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Poesía para dummies

¿No te gusta la poesía, o no la comprendes? No te preocupes: Luna Miguel te ofrece unos cuantos consejos al respecto en la nueva entrega de la columna Books On Fire

Si te puede el miedo a leer poesía, o la pereza a empezar, o el desconocimiento de este maravilloso género, empieza por aquí: por las pistas, consejos y pinchazos eléctricos de Luna Miguel. Si no abres hoy un libro de poemas después de esto es que no tienes sangre en las venas.

Primera cuestión: ¿por qué a nadie le gusta la poesía? Porque la poesía, aparentemente, es un coñazo

La gente dice: no entiendo la poesía… (pero realmente quiere decir “nunca me he parado a leerla”)

Los lectores de poesía más “puros” dicen: la poesía no está hecha para que toda la gente la entienda (pero en realidad quieren decir “nuestro género es divino y que no se nos toque”).

Y entonces yo me pregunto: ¿de qué sirve algo que no está hecho para la gente? ¿Quién es el público del género poético? ¿Mi gato? No ¿verdad? (¿¿¿¿O sí, Delhi????) Pero... para qué lo voy a negar… la poesía tiene muy mala prensa. La poesía es el producto peor vendido de este planeta, y más en España, donde se podrían hacer tantas cosas y tan bonitas y poéticas… pero no se hacen, y no por nada, sino porque quienes nos dedicamos a ese mundo tenemos miedo de dar un paso más allá, porque es un mundo definitivamente rodeado de cosas carcas y coñazo. Abrámonos. Abramos de piernas este género. No tenemos nada que perder (pues partimos de que casi todo está perdido)... ¿no?

Segunda cuestión: ¿dónde empieza nuestro rechazo a la poesía?

"Decidles a los niños que la respuesta a sus problemas está en esos malditos libros y veréis lo que pasa"

Obviamente nuestro rechazo a todo lo que tenga que ver con los libros viene del colegio y sobre todo del instituto cuando nos enseñan los poemas más incomprensibles y aburridos del universo. ¿Y si en vez de leer “Romancero Gitano” nos enseñaran algunos de los versos más jodidos de “Poeta En Nueva York”? La cosa cambia mucho de un libro a otro, de una forma a otra, de un Lorca a otro, de un ritmo a otro y probablemente el segundo, aunque más difícil en cuanto a imágenes y metáforas se refiere, al final se haga mucho más llevadero para alguien que a los 15 años pasa de aparentes chorradas folclóricas y busca un poco de acción en su vida. Recordemos que el quinceañero común es un ser rebelde que pasa de todo y que quiere sentirse distinto. Nada más distinto y fresco que un poema neoyorquino de Federico García Lorca en estado puro. Dejadles ese libro antes de salir al patio, a su debido porro, y veréis cómo flipan... o si no. Id a lo fácil. Un Charles Bukowski, un Raymond Carver, un Roger Wolfe. Que lean cosas guarras. Que lean sobre penes erectos de viejos borrachos. O dadles un libro de Elena Medel, un libro de Carmen Jodra, un libro de Tao Lin. Decidles que esos autores a su edad eran la puta caña. Decidles que si leen poesía van a follar más. Decidles a los niños que la respuesta a sus problemas está en esos malditos libros y veréis lo que pasa. O quizá no pase nada. O quizá no pase nada...

Tercera cuestión: no hay que ser bohemio para leer poesía

Ni mucho menos. No. No hay que llevar chalecos, ni fumar pipa, ni hablag con asento fgansés paga disfgutagló. Lo que hay que hacer es ser persona. Sentir como una persona. Comprender como una persona. ¿No somos sensibles a las frases grandilocuentes que nos escriben en los azucarillos? ¿No somos sensibles a los estados de Facebook que redactan nuestros amigos enternecidos? ¿No somos sensibles al buen cine, a la buena música, a las grandes novelas? Entonces todos nosotros podríamos disfrutar en nuestras casas con un poema de Ted Hughes, o con un poema de Marina Tsvétaieva, o con una canción-poema de Boris Vian. El esfuerzo merecerá la pena, porque no hay esfuerzo alguno. El único trabajo duro vendrá después, cuando uno quiera saber más, leer más, coleccionar costosamente las bondades del género. Leer poesía, porque eres una persona normal y quieres disfrutar un rato con algo distinto, asequible y “encontrable”... básicamente esa es la idea.

