Columnas

Maxis recomendados de octubre: la entrega final

A pocas horas de que el mes toca a su fin, servimos 15 títulos más para engrosar nuestra selección de aquellos EPs que merecen tu dinero

No acabamos el mes con diez maxis recomendados encarecidamente, qué va. Lo hacemos con 15 (que en realidad son 16) para terminar de darle cobertura a la cosecha de octubre, que ha venido especialmente fuerte. Una guía de buen vinilo en el que invertir tu tiempo.

Sobre la bocina, aquí va una última entrega de EPs (la tercera del mes, tras una de temática bass y otra de corazón techno y house) seleccionados de entre la ingente masa de novedades que –aun todavía– puebla las cubetas de las tiendas más exigentes. En esta nueva columna no hay un hilo conductor estilístico unificado, ni un sesgo particular más allá de la calidad y cercanía con los gustos que dominan en PlayGround: nos hacemos eco del debut de nuestro Jami Bassols en 100% Silk, de los mensajes cruzados entre Mark Fell y Fennesz en un futuro post-dance desolado, del bass meets fourth world de Fatima AlQadiri, del technaco con faca albaceteña de British Murder Boys, Randomer y otras bestias pardas, y así todo el rato, en este plan, hasta que te sangren los oídos y tus pies se conviertan en dos bubas purulentas. ¿Comenzamos? Lo estás deseando, reconócelo.

JMII: “Nueva York” [100% Silk, 12” + digital, SILK033]

Jami Bassols forma parte de Aster, el dúo barcelonés que ingresó con dos temas sueltos en el círculo del sello Hivern – “Neon” (2010) y “Tormenta del Desierto” (2011), este último posteriormente recogido en su 12” para Mathematics, la exigente plataforma de Jamal Moss– y que este año ha firmado otro maxi de house envolvente y nostálgico de la old school americana, el competente “Danza”. Lo que ocurre con Aster es que con Pettre en Barcelona y Jami en Berlín las cosas van más lentas, motivo por el que el segundo ha empezado a tirar adelante su proyecto en solitario, JMII, que extiende más hacia el pasado sus influencias. “Nueva York” se lo ha acabado llevando al final 100% Silk –¿hay algo más cool que entregarle cuatro temas a Amanda Brown y que te los publique?–, y el título resume el estado de ánimo del vinilo, con citas textuales al sonido de Nu Groove ( “Els Burrell”), al acid de superficie descascarillada y saltarina tipo Tyree ( “Nueva York”), el deep house con pianazo ( “Fiesta Música”) y la inevitable influencia jazz/latina ( “Redivivo”). Jami obtiene un sonido premeditadamente gastado, como si fuera un mastering imperfecto de un viejo disco de 1990, y sale victorioso de su coqueteo con la nostalgia. Como diría el Borbón, nos llena de orgullo y satisfacción.

Fatima Al Qadiri: “Desert Strike” [Fade To Mind, 12” + digital, FADE005]

Vatican Shadow no es el único productor que sostiene una continuada fascinación por la Guerra del Golfo y sus efectos en la geopolítica, la población civil y la cultura popular, como atestigua su incontinencia creativa del último año. Fatima Al Qadiri también está en la misma onda –no en vano, nació en Kuwait y vivió de niña la invasión de su país en 1991–: “Oil Well” está plagado de samples de percutores y disparos que se mecen sobre un tejido ambiental ensoñador y sintes de influencia arábiga, mientras que las influencias sufíes –sobre todo en el canto, que ella filtra en forma de samples de voz espectrales– ocupan el grueso de “War Games”, un track abrumador que se completa con bajos pulsantes y un break que en cualquier momento parece que se vaya a desenrollar como un banger para que Lil Wayne se ponga a rapear por encima. El universo de Fatima Al Qadiri sigue siendo, por tanto, tan fascinante y único como cuando la descubrimos en Tri Angle (firmando como Ayshay) y en su abrumador “Genre-Specific Xperience” en UNO NYC: post-dubstep a bajas revoluciones –una suerte de anti-trap con envoltorio religioso– sazonado con bits de videojuego y esos samples étnicos que le dan una vuelta de tuerca a aquello que Brian Eno llamó ‘fourth world music’: la música de ambiente étnico desarrollada con la máxima tecnología en las grandes ciudades de occidente. Por Alá, suena como poseída por todos los djinns del Yahannam.

