Columnas

Maxis de abril: la remesa mensual de los vinilos más destacados para uso de DJs y disfrute de aficionados (parte 1)

Iniciamos el repaso mensual a las últimas novedades en materia de EPs de música de baile, alejándonos siempre de la tiña y acercándonos a la crema

Hemos entrado en abril y, cómo no, hay más EPs que polen en la atmósfera. Así que, en un titánico esfuerzo de criba, hemos seleccionado diez (+4) títulos que marcan una cierta diferencia con respecto al grueso de la oferta. Dentro de dos semanas, más leña.

En abril, aguas mil, dice el refrán. Pero si hablamos de maxis, entonces ya no es una lluvia fina, sino una tormenta insistente, un goteo sin descanso de novedades que se nos amontonan en los rincones y en las carpetas del ordenador, promos y compras que a los que pinchen les ocuparán muchas horas de escaparate musical para clubbers con buen gusto, y a los que simplemente los consuman en casa o en el iPod, un infinito solaz, un pequeño oasis. Más vale a veces desgarrar el celofán de un vinilo que descorchar un Rioja: es otro tipo de placer, pero cuando la cosecha es buena, el gozo que entra por el oído, cual gusanillo travieso, se diría superior incluso al del chispeo del néctar de Baco. Y una vez concluida la poesía barata de prosista español del año 74, vayamos a lo que importa, que es la mercancía. Ha sido duro quedarse con diez título –más un pequeño pico de bonus beats–, pero es que la lluvia de novedades nos está inundando y se nos escurre por todas partes. Sin demora, vamos allá.

Bicep: “Stash” [Aus Music, AUS1346, 12”]

El concepto bícep últimamente se asocial más al fútbol que al culturismo –por lo del ídem femoral de la pierna izquierda o derecha, ahí donde se lesionan todos los jugadores del Barça–, pero el house puede abrir una vía de renovación gracias al impecable trabajo de los norirlandeses Andrew Ferguson y Matthew McBriar, que llevan una racha desde 2010 editando carnaza para clubes underground a la que todavía no se le ha adivinado el techo. Es probable que en su escalada copen un lugar de privilegio como gran sensación del clubbing con clase y elegancia –nadie como ellos ha sabido recoger tan bien la antorcha del Jersey House, la rama más purista e incorruptible del house profundo a la sombra del sonido deep neoyorquino en los 90–, y mientras tanto van repartiendo maxis en Feel My Bicep y Aus Music sin dar pasos en falso. Este regreso al subsello house de Will Saul tiene tres movimientos rígidos – “Stash”, “Courtside Drama” y “Rise” son variaciones sobre motivos old school como la armonía jazzy o el beat rocoso, siempre para echar sudor que huela a Chanel– y uno lento y enigmático, “The Game”, con una línea ambient a lo “Twin Peaks” y una caja en plan Mr. Fingers que hace que el corazón se te salga por la boca. A muerte con Bicep.

Maria Minerva: “Bless” [100% Silk, SILK042, 12”]

Si Maria te enerva, dale una oportunidad a las canciones de “Bless”: aquí tenemos el lado más hedonista y lujurioso de la espigada amazona lituana, que cada vez parece más familiarizada con el código del house que suena en los clubes –o sea, ya no lo reproduce tan de oídas como antes– y, como consecuencia de ello, lo plasma en patrones rítmicos mejor elaborados que los que asomaban en “Sacred & Profane Love” (2011) o en “Will Happiness Find Me?”, sin por ello perder el olfato pop. De hecho, la inicial “Black Magic” es una muy buena canción de house-pop con trazas de new wave a lo Gina X Performance y un poco de misticismo pseudo-lounge / new age de ese que se lleva tanto entre las chicas del pop hipnagógico, sobre todo en “Space 4 U”, que a ratos suena como un viejo disco de aquellos freaks de Rephlex, The Gentle People, y algo menos en “Symbol of My Pleasure (Form Of My Pain)”, que (esto no se lo esperan, ¿verdad?) suena a Deee-Lite. Y es que, al fin y al cabo, lo que demuestran el deep house retro de “Soulsearchin” y el remix de The Lady Blacktronika –algo así como Falete metes Queen Latifah, según las fotos– de “Black Magic”, es que para Maria Minerva, por fin, groove in the heart.

birdsmakingmachine: “BM002” [birdsmakingmachine, BM001, 12”]

