Columnas

Nueva remesa de maxis recomendados de septiembre

Antes de que concluya el mes, aquí os proponemos otra selección de EPs que merecen tu atención (y tus euros)

Antes de que se acabe septiembre, una nueva tanda de maxis del mes para que tengas diversas opciones de caza. En esta entrega nos centramos en lo nuevo de Todd Edwards, Violetshape, Silent Servant, Trimbal, SFV Acid y otros héroes underground.

Se nos acumula la faena. Las cubetas de novedades rebosan de plástico fresco y parece que vayan a descoserse, como la ropa embutida en un cuerpo varias tallas más grande, por no hablar ya de los promos digitales, que hacen de moverse por las carpetas del ordenador una tarea más ardua que abrirse camino por la selva amazónica a machetazos. La segunda ley de la termodinámica, que establece que la cantidad de entropía del universo tiende a incrementarse con el tiempo, se vuelve dolorosamente real y cercana cuando tenemos que entrar a cuchillo en las novedades discográficas en formato corto para extraer unas cuantas que merezcan y necesiten un comentario. Hace unos días ofrecíamos una primera selección de maxis del mes que valían la pena. Pero hay más. Aquí va una nueva remesa.

Violetshaped: “The Remixes part 1” [Violet Poison, 12”, VPN003]

Lo que se sabe de Violetshaped es casi nada: Violet Poison es supuestamente alemán, aunque podría ser de Móstoles, y Shapednoise es aparentemente italiano –forma el núcleo duro del sello Repitch con dos napolitanos, Ascion y D. Carbone–, pero reside en Berlín. Todo lo que se puede intuir sobre su identidad es la que brota de los discos, hasta ahora dos vinilos en su propio sello que han evolucionado del techno-dub frío de “Untitled” (2011), firmado a solas por Violet Poison, al nuevo giro violento y arenoso que se dio a principios de este año con “The Great Mother Down The Stairs”, un bofetón lo-fi chirriante y cavernoso en el que Shapednoise comenzó a meter cucharada. La tercera referencia del sello son precisamente los remixes de este último 12”, y lo que añade plusvalía es el elenco de invitados, perfectamente escogidos para la ocasión: Roly Porter cubre “The Lord Won’t Forget” de un manto de texturas sintéticas expresionistas, Vatican Shadow le añade más bombo y más (mal) cuerpo a un “Delusory Parasitosis” que aquí parece un trallazo de James Ruskin, y Kangding Ray desactiva la furia, pero añade tensión, con su relectura techno de breaks intermitentes. Se te mete el ojete todo para adentro.

Trimbal: “Confidence Boost” [R&S Records, 12”, RS1210]

Trimbal, más conocido como Trim, pero también como Trimski o Taliban Trim, ha sido desde hace unos años el vocalista más impredecible de la escena grime, un hombre que utiliza su faringe con artes de ventrílocuo y que la flexibiliza o destroza lo indecible para dar entrada a diferentes personajes: su tetralogía de mixtapes “Soulfood” –que le ocupó de 2007 a 2009– le consolidó como el bicho excéntrico en un momento en el que el grime iba descaradamente a por la panoja siguiendo el camino que marcaba el dedo enjoyado de Dizzee. Quizá por eso se fue quedado progresivamente atrás, como una figura de culto incomprendida en el momento de resurgir del grime, y sus featurings en los años siguientes se han podido contar con los dedos de una mano en maxis de Riva Starr, Mark Pritchard, Dusk + Blackdown y Becoming Real. Ahora, cuando se le daba por medio retirado del juego, “Confidence Boost” –título apropiadísimo, dado el contexto– le relanza con la garantía de difusión que promete siempre R&S Records y, aún más, el doble remix que le sirve Harmonimix, que ya se sabe que es el proyecto paralelo, más espectral, de James Blake. El chico pelirrojo juega con la voz de Trim en “Confidence Boost” como si fuera una goma elástica, y hace que suene como una ardilla o un león, agudo y grave, entre sintes sobrecargados que saturan todo el espectro auditivo, como si fueran el despegue de un avión. En “Saying” añade beats y se posiciona estéticamente en el tipo de grime experimental que factura el colectivo LHF, pero sin renunciar a esa toxicidad avisada en la cara A. El maxi se vuelve alucinatorio.