Old Apparatus: “Alfur” [Sullen Tone, 12” + digital, ST003]

Como ya se ha dicho alguna vez por aquí, Old Apparatus es un colectivo difícil de atar en corto. Pueden trabajar en grupo o en solitario –aparentemente son cuatro–, y esta es la razón por la que cada lanzamiento acreditado a la banda, y sobre todo ahora que gestionan su propio sello, suena tan distinto al anterior. “Alfur” es, según cuentan, el segundo 12” de Sullen Tone dedicado a un productor individual –en los créditos se puede leer que el autor es A. Levitas–, y sin duda sus objetivos son muy distintos a los del firmante del anterior “Realise EP”, que se movía cómodo en los círculos de la IDM grave de la tradición post-Autechre. Aquí hay un rastro de esa electrónica de sillón, pero el paso constante de los cinco cortes los impone el bajo, que se destila gota a gota –beat a beat, como el buen whisky– y va creando vías por las que discurre una melancolía fina y un ambiente hipnótico embriagador sustentado por voces de pitch afilado. Sellos como Tri Angle matarían por cortes como “Schwee” o “Boxcat”, y “Coalapps” mejora el encuentro embrujado de chillwave e influencia de Burial del que ya avisábamos en la crítica del nuevo álbum del bristoliano Stumbleine. Pero no: es todo Sullen Tone, todo Old Apparatus, y la racha sigue. Próxima parada dentro de tres semanas, en “Harem EP”.

BMB: “Where Pail Limbs Lie EP” [Liberation Technologies, 12” + digital, LTECH002]

Se suponía que se habían separado –además, recordemos, de una manera muy agria, con Regis dejando a Surgeon solo ante el público en un concierto, escenificando una ruptura traumática, como un viejo matrimonio hastiado de sí mismo–, pero cuando todo parecía perdido este 12” de BMB simboliza el regreso (¿formal, para siempre, o sólo ocasional? Preguntas que necesitan respuesta) de British Murder Boys. Siguen ocultando el nombre completo y refugiándose en las siglas (más opacidad, más mal rollo), pero lo que es inconfundible es el estilo marcial, gomoso y más duro que el hormigón armado de su sonido, un chorro de techno alquitranado, un rodillo de beat y atmósferas irrespirables de las que de vez en cuando asoma un chirrido, una voz agónica o una conga furtiva. Es la primera vez que Regis y Surgeon llevan el proyecto British Murder Boys a un sello alejado de su círculo hermético –Liberation Technologies es el nuevo subsello techno de Mute, el que inaugurara Laurel Halo con su proyecto King Felix–, pero el resultado está al mismo nivel que cuando lo dejaron en 2005 con “Father Loves Us”. Si hay que buscarle un pero es que en la portada no haya esta vez imágenes de tortura y sadomasoquismo como en el mítico “Learn Your Lesson” (2003).

Emptyset: “Collapsed” [Raster-Noton, 12” + digital, R-N 116]

Llevaban desde 2011 sin tocar el techno, y ya iba siendo hora de que, aunque fuera con el pedal del freno pisado a medias, se marcaran un disco con beats de amianto y texturas más incisivas que el cuchillo de la mantequilla. Desde “Demiurge” a “Medium” todo era sombras y ulular entre los cipreses para Paul Purgas y James Ginzburg, y el último 12” del dúo de Bristol, que incluía los remixes de “Demiurge” a cuenta de Roly Porter y Paul Jebanasam, perseguía una infección bacteriológica antes que un baile de San Vito. “Collapsed”, en cambio, es otra historia. Primero, porque significa su ingreso en Raster-Noton dentro de la serie de vinilos ‘Unun’, y segundo, porque en la misma línea que Mika Vainio, Kyoka, NHK o Grischa Lichtenberger antes que ellos, en cuatro cortes Emptyset desatan todos los demonios y se arma un follón de beats asimétricos y feedback ruidoso esparcido por el aire que convierte la escucha en algo irrespirable. “Armature” parece hecho de mármol negro, “Core” tiene más espinas que un rosal, “Collapse” suena como una hélice de helicóptero atascada por falta de sebo –suena como si un disco de Pan Sonic estuviera ralentizándose de manera mortecina al apagarse la corriente eléctrica–, y “Wire” es otro gesto en pos de la consecución de un sonido techno industrial, sucio y terminal. Están rabiosos y la cosa les va a más.

Fennesz: “Fa 2012” [Editions Mego, 12” + digital, eMEGO 151] + Sensate Focus: “Sensate Focus 2.5” [Sensate Focus, 12” + digital, FOCUS 2.5]

Ya no hay factor sorpresa con el que jugar, pero no era precisamente con la sorpresa con lo que quería dejar su huella Mark Fell en el circuito house contemporáneo, sino con un trabajo sobrio, meditado y muy personal que, a cada 12” que publica, se va haciendo aún más necesario. Esta cuarta entrega de la serie Sensate Focus –que empezó con el numeral 10 y sigue descendiendo en fracciones hasta que la cantidad ya sea casi indivisible y arroje un logaritmo extraño que cause el pánico entre los diseñadores– es una variación, a la vez que un complemento, de todos los volúmenes precedentes: beats de baile amortiguados por clicks, samples vocales soulful insertados en un paisaje artificial, glitches y atmósferas deep que unen, de manera lógica pero todavía chocante, los conceptos Chicago y su banda experimental, SND. “Sensate Focus 2.5” incluso podría decirse que es el vinilo que discurre más fluido y amable de todos, con revestimiento deep y un final fortísimo con stabs rave y una voz que dice “ah yeah” complemente inesperada en “X” y más líneas de seda en la dulcísima “Y”. Por supuesto, eso no es todo: los 12 minutos que se casca de remix de Fennesz suenan como su interpretación deformada –con beats que se atrancan, se atropellan y se amontonan como una carrera de lemmings– del house neoyorquino. También es que “Fa 2012”, el tema original, se lo pone a huevo: Fennesz tan shoegaze como en sus mejores momentos, pero con un bombo subterráneo que parece encontrar el eslabón perdido entre My Bloody Valentine y el Detroit.

Randomer: “We Laugh, We Scream” [Hemlock, 12” + digital, HEK018]

Desde que ha aterrizado en Hemlock, Randomer parece haber encontrado las mejores condiciones para chorrearnos con su sonido, que esparce escupitajos de acid y esturrea beats de techno alborotado con una facilidad pasmosa. No es extraño que alrededor de la figura de este londinense se haya establecido un culto casi fanático que celebra cada uno de sus EPs y sus sesiones como si fueran el advenimiento de un Mesías o algo así. Lo que es cierto es que en toda esta escena que se articula alrededor de ideas bastardas sobre el techno y los extremos más afilados de lo bass Randomer destaca en la misma manera en que lo hace Blawan: por ser un cochino y no acomplejarse por ello. “We Laugh, We Scream” es acid techno de la calaña más peligrosa, con voces putrefactas y una bassline que pringa al oído, como tocino deshecho. La cara B es menos sucia pero igualmente robusta, con beats esqueléticos que comparten una idea de minimalismo similar a la de Pearson Sound ( “Freak Dub”), pero en este caso con menos flexibilidad y más ganas de machacar cabezas ( “Nar”), algo que haría el mejor Aphex Twin si le diera un día por retorcer breaks post-dubstep. Randomer: el trogloditismo entendido como una de las bellas artes.

Lapalux: “Some Other Time” [Brainfeeder, 12” + digital, BF032]

“Some Other Time” es un EP hermano de “When You’re Gone”, que se editara a principios de año: una de las dos modelos de la portada reaparece aquí, esta vez en solitario y arrimada a la esquina de la carpeta, quizá para representar que estos nuevos cinco cortes son más íntimos, sin tanta intención de llamar la atención como cuando, de manera brillante, Stuart Howard irrumpió en el territorio de Brainfeeder. Su lenguaje, que ya aprendimos a amar cuando le descubrió el atentísimo sello Pictures Music, incluye una deformación del hip hop –similar a la de Flying Lotus, con muchas piruetas rítmicas y voces troceadas– que se adorna de suspiros, vocales aisladas y pequeñas esquirlas de melodía en un registro muy agudo. Es lo que ocurre en “Quartz” y “Jaw Jackin’”, síntomas de que en su ideario artístico el post-dubstep emocional ya no es tan importante como el soul híbrido y psicodélico que se hace en California ( “Forgetting And Learning Again” incluso tiene a Karry Leatham, vocalista debutante, mimetizando la manera de cantar de Erykah Badu). El tempo sube en la cara B con “Strangling You With The Cords” y los breaks se rompen por todos lados en “Close Call / Chop Cuts”, dejando claro que Lapalux todavía tiene cuerda para ir a mejor y provocarnos esa lágrima que busca con ahínco en cada disco.

U: “Eah” [ManMakeMusic, 10”, MMAKEU01]

No hay información ninguna sobre U. El nombre escogido por el artista, además, es tan minimalista que apenas deja posibilidad de rastreo por los canales habituales de la red –busca “U” en Google y a ver qué te sale–, con lo que se está garantizando un colchón de seguridad para aguantar el misterio durante bastante tiempo. Eso siempre y cuando U no sea un productor debutante, que entonces ni hay misterio ni mucho por revelar. Lo que se sabe es lo que incluye la galleta de este 10” limitado a 300 copias y que significa su estreno en el sello de George Fitzgerald, y en el que demuestra, a lo largo de cuatro breves maravillas, su dominio del lenguaje londinense del deep house de textura acuosa. Esto suena como si pillaras el catálogo completo de Charles Webster y Chris Brann y lo diluyeras en agua de mar: mientras todo se disuelve y deja escapar un humillo y un baile de burbujas, suenan voces tratadas con helio y plumas ( “Haunted”, que es como Burial de visita por Nueva York en la época de la clandestinidad underground del house), una especie de trip-hop cinematográfico y nocturno como los mejores momentos de UNKLE ( “Heaven”) y dos pequeñas joyas de deep house espectral y entelarañado como “Eah” y “Evil Spirits”, encuentro fortuito de los catálogos de sellos como Real Soon, Hotflush y Tri Angle. Es escucharlo y te recorre un imperceptible temblor.

Shelter Point: “Forever For Now” [Hotflush, 12” + digital, HF035]

Hablando de Hotflush: está últimamente el sello del gunner Paul Rose que ficha más que el Manchester City, y entre sus recientísimos descubrimientos está Shelter Point, probablemente el recambio que necesitaban desde que Mount Kimbie anunciaron su marcha a Warp. Este dúo londinense, dos jóvenes de 20 años cuyas identidades aún no se han revelado, trabaja en la falla de unión entre el dubstep melancólico y el pop, mezclando bajos mullidos con voces lánguidas que más de una vez –en “Braille” y “Forever For Now”, sobre todo– hacen pensar en el efecto James Blake (aunque con más cambio de pitch, creando un aura artificial), también por el uso de pianos, melodías elegantes de pop AOR de los ochenta y una refinada idea de glamour. Por ahora es difícil saber qué dimensión exacta alcanzarán Shelter Point en el futuro: este 12” sin duda les va a colocar en el mapa y les hará conquistar sus primeros directos, algún remix y atención entre los consumidores más exquisitos de pasiones electrónicas. En el futuro, quién sabe: pueden ser increíblemente grandes.

Bonus beats

Podríamos decir que esto se ha acabado ya, pero sería mentira. Todavía tenemos ¡seis! vinilos más para concluir esta columna al estilo banquero o accionista mayoritario: con un jugoso bonus.

