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Perdona que te diga

Por SouverDJ

Perdona que te diga SouverDJHa pasado un mes y aquí estamos otra vez, con las novedades desbordando como los ríos después de un huracán. Como siempre, tenemos tanto para diseccionar como un estudiante de medicina en clase de anatomía, así que al lío, a ver si nos calentamos un poquito, que ya está llegando el frío. Al ataque.

Vuelve el hombreYa lo decía Alec Baldwin en un diálogo memorable de la serie “30 Rock”: “rich 50 is new middle-class 38”. En el caso de Bryan Ferry, que se conserva la mar de bien, habría que decir que los 60 son los nuevos 40. El hombre, quizá envalentonado por lo bien que sonaba su tema con DJ Hell ( “You Can Dance”) y la llamada de Groove Armada para producirle la canción “Shameless”, se ha rodeado de músicos de renombre –supongo que él sólo tiene que mover un dedo para que cualquiera corra a postrarse ante sus pies–, incluidos sus ex compañeros de Roxy Music, y ha publicado por fin un nuevo disco en solitario, “Olympia”. En la portada sale Kate Moss entre sábanas de satén, nada menos. Su nueva obra no sorprende y es lo que se esperaba de Ferry: sonido clásico, sofisticado, sin incursiones en la pista de baile –a excepción de ese “Shameless” aquí hay poco con lo que menearse– ni extravagancias innovadoras. Ni siquiera se desmadra “Heartache By Numbers”, tema producido por Scissor Sisters –no hay mes en que no hable de ellos en esta columna, como pueden comprobar– que empieza como “Fama” y acaba como The Killers (con los mejores coros que he escuchado en mucho tiempo, hay que decir), aunque con un toque comedido y elegante, que es lo que la ocasión requería. OK, “Olympia” roza en algunos momentos la peor psicodelia de los setenta, pero luego se crece. Bryan, una cosa te voy a decir: aunque hayas cumplido los 65, haces bien en no jubilarte.

Ya que estamos con el momento gerontofilia en pleno subidón, vamos con otro de nuestros abuelos favoritos, éste algo más joven (aunque no sé yo qué pensar: aquí todo dios se quita años, y no sólo las folklóricas y Nacho Canut): hablemos, por lo tanto, de Louie Austen, que también publica disco: “Last Man Crooning”·. Y de hecho, no es un disco, si no dos, ya que consiste en una edición doble que incluye “Electrotaining You!”, la versión remezclada a cargo de reputados coleguitas de la escena europea de la talla de Phonique, Rodion, Christopher Just o Ian Pooley. Hablar de un nuevo disco de Austen significa celebrar que este Sinatra austriaco siga en activo y con la garganta fina, deleitándonos con su voz de crooner al servicio de producciones que empezaron siendo experimentales (demasiado incluso: su primer disco, “Consequences”, con el tiempo se ha vuelto de escucha insufrible, la verdad) pero que avanzaron hacia el easy dancing con éxitos instantáneos como “Amore”, “Hoping” o “Easy Love”. Todo esto, sumado a su derroche de simpatía, ha conseguido que los directos del abuelo sean siempre una fiesta. He tenido el placer de telonearle un par de veces (#mode batallitas on, ya saben ustedes) y es un encanto de hombre. En una de estas ocasiones, fue en un ferry –es decir, en un barco, no en un Bryan– camino de un festival en Mallorca. Ver a Louie realizar su show en el bar del barco junto a la piscina (como siempre, iba con la música pregrabada, pero da igual, con él nos bastamos) se convirtió en un recuerdo imborrable. Me encantaría verle en su hábitat natural, el lounge bar del Marriott de Viena, donde desde hace muchas temporadas, todos los sábados del año, ha estado cantando los grandes estandards del jazz y la canción americana (hotel al que, tras un periodo de ausencia, acaba de volver para quedarse). Habrá que planificar una escapada para verle.Dejemos a los yayos y vámonos a Francia, done andan algo revolucionados con el primer single de Fred Actone, “C’est Lui” (Es él), que canta descaradamente al amor gay – “por sinceridad”, como él mismo ha declarado–. En el video no engaña a nadie: la cosa va de atracción homo y punto. En un mundo, el de la escena musical, en el que estar todavía en el armario sigue siendo lo habitual y los outings se producen siempre de un modo sorprendente (por ejemplo, Tiziano Ferro en portada del Vanity Fair italiano: “mi voglio innamorare di un uomo”; declaración sólo sorprendente para quien no estuviera en el mundillo, claro es) o cuando ya no hay manera de esconder la inclinación homosexual y uno tiene que vender su autobiografía (sería el caso Ricky Martin), son muy pocas las canciones que hablan de modo claro y diáfano desde su primer verso. “C’est Lui” es una balada en plan crooner francés, avance de su primer álbum, “Parfums De Vie”, en el que promete no cortarse un pelo y hablar de ABSOLUTAMENTE TODO en sus letras: de drogas y de cuartos oscuros, entre otras cosas. Le seguiremos la pista.