Silent Servant: “Negative Fascination (Extended 12” Mixes)” [Hospital Productions, 12”, HOS356]

En la crítica que publicamos de “Negative Fascination” advertíamos de varios aspectos llamativos del debut en álbum de Juan Mendez tras el cierre súbito de Sandwell District, como que, sin haber renunciado al substrato techno recio de los maxis –publicados ahí, en Historia y Violencia y demás sellos leñeros–, la dirección de la música era más sutil que eruptiva. Que había más momentos de tensión ambiental y curvaturas introspectivas que exabruptos rítmicos. Para corregir esa disfunción, que no era frustrante pero sí insuficiente para quien se acercara a su música con la intención de pincharla, este 12” cumple la función de estirar la duración de varios temas y aplicarles una inyección de bombo como quien se traga un batido de proteínas. “Utopian Disaster (End)” llega aquí a los diez minutos con una cabalgada trepidante escuela British Murder Boys –el bombo muy elástico y repetido en ciclos muy cortos–, “The Strange Attractor” se envenena a medida que progresan sus siete minutos de ecos pantagruélicos, e “Invocation Of Lust” aparece aquí más duro, y un poco menos breve, que en la versión original. Los bombos suenan como si, sólo con su onda expansiva, pudieran partir nueces.

Pearson Sound: “Clutch” [Hessle Audio, 12”, HES022]

El track canónico de toda la producción de David Kennedy –generosísima desde 2006, repartida en decenas de vinilos bajos los alias Ramadanman, Pearson Sound y Maurice Donovan– es “Glut”, planchado en el sello Hemlock en 2010. Allí alcanzó el mayor grado de virtuosismo y espasmo en la edificación de basslines, consiguiendo que el corte se revolviera como un pescado recién sacado del agua. La estructura rítmica era una perfecta representación del momento de transformación de su música por entonces, yendo del dubstep de los primeros años a una materia más moldeable en la que, sobre todo, se percibía una influencia diáfana del UK garage. “Clutch” suena, en ese sentido, como un 12” equivalente a “Glut”: la percusión suena esquelética y entre zumbidos, finas columnas de pulsos y chasquidos a medio camino entre el esquematismo del grime y los arcos elevados del garage. No hay mucho más que drum machines en colisión, puro minimalismo que en un buen sound system te despelleja con la misma facilidad con la que, hace años, lo hacía el “Spastik” de Plastikman. Los otros dos cortes van por el mismo camino: “Underdog” es un grime deshuesado, y “Piston” ofrece un paisaje más soleado, más tranquilo, aunque igualmente escueto. Uno de los discos que mejor han aprovechado el silencio, y el espacio libre entre sonidos, en mucho tiempo.

Les Sins: “Fetch / Taken” [Jiaolong, 12”, JIAOLONG004]

A Chaz Bundick ya lo conocemos, y sabemos de su gusto por todo lo que sea ochentas. También le hemos escuchado casi siempre en un contexto light, haciendo música de esa para tomar horchata en las terrazas con pantalón corto y sandalias, enseñando mucho el dedo gordo del pie a los que pasean, y no son pocos los que alguna vez le hubieran deseado algo más de mala leche o picante en sus canciones. Pero resulta que Bundick tiene ese lado más erótico y bestial, que es el que se ha guardado, como un buen gran reserva riojano, para la edición de material como Les Sins. Su primer EP con este alias al margen de Toro y Moi fue “Lina”, en Carpark, pero en verdad los dos cortes que ahora entrega para el sello de Caribou tienen muy poco que ver con ese ejercicio balearic. “Fetch” se viste las mejores galas del garage –tanto el US como el UK, con basslines robustas, efectos de sonido tipo muelle, un bajo más gomoso que la musculatura actual de Schwarzenegger y un sample vocal que parece querer decir ‘fetch’, pero dice ‘bitch’ (¡bien!)–, y “Taken” tiene un desarrollo algo más intuitivo, con una sección rítmica que parece programada de oído y sobre la marcha mientras se le añaden delicias deep house por encima, desde sintes vaporosos a suaves arpegios. Ya no se habla de hipster-house –o el house hecho por indie kids reconvertidos–, pero este 12” tanto podría haber salido en Jiaolong como en 100% Silk. Comparte ese mismo espíritu libre, hedonista y cargado de ilusión.

