Columnas

Ola Ke Ase: origen, historia y leyenda de un meme

Los datos veraces brillan por su ausencia. Sin embargo, intentamos arrojar luz sobre el fenómeno viral que está causando furor y daño en las redes sociales.

¿Cuál es el origen del meme Ola Ke Ase? ¿Cuál es su historia? Sin duda, estamos ante el fenómeno viral en castellano más extendido de los últimos dos meses (y quizá de todos los tiempos), motivo por el cual indagamos en el cómo y el por qué del asunto.

El tema se nos ha ido de las manos y ahora inunda la red como un río desbordado. Todo empezó con una maloliente llama con ojos de estupefacción y cara de espanto, pero la metástasis cancerígena del meme se ha extrapolado a todo tipo de imágenes estúpidas, de niños poco fotogénicos con mirada de cordero degollado a ese ser despreciable –por su negocio a costa de las arterias saturadas y la obesidad mórbida– llamado Ronald McDonald, pasando por el horripilante payaso de “It” o, incluso, aquel a quien en su pueblo conocen como la ‘Trotona de Pontevedra’. Hablamos, cómo no, de Ola Ke Ase, el meme de moda, o sea, la gilipollez superlativa que más daño está provocando recientemente en las redes sociales. Como buen fenómeno viral en internet, resulta casi imposible poder rastrear sus verdaderos orígenes y localizar al genio que fue el primero en apuntarse el tanto. No obstante, lo que sí se sabe gracias a la magia de las estadísticas es que la locura se desató a través de varias cuentas de Twitter de ese México lindo que aún sigue llorando la trágica marcha de Jenni Rivera (desde aquí, un saludo a todos nuestros lectores en América, sois vida).

Ola Ke Ase, los orígenes. Una cuestión confusa y peliaguda. ¿Qué sabemos? Corría finales de noviembre de 2012 cuando la dichosa foto de la llama (se dice, se comenta, se rumorea que en realidad la imagen es de 2010 y se generó en España) empezó a correr como la pólvora por la red, alcanzando su clímax de mayor enajenación durante la primera semana de diciembre, momento en el que durante dos días el hashtag #OLAKEASE se convirtió en la comidilla de los cachondos mentales de habla hispana. El origen del término se lo debemos a esa fauna de extrarradio de las grandes ciudades –esas mascotas de compañía cuyo fondo de armario se compone de chándales y que son capaces de recitarte las letras de Camela o Melendi como si de Quevedo se tratara– a los que conocemos como canis (ellos) y chonis (ellas), desocupados con tendencia al analfabetismo que siempre que pueden se pasan las normas de la Real Academia de la Lengua Española por el forro. A este segmento social working class les debemos el insulto ortográfico del Ola Ke Ase, una nueva muestra del fracaso de la ESO que se ha apoderado de internet en todas sus variantes. Da igual que sea vía Twitter, Facebook o en conversaciones cara a cara: de lo que no cabe duda es que la broma sigue haciendo muchísimo daño y que, a día de hoy, existen cerca de cuatro millones de resultados en Google si nos atrevemos a teclear en el buscador “origen de ola ke ase”.

Todo son suposiciones, pero eso no quita que Ola Ke Ase tenga un mérito indiscutible: acostumbrados a los memes que nos llegan en inglés, éste es el primero puramente español que ha traspasado barreras. Algunos apuntan a la cuenta mejicana ya cancelada de @RuidoExplicito como el disparadero del fenómeno. Otros marcan el inicio de la fiebre en la de su compatriota, a la par que celebrity twittera, @iauraB (una cuenta de guasa que reivindica la figura de esa Oprah Winfrey del morbo televisivo guionizado llamada Laura Bozzo, popularizada por Javier Sardá en los tiempos de Crónicas Marcianas). Sea como fuere, como en este tipo de chorradas lo menos relevante es quién fue el primero (el impacto internauta prima por encima de todo, a falta de que la autoría de los memes se reconozcan legalmente), lo que sí puede determinarse con más o menos certeza es que la imagen de la llama turulata se generó en España, sin que se sepa por qué después cayó en gracia en México y, de ahí, se proyectó a todos los ordenadores del mundo en todas sus múltiples variantes. Porque ya no se trata sólo de escribir o decir, con voz y grafía de mónguer, Ola Ke Ase: también tenemos Ola Ke Dise, Ola Ke Kiere, Ola Ke Mira y cualquier estupidez que se nos ocurra.

A modo de leyenda urbana, hay quien no se le cae la cara de vergüenza teorizando con la posibilidad de que el mismo sujeto que tuvo la idea del Ola Ke Ase es el mismo creador del emoticono de la caquita sonriente del Whatsapp. Como paja mental es brillante. Pero de ser ciertamente así, que Dios le acoja en sus brazos por las risas bobaliconas que nos ha generado durante todas estas semanas. Estas tonterías son las que dan sentido a nuestras grises y rutinarias vidas.

Y a la espera de saber qué futuro le espera a Ola Ke Ase (si se acaba la fiebre en unas semanas o, como decía alguien en Facebook hace unos días, se convierte en el nuevo Chiquito de la Calzada, de quien 20 años después seguimos repitiendo el fistro, pecador, me voy a cagar en todas tus muelas, etc.), aquí os dejamos con una galería exhaustiva de algunos de los mejores memes Ola Ke Ase que más hondo han calado en nuestras banales existencias.

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