Columnas

Maxis recomendados de noviembre: parte 2

Más pistas para saber dónde invertir el dinero en material de vinilo y para descubrir caminos inesperados de evolución para la música electrónica

Se acaba noviembre y le acabamos de dar un repaso –parcial y limitado, pero muy representativo– a las últimas novedades en materia de EPs. Nos encontraremos con la nueva mercancía de Jessie Ware, Deepchord, WIFE, Mala, Rrose y demás gente de bien.

Sospechamos que en diciembre, como ocurre cada año, las aguas vuelvan a su cauce y todo regrese, siquiera por unas semanas, a una cierta tranquilidad tras estas semanas de locura. Porque el mercado del vinilo puede ser, cuando quiere, muy estresante tanto para DJs como para consumidores ocasionales a los que les interesa hacerse con esas obras ‘menores’ –que acaban por ser mayores y codiciadas con el paso de los años– de artistas consolidados y/o emergentes que atraviesan su mejor racha. La mejor música del ramo electrónico, en definitiva, se encuentra siempre en lugares inesperados, y eso puede ser un archivo subido a Soundcloud, un maxi o un álbum. En estas columnas escaparate que publicamos cada mes el objeto de deseo –y de disfrute– es el EP, generalmente planchado en vinilo (aunque no siempre, y no exclusivamente), y un mes más hemos hecho nuestra criba personal. La semana pasada os recomendábamos diez discos que merecían una escucha atenta. Hoy, contraatacamos con diez más (y, para seguir la costumbre, unos bonus beats).

Baauer: “Dum Dum” [LuckyMe, 12”, LMW002]

En ciertos círculos especializadísimos y esnobs, el fichaje de Baauer por LuckyMe no ha sentado bien: es como cuando una hija le presenta a sus padres el nuevo novio, que resulta ser un traficante de drogas con cadenazo de oro y bulldog. El chaval de Brooklyn no tiene la delicadeza en los beats de un S-Type ni el fulgor de Hudson Mohawke, y hasta deja a Rustie como un buen chico en sólo seis minutos de gamberrismo que dan la medida exacta de lo que es el trap en 2012: un género híbrido, espurio e hipertrofiado en el que todo suena con ese tipo de hinchazón que sólo producen las picaduras de avispa. Beats de rap sureño con extra de levadura, voces guturales y el momento gabber holandés en “My Nose” –marca de la casa–, que además prolonga una tendencia habitual en la cultura rave de insertar frases relacionadas con el consumo de drogas, en este caso “Coke in my nose”, que puede entenderse como la versión grosera del “I’m the information, cocaine powder” de aquel “Sicko Cell” de 2011 o un homenaje a la penúltima aparición de Coto Matamoros en Sálvame Deluxe. Tres temas en miniatura, planchados por una sola cara que dan forma a uno de los 12”s más inclasificables y reventones del año.

Rrose: “Wedge Of Chastity” [Eaux, digital, EAUX391]

Por estética gráfica y sonido putrefacto, Rrose tenía todos los números para ser un alias especialmente vitaminado de Surgeon o Regis. Resulta que no es ninguno de los dos –pese a haber debutado en Sandwell District, una circunstancia que parecía reducir el cerco sobre el verdadero culpable y arrojaba sospechas sobre el dúo dinámico de Birmingham–, ya que el hombre que se esconde detrás de la calavera y la capucha en sombras es un norteamericano de la costa este que ha llevado al último límite conocido el sonido del techno industrial que empezó a producirse en Estados Unidos desde el sello Infrastructure NYC –y que es también la versión a bajas revoluciones del hardcore luciferino del veterano Lenny Dee–. Ahora que se ha independizado y tiene a su servicio el sello Eaux, Rrose sigue entregando, metódicamente, con rigor y paciencia, las mejores rodajas de hard techno del momento, aderezadas con títulos, diseños y sonidos cavernosos que hacen pensar en torturas, dominación, humillación y dolor. “Wedge of Chastity” comienza con los latigazos de “Cavity” –y cómo hacen vibrar los tímpanos esos subgraves del final–, prosigue con “Wedge”, más lento, como un Andy Stott con una pierna gangrenada, y remata con la espeleología techno de “Envy”, uno de esos temas duros, estáticos, aplastantes, que añaden más leña a ese fuego que un buen día encendieron Robert Hood y Jeff Mills.