Algunos lectores me han estado preguntando últimamente por la ausencia de Hurts en estas columnas. En un principio no hablé de ellos porque ya se hablaba del dúo en todas partes, y los hypes (más concretamente los hypes de blog musical) yo me los tomo con mucha calma. Más tarde llegó el álbum, “Happiness”, y mientras por todos lados se escuchaban y leían elogios, a mí su sonido en plan balada electrónica y esa grandilocuencia a lo Ultravox me entusiasmaba más bien poco. Aunque no estoy solo cuando opino que únicamente los singles “Wonderful Life”, “Better Than Love” y “Stay” destacan algo sobre el resto. Lo curioso es que parecían gustar, y mucho, a toda la comunidad gay. Pude comprobarlo viéndolos en directo en la sala Bikini de Barcelona: parecía una discoteca de ambiente de los 90, abarrotada de treintañeros. En directo también confirmé que lo que ofrece el disco es real: mucha pose, elegancia en el vestir, poco entusiasmo. Me ocurrió lo mismo que al escuchar su álbum: excepto con los hits, me aburrí soberanamente y me pasé el concierto saludando a gente que no veía hace años. Mira, de algo sirvió ir a verlos.

Para acabar con la sección musical, vamos con una ración de novedades con sus videos correspondientes. Gossip, que hace ya un tiempo que se han quitado el The de delante (vaya Vd. a saber por qué), siguen en danza, saboreando ese éxito que les acompaña desde que nos fijamos en ellos con “Standing In The Way Of Control”. Este mes empiezan minigira europea con Hercules And Love Affair de teloneros (de los que se espera mucho en su segundo álbum, que se ha ido retrasando y anuncia oficialmente para el 31 de enero: hablaremos de ellos por aquí, no lo duden). Gossip reeditan ahora “Music For Men” con el añadido de siete temas en vivo y un DVD con los videoclips y fragmentos de conciertos, y lo van a celebrar con un video para “Men In Love”, su himno más evidente, en el que Beth Ditto (que cada vez se parece más a Divine, algo que me encanta no saben cómo) conduce un autobús escolar reconvertido en party bus para modernas fiesteras de distinto pelaje.

Y si Gossip se reduce a Beth y los suyos, Men, la secuela de Le Tigre, significa hablar de JDSamson y sus compinches, que también andan de gira europea. Parece que por fin va a llegar su primer álbum el año que viene, “Talk About Body”, pero antes publicarán un infeccioso single que lleva por título “Off Our Backs” y que viene acompañado de un atractivo video que promete convertirse en un hit indie-dance. El tema, todo sea dicho, se engancha como un chicle a la suela del zapato (gracias a ese estribillo que recuerda a… ¡Bryan Adams!), pero el video llega donde el de Gossip no se atreve, que es a calentar al personal: torsos peludos por todas partes, modernas bailongas, mucho denim y aún más arrimar la cebolleta con coreografía incluida. Con letras como “ I’ll Let You Ride My Pony”, ¿qué esperaban? ¿Un single de Taylor Swift?

El tercer video del mes es “Somebody To Love Me”, de Mark Ronson, que en su nuevo álbum, “ Record Collection”, ha recuperado las voces de Simon LeBon (Duran Duran) y Boy George, que es quien, a medias con Andrew Wyatt (de Miike Snow) canta en este tema. Aunque ojo con el clip: en él George se convierte en el protagonista… sin ni siquiera aparecer (el secreto está en que se simula una grabación doméstica de una fiesta casera de principios de los ochenta, protagonizada por una chica caracterizada como el Boy George de la época de Culture Club).

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Todas las novedades cinematográficas del momento se han visto eclipsadas por el estreno de “ La Red Social”, pero no sólo a nivel mediático –la historia del creador de Facebook y su eclosión posterior llaman mucho la atención, qué les voy yo a explicar: hoy en día cualquier noticia sobre redes sociales o buscadores inunda las páginas de los periódicos y los lectores las devoran como si fueran sushi–. La cinta de David Fincher también lo eclipsa todo a nivel artístico, ya que los resultados superan las expectativas, que ya son habitualmente altas ante cualquier obra del director. A mí “Se7en”, con sus giros y trampas incluidas, me parece una de las mayores obras de los 90, y aunque “El Club De La Lucha” no me apasione tanto, reconozco los valores que tiene para que se le considere un film de culto desde su misma aparición. Sus últimas obras me apasionan menos: “Zodiac” prometía, pero me acababa aburriendo, y “El Curioso Caso De Benjamin Button” me pareció una miniatura, muy bonita, pero casi una obra menor. Y ahora llega esta “La Red Social”, las 2 horas cinematográficas que más rápido se me han pasado últimamente (sin mirar el reloj ni un momento: qué placer es llegar al final y sorprenderse de que haya terminado). Claro está que eso no es sólo mérito de Fincher: las interpretaciones están en su punto, el guión de Aaron Sorkin es prodigioso (la gente no para de hablar, y aún así consigue que no te hartes de tanta cháchara) y el montaje resulta trepidante. Al final, esta historia de traiciones, amistades rotas, intereses y envidias se convierte en un retablo humano emocionante y brillantemente contado, una auténtica pieza de relojería que funciona con precisión quirúrgica. Y menuda banda sonora: Trent Reznor y Atticus Ross ponen ese punto musical, ya sea melódico o trepidante (me chifla “In Motion”) que casa perfectamente con las imágenes. Ya lo ven, entusiasmado que estoy.

