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Mamarracha de rebajas: la nueva Lady Gaga y su extraña relación con la moda

El regreso de la diva estrambótica con “Applause” y su aparición en los VMA’s trae novedades: un vestuario menos retorcido, afición por el semi-desnudo y canción de confección más bastorra. ¿Se acabó la época de los excesos?

De la Lady Gaga hiperbólica de hace dos temporadas estamos a punto de pasar, posiblemente, a Lady Gaga desnuda –como las dos Majas de Goya–. ¿Se acabaron los excesos mamarrachos en el pop? ¿Habrá moderación en su estrategia visual? Lo que está claro es que seguirá taladrándonos con su pop gritón.

Cuando el 19 de agosto de 2008 una desconocida Lady Gaga emergía en las tiendas de discos con su debut, “The Fame”, prácticamente nadie se imaginaba que aquella cantante a la que todos comparaban por entonces con Christina Aguilera acabaría convirtiéndose no sólo en el último grito (histérico y chirriante, pero grito) del pop masivo, sino también en un icono estético desmedido, hiperbólico y con hambre de flashes. La locura apenas tiene un lustro de vida, pero ha dado mucho juego. En realidad ha sido menos tiempo: hay que tener en cuenta que, a consecuencia de la intervención de cadera a la que tuvo que ser sometida el pasado año, el fenómeno Gaga se ha visto reducido a mínimos durante todo el comienzo de este 2013. Eso sí, se acabó el recreo (como diría Margallo sobre Gibraltar). A pocas semanas de editarse “ARTPOP” –el próximo 11 de noviembre–, la diva ya ha presentado en sociedad en los MTV Video Music Awards su nuevo single, “Applause”, y ha hecho el ganso con el beneplácito de Marina Abramović, estéticamente mucho más comedida y apelando al desnudo arty como reinvención. La marcha de su hasta ahora director artístico, Nicola Formichetti, puede marcar una nueva línea visual que no sabemos cómo terminará definitivamente, pero que por ahora parece que tiende hacia la moderación, incluso el minimalismo (si entendemos por minimalismo en Lady Gaga el salir completamente en cueros, o en bragas como mucho). Menos churrigueresca, menos recargada, parece como si en esta nueva etapa la consigna fuera llamar la atención con armas distintas a las de la simple provocación. Un giro quizá necesario para no volverse una presencia cargante (que ya lo estaba siendo) o incluso patética. ¿Habrá rebaja en la presencia mamarracha de Lady Gaga, o está jugando a despistar? Esta es la historia, y aquí va nuestro pronóstico. En unos meses veremos si hemos dado en el clavo.

1. La génesis del monstruo: en bragas

Que no quepa la menor duda de que Lady Gaga no nace, sino que se hace a sí misma. No hace falta más que rebuscar los documentos gráficos pertenecientes a 2007, en los que la artista sobrevivía en el Lower East Side neoyorquino recorriéndose los antros de la zona, para comprobar que por entonces poco tenía de la imagen que ahora perdura de ella en el imaginario colectivo. Eran los tiempos del nuevo burlesque, de ganarse la vida bailando como gogó en compañía de su amiga íntima y agitadora nocturna Lady Starlight, de constantes devaneos psicotrópicos que no acabaron siendo crónicos y de devoción por las canciones de Black Sabbath. Luciendo moreno natural muchos le encontraron semejanzas físicas con la mismísima Amy Winehouse, pero hasta que no se impusieron los pelucones rubios lo que más hacía la primigenia Lady Gaga era explotar su vertiente más sensual y salvaje sobre el escenario, más cerca de la stripper acróbata que de la bailarina atlética. Los zapatos de tacón, la defensa de la ropa interior como atuendo principal y la provocación erótico-festiva eran los tres puntales en los que sustentaba su imagen, algo que pudieron comprobar de cerca los asistentes que en 2007 la vieron de cerca en el Festival Lollapalooza cuando actuó en compañía de Lady Starlight. Por entonces, el monstruo aún no había dado muestras de su ambicioso plan de dominación y no se tomaba la molestia de estudiarse los catwalks de la alta costura para absorber toda la inspiración posible.

2. La ‘Factory’ de Gaga: esculpiendo el personaje

Cuando en 2008 se mudó unos meses a Los Ángeles para ultimar los últimos detalles de su debut, aprovechó el viaje para construir los cimientos de un elemento esencial para entender su posterior trayectoria. Reinterpretando el laboratorio creativo de Andy Warhol, la denominada Factory, Gaga fundó un equipo de colaboradores que trabajaría de ahí en adelante en exclusividad para ella, diseñando y desarrollando todos sus caprichos. Ese es el punto de partida de Haus Of Gaga, el taller multidisciplinar de arte, moda, tecnología y música más productivo (y extravagante) de la reciente historia del pop.