Karenn & The Analogue Cops: “Untitled” [Bleep, 12”, BLPGRN001]

Aunque si alguien domina por completo la rama del techno más sucio del momento, ese que impregna con un hedor insoportable las disciplinas más extremas del 4x4, ese es Blawan. Parece que cuando toca las máquinas deja todos los botones y ruedas llenos de una baba pegajosa y verde, que por sus venas sólo corre ácido sulfúrico en vez de sangre, como si en vez de un humano fuera un cachorro de Alien. Su última maniobra, al margen de sus propios 12”s en solitario –que son cada vez más corrosivos, más fieros, más apestosos–, es el proyecto Karenn, en el que se junta a Pariah y con el que ya lleva editados dos EPs –el último, un doble vinilo que patea el páncreas, ya lo reseñamos aquí la semana pasada–. Pero hay más, la obra de Karenn no se ha acabado aquí, y “Studio 3” es la pieza que han facilitado al nuevo sello Bleep –asociado a la tienda online de Warp– para que se planche un split en el que la cara B la ponen sus amigos The Analogue Cops, ya con un poco más de cordura, profundidad y barniz retro: cajas de ritmos vintage, post-producción barata, como Omar-S o Luke Hess tiznados por la nueva escuela del techno duro.

Ugandan Methods: “A Cold Retreat” (Boomkat Editions, 12”, BKEDIT001]

Aunque siempre podemos hacerlo más frío, más cortante, más carbonizado, más muerto y alcanzar un extremo aún más profundo en esta escala evolutiva del techno a pocos bpms y con mucha carga mórbida: de Blawan a Rrose, y de Rrose a Ugandan Methods, que es la colaboración –ya plasmada en tres 12”s desde 2009, aunque los dos últimos son de este año– entre Ancient Methods y Regis, una reunión lúcida y altamente experimental del presente y el pasado glorioso del techno industrialoide. “A Cold Retreat” es un vinilo significativo porque inicia, además, la división discográfica propia de la tienda Boomkat –que es, en cierto modo, como un subsello de Modern Love– y que está llamado a editar piezas de coleccionista con un riguroso filtro de calidad. De los tres cortes que asoman aquí, “Imperium” es reptante y alicatada de ecos y “Cold Retreat” es como si te introdujeran un témpano helado por el orificio más estrecho del cuerpo, hasta que todo concluye con un caos de chirridos capaces de lobotomizarte en 30 segundos.

Read full review of A Cold Retreat - UGANDAN METHODS (REGIS & ANCIENT METHODS) on Boomkat.com ©

Roll The Dice meets Pole: “In Dubs” [The Leaf Label, 12”, DOCK 59]

Basta de mal rollo en esta columna: vayamos a paisajes más azules, a espacios más abiertos. Pole, el veterano Stefan Betke, el hombre de la nariz roja, ha rehecho con mucha finura su carrera en 2012 y ha vuelto a presentar atractivo, necesario y galán su urban dub de finales de la década de los 90. No ha cambiado la fórmula, sólo la ha oxigenado un poco para que, esta vez sí, entren con mucha más suavidad los arreglos de instrumentos acústicos, y de paso ha dejado que pase el tiempo para que nos asalte un poco la nostalgia, y el resultado ha sido la serie de maxis “Waldgeschicten”. Pero no sólo eso: le ha vuelto a picar el gusanillo del remix dándole la vuelta al material del dúo sueco Roll The Dice, esa apisonadora neo-krautrock con la que Pole coincidió a raíz de la masterización de su disco “Live In Gothenburg EP”. Como en los partidos de Champions, ahora hay segunda vuelta, y tres temas de su álbum “In Dust” caen en manos de Betke para haga con ellos lo que le dé la gana, que es darle un substrato rugoso y una paciencia de campanillas y crujidos a los loops robustos originales ( “Calling Dub Workers”), quietud nerviosa ( “Echo Hands”) y una bella fantasmagoría con piano atonal y techno a cámara lenta en “The Skull Is Built Into The Version”, que es como Shackleton en pleno deshielo.