Pero hay más: vuelve Gregg Araki, el director indie que siempre sorprende, y que con sólo que hubiera filmado sólo unas pocas de las películas de su larga filmografía ( “The Doom Generation”, “Nowhere”, “The Living End”), ya se merecería el título de cineasta de culto. A mí me engatusó con “Mysterious Skin”, en la que salía Joseph Gordon-Levitt de protagonista en sus inicios como actor y al que ahora, miren por dónde, le tenemos codeándose con Leonardo di Caprio en “Origen”. Araki entrega ahora la comedia fantástica “Kaboom”, película ganadora de la primera Queer Palm de Cannes en el pasado mes de mayo. Por ahí ya se dice que es “Twin Peaks para la generación Coachella”: su protagonista, que es bisexual porque da más juego, vive experiencias alucinógenas en las que cree haber visto un asesinato, todo ello combinado con su everyday life en los dormitorios universitarios, salpicado con mucho sexo, desnudos y brujas lesbianas. El morbo obliga a verla.La película que sí hemos visto ya es “Contracorriente”, un producción del director peruano Javier Fuentes-León, curiosa ópera prima que lleva ya varios meses triunfando en los festivales independientes (ha ganado el premio del público en Sundance) y en los de cine gay-lésbico de medio mundo. “Contracorriente” cuenta la historia de Miguel, un pescador de pueblo, casado y a punto de ser padre, que tiene un romance secreto con Santiago, un artista forastero. A partir de ahí, la historia toma un aire de realismo mágico –no quiero contar más para no spoilear, que está muy feo– y que convierte la película en un cuento con mensaje. Mensaje triste, si pensamos en la imposibilidad de hacer visible ese amor: si las salidas del armario son difíciles de por sí, imagínense en un pueblo de pescadores de la costa peruana (por cierto, la película está rodada en Cabo Blanco, Perú, que ya tuvo su momento de gloria hace más de 50 años cuando estuvo por allí Hemingway pescando y filmando escenas de “El Viejo Y El Mar”). Pero también se trata de un mensaje esperanzador que muestra un atisbo de libertad, pequeño aunque posible. Habrá que seguirle la pista a este director, que ya piensa en dos nuevas obras más con las que completar una trilogía personal sobre el amor.

Más. En la India andan bastante revolucionados con la primera película de la factoría Bollywood que muestra escenas eróticas entre dos hombres. Teniendo en cuenta que en este cine no se besan ni las parejas heterosexuales, bastante atrevido es pues “Dunno Y Na Jaane Kyun...”, cinta que está causando polémica y que, de estrenarse, parece que lo hará censurada. Ya hace un par de años se promocionó otro film, “Dastana”, por la vía de prometer escenas gays, pero la cosa iba de comedia en la que los protagonistas fingían su homosexualidad para seducir a la maciza de turno (en plan Alfredo Landa, para que me entiendan). De todos modos, se comenta que este film va más en serio, con actores desconocidos y con ganas de provocar, tanto que hasta la familia de uno de ellos le ha repudiado por participar en la película. Estaremos atentos a las noticias sobre el tema, a la espera de que se pueda ver en las pantallas occidentales. De momento está en la programación de múltiples festivales internacionales, así que oportunidades va a haber. Por cierto: viendo los tráilers de los últimos Bollywood hits, parece que los actores últimamente abusan de los esteroides, ¿no? ¡Cuánta musculatura!

¡¡¡Aaarrghhh!!! Se acaba el espacio mensual que me dejan amablemente en PlayGround y entre música, videos y cine este mes no he hablado de televisión: en próximas columnas lo haré, lo prometo por Nick Kamen. Mientras tanto, les dejo por una lectura más superficial aunque muy artística: The Art of George Quaintance, libro recién publicado en Taschen. Voy a deleitarme en la visión de los cowboys enamorados que pintaba este señor, auténticos machotes rurales, y es que no sólo de Tom of Finland vive el hombre. Hummmm…

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