Cuarta cuestión: la poesía es como la música electrónica

Sin una narrativa definida. Sólo vibraciones. Sentimientos encontrados. Montaña rusa de las emociones. Claro que sí. ¿Y se supone que tú has ido al Sónar? Pues que sepas que Maya Jane Coles se parece a Sharon Olds en su célebre poemario “Satán Dice”.

Quinta cuestión: ¿por dónde empiezo a leer?

Muy fácil.

- Para gente muy loca y apasionada: comenzad por poetas suicidas... pero no las reduzcamos sólo a eso. Lo digo porque así es más fácil acordarse de ellas. Porque su vida es tan intensa como su poesía. Sylvia Plath, Alejandra Pizarnik o Anne Sexton, y aunque son muy distintas entre sí, las tres juegan de una manera bestial con las emociones. En su poesía hay una rabia contenida que agita nuestros estómagos y nos hace reflexionar sobre nuestra propia actitud ante la vida.

- Para gente súper-enamorada: Vicente Aleixandre (sí, el de la Generación del 27 que aparecía en nuestros libros) os llenará el pecho de mucho, muchísimo aire. En La Destrucción O El Amor la temática amorosa se os desplegará sin las ñoñerías ni los infantilismos a los que estamos acostumbrados.

- Para gente comprometida, ahora que todo está tan jodido: pienso cosas clásicas, como Neruda y Otero, pero también pienso en Jorge Riechmann, a quien todos los que habéis estado en las manifestaciones y reuniones relacionadas con el 15-M deberíais leer. Y pienso también en Poeta Neorrabioso ¿quién no ha visto alguna de sus pintadas en los muros grises de Madrid?

- Para frikis: Juan Carlos Mestre. ¿Qué hay más parecido a la ciencia-ficción que su onírico mundo?

- Para gente elegante: Allen Ginsberg.

- Para chicas que habitan el mundo de la moda: Arthur Rimbaud.

- Para profesores de matemáticas: John Ashbery.

- Para góticos: William Blake.

- Para cachondos: Manuel Vilas.

- Para más cachondos: Catulo.

- Para enfermos de cáncer en un hospital: “Matar A Platón”, de Chantal Maillard.

- Para padres divorciados: “La Belleza Del Marido”, de Anne Carson.

- Para los que han de superar una muerte: “A Modo De Esperanza”, de José Ángel Valente.

- Para cualquiera que se precie, cualquiera que le apetezca, cualquiera que se crea capaz: Baudelaire, Dickinson, Yeats, qué sé yo...

Sexta cuestión: ahora qué

Envidio mucho plataformas como Pop Serial (Estados Unidos) y todo lo que generan alrededor. Figuras como las de Tao Lin, Stephen Tully Dierks, Ana Carrete, Steve Roggenbuck, Marie Calloway, Jordan Castro, etc., son las de jóvenes modernos, divertidos y pasotas que al tiempo son completamente conscientes de lo que es la poesía y de qué usos o nuevos usos se le puede y debe dar. Para ellos la poesía llega a la moda, a los videojuegos, a la música electrónica, a los festivales. Para ellos y para miles de seguidores más la poesía ha salido de esa carcasa de pana vieja y se ha instaurado en lo más alto de Internet. La poesía es su método para socializar, para comunicar, para entretenerse. La estudian o se ríen de ella. La aman o la dejan de lado cuando hay que hacer otras cosas. Pero está presente y es necesaria y con sus métodos divertidos de promoción y expansión han conseguido lo que nadie ha hecho en España, y es que muchos, muchísimos jóvenes se sientan atraídos por todo este tinglado.

¿Ahora qué?, decía.

Supongo que ahora Esto.

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