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Mujeres de ida y vuelta: Siouxsie Sioux

Siouxsie Sioux es una de las voces más relevantes de la música de los 80: comenzó siendo una punk más y se ha erigido en una de las mayores influencias de la música actual

Integrante de aquel contingente Bromley que acompañó a los Sex Pistols al plató de Bill Grundy para escándalo de muchos británicos, Siouxsie no se conformó con ser una comparsa más y en 1976 formaba su propio grupo: Siouxsie and the Banshees. Su dramatismo, su imagen y su música la han convertido en un icono del underground y en la voz femenina más relevante de la música gótica.

Han pasado décadas desde que Siouxsie se pusiera al frente de los Banshees y aún no ha surgido nadie capaz de hacerle sombra, aunque son muchas las cantantes deudoras de su estilo (de Zola Jesus a Karen O de los Yeah Yeah Yeahs pasando por PJ Harvey) y su influencia llega hasta hoy (hasta LCD Soundsystem versionaron “Slowdive”). Entender la fascinación que ejerce Siouxsie no es difícil: una voz personalísima, canciones imbatibles, una imagen que desde el principio desafiaba cualquier convención social (y que ha creado escuela) y una actitud que le ha valido el sobrenombre de “reina de hielo”. Sin duda, aquella muchacha que odiaba los suburbios y que respondía al nombre de Susan Janet Ballion ha sabido cómo rentabilizar el ser la más rara del colegio.

Siouxsie no creció soñando con liderar un grupo ni con dedicarse a la música. En realidad no era más que una adolescente algo sociópata que tenía la continua sensación de no encajar en ninguna parte. Vivir en una zona residencial en las afueras de Londres tampoco ayudaba mucho. “Me inspiraba un odio intenso”, reconocía en una entrevista en The Guardian. Esa infancia y adolescencias en un entorno que le resultaba hostil y en el que se sentía extraña sirvieron más adelante de inspiración para letras de canciones como “Happy House”.

En cuanto pudo, Siouxsie (que tomó ese apodo de su rechazo a los vaqueros) se fue a Londres huyendo de esa vida aburguesada de casas monofamiliares con la que nunca se llegó a identificar, pero su vida daría un giro drástico tras ver a los Sex Pistols en 1976: a partir de ese momento, junto a Steve Severin, se convirtió en una de las seguidoras del grupo y pasó a formar parte de ese “contingente Bromely” que acompañó incluso al grupo en su aparición televisiva en el programa de Bill Grundy y que supuso un escándalo en el Reino Unido no sólo por el lenguaje de los Pistols, sino también por el propio aspecto de Siouxsie, que por entonces usaba su cuerpo como forma de expresión, con una imagen ambigua, extrema, a medio camino entre la de un personaje de cómic y la de Alex en “La Naranja Mecánica”, y que se alejaba mucho del aspecto de buena parte de las seguidoras del punk.

En esta época, cuando empieza a perfilar su estilo gótico, sino también cuando empieza a darle vueltas a dedicarse a la música, pero de una forma un tanto particular. “Nunca me atrajo la idea de ser una música o cantante muy virtuosa, supongo que me interesaba más crear una visión”. Aunque el punto de partida era sin duda muy punk, el resultado derivaría en una peculiar mezcla de new wave y punk que ayudó a sentar las bases del rock gótico.

Siouxsie, acompañada de Steve Severin, Marco Perroni y un desconocido Sid Vicious a la batería, debutaron en 1976 como Siouxsie and the Banshees en el 100 Club con una intensa pero breve actuación en la que interpretaron “ The Lords Prayer”, una improvisación en la que Siouxsie alternaba rezos y poesía. El no ser unos virtuosos tocando y tener que basarse en la presencia escénica de Siouxsie no sólo les ganó adeptos (Viv Albertine recuerda esa actuación como un momento clave de inspiración), sino que animó al grupo a seguir adelante pese a todo. Poco después, Perroni y Vicious abandonarían el grupo, se unirían Kenny Morris y John McKay, formación con la que entraron a grabar su primer single, “ Hong Kong Garden” (1978), que se coló entre los diez más vendidos. A partir de ese momento, la carrera de Siouxsie entró en una espiral de éxito que la adolescente de los suburbios que huía de la mediocridad no podía haber imaginado.

La grabación de “The Scream” sólo llevó una semana. Editado en 1978, el gran acierto de Siouxise and the Banshees fue alejarse de ese sonido punk que ya entonces estaba muerto y enterrado y crear un estilo propio en el que Siouxsie se erige como alma del grupo: suple la perfección vocal con un registro muy dramático y con unas letras llenas de referencias a los barrios como el que creció y a pesadillas individuales y colectivas (se atrevieron incluso a versionar el “ Helter Skelter” de los Beatles). Aunque “The Scream” recogió buenas críticas y les permitió grabar un álbum más ( “Join Hands”) la confirmación definitiva del grupo (y de la propia Siouxsie) llegaría de la mano de una nueva formación (con Budgie, Severin y la propia Siouxsie) y de “Kaleidoscope” (1980).