Deepchord: “Tonality Of Night” [Soma Records, 12” + digital, SOMA 352]

Como siempre que Deepchord se materializa en plástico, la superficie es transparente y reflectante, y el gramaje es el adecuado para soportar el peso de los graves, que parecen airosos como una bóveda gótica, pero profundos y sólidos como los cimientos de esa catedral. En el último álbum del proyecto de Rod Modell fuera de la disciplina de Echospace, “Sommer”, no aparece ningún tema titulado “Spiral”, por tanto estas dos largas sábanas de techno-dub liviano son una extensión de más de 20 minutos al corpus de trabajo principal, algo que, ya se sabe, es muy habitual en el entorno Modell-Hitchell, que cuando se ponen a producir lo hacen con una frecuencia admirable y unos resultados siempre la mar de atractivos. El aliciente para hacerse con “Tonality Of Night” no es ni mayor ni menor que en otras ocasiones, “Spiral 1” y “Spiral 2” no son ni una ruptura en el estilo ni tampoco un peñazo: es la constatación de que, cuando se ha dado con la fórmula perfecta y sus principios estéticos siguen siendo válidos, se puede repetir la receta hasta la saciedad. ¿Acaso le dirías que no al mejor plato de macarrones del mundo? Pues eso.

Jessie Ware: “No To Love” [PMR Records, digital, PMR025]

Hasta ahora, el tema remixes de “Devotion” estaba muy mal: apenas un triste rework –triste por solitario, no por alicaído, porque además es house más destellante que la sonrisa de Lil Wayne– firmado por los adolescentes Disclosure. Pero ahora que se ha certificado que la mujer del moño y los aros lo ha petado bien y que su reivindicación del pop-soul satinado y AOR de los 80 es uno de los acontecimientos del año, es el momento de empezar a exprimir la maquinaria del remix para darle vida a canciones como “No To Love” más allá de las alcobas de enamorados y transportarlas al club de madrugada. Por ahora no habrá vinilo del single –pero no lo descarten–, y los remixes de George Fitzgerald, Ewan Pearson y Todd Edwards circularán provisionalmente en mp3. Lo mejor del pack, evidentemente, es el elenco: una elección intachable de productores de primera fila que, además, conscientes de que la materia prima es excelente y la expectación máxima, han dado todo lo que tenían. Fitzgerald erige una línea de bajo maciza y sintes galácticos para rendir su particular tributo a Carl Craig respetando la melodía por completo; Ewan Pearson tira bastante de manual propio y la cosa le queda fina, aunque no memorable –mejores faenas le ha hecho a Feist y Goldfrapp–, y Todd Edwards respeta la voz, no la trocea, y hace con ella una pausada gema garage con mucha alma. Pues eso, remixes sí, gracias.

WIFE: “Stoic” [Left Blank, 12”, LB006]

Left Blank, el misterioso sello de Bristol, se está convirtiendo en una especie de Masia, de cantera nebulosa, para Tri Angle: de aquí surgió Vessel, que debutó con álbum a principios del otoño, y aquí es donde ha estrenado su nuevo proyecto WIFE, o lo que es lo mismo, James Kelly, un chaval de 25 años con flequillo y voz de querubín que ha cambiado su registro musical por completo: del black metal –cuenta su biografía que era también el hombre detrás de Altar Of Plagues, proyecto dedicado a la guitarra arañada y atmosférica y a la voz de cabra agónica– a esta especie de vuelta de tuerca del sonido shoegaze con tratamientos de voz propios de Burial. El primer EP y el álbum en Tri Angle no llegarán hasta 2013, pero en “Stoic” ya podemos saber que el potencial de WIFE es notable, sobre todo en el mercado, cada vez más al alza, del pop atmosférico, tembloroso y de rastro gótico. Como primer lanzamiento que es de WIFE, “Stoic” hay que tomárselo con precaución: aún no está al mismo nivel que Balam Acab y Holy Other, e incluso suena más dulzón y previsible, pero hay texturas tejidas como en punto de cruz ( “Bodies”, “Circles”) que avisan de las posibilidades del invento.

