Columnas

Maxis de mayo: la remesa mensual de los vinilos más destacados para uso de DJs y disfrute de aficionados (parte 2)

Iniciamos el repaso mensual a las últimas novedades en materia de EPs de música de baile, separando el grano de la paja para que no lo tengas que hacer tú

Justo comenzado mayo, empezamos a desgranar las novedades en formato 12” –sobre todo orientados para DJs– para arrojar luz sobre unas cuantas joyas que merecen atención, desde lo nuevo de James Holden a las últimas joyas lo-fi llegadas desde el sello L.I.E.S.

A primera vista puede parecer que esta columna, bimestral y generosa (porque somos así de desprendidos), está orientada únicamente hacia consumidores y fanáticos del vinilo, del disco en formato físico (y en plástico negro a poder ser). Bien, si es así, te has llevado una impresión incorrecta. Es cierto que si compras maxis y pinchas por los sitios te llamará más la atención todo de lo que aquí se habla, pero para acercarse a estas recomendaciones sólo hay que tener una sana curiosidad por la música electrónica. ¿Te interesa el techno, el house, el electro, el ambient y todos esos géneros eminentes, históricos y con solera? Si es así, siéntete como en casa, que vamos a sacar a relucir diez títulos interesantes que nos ha dejado la actualidad –en realidad decimos diez, pero van a ser más, porque hay tanta abundancia de crema que se nos va el tema de las manos– y que no merecen ser pasados por alto.

Miles: “Unsecured” [Modern Love, LOVE084, 12”]

Decíamos hace un mes, al reseñar “Faint Hearted”, que Miles Whittaker –la mitad de Demdike Stare, y uno de los veteranos del sello Modern Love– parecía estar en un proceso de convulsión y erupción volcánica personal que le había llevado de vuelta al techno, un género que había practicado algunas temporadas atrás pero que últimamente tenía dejado de la mano de dios. Aquel álbum era como asomarse a un agujero negro que hubiera engullido toda la historia del techno-dub alemán y el intelligent techno inglés y lo hubiera devuelto (por un extremo u otro del conducto, eso nos da igual) en forma de papilla de pulsaciones violentas, texturas de ruido estático y efectos que crean la sensación de un sonido esférico y en expansión. Y lo malo del álbum era que se hacía corto, motivo por el cual Modern Love –que de vender discos saben un rato– ahora sueltan cuatro piezas más, que no son en absoluto ni descartes ni relleno, sino cuatro vueltas de tuerca a las exploraciones espeleológicas del viejo Miles. Hay bombos de metal envueltos en títulos tipo David Foster Wallace ( “Infinite Jest”), un ejercicio de dub industrial ( “Technocracy”), un final de ambientes líquidos y congelados ( “Plutocracy”) y, en general, muchas ideas oscuras que buscan afanosamente renovar el lenguaje del techno desde el lado oscuro.

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Holden: “Gone Feral” / “Renata” [Border Community, 41BDC + 43BC, digital + 10”]

Tres años transcurridos desde “Triangle Folds” –tema creado por contrato para poder firmar un “DJ Kicks” en 2010– y siete desde “The Idiots Are Winning”: y por fin, tras una espera que se ha hecho eterna, regresó James Holden con su nuevo material para Border Community. Hay un álbum a la vista – “The Inheritors”, para junio– y un cambio de sonido que, no por conocido, sigue mereciendo un comentario y un aplauso. Obsesionado por crear un sonido renovado, Holden ha acabado encontrando un hilo invisible entre los sintetizadores modulares de los 70 y una psicodelia genuinamente británica y pastoral, que se acerca más al espíritu del sello Ghost Box que al folk de Pentangle, y el resultado es “Gone Feral”, una monstruosidad arpegiada con efectos de desintegración propios de la computer music de Morton Subotnik o Laurie Spiegel. El EP para el tema –de momento sólo digital, a la espera del vinilo– incluye las típicas herramientas para DJ de muchos de los lanzamientos de BC (aquí una pista de beats y otra de remolinos sintéticos), y en paralelo se edita el 10” de “Renata”, otra bagatela hipnótica que gira alrededor de bucles armoniosos y una pista rítmica irregular con remixes de Daphni y Steve Moore. Veredicto: lo de Holden apesta a obra maestra.

