Columnas

Psicosis post-Madrid Arena y San Miguel Primavera Club: ¿hay relación?

A dos días de que comience el festival en Madrid, el ayuntamiento demuestra que la tragedia de Halloween ha cambiado las reglas del juego y reduce el aforo de una de las sala del Matadero en 700 personas. ¿Por qué?

A dos días de que comience el San Miguel Primavera Club, el festival debe sortear un nuevo escollo: las autoridades de Madrid han reducido el aforo de una de las salas en 700 personas. ¿Estamos ante una psicosis post-Madrid Arena, ante una caza de brujas o es que nunca se han hecho las cosas bien?

La noticia de ayer en materia de festivales tiene un titular muy claro: una de las salas del espacio Matadero en el que se tenían que celebrar los conciertos de la rama madrileña de San Miguel Primavera Club ha sufrido un corte drástico de aforo. De las 800 personas que en principio debían caber en esa nave, el Ayuntamiento ha exigido que pase a sólo 100, lo que provocará un grave problema de circulación y disfrute de los conciertos durante el festival. Lo que sabemos es que, detrás de esta medida, hay muchos puntos oscuros. Vamos con ellos.

1. Los intentos de controlar el ocio en Madrid

Quienes vivimos en Madrid estamos acostumbrados a soltar aquello de “malos tiempos para la lírica” con relativa frecuencia. Si bien los acontecimientos del Madrid Arena han hecho saltar las alarmas de los responsables municipales, lo cierto es que las cortapisas no son nada nuevo en esta ciudad. Somos muchos quienes hemos crecido escuchando a nuestros hermanos mayores cómo vieron gratis a The Smiths en el Parque del Oeste por cortesía de Tierno-Galván. Pero del “a colocarse todos” a lo que estamos viviendo va un mundo. Sí, nos quieren en casa, calladitos, sin molestar ni hacer ruido. No es nuevo, insisto: hace ya más de un lustro que se prohibieron las fiestas del 2 de Mayo, ¡nada menos! Para quien no viva en la capital: son las fiestas en las que se conmemora el levantamiento de la ciudadanía de Madrid contra las huestes napoleónicas. Las fiestas de la Paloma, o las de San Isidro, en cambio no se tocan... pero con la religión, ya se sabe, en este país no se juega por muy laico que se declare.

"Aquí nadie dimite ni mucho menos asume su parte de responsabilidad"

Pero volvamos al siglo XXI: está claro que los trágicos sucesos del Madrid Arena han despertado una psicosis. Que algo que debía de ser un acontecimiento lúdico y sin mayor trascendencia para la vida pública haya costado la vida de cinco menores exige la depuración de responsabilidades políticas, máxime cuando todo apunta a una connivencia malsana entre la empresa organizadora y el propio Ayuntamiento de Madrid, con Ana Botella a la cabeza. Llevamos semanas asistiendo a vergonzosas declaraciones en las que los máximos responsables tiran la piedra y esconden no sólo la mano, sino hasta la cabeza. Aquí nadie dimite, ni pide perdón (¡como si una disculpa fuera a devolver una vida!) ni mucho menos asume su parte de responsabilidad, pero está claro que se permitió llevar a cabo esa fiesta sabiendo que había problemas de seguridad. No sólo eso, se superó el aforo con creces y hasta se jactaron. Las lamentaciones, el yo-no-he-sido y el no-es-lo-que-parece no resuelven nada, pero ahí están, día sí día también.

2. El exceso de celo en los aforos

Ante el clamor de la sociedad, el Ayuntamiento ha decidido ponerse serio y tomar cartas en el asunto. Bien, podría pensar cualquiera, hay que evitar desgracias. Cierto. ¿Pero qué sucede cuando se aprovecha esa psicosis para limitar las libertades? ¿O es que simplemente se han estado haciendo las cosas tan mal que cuando por fin se han empezado a hacer bien nos creemos que es una persecución? Vayamos a los hechos: ayer mismo el festival San Miguel Primavera Club anunciaba en una nota de prensa que una de las salas en las que se celebra el festival de Madrid veía su aforo reducido nada menos que a 100 personas de las 800 aprobadas en un principio. En seguida fueron muchas las voces que hablaron de caza de brujas, pero como el propio festival afirma en la nota de prensa, nunca se hizo un cálculo exacto, sino una estimación 800 personas confirmada “inicialmente por parte de Matadero Madrid, calculado en base a su experiencia previa sin contar con un permiso específico que regulara el aforo de esta sala”. Vamos, que se han estado calculando aforos al alimón y sin contar con cifras oficiales, y ahora resulta que donde dije 800 digo 100... pero eso sí, a dos días de que se celebre el festival, cuando no hay posibilidad alguna de reubicación de buena parte de los conciertos ni margen de maniobra para casi nada.

3. La falta de un plan de evacuación adecuado por parte del festival

Ayer mismo, El País publicaba que el aforo se había reducido tan drásticamente por la ausencia de un plan de emergencia aprobado por el equipo de bomberos, de ahí la reducción de aforo in extremis. Por su parte, Gabi Ruiz (co-director del festival) explicaba anoche en el foro del festival, que nadie les quería dar por escrito el aforo del Matadero, por lo que contrataron a un gabinete de ingenieros que preparase un plan que sí pasó los requisitos en el caso de la Nave 16, pero del que no han recibido noticias a día de hoy respecto a la otra sala. Es inevitable preguntarse por todos los eventos que se han venido celebrando en el Matadero hasta ahora, desde el Día de la Música al YouFest: ¿entonces sí y ahora no? ¿Paranoia post-Madrid Arena o es que sencillamente nunca se han hecho las cosas bien? Y si es así, ¿para qué se paga tanto concejal, tanto experto, tanto consejero y tanto cargo público apoltronado en la silla y viviendo de nuestros impuestos? ¿Negligencia previa o exceso de celo ahora?

Está claro, cualquier tiempo pasado fue mejor, esta vez sí. Disfruten del festival, porque no es sólo que es posible que estemos ante la última edición del San Miguel Primavera Club en Madrid, sino que al paso que vamos, el día menos pensado vuelve la mantilla por decreto.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar