Columnas

Mega: un análisis de la plataforma de almacenamiento heredera de Megaupload

Nos paseamos por el nuevo proyecto del polémico Kim Dotcom para ver cómo funciona y descubrimos que tiene potencial, pero que aún no chuta como debería

Nos damos un paseo por el nuevo trastero digital de Kim Dotcom para comprobar cuál es su potencial. No gusta mucho lo que hemos visto pero, tal y como ha reconocido el jefe de todo esto, la demanda les ha sobrepasado y el cacharro no tira como debiera.

El pasado sábado, coincidiendo con el primer aniversario de su espectacular arresto en Nueva Zelanda que acabó con el cierre de Megaupload, Kim Dotcom inauguraba su nueva aventura empresarial. Para la ocasión, una fastuosa fiesta en su propia mansión neozelandesa donde hubo chistes facilones, azafatas coreografiadas y hasta una simulación de la detención que el FBI llevó a cabo doce meses antes en ese mismo lugar. Todo muy chabacano, todo muy Modern Talking. Todo demasiado “mega”. Incluido el número de usuarios que se registraron en las primeras horas de servicio. Tanto es así que el propio Dotcom ha tenido que pedir perdón a través de Twitter por los fallos del servicio. Sin querer dar la cifra exacta de registros, reconoció que se quedaron cortos con el abastecimiento y que ya trabajan para evitar el colapso de la web.

Mega, así es como se llama la heredera de la maltrecha Megaupload. De su ilegalizada antecesora, esta nueva oferta de almacenamiento online prácticamente solo conserva parte de su nombre. El principal cambio es ese cifrado de datos que delega toda responsabilidad en materia de violación de derechos de autor al usuario. Además de la ausencia de algunos servicios antes ofertados –sobre todo en materia de streaming–, y que el orondo Kim ya ha prometido que llegarán pronto. Nosotros nos hemos arremangado para comprobar de primera mano cómo es este nuevo servicio, si merece la pena abandonar la comodidad de nuestras habituales nubes y en qué podríamos salir ganando o perdiendo si, definitivamente, nos pasamos a Mega.

1. Primer impacto visual, ¿de qué me suena esto?

Accedo a la web de Mega a través de un link alojado en una de tantas noticias que han hablado de su lanzamiento. El enlace me dirige a la url mega.co.nz. De las particularidades de esta url hablaremos unos puntos más adelante. Lo primero que me deja a cuadros es la imagen que se ve mientras la página carga. Esa nube me resulta tremendamente familiar. Una vez dentro de la home, una barra de menú en la parte superior hace que tenga el mismo flashback. Ambos detalles –la nube y la barra de menú superior– son muy similares en aspecto a Soundcloud. Como ya comenté en el artículo de la semana pasada de Myspace, soy una completa ignorante en diseño gráfico (para mí las cosas son bonitas o feas con pocos matices más). Pero teniendo en cuenta que Kim Dotcom y Soundcloud comparten pasaporte alemán y que en el mundillo de las start-ups en el país del currywurst son todos primos, coleguitas y/o compañeros de escuela elitista en Suiza, no descartaría cierto vínculo. Bajo dicho menú superior, bien grande, la presentación oficial de Mega: “ The Privacy Company. Bigger. Better. Faster. Stronger. Safer”. ¿Os imagináis que, al igual que Justin Timberlake aprovechó el relanzamiento de Myspace para estrenar su nuevo single, la vuelta de Daft Punk tiene lugar en el nuevo servicio de Dotcom? Ahora en serio, “The Privacy Company” y “Safer”; el primer reclamo de Mega es la privacidad y la seguridad, ése es el anzuelo para captar usuarios. En efecto, el sistema de cifrado de archivos promete más seguridad y privacidad, no solo para el usuario, sino para la propia empresa. Ahora veremos por qué.

2. Regístrate. Pero regístrate bien, porque no hay vuelta atrás.

Como ya hemos dicho, Mega promete más privacidad y más seguridad que nadie. ¿Cómo? Mediante el cifrado de datos; pero no el cifrado que ofrecen ya otros servicios de storage online, sino un cifrado que encripta los archivos mientras se encuentran en el servidor basándose en la contraseña del usuario. Y para descifrarlos cuando se descargan, lo mismo. La contraseña es la única generadora del cifrado y del consecuente descifrado. ¿Qué supone esto?

a) Ya puedes tatuarte el password elegido con un compás y un boli Bic porque Mega no conserva las contraseñas. Si se te olvida, vete haciendo a la idea de desechar esa cuenta y todos aquellos archivos que no estén alojados en una carpeta compartida con otro usuario o que tengas la llave.

b) Tampoco existe el comodín “recupere su contraseña”. Mega no almacena los passwords de sus usuarios para tener las manos bien limpias en caso de piratería.

c) “Una vez le di a mi ex la contraseña para que me pasara unas cosas, pero ahora hemos roto y quiero cambiarla”. Pues la has cagado, amig@. Dado que el password es el adn del cifrado/descifrado, Mega no permite cambiar la contraseña en el futuro.

d) Por no existir, no hay ni doble checking de contraseña a la hora de registrarse. Ojo con las mayúsculas y los tecleos alocados.

3. Gestión de archivos: todo limpio y ordenado (pero lento)

Tras crear mi cuenta y escoger mi contraseña como si me tratara de un agente del Mossad –por el amor de dios, voy a pasarle fotos una amiga que ha vaciado su tarjeta sd en mi portátil, no estoy desviando dinero del partido a un paraíso fiscal–, accedo al display de usuario. Hasta que esto ocurre pasan casi dos minutos, por lo que deducimos que esas deficiencias por las que se disculpaba Dotcom todavía no han sido solventadas. El display es bastante sencillo y funcional. No soy usuaria de torrents porque mi ordenador está muy pachucho y me da miedo petarlo, pero me recuerda algo a la interface del Kazaa o del Emule, sobre todo porque la parte inferior de la pantalla se dedica a visualizar la carga y descarga de archivos. A la derecha un menú de gestión muestra el acceso a las carpetas creadas y papelera, así como a contactos y mensajes directos. Por estos dos últimos iconos deduzco que Mega será muy funcional a la hora de trabajar en equipo online. Mientras que Dropbox no da estas opciones –y lo desconcertante que es ver como aparecen bocadillos de la cajita por arte de magia– y Google Drive puede resultar cargante con su empeño multitask, he aquí una de las posibles ventajas de la heredera de Megaupload frente a sus competidoras.

4. Cifremos, encriptemos y desencriptemos un algo

Familiarizarse con el gestor resulta más rápido que la carga de la propia web, para que os hagáis una idea de lo sencilla que resulta la interface y de cuan desbordados están los servidores de Mega. Empiezo por algo sencillo, una foto de 450 kb. Creo una carpeta, escojo el archivo, veo como sube en la parte inferior de la pantalla. Una vez termina de subir, aparece en el display general junto con el tipo de archivo, tamaño, fecha de modificación y un icono de enlace: el famoso icono cifrado encriptado. Clico en él para que me genero el acceso a compartir con otros usuarios. Hasta que eso ocurre me da tiempo a fumarme un cigarro. Finalmente salta una ventana en la que se puede ver el link y su interminable secuencia de números, guiones y letras en mayúscula y minúscula. Clicando o desclicando en la opción “File key” estaremos obteniendo el archivo para descarga directa o simplemente un link al cual habrá que añadir dicha clave de desencriptado si se quiere manipular. ¿Cómo se obtiene la famosa clave? Esta ventana permite añadir a ese link el nombre del archivo y/o su tamaño, siempre a cuenta y riesgo del usuario, como reza la enésima advertencia de privacidad y derechos de autor en la parte inferior de la ventana.

5. Y ahora, ¿qué hago con el “mega link cifrado encriptado”?

La propia ventana emergente permite copiar el dichoso link. Lo envío por mail a una persona de máxima confianza que no trabaja para ningún servicio secreto –con tanta advertencia y en terrero todavía desconocido mejor no jugársela–. Intenta abrirla con el móvil. Fail. Mega no funciona con estos dispositivos, no todavía. Así que compruebo yo misma que el link me redirecciona al clásico enlace de descarga y me recuerda a los tiempos de Megaupload. Sin embargo, con la nueva nube virtual el receptor del link puede hacer dos cosas (ambas previa aceptación de los términos y condiciones bla, bla bla): o bien descargar el archivo o bien importarlo a su propia nube. ¿Qué pasa cuando el link que enviamos no contiene la extensión “file key”? El receptor deberá conocer la misma –o sea, tendremos que copiarla de la ventana emergente de la que hablamos en el anterior punto– para poder ejecutar cualquiera de las dos opciones.