Jonas Reinhardt: “Foam Fangs” [100% Silk, 12”, SILK029]

Hablando de 100% Silk, no se nos debe quedar en el tintero la aportación a su catálogo servida por Jonas Reinhardt, el hombre que desde San Francisco –y desde Kranky y la casa madre, Not Not Fun– se había puesto a la cabeza de la manifestación pro-cósmica del underground americano en los últimos años, codo con codo con Emeralds, OPN y el resto de la estirpe revitalizadora del trote de arpegios al más puro estilo Klaus Schulze y Tangerine Dream. En “Foam Fangs”, en cambio, el hombre mueve ficha, desempolva también las cajas de ritmos y se alinea con el cosmic disco revitalizado, en una posición que, esta vez, nos recuerda a la obra maestra de Lindstrom, “Where You Go I Go Too” (2008): son cinco cortes a los que igual les falta algo de extensión en minutos para alcanzar la épica de Moroder o Cerrone, pero a los que les sobra músculo y empuje. Por ejemplo, “Foam Fangs”, la primera pista de la cara A, arranca veloz y convencida por una Autobahn sintética con pulsos metronómicos y sintes aéreos que dibujan figuras complejas en el espacio, y que podría durar así media hora. “Soak”, “Audio Grift” y “Hot Black Mastic” insisten en esa urgencia disco –que también encuentra comparación en los cortes instrumentales del equipo de producción DFA y en aquella virguería de LCD Soundsystem titulada “45:33”– que obliga a escuchar por la calle como si anduvieras a dos palmos del suelo y en el club apretando puños y maxilar.

KW Griff: “Club Constructions Vol. 3” [Night Slugs, 12”, NSCC003] + The Bug: “Can’t Take This No More / Rise Up” [Ninja Tune-Acid Raga, 7”, ACIDRA001]

La serie ‘Club Constructions’ de Night Slugs está pensada para que los productores de la casa se saquen la chorra y hagan algo realmente salvaje, fuera de la ley –incluso de la ley del sello, que ya es bastante laxa y proselitista del rave–, y previamente ya habían pasado por aquí el jefe L-Vis 1990 y el maestro del funky Lil Silva. KW Griff no es exactamente un artista con trayectoria en Night Slugs, aunque sí con trayectoria fuera –desde 1995 ha estado trabajando en los cimientos y expansión de sonido Baltimore, con sus percusiones ametralladas, salpicadas de bajos tamborileros y arrebatos histéricos de rap chillón– del que se aprovecha aquí su tema “Bring In The Katz” en dos versiones, una con Pork Chop al micro y otra en remezcla dub de L-Vis 1990 que acaban dando el mismo resultado: llagas en los oídos y agujetas en las piernas. El mismo mecanismo bastardo se aplica en las dos nuevas piezas de The Bug en su reaparición para Ninja Tune: si en KW Griff hay rap, aquí hay ragga escupido ( toasting de Daddy Freddy) y por debajo bulle la misma agitación de basslines y cajas que llevan a descoyuntarse las canillas. Aunque lo mejor es “Rise Up”: como mezclar a Tricky (época “Maxinquaye”) con borbotones de acid y una atmósfera espectral a la que le viene muy bien la voz de Inga Copeland (Hype Williams). Ganas de invadir Polonia.

Surkin & Todd Edwards: “I Want You Back” [Sound Pellegrino, 12” + digital, SNP032V]

Hay que vigilar si lo que se quiere comprar es el vinilo: éste sólo incluye las dos versiones oficiales de “I Want You Back”, o sea, la vocal y la instrumental. De todos modos, como la tirada del plástico es más limitada que la capacidad oratoria de Sergio Ramos, muerto el perro muerta la rabia. Es decir: que hay que pasar obligatoriamente por el release digital de cuatro cortes, que incluye mucha chicha, como “Mighty Love”, un track de garage dinámico donde el grueso del trabajo proviene de Todd ‘The God’ y su impecable trenzado de líneas vocales troceadas y una bassline cíclica sobre la que Surkin parece haber montado unos bajos más esponjosos y unos breaks más macizos que de costumbre. Sin duda, esta colaboración ha beneficiado al mago de New Jersey, que se encuentra de repente con que su producción conserva la vivacidad y el punch de siempre, pero ahora con una paleta sonora renovada, más hinchada y digital como en “This Way”, y hasta con patrones rítmicos grime en la apertura de “I Want You Back”, un himno garage con un trasfondo perverso. Primer aviso: el álbum lo puede petar.