Ghosts On Tape: “Nature’s Law / No Go” [Icee Hot, 12”, IH001] + Lando Kal: “Let You In The Sky / Help Myself” [Icee Hot, 12”, IH002]

En menos de un mes ya llevan dos referencias y va camino de sustentar un catálogo de alto nivel. Cierto es que con el talento que hay detrás, todo está siendo fácil para Icee Hot: se trata de un sello de San Francisco en el que participan Low Limit de Lazer Sword, Ghosts On Tape, Rollie Fingers y Shawn Reynaldo, el responsable de redacción de la antigua revista, y ahora web, XLR8R, y con tal respaldo van camino de abrirse un hueco en el underground house norteamericano. La primera referencia, firmada por Ghosts On Tape, parte de un principio muy deep house –pads, pianos, crescendos meticulosos y muy preciosistas en “Nature’s Law” y las dos remezclas que firman Lando Kal y Jus-Ed– y otro muy bass, en la acelerada “No Go”, que tiene unos graves extremadamente obesos. La segunda referencia, que se editará este lunes próximo, muestra un Lando Kal lejos de los beats arqueados y los experimentos con el hip hop elástico y yendo al grano del techno-funk con voces de ardilla, basslines detroitianas, un salpicón casi ácido y remixes de Anthony Shakir y Grown Folk. Ojito a lo que tenga que venir.

Clubroot: “Summons EP” [Lo Dubs, 12” + digital, LODUBS-12002]

Hay tres temas en este nuevo 12” de Clubroot: “Summons” ya había aparecido en “III – MMXII”, concretamente en la tercera pista, con una cadencia rítmica que sonaba a drum’n’bass sigiloso y caminando de puntillas sobre un campo de bajos estruendosos, así como “My Kingdom”, otro ejercicio obsesivo de dubstep engarzado en armonías circulares –hay una relación con The Future Sound Of London, y no sólo por el título–. Pero para los completistas hay un tercer corte inédito, “Deep In Thought”, que no defraudará a los muy fans de Clubroot: como siempre, atmósferas de amanecer nevado y una demoledora capa de subgraves que golpean el pecho mientras el coro de samples de voz angelical te acaricia el pelo.

Sigha: “Scene Couple / Brood” [Hotflush, 10”, LWG001]

Estos dos cortes acabarán formando parte de “Living With Ghosts”, el álbum que Sigha editará en Hotflush en cosa de dos semanas para expandir su área de influencia como uno de los productores que están dando nuevos aires al techno británico. Pero si se quieren en vinilo, hay que echar mano (exclusivamente) del 10” en el que ambos han acabado prensados con la suficiente calidad como para hacer temblar el club con estas secuencias hipnóticas ( “Brood”) tan propias de (búsquese más arriba) British Murder Boys: sintético y a latigazos, con algún ramalazo ácido de la escuela UR ( “Scene Couple”), Sigha viene con ganas de desfigurar piernas.

Ike Yard: “Regis / Monoton Versions” [Desire Records-Blackest Ever Black, 12”, dsr060-BLACKEST011]

Ike Yard fue una banda de la escena post-punk americana que flirteó con la no-wave y de la que formó parte Stuart Argabright –a quien, décadas después, hemos reencontrado en Black Rain, el proyecto techno-industrial rescatado por el sello Blackest Ever Black–. El sello Desire ha reeditado su primer álbum –prensado originalmente por la división en Estados Unidos de Factory, nada menos–, y como complemento aparece este 12” en el que dos temas, “Loss” y “NCR”, aparecen remezclados por Regis (techno comatoso con picos de intensidad esporádicos) y el reeditado y reactivado Monoton (techno menos comatoso, y con más eco). Alta alcurnia dark, con clase y tensión.

Pete Swanson: “Pro-Style” [Type Recordings, 12” + digital, TYPE110]

Desde que ha descubierto el techno, y sobre todo que se pueden hacer marranadas industriales de las suyas de siempre con una descarga mayor de testosterona y rabia, Pete Swanson está desmelenado, y palotísimo mola más, sólo faltaría. Sin atisbos de volver ya a su faceta noise como Yellow Swans, el hombre reparte galletas a diestro y siniestro en este nuevo 12” que hay que situar al lado del brutalísimo álbum “Man With Potential” (2011). Dos cortes con mala baba en la cara A ( “Pro Style” y su remix VIP), con sonidos que chirrían como el motor de una locomotora mal engrasado, con regüeldos ácidos, y un tour de force de más 11 minutos en la B ( “Do You Like Students?”) que posiblemente marque una cima personal en bestialismo, ganas de herir el tímpano y causar estrés. La madre que lo parió.

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