La información que hay sobre birdsmakingmachine es la que facilitan en su perfil de Soundcloud: se trata de un colectivo de amantes del techno y las aves canoras repartidos entre Berlín, Ibiza y Barcelona, pero de origen argentino. Poco más. Sin embargo, la música que practican da unas cuantas pistas generosas, aunque sea por eliminación: no sólo les gusta el anonimato, sino que cuecen un tipo de sonido que a estas alturas ya nos parecía gastado y en barbecho en vistas a una recuperación más adelante en el tiempo –una especie de house minimalista machacón, rígido pero con empuje que, a una primera escucha, recuerda a cierto material de Thomas Brinkmann/Soul Center y otros forajidos de la escuela de Colonia–. Pero el sol mediterráneo ayuda, y las cuatro piezas de esta segunda referencia del colectivo/sello (la primera fue en diciembre del año pasado y pasó desapercibida) cuentan con un intangible que aporta calor a esquemas rítmicos como los de “Lost Inside”, no demasiado lejos de lo que, hace 20 años, producían gente como G-Man y Basic Channel. Más impredecibles parecen “Recipients”, con un groove jazzístico la mar de eficaz, aunque si hay que quedarse con un momento del 12” es “Wild Carrots”, que con una mano da hostias (el bombo inflexible) y con la otra acaricia (el algodón ambiental que lo envuelve todo).

Container: “Treatment” [Morphine Records, doser016, 12”]

Ren Schofield es uno de los tíos más guarros del techno en 2013. No tiene nada que ver con la higiene corporal, es un tema que nos trae sin cuidado y al que no hemos arrimado la nariz (ni ganas), sino con la higiene de su sonido, que aparece más descuidado que los rincones de un gallinero. Dos de sus álbumes, los firmados en el sello Spectrum Spools –ambos titulados “LP”, uno de 2011 y otro del año pasado– son una vuelta de tuerca lo-fi al sonido holandés de mediados de los 90, al de plataformas como Bunker, pero con una actitud todavía más desganada y cafre, diríase que el heredero desastrado del tremendo Unit Moebius. Ahora que Container (vaya nombre más harapiento) ha roto la barrera que le ataba al más feroz underground y ha saltado a un sello respetable dentro del techno (experimental, pero techno al fin y al cabo) como Morphine, se pudiera suponer que iba a domesticar su estilo, pero no: los cuatro cortes de “Treatment” siguen apestando a baja fidelidad y fuerza bruta, rodeados de una sombra de podredumbre y hollín como en “Saturated”, algo así como un torno de dentista que funciona mal, que escupe bombos ahogados entre retumbes y sinusoides encalladas. Cuando salta a un sonido algo más EBM ( “Treatment”) acaba saturando los graves como una perra, y no hay quien escuche “Obstruction” sin jugarse la cefalalgia. O sea, un tipo peligroso. O sea, un dios.

DMX Krew: “Broken SD140 Part II” [WéMè Records, WeMe023, 12”]

Cuando Ed Upton hace lo que mejor sabe y se aparta de ese lado excéntrico suyo que le otorga –nada es en balde– un halo de tío experimental escurridizo, entonces no cuesta nada tomarle cariño como antes. Y lo que mejor sabe hacer Ed Upton es electro con tufillo a añejo, a años 80 y loros atronando en las pistas de baloncesto callejero, como en “Honeydew”, que salvando las distancias retoma el contacto con sus inicios, cuando firmaba discos como aquellos “Sound of the Street” o “Ffressshh!” en Rephlex. Y esto sólo podía pasar en WéMè, ese sello belga que es como una especie de clínica Betty Ford de rehabilitación para viejos héroes del intelligent techno y el braindance, que les da la oportunidad de recuperar su mejor estado de forma: nos ayudó a retomar la fe en Ceephax y Global Goon, y ahora en DMX Krew, que ya de paso se pone muy Aphex Twin en “Dramatic Exit” –con una bassline hardcore para llorar–, algo Drexciya en “Sppoookey” y muy Cylob en “Superficial Appearance”. Amigos de la vieja escuela, gourmets de la IDM: servíos una ración de esta gozada y regresad a los viejos días en que gastábamos las neuronas escuchando locuras barrocas enredadas en melodías torcidas y breaks traviesos. Por Júpiter que no os arrepentiréis.