6. 50 GB gratis, pasando de renovar el disco duro externo

Uno de los mayores atractivos de Mega es, sin duda, su capacidad de almacenamiento. El usuario básico en la fórmula gratuita del servicio tiene una capacidad de hasta 50 Gb de espacio. Para que os hagáis una idea, 30 GB de música en mp3 son casi 9 días de música ininterrumpida. Esta capacidad, comparada con la que ofrecen otros operadores a coste cero (los 2 GB de Dropbox ampliables hasta 18 a base de recomendaciones de usuarios, los 5 GB de Google Drive o los 7 de Skydrive) hace que Mega escale muchas posiciones.

7. Usuarios Premium. ¿A cuánto tiene el giga, señor Dotcom?

Por supuesto, la capacidad de almacenamiento se puede ampliar con la pasta por delante, al igual que ocurre en el resto de servicios de storage. La membrecía Pro de Mega se divide en tres tipos:

a) Pro I: 500 GB y 1 TB de ancho de banda por 10 dólares al mes (2 centavos de $ el GB)

b) Pro II: 2 TB y 4 TB de ancho de banda por 20 dólares al mes (1 centavo de $ el GB)

c) Pro III: 4 TB y 8 TB de ancho de banda por 30 dólares al mes (0,7 centavos de $ el GB)

Para que os hagáis una idea, el máximo de capacidad ampliable previo pago en Dropbox también son 500 GB y su precio es de 50 dólares al mes. En Google Drive, la opción intermedia de 400 GB cuesta 20 dólares al mes y, si se queremos hablar en TB con el gigante de internet, tenemos que irnos a los 16 TB por 800 dólares al mes, una opción pensada para uso profesional, fuera del alcance del usuario doméstico.

8. Mega, inoperativo con Smartphone o Tablet (de momento)

Como os contaba en uno de los puntos anteriores, todavía no existe la aplicación que permita operar en Mega desde nuestro móvil o tablet. Ni puedes entrar en tu cuenta para cargar archivos, ni puedes descargar links encriptados desde un teléfono. Esta característica, que sí existe para Google Drive o Dropbox, suponemos que llegará en algún momento del futuro a corto o medio plazo, pero no sabemos cuándo exactamente.

9. ¿Y la herencia de Megavideo? ¿Y el eliminador de intermediarios para artistas prometido por Kim Dotcom?

Uno de los hándicaps más importantes de Mega en comparación con su servicio predecesor es la ausencia de streaming. Es otra de las consecuencias del súper sistema de encriptamiento de archivos. Mientras que están en el servidor, su cifrado especial hace imposible que se reproduzcan. Pero no temáis, Kim Dotcom ya anunciado que 2013 también verá nacer Megamovie (éste sí que es el heredero de Megavideo), una plataforma multimedia continente de películas, series de TV y música. También llegará Megabox, el terror de las discográficas, cuyo anuncio se produjo ya en 2012 y que pretende funcionar como el link directo entre artistas y consumidores de música, abaratando el producto final y repartiendo ese precio con un suculento porcentaje del 90% para el autor y el 10% para la empresa.

10. Mega.com NO es Mega, es The Omega Project

Prometimos contaros algo acerca de la curiosa url de Mega, cuyo dominio la sitúa en Nueva Zelanda, el país que acoge el centro de operaciones del informático alemán. Resulta que el dominio lógico del servicio, mega.com, ya tenía dueños. Dueños que con el lanzamiento de este nuevo Megaupload han aprovechado la jugada. A través de Flipp.in se puede pujar por el dominio a partir de los 500.000 dólares o comprarlo directamente por un precio de 1 millón de dólares. Los dueños del dominio son The Omega Project, una extraña asociación pro cultura y software libre cuyo objetivo es hacer de Internet una nube sin ataduras económicas. La web del proyecto indica que lo recaudado de la venta del dominio se destinará exclusivamente a la Fundación y sus causas benéficas en apoyo a la libertad total en internet.

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