Redshape / Steffi: “Untitled” [Bleep Green, BLPGRN003, 12”]

Redshape no está últimamente en su mejor forma, y con esto lo que se quiere decir es que ha tenido momentos aún más memorables; nunca olvidaremos que el pico de forma que alcanzó allá por 2009 fue decisivo para lavarle un poco la cara al techno de entonces, que aún estaba emborronada por los churretones del minimal más perezoso. Pero el tiempo no pasa en balde para nadie y su creatividad ya no resplandece igual. Sin embargo, ojo con “Focus”, un tema exclusivo que ha entregado para la molona serie de vinilos de tapa verde del sello/tienda Bleep: parece como sacado de una de las mejores referencias de Axis o Plus 8, de cuando ese techno de la segunda generación de Detroit era más oscuro y angosto que la cavidad rectal de Robert Hood, cuando con solo un par de elementos –una caja serrada, un bombo exacto y un efecto expansivo– se podía simular un viaje espacial en una nave impulsada a martillazos. En la otra cara del vinilo aparece la DJ holandesa Steffi, de máxima actualidad ahora gracias a su mix para Watergate, y en su línea de producción de siempre: homenajes a Detroit de trazo fino, con más onda expansiva ondulante que coz violenta de yegua.

Evian Christ: “Duga-3” [Tri Angle, TRIANGLE19, 12”]

De los lanzamientos editados con motivo del Record Store Day anglosajón, éste es uno de los que se nos quedó fuera el mes pasado y el que, sin duda, tiene más enjundia. Básicamente porque es un tema de 19 minutos largos estampados en una sola cara del vinilo y con un registro muy distinto al que exhibió Joshua Leary, o sea, Evian Christ, en su beat-tape de estreno para Tri Angle, en la que manifestaba una obsesión dual por las excursiones ambientales sonámbulas en la línea del último Burial y, a la vez, el universo cloud-rap de Clams Casino, con mucho sample de hip hop inserto por ahí. En el extenso “Duga-3” desaparecen casi todos los rastros de hip hop y sólo queda la marea de texturas suaves y profundas: no es un tema especialmente prolongado, sino una sucesión de estados de ánimo –el primero flotante, el segundo cautivador con muestras de voz fantasmales, sobrepasada la mitad un tipo de ambient muy noventas, estilo The Orb, con astronautas hablando por la radio, y al final un descenso hacia el vacío y el olvido– que resultan ideales para escuchar trabajando, antes de dormir o, lo mejor de todo, a todo volumen, con cascos y prestando toda la atención. Es como perderse en el sueño de otra persona.

Willie Burns: “Run From The Sunset” [Crème Organization, CREME12-64, 12”]

En dos años, Willie Burns ha publicado sólo cinco maxis (más algún remix y ese tipo de apariciones furtivas que no dejan demasiado rastro, sin contar otros alias), pero esos cinco 12”s han ido saliendo en varios sellos clave del momento: uno en The Trilogy Tapes, el sello de Will Bankhead ( “The Overlord EP”, a finales del año pasado), otro en L.I.E.S. en 2011 y uno del mismo tiempo en Crème Organization, label al que regresa dos años después convertido en una de las grandes esperanzas de futuro del house que participa a la vez de principios retro y de la superación y renovación de esos mismos principios. En “Run From The Sunset” su manera de trabajar no es tan experimental como en los discos de L.I.E.S. o TTT, pero persiste en su sonido lo-fi que simula la escasez de medios, pero abundancia de inventiva, del house americano y europeo de principios de los 90. “Pong In a Tracksuit” es una pieza especialmente obsesiva –un loop repetitivo que se torna un efluvio melódico fugaz– y “No Answer” homenajea a aquel techno robótico de hace dos décadas con estilo. Pero lo mejor del EP está en la cara B: “Run From The Sunset”, que tiene como elementos distintivos el stacatto de piano y el sinte cósmico como robado de un viejo tema italo, recuerda al material que grabó Carl Craig como 69, y “Touch The Light” gira alrededor de un bucle espacial propio del Luke Slater (alias Planetary Assault Systems) de la época. Muy antiguo en las formas, sin duda, pero todavía vigente (del Bosque) en el fondo.