DMX Krew - Broken SD140 EP Part II Megamix by Kroniktronikboy on Mixcloud

Joy Orbison / Kassem Mosse: “Think and Change: Plate Four” [Nonplus, NONPLUSLP04 PLATE4, 12”]

En breve, desde Nonplus se pondrá a la venta una recopilación mastodóntica que se titulará “Think and Change”: serán cinco vinilos planchados en plástico transparente y que irán contenidos en una caja de estas de cartón gordo, de las que dan apariencia de objeto de lujo: diez temas firmados por Instra:Mental, Martyn, dBridge, Pearson Sound, Four Tet, Boddika, Lowtec y demás agentes dobles infiltrados en las tierras movedizas del house, el dubstep, el drum’n’bass y el electro. Esos maxis también te los puedes agenciar por separado –sin la caja, que luce bien en la estantería; eso ya es gusto de cada cual–, y si hubiera que escoger uno tendría que ser el cuarto, porque incluye una rareza del cada vez más inhabitual y escurridizo Joy O y porque su tema no sólo es una perlita de deep house a la manera inglesa –recordando más a los maxis de A Guy Called Gerald del principio que a la familia de Nueva York– y con el que viene a ser el título del año, un irónico “Big Room Tech House DJ Tool – TIP!” para un track que es para clubes pequeños, para DJs con alergia al éxito y sólo recomendado para autistas y freaks. Ya de paso, el electro ajado de Kassem Mosse en “IP Mirrors” acaba de redondear una rodaja de underground de jabugo tan necesaria como el respirar.

DJ Sotofett feat. MadTeo: “There’s Gotta Be a Way” [Wania, WANIA 96, 12”]

Y si lo de arriba es underground de jabugo, lo de “There’s Gotta Be a Way” es caviar house de beluga, una alucinación cocida a fuego lento y con los materiales más pedestres para entrar en éxtasis nerd. La cosa va así: DJ Sotofett, hombre fuerte detrás del sello Sex Tag Mania y residente en Noruega, lleva desde 2011 practicando en maxis de tirada limitada un sonido que a primera escucha suena más incorrupto que el recorte del prepucio de Cristo. “There’s Gotta Be a Way” son 15 minutos de beat acolchado y una línea ácida que se repite más que el ajo, sobre la que MadTeo va declamando con voz de ogro en lo más hondo de una gruta mensajes de contenido motivacional que suenan a conferencia impartida por el mismísimo Lucifer. Lo gracioso del tema es que no varía JAMÁS, y cuando esperas un crescendo, que entren unas cajas rasposas o se rompa el bombo, lo que tienes es un bucle larguísimo que podría hacerse monótono, pero que misteriosamente engancha más que las golosinas. En el otro lado del vinilo, un remix de Vision of Love (sin datos) que le añade un poco más de carne y ‘grooveteo’ al pellejo.

Deadboy: “Blaquewerk” [Numbers, NMBRS25, 12”]

El mes pasado “Blaquewerk” se quedó en la misma línea de corte de esta sección y no acabó entrando entre los diez vinilos que llevaban comentario prolijo y generoso, y en el fondo fue más por una razón de primer impacto insatisfactorio que por la propia calidad del trabajo, que es alta. En resumen, del autor de “If You Want Me” (2010), himno post-dubstep de neón, y después de dos años sin sacar nada – “Here” tampoco era la repera–, siempre hay que esperar algo más que una insistencia en ese house al que se han pasado, cual tránsfugas, muchos de los productores más dotados de la escena bass inglesa. Pero tampoco es así: “On Your Mind” tiene una buena bassline ochentera y unas cajas que parecen molinillos de viento –el vocoder es bastante cheesy, eso sí–, a la vez que “Black Reign” y “Geek’d Up” inciden en un sonido oscurete que recuerda a ratos a lo más granado de Derrick L. Carter, aquel monstruo de la más reciente generación de jackmasters de Chicago. Para romper la monotonía está “Nova”, complejo ejercicio de drum’n’bass con el consabido parón ambiental que aquí anda más cerca de Foul Play que de Spring Heel Jack. Sin embargo, joder, el chico muerto todavía puede dar más de sí.

Om Unit & Sam Binga: “Small Victories EP” [Exit Records, EXIT044, 12”]

Drum’n’bass también desprende este 12” compartido por dos perfiles muy distintos: el de Om Unit es pujante, el último gran científico del ritmo intrincado en la música de baile inglesa, un hombre que corta los breaks con un afilado bisturí; el de Sam Binga, en cambio, es novedoso, he aquí un debutante, un discípulo que sabe manejar el mismo material radiactivo que el maestro. Los cuatro cortes de “Small Victories EP” encajan como un guante en la filosofía más atrevida de Exit Records: reformular el patrón del breakbeat –su complejidad de líneas entretejidas– pero conservando una velocidad a medio gas. A veces no hay diferencia con el antiguo wobblestep de líneas de bajo marmóreas ( “Squares”), aquí elaborado con materiales más viscosos, pero cuando Om Unit y Sam Binga se arremangan la camisa y se escupen en la palma de las manos salen tracks que son a la electrónica de club lo que una joya bien tallada al comercio de la pedrería: “Electribe Riddim” tiene rasgos del viejo Photek, “Gamma” del viejo Optical y el corte titular es como un resumen puesto al día de lo más complejo de aquellas etiquetas de los noventa, ya completamente en desuso, como techstep y neurofunk. La old school, remozada y con un lifting rejuvenecedor. Aplauso.

