Columnas

Perdona que te diga

por SouverDJ

SouverDJ Any Which Way

Pasado el Orgullo Gay, o Pride, o cómo se le quiera llamar, ya tenemos clarísimos ganadores del título de disco del verano: Scissor Sisters. Han despachado su tercera entrega, un party album que ni el de Vengaboys. Y es que “Night Work”, que así se llama el retoño y que se lanzó en todo el mundo el 28 de junio, es lo más sudoroso y pegajoso que han entregado los de NY. Teniendo en cuenta que hace ya cuatro años del semi-exitoso “Ta-Dah” (éxito de ventas, frialdad entre los fans), resulta que lo que iba a ser el tercer disco lo desecharon por el camino –dicen que Elton John les aconsejó hacerlo–, y empezaron una nueva partida, tomándose un respiro; el ahora musculoso Jake Shears pasándoselo de lo lindo por los más oscuros clubs berlineses y la ahora más delgada Ana Matronic (que está en plan Rosa de España post- training) aprovechando para casarse con el hermano de Lady Miss Kier (sí, la de Deee Lite). Y junto a sus otros dos compinches, Jake y Ana han parido un álbum que suena a todo –de Bronski Beat a George Michael pasando por The Police– pero que contiene la suficiente energía para alimentarnos todo el verano y mucho más. Además, siguen siendo unos cachondos y parecen divertirse con lo que hacen: una de las campañas de lanzamiento del álbum incluía un anuncio de Jake como escort en rentboy.com, con fotos suyas medio en bolas y propaganda del disco.Prometen pasarse por aquí a presentarlo –aún sin concretar fechas– tras triunfar en vivo allá por donde pasan, como en Glastonbury, donde su dúo con Kylie superó en expectativas lo de Shakira versionando a The XX. A sus pies. Curioso fue ver después las carreras de los asistentes a su concierto desde su escenario hasta el que albergaba la actuación de otros grandes triunfadores en festivales, Pet Shop Boys, que arrasaron incluso en el Primavera Sound, para sorpresa de muchos que parecieron descubrir allí lo que significaba hedonismo, esa palabra tan utilizada en Radio3. Eso sí, con el mismo show que llevaban el año pasado y que todos estos festivaleros no vieron, claro. Y un último apunte con lo de Shakira: ¿la veremos alguna vez en alguno de nuestros macrofestivales nacionales? ¿Que la pinchara Pete Tong en el Sonar le dará puntos para ello? Esperemos que sí, más que nada para ver cómo se rasgan las vestiduras los integristas de siempre. Waka-waka.

“Aphrodite” de Kylie es la otra entrega sonada para este verano, en que el Cult of Gaga nos da un respiro (está inmersa en una completísima gira por USA de más de 30 conciertos, cuando llegue aquí en diciembre esperemos que se haya recuperado). Tras el bluff de “X”, que me da que no le gustaba ni a ella, Kylie vuelve también encarada a la pista de baile, con ese aperitivo casteller que es “All The Lovers”. Inenarrable, eso sí, la peculiar versión en español, “Los amores”. En el orgullo madrileño estuvo de promo (qué suerte, en Barcelona tuvimos a La Unión y a Vicky Larraz), llenó la Plaza de España y encandiló a todo el mundo: algo tiene esta mujer que engatusa, así consiguió ser la musa de Tous. Aunque, eso sí, “Aphrodite” va a gustar a los fans y se va a hartar de vender en UK, pero sus coleguitas tijeras le han ganado la partida esta vez.

Locura en el Beach Club

Música para el verano. ¿Qué nos ofrece esta temporada? De todo, bueno y malo. Pasarse por un chiringuito, ya sea gay o hetero, puede ser una pesadilla para los oídos. Casi siempre es radiofórmula pura, y donde no suenan los hits latinos del momento tenemos –desde que se instauraron las cadenas dance– todos esos hits sacados de recopilatorios infumables sonando en las pistas más chonis y, por supuesto, en los beach clubs (ahora se llaman así) más animados. Este año, en cuanto a dance, se lleva cualquier sampleado étnico, retro, o las dos cosas a la vez. Se imponen los acordeones balcánicos (pues adelante), y no sólo Shantel o Riva Starr, que se supone les va el rollo gitaneo y lo reivindican en serio, sino también temas más pastelosos como ese #1 en España en politonos (y que también entró en listas inglesas), “Stereo Love” de Edward Maya, que consolida una tendencia: si antes lo que triunfaba un verano en Ibiza nos lo comíamos en el resto de Europa lo que quedaba de año, ahora es lo que triunfa en las listas dance de Rumanía lo que salta al resto del continente y triunfa durante un año entero. Y lo que nos queda. Y quién nos iba a decir que íbamos a bailar canciones de folklore tradicional como El Pescador” de Totó la Momposina: pues ahí la tienen, pasada por el filtro de Michel Cleis y convertida en “La Mezcla”. Los restos de explotación de la cumbia y similares, ya ven. Michel Cleis - La Mezcla (Original Mix)