Cottam: “Relapse” [Aus Music, 12” + digital, AUS1242] + Jack Dixon: “E / Find Shelter” [Hotflush, 12” + digital, HFT026]

Hotflush se ha caracterizado en los últimos años por descubrir a algunos de los mejores artistas jóvenes alineados entre la facción más exploradora y delicada del house (o del dubstep, y viceversa): Mount Kimbie, Sepalcure, etc. Con el fichaje de Jack Dixon ocurre –como ya había pasado con Jimmy Edgar, recuérdese– todo lo contrario: se le extiende un atractivo cheque a alguien que ha alcanzado renombre gracias a su trabajo con otro sello, en este caso R&S Records. Estos dos cortes enseñan que la deuda que tiene contraída Jack Dixon con el techno espacioso de Detroit es muy grande, y que sabe añadirle un mínimo toque melódico que lo hace altamente entrañable (más en “E” que en “FindShelter”, que tira de recursos dub más obvios). Lo mismo se puede decir de Aus Music: tras optar por George Fitzgerald (rebotado de Hotflush, vaya extraño bucle), ahora llaman otra vez a Cottam, francotirador del house inglés que se editaba sus propios vinilos y que ahora se acerca al sello de Will Saul en busca de nuevo público recuperando la esencia de Reload / Global Communication en “Relapse” y mezclando acid con congas en “I Remember”.

Chesus: “Goodfoot EP” [Ten Thousand Yen, 12” + digital, TTY009]

¿Quién es Chesus, este personaje extraño que parece querer mezclar en una sola palabra los conceptos queso y Cristo? Según su biografía, él es C, mejor dicho, la C de C.R.S.T. dentro de las crews Darkhouse Fam y Metabeats, que trabajan de manera simultánea en el hip hop y el house. Si después de todo esto te has quedado igual –que es lo más probable–, también se puede apuntar que es galés y se muere por el house de los 90, el más lujoso de pianos y divas, ese material underground que rascaba continuamente los primeros puestos de los charts entre 1994 y 1996 con himnos del calibre de “Show Me Love” de Robin S. De hecho, los cuatro cortes que conforman su nuevo EP para el sello de xxxy, en los que aportan sus gargantas de terciopelo Didz y The Organ Grinder, son puro handbag y piano house sin ningún rubor, un revisionismo del arpegio de teclado acompañado de cajas de ritmo programadas con virtuosismo. En “3am Dub” y “4am Dub” se acerca a los momentos más duros de Masters At Work o a los orígenes del speed garage, y “Feelings” refulge con su toque más deep. Golosina para nostálgicos.

Bonus beat

Antes de acabar, dos (tres, en realidad) perlas más. ¡Venga ese rewind!

Autre Ne Veut: “Counting” [Software, digital, SFT025-6]

Todo lo que viene de Autre Ne Veut es misterioso, porque no sabemos dónde ubicarle exactamente –ha grabado ya en Olde English Spelling Bee, Mordant Music y en Hippos In Tanks, para acabar recalando ahora en Software, el sello de Daniel Lopatin–, y su sonido, que en principio debería estar cerca del pop hipnagógico, es finalmente más escurridizo y camaleónico todavía que el del único músico en estos momentos que se le parece en lo más mínimo, D’Eon. Autre Ne Veu suena como Peter Gabriel producido por Prince y con programaciones de The Art Of Noise, o al menos en este “Counting” que merece ser tomada como una de las canciones del año: un art-pop rico en arpegios, arreglos barrocos y voz sacarinada de gran versatilidad. La cara B es muy parecida, con la diferencia de que Mykki Blanco se rapea un cacho, para hacer todavía más post-moderna la cosa. Lo mejor, sin embargo, son los coros: una vocal celestial pellizcada con una suavidad de enamorado.

Kahn: “Dread” [Deep Medi, 12”, medi064] + Mala: “Stand Against War” [DMZ, 12”, dmz:029]

El entorno DMZ, que es el garante del dubstep clásico, sigue vivo y coleando. Después de su aventura cubana, Mala vuelve al espacio exterior, o al menos a ese espacio mental suyo en el que humea el ganja y nos entrega dos steppers más de los suyos, con melodía moruna, bajos prietos y percusión compleja, aunque no tanto como la de Shackelton ( “Stand Against War”), y sí más espaciosa ( “Maintain Through Madness”). Y a la vez que plancha nuevos temas aquí, lleva a su familia de Deep Medi a Kahn, un hombre al que ya vimos en Punch Drunk y que con su tempo perezoso y sus ecos monumentales ( “Dread”) demuestra conocer al pie de la letra el libro de estilo de Digital Mystikz. Uno de esos vinilos que no huelen a petróleo, sino que echan pestazo a porro.

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