Covered In Sand: “Heaven’s Gate Suicides” [Mira, MIRA 003, 10” + 7”]

Éste es uno de los muchos alias que últimamente está utilizando Guy Brewer, uno de los autores más hiperproductivos del techno actual: como Shifted lleva este año un par de maxis y unos cuantos remixes, y sólo en 2012 planchó un álbum – “Crossed Paths”– y tres EPs de techno corroído por las texturas oxidadas. Súmesele la dirección del sello Avian (ya van nueve referencias) y ahora también el subsello Mira, en el que Brewer se pone todavía más peligroso, envenenado y cubierto de manchurrones. Covered In Sand es una experiencia muy nueva para él, pero muy bien encaminada, por ahora con un álbum a medias con TVO –o sea, Ruaridh Law, el productor escocés de culto detrás de proyectos como The Village Orchestra o Marcial Blaine School For Girls– y este EP dividido en dos vinilos de medidas diferentes en el que ensaya formas de ruido, suciedad y aspereza cercanas al techno de gente como Vatican Shadow o Regis. No en vano, el propio Dominik Fernow le obsequia con un remix de “Heaven’s Gate Suicides” tan irrespirable como el metano, aunque si por un lado se podría desarrollar Covered In Sand es por la vertiente textural espesa: “Russian Gold & Blood Diamonds” y “Pale Skin” son cortes funcionales de dark ambient que con un poco más de mala leche podrían provocar alguna úlcera e indigestiones.

Bonus Tracks

Como en los conciertos, el final no siempre coincide con la primera salida del escenario. Siempre hay tiempo para un bis, o sea, un par o tres de canciones más. Así que aquí es cuando hacemos ver que nos vamos, pero no, al final volvemos con los bonus tracks.

Machinedrum: “Clissold VIP” [Astrophonica, APHAVIP003, 10”]

Acaba de publicarse un nuevo EP de Sepalcure, pero es un poco bajona, un poco fláccido, demasiado empapado en agua oxigenada. En cambio, lo que está haciendo últimamente Machinedrum a solas es bastante bestia. En este 10” para Astrophonica se cruje los dedos para ejercitarse en el difícil arte del drum’n’bass, pero con su coartada IDM y su experiencia previa en la periferia del trap, y así arma un “Clissold” que tiene una bassline saltarina como un grillo, y un tramo final en el que todo se dirige cuesta arriba hacia un clímax adorable.

TNGHT: “Acrylics” [Warp-LuckyMe, WAP348DA, digital]

Para esta casa, la unión de esfuerzos entre Hudson Mohawke y Lunice como TNGHT fue el maxi del año del 2012: no sólo por encontrar la rendija por la que meter a la vez la grosería del trap con la experimentación light de la IDM, sino porque encima lo conseguían montando hits de padre y muy señor mío, de esos que hacían temblar el parqué. Doce meses después, hay nueva mercancía en forma de “Acrylics”, de momento un tema solitario pero que tiene suficiente fuerza como para armarla gorda. Razones de peso: un riff terrorcore que espantaría hasta a Belcebú, el tic-tac de un reloj y un final con más mordiente que un dóberman puesto a dieta. Éxtasis piyuli del bueno.

Man Tear: “Outside Amore” [DFA, dfa2354, 12”]

Axel Boman es un hombre con recorrido, pero no lo suficientemente reconocido, a pesar de contar en su currículum con apariciones en Pampa Records, Hypercolour y Studio Barnhus, el sello sueco de exploraciones cósmicas de la música disco y el house. Ahora recala en DFA con cambio de nombre y acompañado de Petter Nordkvist y Johan Jonason, que igual no le ayuda para ganar fama, pero sí para empezar de nuevo con una fórmula siempre ganadora: la larga jam repetitiva de música disco galáctica con textura analógica y vocales pop. En la cara B hay un reprise un poco más duro y un poco más flotante: ojalá se pudiera escuchar en bucle durante dos horas, que sería lo suyo.

Aoki Takamasa: “Constant Flow” [Svakt, SVK002, 12”]

Son 300 copias en edición limitada, y vale la pena, porque “Constant Flow” es mucho más que un maxi: se trata de un vinilo one-sided en el que el productor japonés, bregado en muchas lides, se extiende durante 20 minutos de ‘fluctuación constante’, dejando que su techno alterne formas propias del minimal, la IDM, Detroit, relajando o acentuando un bombo que, a veces, se rompe mágicamente. Hipnotiza más que un péndulo.

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