Esto en cuanto a etno... Lo de retro lo decía por éxitos como el de Gramophonedzie, sampleando en “Why Don’t You” a Peggy Lee, nada menos, 80 años después (y desde Serbia, así que etno-retro otra vez). Y si sampleamos algo italiano, éxito seguro: los australianos Yolanda Be Cool & DCup golean con su “We No Speak Americano”, sampleando a Renato Carosone, pero atención a la pesadilla que se nos viene encima con las mil versiones dance emulando la “Bambola” de Patty Pravo. Ya me contarán (la “buena” es la de Tuccillo, que lo sepan). Si hasta Riva Starr, que no es tonto, samplea un éxito setentero de la italiana Donatella Rettore, “Splendido Splendente”, y ya tiene canción del verano, “Splendido”. Así que si les entra la vena de productor dance, ya saben: etno-retro-italo sería la combinación ganadora.

I love you, Ander

Vayamos al cine y a ver qué panorama tenemos. El cine de temática queer lo tiene un poco crudo en cuanto a la distribución. Una de las mejores cintas nacionales del año pasado, “Ander”, sigue sin estrenarse comercialmente. Es la historia del outing de un casero vasco, pero no se queda ahí: Roberto Castón nos lo presenta en un envoltorio pausado, digno, retratando el Euskadi rural que no conocemos. Será por el tema gay –y eso que no hay desnudos, que el propio director declaró que sólo que se viera un pene la película ya era no recomendada para menores de 18, y no era esa la intención–, o porque es un 60% hablada en euskera, por lo que la película no ha conseguido estrenarse ni tras encontrar distribuidora (ni siquiera en el circuito indie). De todos modos, puede verse de otras maneras, y no sólo las que puedes estar pensando: el director la cede a todo festival de género y a todo centro cultural vasco que se la pida. Castón ya anda inmerso en su segundo largometraje, tras el éxito de “Ander” en Francia y otros países. Véanla, merece la pena, tiene un toque gamberro encantador, de clamor por la libertad de vivir como a uno le dé la gana. Me recordó los mejores momentos de los inicios de la carrera de Ferzan Ozpetek ( “El Hada Ignorante”, por ejemplo). Que sí, que después el italo-turco se creyó Almodóvar y se fue a por el melodrama con Margheritta Buy –su Carmen Maura particular– y acabó cayendo en el aburrimiento del drama más evidente, en “Saturno Contro” (que aquí se llamó “No Basta Una Vida”, nada menos). Ahora dicen que ha levantado cabeza, con una comedia, “Mine Vaganti”, en la que vuelve a la temática homosexual, a esos grandes banquetes y terrazas al fresco de la campiña italiana, en la que por supuesto aflorarán confesiones y arrepentimientos. Esperemos poder verla para confirmarlo, aunque con el cine italiano nunca se sabe: aún hay un par de Ozpeteks inéditos en nuestras carteleras.

Más suerte ha tenido “I Love You Phillip Morris”, que tras ver atrasadísimo su estreno parece que finalmente sí que va a estrenarse en nuestro país este verano, aunque en Estados Unidos ya veremos si se estrena. Es la curiosa historia de un Jim Carrey convertido en rey de los estafadores y enamoradísimo de Ewan McGregor. Eso sí, no esperen mucho morbo –salvo cuatro piquitos– en una historia alocada de entradas y salidas de la cárcel, llena de increíbles peripecias, basada en la vida real de Steven Jay Russell, impostor por naturaleza que revolucionó la prensa con sus originales estafas y sus numerosas fugas de prisión para conseguir reunirse con su novio, el Phillip Morris del título de la película. También sale Rodrigo Santoro, por si les interesa.O sea, que a refugiarse en los festivales especializados. En Barcelona tenemos dos –herederos de la tradición catalana de asociaciones gay: muchas y sin ponerse de acuerdo entre ellas–. El festival del Casal Lambda se recicló hace ya un par de años, añadió nombre llamativo ( Fire!) y estrenó director, Joako Ezpeleta (sí, el de “Viaje A Los Sueños Polares”, el mítico programa de pop independiente de los 40), a la vez que estrenaba también rumbo: ahora programan con más criterio y no sólo la típica comedia amable con personajes gays, lo que permite que podamos ver cintas de difícil visión en el circuito comercial. Este año se inauguró Fire! con la nueva de François Ozon, “Le Refuge” (que sí, que se va a estrenar en el circuito de V.O.) pero también pudimos ver mucho cine latinoamericano, documentales arriesgados y una retrospectiva del francés Sebastien Lifshitz –mítico su “Primer Verano” ( “Presque Rien”)–. A mí el film que más me interesó fue Eyes Wide Open ( “Einaym Pkuhot”), del israelí Haim Tabakman, presentada en Cannes’2009. La pieza lanza dardos a la comunidad judía ultraortodoxa a partir de la historia de un carnicero, hombre respetado y ejemplar, casado y padre de cuatro hijos, que ve cómo se tambalea su mundo al enamorarse perdidamente de su nuevo empleado. Casualmente, la misma semana se celebraba el Festival de Cine Judío, y sí en el festival gay nos decantamos por una cinta hebrea, en el festival judío vimos una cinta gay, La Folle Historie D’Amour De Simon Eskenazy, de Jean-Jacques Zilbermann, donde –en una versión más amable del eterno problema del amor inesperado– tenemos a un señor judío que se enamora de un travesti, que, como no podía ser menos, es árabe, para acabar de liarlo todo. Es que ya no saben que inventar.Eso sí, en el cine mainstream poca temática queer van a encontrar este verano, a no ser que consideremos como tal los abdominales de vampiros y hombres lobo de la saga “Crepúsculo” o del remozado “Equipo A”. No me sean retorcidos y me vean cosas extrañas en la relación entre Jackie Chan y el hijo de Will Smith en el nuevo y exitoso “Karate Kid”, que no van por ahí los tiros (o las patadas, si me permiten el chiste).