Svengalisghost: “Vicious Circle” [L.I.E.S., LIES022, 12”] Steve Summers: “The Outermaze” [L.I.E.S., LIES023, 12”]

Hablando de L.I.E.S., el sello de Ron Morelli sigue manteniendo la racha intacta, y los dos últimos maxis regulares que han salido del catálogo –referencias 22 y 23, editadas con apenas dos semanas de diferencia entre ambas; a los neoyorquinos les chorrea el talento a mares– son también para tener en consideración y, llegado el caso, aflojar la billetera por ellos. Svengalisghost seguimos sin saber quién es, pero sí nos consta que lo enseñado en “Mind Control” (2012) –a saber: sonido de baja fidelidad y como aplastado por una tonelada de peso, ramalazos ácidos y sensación como de mal viaje psicodélico– sigue igual de intrigante en su continuación. Las tres piezas de “Vicious Circle” son a la vez angostas y expansivas, suenan como a maqueta y derrochan oldschooldez a base de simulacros de 303, bombos crudos y pads analógicos con más arrugas que una camisa de Pocholo. Lo de Steve Summers es más relleno, más respingón y más psicodélico –no es tanto un house ácido como una especie de trance elástico–, aunque con el mismo sonido guarro, como sacado directamente de máquina y sin masterizar, propio de L.I.E.S.

Paula Temple: “Colonized” [R&S Records, RS1307, 12”]

Salvando las distancias de estilo y etiqueta –las hay más señoras que otras–, en 2002 Paula Temple era una especie de Misstress Barbara underground: mujer en el techno que pinchaba zapatilla de la buena y que recibía apreciaciones sinceras de gente como Dave Clarke, Jeff Mills y otros heraldos de la causa oscura. Y durante diez años ha estado entrando y saliendo de las cabinas de DJ por diferentes motivos (el que más le ha alejado es la educación; es decir, dar clases a niños). Pero ha vuelto, y esta vez para quedarse gracias a su fichaje por R&S Records –la primera mujer que pisa la sacrosanta casa del caballo rampante en 30 años– en el que vuelve a destilar techno oscuro y fiero, pero en clave contemporánea; para entendernos, más cerca de Blawan que de Ben Sims. “Cloned” tiene un tinte de gravedad y negrura que acaba por calar hondo –lento pero peligroso, con golpes a contratiempo muy jodidos de pinchar sin el sync del Traktor–, y “Colonized” es directamente guarrería en la línea de la nueva generación de Happa, Karenn y demás Atilas del clubbing. Y aunque el 12” acaba con una cierta distensión con rebaja de bpms (pero no de mal rollo: ahí queda “Decolonized”), la marca roja del bofetón en la cara no te la quita nadie: los dos remixes de Perc son de los que te hacen sudar tinta y óxido.

Dan White: “Simple Pleasures” [Shades Of Grey, SHADES009, 12”]

Tras ocho referencias digitales, el sello Shades of Grey da el salto al vinilo con “Simple Pleasures”, y como ya había ocurrido antes –Fybe One, Chariman Kato y Duct no son precisamente grandes estrellas del tech-house– lo hacen apostando por talento joven y nuevo, tan novísimo que debuta ahora. De Dan White no sabemos gran cosa, tan solo que parece atesorar un talento interesante para la destilación de atmósferas placenteras y paisajes primaverales en su visión del deep house. Los cuatro temas de este maxi están empapados de una melancolía perezosa, rodeados de esas capas de evocación ambient propias de los artistas del sello Tri Angle o de los productores house que, en vez de pinchar en tensión y concentrados, lo hacen en zapatillas de andar por casa y sentados en un taburete, con una caipirinha al lado. La exploración pop de “Mind & Heart” (con la voz de Rudi Crone, otro desconocido al que habrá que tener fichado por si las moscas) da paso a momentos de piscineo y vacación tan lustrosos como “Inquest” y “Deluge”. Píllese sin dilación y no se le pierda de vista, que nunca se sabe.

FunkinEven: “Dreams Of Coke” [Apron Records, APRON04, 12”]

FunkinEven podría decirse que es la antítesis de Daft Punk (los Daft Punk de 2013): aunque no destaque por ser prolífico en su producción, al menos cuando vuelve lo hace dosificándose. Es cierto que a él no le acompaña una multinacional forrada de pasta, pero muchas veces lo bueno no necesita de desmesuradas campañas de promoción que se te meten hasta en la sopa. Con cada uno de sus maxis Steven Julien ha ido ganando público porque cuando construye un track pone en él toda la serotonina, la sangre y el semen que su organismo pueda producir. Y, por supuesto, pone el funk. Mucho funk que bebe por igual del dios Prince y de sus herederos en Chicago y Detroit. De este modo, cuando no se pone 100% guarro con el acid, la música de FunkinEven discurre como una tórrida secuencia de imágenes de cama y sexo lento, con voces de falsete, samples filtrados, tenues cortinillas ambient como de película porno y ese break roto que parece una zancadilla, pero que en realidad es un bombeo (o sea, “Dreams”). Pero este nuevo EP no es sólo onírico: en “Ceefax” hace honor a ese funk cubista y gordo, heredero de la escuela Super_Collider pero con ternura –cuando Jamie Lidell molaba MÁS–, y en “Coke” al típico sonido propio de una disco de Miami en los 80 o de una sintonía de televisión de la época, muy de mover el culo y la cadena de oro colgando del cuello al compás. Funk de antes pero que suena a ahora, y no al revés.

