Columnas

Oh! You pretty things

Por Allison MacKenzie

Allison MacKenzie Tavi Gevinson cumplió hace unos días 14 años. Se está haciendo mayor. Felicidades, Tavi. La bloguera (y rapera) más precoz de la tierra será recordada por haber protagonizado la génesis de un fenómeno, el de los blogs de moda, que ya es global, irreversible y ha obligado a replantearse muchas cosas a todas las revistas femeninas del mundo, por muy consolidado que su estatus fuera. Todas han acabado rindiéndose ante la cruda realidad: se acabó el discurso único en lo que a moda se refiere, fin del monólogo marcas de lujo-público vía papel satinado. El cumpleaños de Tavi, por cierto, se vio empañado por una polémica a causa de una foto que colgó en su blog, en la que la modelo Maggie Rizer aparece desnuda. La fotografía pertenecía a la campaña de primavera-verano del año 1998 de Yohji Yamamoto. Blogspot censuró el blog y la foto fue retirada. Así que desde aquí también felicitamos a Google por su infatigable cruzada en pos de la libertad de expresión.Las críticas hacia Tavi siempre pecan de ser poco justas. O desde luego, mal enfocadas, desviadas. Una puede preocuparse, y con razón, de la salud mental y la sobreexposición mediática de una niña de 14 años recién cumplidos cuyo blog siguen cuatro millones de personas. Sobre todo teniendo en cuenta los miles de comentarios de los que es objeto a diario y la repercusión amplificada que reciben las opiniones que escribe, no lo olvidemos, al volver de clase (me la imagino en su pupitre, con aire ausente, obsesionada con Consuelo Castiglioni mientras su profe de mates intenta explicarle lo que es una integral). En el fondo, Tavi es una celebrity más, lo quiera o no, y le guste a quien le guste. Está por ver si el interés que ha despertado tiene más que ver con sus comentarios sobre ropa y estilo o por la curiosidad (y el morbo) que genera inevitablemente todo lo tween.Pese a la presión a la que debe estar sometida, algunos de sus posts siguen teniendo su miga. Hace unos días dedicaba uno a la desaparecida revista “Sassy” en un surrealista acto de falsa nostalgia (haciendo cálculos, Tavi nació el año en el que la revista dejó de publicarse, pero ese desfase forma parte del encanto de “The Style Rookie”, tan proclive a las paradojas temporales). Al grano: “Sassy” fue para muchas adolescentes americanas y australianas lo que “Super Pop” o “Ragazza” para las púberes españolas. Sólo que, claro, con algo más de caché. Esto es: portadas con actores guapos (Johnny Deep), actrices no tan guapas pero al menos simpáticas (Mayim Bialik, de “Blossom”), parejas rebeldes con charme (Kurt y Courtney) y secciones fijas dedicadas al sexo, las drogas y el rock’n’roll. Pura educación sentimental. La revista descubrió a Chloë Sevigny, que trabajó allí de becaria y tuvo hasta un spin off masculino en el 92, llamado “Dirt: Son Of Sassy” , capitaneado por un triunvirato formado por Andy Jenkins, Mark Lewman y Spike Jonze. Aunque la verdadera joya de “Sassy” que, al menos en mi caso, me descubrió un post de Tavi, es la gloriosa sección destinada al consultorio sentimental de la revista. Sí, un espacio para confesar inseguridades y compartir temores a cargo de dos figuras de altura moral incuestionable, al menos para cualquier adolescente medio, ligeramente desubicado y con la autoestima bajo mínimos: Thurston Moore, de Sonic Youth, y Mike D, de Beasty Boys. En serio: ¿a alguien se le ocurren mejores guías espirituales a esa edad? Ahí va un ejemplo de la sección “Querido Thurston”.

Querido Thurston,

Hay un chico que me gusta mucho. Él le dice a todo el mundo que no le gusto siquiera como amiga, pero cuando estamos a solas hacemos cosas que están reservadas para la gente que se considera algo más que sólo amigos. ¿Qué hago? ¿Un amigo más o un amigo menos? Huntley, IL La contestación de Moore (mejor visualizarla, ya que nos ponemos nostálgicos, con “Kool Thing” a todo volumen de fondo):

Ese tío es un gilipollas. Y sé que esta no es razón suficiente para que deje de gustarte, pero tiene un gran defecto: faltarte al respeto. Ten cuidado con este tipo de imbéciles, porque su comportamiento inmoral se te puede acabar contagiando, y entonces tu vida se convertirá poco a poco en un infierno. La próxima vez que estés a solas con él e intente ponerse "amistoso", dile que tu amigo Thurston Moore quiere patearle el culo. Y después dile el porqué.

Guay, ¿no?