Suzanne Kraft: “Horoscope” [Young Adults, 12”, YA002]

Suzanne Kraft es un nuevo caso Sarah Goldfarb: artista con nombre de mujer que en realidad es un hombre hecho y derecho, con pelo en el pecho: en este caso, Diego Herrera, un productor de Los Ángeles, miembro de Pharaohs, una banda que editó un 12” de house reluciente en 100% Silk en 2011, y que ahora le da impulso a la nueva plataforma Young Adults con cuatro cortes que oscilan entre el deep house casi cristalino y el balearic de arpegios suaves como el oleaje de una playa mediterránea y sintes beatíficos. Al menos, esos son los dos extremos que se unen en los siete minutos de “Horoscope”, que se ponen a la altura, como poco, de Beautiful Swimmers y John Daly. Pero no se queda ahí la cosa: “No Worries” es un precioso balanceo y “Ritmo” un esquemático estudio de influencias caribeñas mezcladas con bass inglés –algo así como “Clutch” de Pearson Sound que comentábamos más arriba, pero en Antigua y Barbuda–, y “Feel” una especie de recreación del sinte y el bajo de “Can You Feel It” de Mr. Fingers pero con ocarina. Quien quiera más (¿quién no quiere más?), en la edición digital tiene un tema extra y remixes.

SFV Acid: “Neighborhood Archives EP” [UNO NYC, 12”, UNO013]

Como el mundo es un lugar pequeño, resulta que Herrera y SFV Acid se conocen, y el segundo ayudó al primero en “Morning Come”, el tema que abría el maxi de Suzanne Craft para Running Back. Pero los mundos artísticos que habitan estos dos californianos son harto distintos: Zane Reynolds es un purista de la 303 y la tecnología analógica, y tiene una incontinencia creativa comparable a la que exhibieron en otras épocas gentes como Venetian Snares y Tin Man, a los que les une esa manera iconoclasta de destruir y volver a forjar el acid. Antes de este “Neighborhood Archives EP” –que es, a su vez, el anticipo de un álbum para 2013 que debería petarlo a lo grande en plan “Analord”–, SFV Acid ya tenía planchados un EP generoso en Post Present Medium ( “New West Coast”) y otro aún más abundante en 100% Silk, “Grown”, y quien ya los hubiera escuchado y machacado volverá a tener el mismo tipo de carnaza en su ingreso en UNO NYC: sintes sedosos que tapan abruptas líneas lisérgicas acribilladas por cajas de ritmo que tartamudean cosa fina. Se trata de un equilibrado juego entre el acid freak a la manera de Luke Vibert y el espíritu playero-balearic de la nueva psicodelia electrónica de la baja California (con un poco de new age incluso a veces), y por un track de siesta y yate como “Seaside Cruisin’ Tribe” tenemos joyitas que ya querrían en el catálogo de Rephlex como “As Is” (en dos partes) y “Ashland Slumber”. Futuro héroe.

Bonus beats

No se vayan todavía, que aún hay más. A modo de bonus o postre, tres vinilos que no se nos deben pasar por alto tampoco.

The Crystal Ark: “We Came To” [DFA, 12”, DFA2339]

Gavin Russom lo trae gordo otra vez. Dos años después de su díptico entre acid y latino de “The City Never Sleeps” y “The Tangible Presence Of The Miraculous”, gracias a sus aparatejos vintage y la voz calentorra de Viva Ruiz –que era como mezclar Sueño Latino con Patrick Cowley y Aphex Twin–, ahora llega otro nuevo 12” de largas jams improvisadas, la mejor de las cuales es el house mix de “We Came To”, que empieza como un speech de José Luis Moreno ( “Con fuerza…”, dice la letra). Está al caer el álbum, que será chorreante y sucio.

Ripperton: “Let’s Hope” [Tamed Musiq, 12”, tamed musiq 004]

Tamed Musiq nació el año pasado como un desgajamiento de Perpectiv para dar cabida sólo al material de Ripperton, o lo que Virginia Woolf llamaba ‘su habitación propia’. Aquí el gato es suyo y se lo folla cuando quiere, y la cosa va así: un tema suyo, muy largo, muy deep, muy bien hecho, y un remix. En anteriores entregas han aparecido Ghostek, Margaret Dygas y Skudge, y aquí son Bicep quienes comprimen la expansión proggy de los 11 minutos de “Let’s Hope” en una construcción más sólida, con bombo fuerte y un piano house que dibuja piruetas en el centro del track y que sabe a gloria.

Sensate Focus: “Sensate Focus 3.33333333333333333” [Sensate Focus, 12”, Focus 3. 33333333333]

Habrá otro maxi de Mark Fell en su nuevo pellejo house antes de final de año (será “Sensate Focus 2.5”), y llegados a este punto ya no hay sorpresas, pero sí muchas satisfacciones. Punto de encuentro entre los universos de snd y Akufen, entre los más radicales intentos de abstracción digital y el house cubista, la última referencia de Sensate Focus es más difícil de pronunciar (3 punto 17 treses seguidos, más o menos) que de escuchar, gracias a las capas ambientales que pululan bajo el break nervioso y el silabeo vocal al más puro estilo garage.

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