la trama. Porque la historia arranca cuando el mencionado consejero, Barry Fairweather (literalmente, Barry Tiempojusto, o Tiempoperfecto) muere y su vacante en el consejo queda libre. Pero, ¿de qué consejo estamos hablando? Pues del consejo de la parroquia de un pequeño pueblo inglés llamado Pagford. Un aparentemente idílico lugar en el que todo era maravilloso hasta que el condenado Barry murió. Porque entonces, como en una macabra comedia de enredo, todos los parroquianos (nunca mejor dicho) harán lo posible por quedarse con el puesto, pero, ¿con qué fin? Habrá que leer a Rowling para descubrirlo. Eso sí, habrá que leerla sin leer antes ni una sola de las críticas inglesas. Esperaban demasiado, supongo. Después de todo, Rowling no quiere cambiar el mundo. Sólo escribir.

Alessandro Baricco: “Mr Gwyn” (Anagrama)

Mr Gwyn ha decidido dejar de escribir. Era escritor, un escritor famoso, y está harto. Harto de su oficio. Parecía imposible pero ha ocurrido. El último artículo que firma para The Guardian se titula 52 cosas que no volveré a hacer jamás. Y entre ellas se encuentra la de escribir una novela. Su agente y buen amigo Tom no acaba de creérselo. “¿Qué? ¿Me estás dejando, Jasper? ¿Me estás diciendo que mi mejor autor me deja, así, sin más?”, le espeta, al enterarse. Jasper Gwyn dice que lo que quiere ahora es ser copista. Pero copista de personas. Que va a alquilar un estudio y va a escribir retratos, por encargo, como los pintores. No sabe qué esperar de su nuevo proyecto, porque la idea, en un principio, es dejar que el personaje en cuestión pasee por el estudio, desnudo, cuatro horas cada día, durante 31 días. ¿Qué hara Jasper Gwyn mientras tanto? Ni siquiera él lo sabe. Pero su intención es la de devolver al retratado a casa, devolverle mediante un retrato. Un misterio, sí, como el que constituye el propio Mr. Gwyn. Una auténtica joya de final de temporada.

Terry Pratchett: “La Corona De Hielo” (Plaza & Janés)

Amantes de Mundodisco, la 35 entrega de la saga ya está aquí. Anterior a la ya publicada “Dinero A Mansalva” y justo a continuación de “¡Zas!”, llega una nueva aventura de la joven bruja Tiffany Dolorido y los Pequeños Hombres Libres. Tifanny acaba de cumplir 13 años y sigue estudiando para convertirse algún día en una malvada (o no) bruja. Pero cuando el Espíritu del Invierno se enamora de ella, el mundo está próximo a su extinción, porque, ¿cómo intenta conquistarla El Espíritu? Exacto, regalándole flores, pero flores de hielo, icebergs gigantescos, avalanchas, ese tipo de cosas. Incluso crea copos de nieve en su honor. En cualquier caso, puede que el mundo no esté en peligro, pero los estudios de Tiffany sí, porque lo que el Espíritu quiere es que Tiffany deje de ir a clase y se quede con él su mundo gélido y escarchado, para siempre. Aunque cuenta con la ayuda de la mítica Yaya Ceravieja y Tata Ogg, por no hablar de esos simpáticos y diminutos borrachines pendencieros, los Pequeños Hombres Libres, debe ser Tiffany quien finalmente acabe con el amor del Espíritu, o la primavera corre el riesgo de no volver jamás a pisar Mundodisco.

Owen Jones: “CHAVS. La demonización de la clase obrera” (Capitán Swing)

He aquí el ensayo del momento. El brillante y jovencísimo Owen Jones analiza por qué la clase trabajadora de Gran Bretaña (los llamados chavs) se ha convertido en objeto de miedo y escarnio. Partiendo de la desaparición de Madeleine McCann y comparándola con la de Shannon Matthews, una niña de barrio obrero que desapareció al mismo tiempo y de la que nadie sabe nada, deteniéndose en la Vicky Pollard de Little Britain y en la demonización de Jade Goody (una concursante del Gran Hermano británico especialmente polémica), entre otros muchos casos, Owens analiza por qué y cómo los medios de comunicación y los políticos desechan por irresponsable, delincuente e ignorante a un vasto y desfavorecido sector de la sociedad: los chavs. O la clase trabajadora, que ha pasado de ser “la sal de la tierra” a “la escoria de la tierra”. Que se ha, en cierto sentido, ficcionado, hasta el punto de convertirse en un estereotipo que los gobiernos utilizan como pantalla para evitar comprometerse de verdad con los problemas sociales. Un ensayo más que necesario, interesantísimo.

Juan Francisco Ferré: “Karnaval” (Anagrama)

Incómodo y resueltamente escandaloso y feroz se muestra Juan Francisco Ferré con dios K, el tipo anteriormente conocido como Dominique Strauss-Kahn (DSK), flamante director del FMI hasta que decidió forzar a la camarera (o la chica del servicio de habitaciones) de un hotel de lujo, tratando de conseguir gratis algo que para lo que sobraba el dinero. Partiendo de este hecho, del acto vandálico de uno de los hombres más poderosos del mundo, Ferré disecciona el personaje a la vez que ausculta, a su estrambótica y fragmentaria y decididamente lúcida aunque siniestra manera nuestro mundo, el mundo de la crisis infinita, o la vieja Europa, el viejo Planeta Tierra, viviendo su último y dantesco Karnaval. Ganadora por méritos propios del premio Herralde de Novela, la última danza macabra de Ferré es excesiva por momentos, sí, pero tan morbosamente adictiva, tan brillante en su papel de parada de monstruos posmoderna, que debe ser leída.

