Columnas

El presidente que sonríe mientras asfixia a los periodistas

Los periodistas de Estados Unidos denuncian que Obama es el presidente que más obstaculiza su trabajo

Obama es peor que Nixon. Más nocivo incluso que George W. Bush. Detrás de su sonrisa amistosa, de su flow cercano y relajado, se esconde un político especializado en dar sensación de libertad y en recortarla a escondidas. O desde luego eso es lo que han expresado la mayoría de periodistas estadounidenses en la gran convención que tuvo lugar el pasado miércoles en Chicago.

Precisamente porque el Presidente de Estados Unidos irrumpió en la esfera política como un producto de marketing perfecto, está consiguiendo distraer la atención sobre todos los ataques a la libertad de prensa: bajo el mandato de la sonrisa afable se coaccionan fuentes y periodistas, se amenaza con despidos y se aplica la ley de confidencialidad a más áreas públicas que ningún otro predecesor en la Casa Blanca.

Los principales editores, reporteros y agencias de información norteamericanos criticaron abiertamente y al unísono al presidente de Estados Unidos en dicha convención. El hecho de que uno de sus baluartes electorales haya sido la transparencia es, en opinión de los periodistas, una broma pesada: “La Casa Blanca se ha esforzado por limitar el acceso y reducir la transparencia, ha establecido una hoja de ruta para convertir en secretas todo tipo de organizaciones públicas, desde gobiernos locales y estatales hasta universidades e incluso eventos deportivos”, explicó Brian Carovillano, jefe de redacción de AP.

Métodos mafiosos

Es sabido que el periodismo es una de las profesiones más devaluadas y precarizadas de los últimos tiempos. Y en Estados Unidos el Cuarto Poder tampoco es el lobo feroz de antaño. Como mucho, es una colmena dispersa e inestable: pican de vez en cuando, pero es raro que los medios vayan a organizarse en un virulento ataque coordinado. Además, ya están muy ocupados tratando de adaptarse a la era digital y haciendo frente a profundas dificultades financieras.

Acusado de revelar información clasificada, el premio Pulitzer James Risen se enfrenta a pena de cárcel por negarse a declarar en un juicio contra un ex agente de la CIA. En su intervención en la conferencia de Chicago dijo que no cree que Obama se hubiera mostrado tan osado con los medios hace una década, y puso los pelos de punta a los asistentes al detallar algunas tácticas intimidatorias que la administración ejerce sobre las fuentes, tales como funcionarios. Risen cuenta que un secuaz del gobierno visitó un informante a su casa: “Abrió la puerta y emblanqueció. El hombre entró hasta su cocina para salir por la puerta trasera y le advirtió de que también fuera por ese camino”. Sally Buzbee, editora jefe de AP en Washington, explicó que “el día a día de las fuentes es extremadamente escalofriante”.

Los 16 Watergates de Obama

No son pocos los escándalos que ha tenido que enfrentar el presidente del "Yes We Can". A los recientes, como los disturbios en Ferguson o las filmaciones amateur sobre los bombardeos estadounidenses en Siria, hay que añadir toda una lista de "obamagates",  sobre los cuales los medios conservadores aseguraron que acabarían con su carrera. Hablamos de hechos que se remontan al 2010 (como el vertido de BP en el Golfo de México), 2011 (la operación Fast and Furious), 2012 (modificaciones en la política inmigratoria) y 2013 (su plan sanitario conocido como Obamacare). Para conocer todos sus "Watergates” recientes, aquí se ofrece un listado. 

El portavoz de la Casa Blanca, Eric Schultz, envió un correo electrónico a los organizadores de la convención de Chicago. Para desesperación, que no sorpresa, del auditiorio, repitió que Obama está comprometido con la transparencia: "En los últimos seis años, las agencias federales han hecho grandes esfuerzos para que el Gobierno sea más transparente y más accesible que nunca, para proporcionar a las personas la información que pueden utilizar en su vida cotidiana, y para solicitar la participación del público en la toma de decisiones del gobierno; para aprovechar la experiencia que reside fuera del gobierno".

Con esta frase Schultz dejó clara la idea de transparencia que tiene el gobierno de Obama, muy asociada al discurso de las nuevas tecnologías. Un poco como si la participación inherente a las redes sociales fuera una garantía de nitidez de un Gobierno. O como si la automatización y la digitalización de los trámites y documentos significaran abrir de par en par las ventanas de la Casa Blanca. O como si la transparencia fuera tendencia mundial, un traje a medida que nadie puede evitar admirar.

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