Vampire Porn

Acabada la primera temporada de “Glee”, que será muy mainstream y muy Disney a veces, pero es la serie con más guiños queer después de “Ugly Betty”, no nos vamos a quedar huérfanos en temporada estival. Impresionante lo de Chris Colfer (Kurt en la serie), que arrasa en todas sus apariciones en talk-shows con un gran sentido del humor y del espectáculo. Llegará lejos, no se dejen engañar por su carita de clown anticuado y su voz aflautada. Y si echan de menos a la Wilhelmina de Ugly Betty –uno de los personajes más exagerados y camp de los últimos años–, creo que la reencontraremos pronto: Vanessa Williams ha sido fichada como nueva vecina de las mujeres desesperadas. Que tiemble Wisteria Lane.A lo que íbamos: el vacío de “Glee” lo cubre (nunca mejor dicho) la serie que calienta nuestros veranos de nuevo, “True Blood”. Ha vuelto más sucia y más gay que nunca en su tercera temporada. Culos, abdominales y relaciones cada vez más homo (para cerrar el círculo, nos pedimos que Scissor Sisters salgan en la serie, actuando en Fangtasia, sería un buen clímax). Anna Paquin sigue con su faldita y sus dientes, a punto siempre de hacer el baile chuminero, pero es el sueco Alexander Skarsgard el que ha convertido su Eric en el protagonista de los sueños húmedos de medio mundo –y parte del otro, yo creo que me pone hasta su santo padre (Stellan Skarsgard, que en “Mamma Mia-The Movie”, guilty pleasure de hace un par de veranos, era mi padre favorito para la hija de Meryl Streep)–.

Mientras aquí se estrenan TV-movies sobre la Duquesa de Alba, en UK lo hacen sobre Boy George: la BBC estrenó los 90 minutos de Worried About The Boy, una crónica de la vida de George y toda su panda de amigas y enemigas (de Marilyn a Steve Strange pasando por Malcolm McLaren), sus aventuras en el Blitz antes de llegar a la publicación de “Kissing To Be Clever” (o sea, antes del éxito). Mucho maquillaje y delirios new romantic y una fantástica banda sonora, qué más se puede pedir. Y cosas veredes, casi 30 años después, ahí lo tenemos: con problemas con la justicia intentando entrar en Celebrity Big Brother.Y ya que estamos con realities, concluyamos hablando de ellos. El gran triunfador en los últimos tiempos es RuPaul. Su “RuPaul’s Drag Race”, ya con dos temporadas a cuestas, ha sido la gran revelación con su formato de concurso de drag queens en plan “Supermodelo”. Si no lo han visto, no me creerán, pero es de lo más divertido. RuPaul es todo un personaje, menudas tablas. Se emite en el canal Logo americano, y verlo programado en alguno de nuestros canales se me antoja casi imposible, pero eso sí, si lo traen que lo subtitulen, no me lo doblen, que lo destrozan. Y como en USA también les gusta explotar al máximo los realities, se han sacado de la manga para este verano un spin-off que promete: RuPaul’s Drag U, una especie de “Charm School” (vamos, como eso de Carmen Lomana en Telecinco) en el que las drags más carismáticas de las dos temporadas van a ser las profesoras de glamour y saber estar de mujeres biológicas. Como decía Patricia Godes años ha en RDL, déjense llevar, relájense y disfruten. Buen verano.

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