Columnas

“Martha Marcy May Marlene”, o cómo visualizar la amenaza

Un delicado thriller psicológico copa lo mejor de la cartelera junto a la última bomba en materia de superhéroes, “Los Vengadores”

Uno.

Vemos tan negro el futuro de las salas de cine, le metemos tanta caña a los estrenos deliberadamente comerciales y nos quejamos tanto cuando una película diseñada para gustar arrasa en taquilla (como el caso de “Intocable” y Los Juegos Del Hambre, sin ánimo de desmerecer a ninguna; son dos propuestas más que dignas y eficaces en su liga), que pasamos por alto algo tan raro y maravilloso como el estreno comercial en España, en un plazo de tiempo pequeño, de varias películas de autor, independientes (al menos en espíritu e intenciones) y, cuidado, realmente personales y arriesgadas.

En cosa de tres meses, se han estrenado “The Turin Horse”, “Fausto”, “Tenemos Que Hablar De Kevin”, “Extraterrestre”, “Cumbres Borrascosas”, “Take Shelter” y “Alps”. Todas tienen fecha de producción en 2011, con lo que, además, han llegado al cine más o menos cuando tocaba. Hay todavía, por tanto, distribuidoras sin miedo… O con una mezcla de miedo y voluntad de seguir con la apuesta. Y, aunque no es precisamente probable que estas películas revienten la taquilla (vamos, tampoco lo pretenden), también quedan las ganas de verlas en cine. Pues bien, a esa lista de filmes a cargo de directores con la voz definida, osados en sus planteamientos y ejecuciones y sin intención alguna de complacer porque sí, se suma uno de los estrenos interesantes de este viernes, la alternativa modesta a la monumental “Los Vengadores” (es ésta una semana en la que es tan buena idea tirar hacia el indie como ir a por el estreno más comercial). Se trata de la magnífica “Martha Marcy May Marlene”, un debut que no lo parece: su dirección precisa, su puesta en escena y su pulso narrativo destilan oficio y parecen corresponder a una voz modulada con el tiempo y asentada.

Dos.

Pero se trata de una ópera prima, aunque su director, Sean Durkin, posea un buen currículo. Es, entre otras cosas, uno de los productores de “Afterschool” (2008), de Antonio Campos, una película sobre la fascinación adolescente por la violencia que generó cierta controversia. Y tiene dos cortometrajes magníficos como director, “Doris” (2006) y “Mary Last Seen” (2010), en los que ya están las señas de identidad de su puesta de largo. A saber: una manera tan extraña como sobrecogedora de juguetear con el cine de terror, una habilidad muy asombrosa de contagiar el malestar y la angustia de los personajes de sus películas sin sacrificar la belleza y, sobre todo, su forma de violentar las relaciones humanas para poner sobre la mesa temas como la enajenación y el miedo. También está en esas piezas la huella de Michael Haneke, director cuya influencia en “Martha Marcy May Marlene” es más que evidente y del que Durkin hereda su brutal perversión de lo ordinario, la manera en la que algo o alguien aparentemente extraños desgarran lo cotidiano.

Tres.

Premio al mejor director en el festival de Sundance, “Martha Marcy May Marlene” se mueve sigilosamente entre el drama familiar, el thriller psicológico y un terror que remite, insisto, a Haneke por lo dicho antes y al Roman Polanski de “El Cuchillo En El Agua” (1962) y “Repulsión” (1965). Comparte con la primera una manera parecida de generar malestar mediante la atmósfera, sobre todo en espacios exteriores. A la otra se parece en la forma de reproducir la sensación permanente de amenaza de la protagonista. En una interpretación extraordinaria, Elizabeth Olsen, hermana de las populares ex niñas prodigio Mary-Kate & Ashley, encarna a esa mujer en alerta, tocada por una terrible historia del pasado que vamos descubriendo en flashbacks turbadoramente oníricos y de la que, aunque se sabe pronto, estaría bien guardar el misterio. “Martha Marcy May Marlene” sigue el difícil proceso de adaptación de la protagonista, incapaz de explicar donde ha estado y de poner orden a su cabeza y sus emociones, a un entorno familiar –más o menos convencional– tras un tiempo desaparecida del mapa. Su llamada desde un teléfono público a su hermana (Sarah Paulson) y su cuñado (Hugh Dancy), que llevan mucho sin saber de ella y no dudan en acogerla en su casa, es el arranque de un interesante esbozo –con un pie en el drama y otro en el cine de género– de temas como las relaciones de dependencia, la manipulación psicológica, el miedo y la imposibilidad del autocontrol. Hablamos de esbozo porque no se trata de un estudio exhaustivo de esas variables, sino de su brillante traducción en personajes de una ambigüedad y un secreto fascinantes, en situaciones adictivas por inesperadas e impactantes (el filme que nos ocupa tiene uno de los mejores finales del cine reciente) y en una tensión y una atmósfera de terror fuera de lo común.

Alternativa comercial (e igual de recomendable)

El otro estreno de la semana es, sin duda, “Los Vengadores”, propuesta que muchos ya sitúan entre las mejores películas de superhéroes de la historia. Dirigida por Joss Wedhon, entre otras cosas creador de las series “Buffy, Cazavampiros” y “Firefly”, y director de “Serenity” (2005), esta adaptación de Marvel parece haber heredado la fórmula del mejor cine de entretenimiento de los últimos años, la misma que (aun en propuestas de tono distinto) usan señores del calibre de JJ Abrams ( “Star Trek”, “Súper 8”), Christopher Nolan ( “El Caballero Oscuro”, “Origen”) y Jon Favreau ( “Iron Man”, “Iron Man 2”). Hablamos del cruce deliberado de espectáculo y emoción, de la firme voluntad de respetar la naturaleza lúdica y sensacional del cine de entretenimiento y, a la vez, cuidar a los personajes y las emociones en busca de una identificación más fuerte del público.

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