Tavi, por cierto, es otra de las miles de chicas que ha caído rendida ante una de las tendencias más escandalosamente teen y obvias que se recuerdan en eones: los gatetes. Sí, amigos. La culpa es de Miuccia Prada. Los estampados y los broches gigantes de su última colección para Miu Miu han desatado una oleada de adoración por lo gatuno sin precedentes y las imitaciones no se han hecho esperar. La marca de ropa United Bamboo se ha sacado de la manga un catálogo protagonizado por estas caprichosas criaturas vestidas con la colección de esta temporada, reducida a escala felina para la ocasión. Y en el blog “Miss At La Playa” hay hasta un tutorial de lo más apañado para reproducir el broche de Miu Miu en casa, con cartulina, tijeras y un poco de maña. Eso sí que es do it yourself.Más coincidencias gatunas: The Catorialist lleva funcionando desde 2008, pero es ahora cuando se le cita. El blog de Maxwell Krivitzky es idéntico en forma, planteamiento y tono a The Sartorialist. Sólo que en las fotos hay esbeltos gatos en vez de fashion victims que darían medio brazo por aparecer en el blog de Scott Schuman. A los familiarizados con la prosa algo elitista de Schuman les hará gracia ver los retratos tomados en Kitty Uomo y los comentarios de Krivitzky sobre el estilismo (ese collar, aquel cascabel, el subtexto que esconde todo complemento, vaya). “The Catorialist” no es el único homenaje-gag a “The Sartorialist”. El hasta hace poco sacrosanto e intocable blog sobre street style que recibe la friolera de 250.000 visitas diarias ha sido fruto últimamente del finísimo humor de Refinery29, donde Christene Barberich, Piera Gelardi y Joshua Covarrubias han dejado claro la obsesión de Schuman por los uniformes de escuela privada, los hombres ricos, viejos y europeos y las bicicletas vintage. Todo el mundo tiene un patrón.Schuman, por cierto, presume en su blog de ser “una de las 100 personas más influyentes en el mundo de la moda según la revista Time”. Seguramente renueve posición este año, aunque en la lista general publicada hace unos días, la primera de este 2010, el que se ha colado para sorpresa de muchos es Marc Jacobs, que desde que abandonó el tinte azul capilar, dejó las drogas y ya no sale a saludar en kilt al final de los desfiles ha perdido cierto eco mediático. Pero no. Jacobs es el único diseñador que aparece en la lista de los 100 personajes más influyentes según la revista. Aunque claro, sobre el ranking se podría discutir largo y tendido, como siempre pasa con las benditas listas. Nada que objetar con que Lady Gaga reine en el top one, parece algo indiscutible. Ni que tras la bochornosa polémica sobre el cambio de horario del “Tonight Show” le siga en el podio Conan O’Brien (chúpate esa, Jay Leno). Pero, ¿realmente es Elton John más influyente que Ricky Gervais? Venga ya. O Ben Stiller. Todos le amamos, sí, pero ¿tanto como para clasificarle como héroe? En fin. Las listas. Para ir terminando, os propongo unas breves recomendaciones en formato telegrama para no dejar puntada sin hilo.

El mes que viene, más.

1. El blog: Fashematics. O lo que es lo mismo: moda, aritmética de brocha gorda y sentido del humor gamberro. El blog del australiano Jonathan Zawada es el antídoto perfecto para todo aquel que se toma la moda demasiado en serio. El chico está hecho un crack: hace anuncios para Coca-Cola, diseña sus camisetas y hasta le queda tiempo para sacarse de la manga un fanzine, “Petit Mal”, en el que también satiriza al mundo de la moda por la vía del superhéroe, villanos incluidos. Standing ovation.2. El momento vanidoso: el de MGMT, The Drums, The Walkmen y The National. Todos han posado para la revista GQ en un editorial titulado Rock The Suite (original, ¿eh?). Y todos, por cierto, con el traje bien planchadito y la corbata en su sitio. Tanta uniformidad asusta.

3. La colección lo-quiero-todo: la de Madras, la segunda línea de A.P.C. Precios asequibles, muchos básicos y toneladas de sentido común para vestir el ya inminente verano. Teniendo unos shorts, un biquini, un jersey por si refresca y un par de vestidos, ¿qué más se necesita? Además, las rayas marineras y el cuadro vichy nunca fallan. Son clásicos de los que se heredan.

4. La portada: Kylie, etérea y enigmática, en el número de junio del “Elle” británico, donde apenas se la reconoce por el efecto difuminado. Muy sugerente el “Come Into My World”. Y siempre sienta bien algo de sutileza y de distancia en mundos como el del pop y la moda, donde lo explícito manda y el misterio parece haberse esfumado.5. El nuevo talento: Mercedes Capitán. Esta jovencísima fotógrafa de 17 años ya ha mostrado en solitario su trabajo en su Cádiz natal en la exposición “China By Coco”, fruto de un viaje al país asiático. De momento compagina el bachillerato de Humanidades con el backstage de más de un desfile. Practica una sutil mezcla de aparente naturalismo y sobreexposición que recuerda, a ratos, al Juergen Teller menos belicoso. Más, en cocoladas.blogspot.com.6. El hype: American Apparel abrió la veda. Y cuando Topshop, Zara, Urban Outfiters y H&M secundan, ya tenemos tendencia. El encaje ya asomó tímidamente hace unas temporadas, pero es ahora cuando ha estallado definitivamente. En Coachella, lo más parecido a un termómetro de lo que se llevará este verano en el resto de festivales, se vió en bodies, vestidos, faldas y chaquetas (la ropa interior no cuenta, la gracia está en que se vea).7. El hype del que no nos cansaremos: Phoebe Philo. Pocas veces se ha visto al universo de la moda coincidir de manera tan unánime y contundente en algo. El regreso de la británica ha multiplicado la cotización de Céline y, de paso, la del nude y el camel. Difícil lo tienen en la revista “Gentlewoman” para decidir su próxima portada sin bajar el listón.8. Hasta en la sopa: “The Selby”. A eso se le llama rentabilizar la fama. Entre la publicación del libro que recopila sus retratos y su fichaje por Louis Vuitton apenas ha habido un pestañeo. Menos artificiales y más relajados son los interiores de Apartamento, con nuevo número ya en la calle.9. El yuyu: el póster de “Sexo En Nueva York 2”. Nueva cumbre de la triple combinación letal a base de Photoshop, botox y cosmopolitans. ¡Hu-ha!

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