Paolo Sortino: “Elisabeth” (Anagrama)

Hablando de monstruos, sorpresa la de este joven autor italiano que un buen día se obsesionó con el más grande de todos ellos. O uno de los más grandes de todos ellos. Nada menos que Josef Fritzl, el tipo que raptó a su hija de 18 años en agosto de 1984 y que la encerró en un búnker nuclear que había construido cinco años antes (con el permiso del gobierno austríaco, que, ante la tensión de la Guerra Fría, accedía a ese tipo de peticiones para que el pueblo se sintiera más seguro). Hija con la que tuvo siete hijos durante los 24 años siguientes, hijos que nunca vieron la luz del sol hasta que alguien los sacó de allí. El autor echa mano de la crónica reinventando algunos episodios (pues las actas del juicio al llamado monstruo de Amstetten siguen bajo secreto de sumario) y narrando otros exactamente como fueron, según cuentan los testigos. Digamos que su historia pedía a gritos una novela. Así que alguien tenía que hacerlo. Lo bueno es que no lo ha hecho nada mal.

Stephen King: “El Viento Por La Cerradura” (Plaza & Janés)

Concebido como bonus track o puñado de páginas que quedaron en el tintero tras la fabulosa (sí, fabulosa) cuarta entrega de La Torre Oscura (fue a partir de la quinta que todo empezó a complicarse más de la cuenta, o, mejor dicho, a perderse en el espiral de obsesiones con final esplendorosamente abierto, o bucle, de Míster King), “El Viento Por La Cerradura” sitúa a Rolando (ahora llamado Roland), Jake, Susannah, Eddie y Acho, el ka-tet original, en mitad de una tormenta infernal, de la que huyen y acaban encontrando refugio en el lugar en el que el pistolero les cuenta un par de historias que arrojan algo de luz sobre su pasado y cuyo eje es la leyenda (fantástica) de Tim Corazón Tenaz. Especialmente apta para fans de la saga que echen de menos el espíritu original.

Carlos Prieto: “Cajas De Música Difíciles De Parar O El Desencanto De Nacho Vegas” (Lengua De Trapo)

Esta es la historia de un disco que cambió para siempre la concepción del indie patrio. En 2003, vía “Cajas De Música Difíciles De Parar”, Nacho Vegas le declaró la guerra al pudor. En palabras de Carlos Prieto, “trituró la inercia cool e irónica de los años 90s con un ejercicio de honestidad brutal”, mostrándose dispuesto a contar de una vez por todas todo aquello que su generación estaba intentando callar. Y, sin poder evitarlo, reflejó los conflictos sociales de la época. Este pequeño pero intensísimo ensayo (un más que must para los fans de Vegas) reconstruye la época en la que se gestó ese álbum (la desmovilizada España democrática, la Asturias post-reconversión) y psicoanaliza al autor de “El Hombre Que Casi Conoció a Michi Panero” (su fobia a los cantautores, su complicada relación con su padre) hasta intentar dar con una explicación al porqué de su sonido y de su atormentada figura.

Santi Balmes: “¿Por Qué Me Comprasteis Un Walkie Talkie Si Era Hijo Único?” (Principal De Los Libros)

Santi Balmes (Love of Lesbian) se estrena en la novela para adultos con la historia de un cantante llamado Cuchi Cuchi, un niño prodigio que, al estilo Raphael, triunfó en España y en América del Sur durante los años 60 y 70, del que nadie, hoy en día, se acuerda. Su historia es la historia de una manipulación en el mundo del espectáculo y del fracaso y el olvido que, a menudo, siguen al éxito instantáneo (he aquí una parábola sobre la Decandencia y Caída del Fenómeno OT, o léase su versión moderna, La Voz). Ilustrada por Ricardo Cavolo, la novela no está en realidad protagonizada por el propio Cuchi Cuchi, sino por su hijo, Fernando Obs, que, a través de sus visitas al psiquiatra, un psiquiatra llamado Sigmund Floyd, va reconstruyendo su pasado (extravagante como pocos, y eso incluye sus diálogos paranormales con walkie-talkie), que es el pasado de un outsider, pero no de uno cualquiera, sino de un Outsider con mayúsculas.

Jaime Hernández: “El Retorno De Las Ti-Girls” (La Cúpula)

Margarita Luisa Chascarillo (es decir, Maggie) ha vuelto. Ahora es responsable de mantenimiento en un complejo de apartamentos donde todo son problemas. Pero problemas pequeños. Atrás quedaron los tiempos del punk, los cohetes y las pasiones desenfrenadas. La llegada de otra vieja conocida del universo Hernández, Beatriz Garcia, aka Penny Century, convertida por fin en una auténtica superheroína, lo cambiará todo. El choque, como en un crossover cualquiera, entre el universo Love & Rockets y las entrañables Ti-Girls, sirve al incombustible Jaime Hernández para rendir un sentido (y superheroico) homenaje a la mujer.

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