Hannes Rasmus: “Analog Ist Besser” [Notown, NOTOWN013, 12”]

Según en qué hora del día te lo pongas, lo que hace Hannes Rasmus te sonará más cercano a Minilogue o Rex The Dog ( “Wir Sind Hier Nicht In Detroit, Kirk”) o como una versión musculada con anabolizantes del típico sonido de los grandes de la IDM melódica contemporánea, léase James Holden y Gold Panda. No es extraño, pues, que sea Panda quien se haya llevado a este joven productor de Hamburgo, que justo ahora firma su primer EP, hasta su sello Notown, donde hasta ahora sólo habían entrado, fuera del dueño, Dam Mantle y Luke Abbott. Se entiende porque Rasmus tiene punch armónico y un gran dominio de los trastos analógicos, hace que sus máquinas bullan como cacerolas de cocina bajo un fuego que a veces recuerda a synth-pop ( “Die Idee Ist Gut Doch Die Welt Ist Schon Zu Weit”) y otras veces a aquel electrohouse de sellos tipo Get Physical. Pero que nadie se asuste: él no quiere sonar a M.A.N.D.Y. y quedarse obsoleto de inmediato, sino encontrar un equilibrio entre lo popular y lo íntimo por la vía más enrevesada, casi tanto como la pronunciación de sus títulos.

Bonus Tracks

Antes de acabar, y como se nos quedan cosas en el tintero, una última salida al escenario para tres bises, es decir, para tres EPs más que tienen su interés, o su cosa por motivos diversos.

The Knife: “A Tooth For An Eye (Remixes)” [Rabid Records, no catalogue number, digital]

De “Shaking The Habitual” aún no ha habido remixes oficiales excepto estos dos, pero salen al mercado de manera muy rara, sólo en digital vía iTunes y concebidos para el mercado americano. La duda es qué de atractivo tiene para los yanquis un pack que comprende una remezcla de Cooly G (que no es precisamente Skrillex) y otra de Pursuit Grooves. Sin duda, a los Dreijer les parece bien que ambas sean mujeres –casa bien con la intención feminista del álbum– y que sea lo menos predecible. Luego está la pregunta de si a canciones amorfas de The Knife como “A Tooth For An Eye” les sientan bien estas oleadas intensas de dub. Quizá no –de los originales, las remixers sólo han podido salvar la voz–, pero si se trata de sacudirse la costumbre, entonces objetivo conseguido.

Diamond Version: “EP4” [Mute, 12DVMUTE4, 12”]

La serie de maxis de Diamond Version, y que en algún momento tiene que desembocar en un álbum –llevar cuatro en un año no es moco de pavo– es, probablemente, lo más vulgar que hayan hecho nunca Carten Nicolai y Olaf Bender, siempre dentro de los márgenes de calidad que –eso se sobreentiende– se auto-exigen los capos de Raster-Noton. Pero al dedicar el proyecto conjunto a Mute parece como si hubiera una cierta libertad para forzar la grandilocuencia del ritmo (más robusto y raver) y la fiereza del riff, buscando un efecto más rock, como si los alias artísticos de ambos artistas (ya saben, Alva Noto y Byetone) quisieran ser Justice por un día. Para los jovenzuelos está bien.

Red Stars Over Tokyo: “Crossing A Frozen Sea / Melody Attack Remixes” [Testtoon, TTTB07 + TTTB17, 12” + 12”]

Hasta hoy, el trabajo del productor belga Red Stars Over Tokyo se había concentrado en su propio sello, Hot Hair: ahí iban saliendo bonitos vinilos de techno planeador con una fuerte carga cinematográfica que a veces repuntaban en un tipo de electro drexciyano. Pero este año ha aparecido un nuevo label en la rutina del artista, Testtoon, que poco a poco va dejando su huella entre la parroquia más especializada. Y lo hacen con discos valiosos y extraordinarios como “Crossing A Frozen Sea” –un tema nebuloso y tenso de más de 20 minutos rematado con una remezcla, también de 20 minutos, en la cara B cortesía de del alemán Magazine– y la dosis extra de remezclas ambient y crujientes de “Melody Attack”. Todo lo que lleva la huella de Red Stars Over Tokyo es beluga.

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