Siouxsie protagonizaba el vídeo de “Happy House”, single de “Kaleidoscope”, embutida en un traje de “pierrot”, con una imagen absolutamente andrógina y riéndose de nuevo de esas casas unifamiliares que en el vídeo traduce en una suerte de gabinete del Doctor Caligari en tonos pastel y cuya influencia se puede rastrear hasta en el “Eduardo Manostijeras” de Tim Burton. Aquel disco supuso, además de la consagración definitiva del grupo, la conversión de Siouxsie en icono para varias generaciones: la imagen de Siouxsie era prácticamente una declaración de intenciones y en directo conseguía epatar al público gracias a una voz que definitivamente se sentía cómoda en ese rol dramático que ella acentuaba con una actitud en el escenario que podía oscilar entre lo gélido y la entrega absoluta.

Es necesario detenerse un momento en el sobrenombre de “reina de hielo” que se ha quedado para siempre asociado al nombre de Siouxsie: “Es como ser conocida como príncipe regente de los locos’. Odio todo eso. Tengo un lado divertido en mí, por supuesto. Pero prefiero que me llamen la Reina de Hielo”. Como le sucede a Nick Cave, que a menudo reniega de esa paternidad que le atribuyen también en lo “gótico”, Siouxsie se rebela contra esa imagen suya que se vende tan a menudo y que parece centrarse únicamente en ese aspecto propio de personaje de “Sandman” (pese a que el personaje de Muerte se parece a ella, no es Siouxsie la inspiración). Pero quedarse ahí es perpetuar el cliché: si bien es cierto que Siouxsie & the Banshees (junto a bandas como The Cure) ayudaron a definir lo que ahora se conoce como rock gótico, Siouxsie siempre fue mucho más allá. Las influencias de Ballion van del punk al soul pasando por el pop más mainstream (que versionaran a The Beatles dice mucho de las influencias de Siouxsie) al propio David Bowie. Basta con escuchar “Kaleidoscope” (ya el título y la portada se desmarcan de esa imagen oscura) para darse cuenta de que las canciones de Siouxsie tocan muchos más palos que el rock gótico, por más que las letras tengan un marcado tinte oscuro, a medio camino entre el sarcasmo y la crítica (la letra de “Trophy”, aunque se escribiera hace una década, sigue siendo plenamente vigente, con esa carga a los coleccionistas de trofeos y éxitos que viven aislados de la realidad).

Durante los siguientes años, Siouxsie siguió liderando The Banshees y facturando discos impecables en los que la británica siguió reinventándose y alejándose cada vez más de la imagen de sus comienzos en pos de una mayor sofisticación, también vocal. La influencia india se pudo ver en “Stargazer”, “Peek-a-boo” era un acercamiento al pop con samples de espíritu lúdico y hasta se atrevió con una versión de Iggy Pop que a día de hoy tiene tanta fama como el original: “ The Passenger”, con una sorprendente sección de viento.

Con la separación de los Banshees en 1996, una época en la que según sus propias palabras los medios de comunicación parecieron querer dejarla de lado, Siouxsie se volcó en The Creatures, el grupo paralelo que montó junto a Budgie en 1981 y mucho más basado en la percusión, algo que se pondría de manifiesto de forma patente con “Hai!” y su inspiración orientalista. Pero Siouxsie tampoco se conformaba “sólo” con eso, y en los 90 colaboró con John Cale, Marc Almond, Morrissey... Pero el salto definitivo lo dio en 2007 con su primer álbum en solitario, “Manta Ray”, en el que optó por el pop electrónico y esa teatralidad casi cabaretera que siempre ha acompañado su música. “Manta Ray” cosechó buenas críticas y llevó de gira, una vez más, a esa Susan adolescente que tenía claro que su destino era reinventarse o morir de asco.

En enero de 2012 Siouxsie anunciaba en Mojo que tenía un nuevo álbum de camino, y aunque de momento no se sabe más al respecto, lo que sí hay confirmada es una actuación el próximo 15 de junio en el festival Meltdown comisariado por Yoko Ono (que en el cartel ha querido poner el acento en la presencia femenina con Kim Gordon, Marianne Faithfull y Patti Smith, entre otras). Puede que entonces sorprenda con nuevas canciones, pero aunque no lo hiciera, bastaría con verla en el escenario una vez más para constatar que detrás de muchas de las músicas actuales hay una Siouxsie de sombra alargada.

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