Rescatando su primera actuación televisiva en la gala de Miss Universo de aquel mismo año, puede comprobarse que en su génesis la Haus Of Gaga centró toda su atención en unos outfits que remodelaban las hombreras popularizadas por Balmain y un look de carácter más urban. La espectacularidad se estaba reservando para más adelante, aunque ya en ese primigenio punto de partida las gafas de sol tamaño XXL y los complementos, como las máscaras de “Poker Face”, los lazos de pelo artificial y las lentes de LEDs empezaron a asentar una regla clave para el universo gagaísta: más que la música, la ropa y los complementos serían la piedra maestra sobre las que se sustentarían todas las apariciones de la por entonces aspirante a diva.

Los diseños hiperbólicos y el factor sorpresa se apoderaron del personaje una vez dio por acabada su función de telonera para la gira estadounidense de New Kids On The Block (donde pudo verse de cerca aquel vestido-origami inspirado por Thierry Mugler) y en 2009 se embarcó en su primera tournée mundial, “The Fame Ball Tour”. En esa serie de conciertos empezó a mostrar aquel Bubble Dress inspirado en un vestido de la colección primaveral de Hussein Chalayan de 2007, y a explotar aquel ‘disco stick’ –una especie de ‘varita mágica’ luminosa de majorette que se ha convertido en una de sus piezas de atrezzo indispensables– mencionado en “ LoveGame”, que con los años ha visto incrementado su tamaño.

No obstante, si por algo es recordada aquella primera etapa –en la que se demostró ampliamente que con un presupuesto ajustado cualquier artista se podía adentrar en las grandes ligas–, fue por sus entrevistas e intervenciones públicas, donde Lady Gaga prescindió de toda comodidad y se presentó ante los periodistas con modelos imposibles como aquel traje repleto de Ranas Gustavo diseñado expresamente por Jean Charles de Castelbajac para mostrarlo en una televisión alemana, o aquella rueda de prensa del Isle of MTV Malta en la que se plantó ante las cámaras con la cara completamente tapada, simulando un burka leather más propio de una dominatrix. La aspirante se consolidaba como estrella y, con ello, empezó a ganarse la atención de esos medios que se preguntaban día sí y día también qué iba a ponerse para acrecentar su estatus de nuevo bufón de la moda. Las canciones eran algo secundario.

3. La batuta-guía de Nicola Formichetti y el esplendor estético

Cuando en mayo de 2009 Lady Gaga se puso a las órdenes de Nicola Formichetti para una sesión de fotos en V Magazine, los ojos le hicieron chiribitas. Fue tal la química entre ambos que el director creativo de Diesel empezó a partir de entonces a trabajar codo con codo con la artista, convirtiéndose en su consejero en cuestiones de moda y el inquisidor de gran parte de sus outfits más memorables. La escultura metálica de Nazir Mazhar con la que a duras penas podía moverse en su actuación en Saturday Night Live; la retahíla de vestidos de Alexander McQueen y Jean-Paul Gaultier con los que se presentó en los MTV Video Music Awards de 2009 (donde triunfó interpretando “ Paparazzi” completamente ensangrentada); el traje de látex rojo de Atsuko Kudo inspirado en la reina Isabel I de Inglaterra (la gracia es que se puso el vestido para ser recibida por la mismísima monarca Isabel II), o el ‘living dress’ móvil inspirado en Hussein Chalayan que se ponía cuando entonaba “ So Happy I Could Die” en “The Monster Ball Tour”, son sólo algunos ejemplos de cómo el binomio Gaga-Formichetti consiguió ser la comidilla de las revistas y los trendsetters más descabellados del planeta.

"El horror vacui de la moda pasada de vueltas llegaría con el videoclip de “Telephone”. Sin duda, la cumbre de su historial videoclipero"

Consolidada ya en su papel de ‘mother monster’, Gaga editó en 2009 “The Fame Monster”, un EP de ocho canciones que le sirvieron para presentarse nuevamente ante el mundo musicalmente más agresiva y ya con el estatus de nuevo icono de la moda adscrito a su ser. O, al menos, de cara a las pasarelas, ya que la trascendencia de sus vestuarios por cuestiones obvias no llegaron a los ciudadanos de a pie. Convertida en una versión más pasada de vueltas de Róisín Murphy, y dejando los modelos de su competencia directa en meros trapos de segunda (hay que recordar que Madonna, por entonces, intentaba sobrellevar el fiasco de “Hard Candy” de la mejor forma posible), Gaga llenó el espectro pop de una fantasía mamarracha inusitada en el siglo XXI.

Obviamente, multiplicando su presupuesto y dejándose querer por la enajenación de ideas de Formichetti, Gaga reapareció por la puerta grande con “Bad Romance” junto a su sujetador pirotécnico y sus imposibles stilettos de McQueen, poniéndoselo bien difícil a todas sus rivales. Pero el horror vacui de la moda pasada de vueltas llegaría con el videoclip de “ Telephone”, ese cortometraje tarantiniano dirigido por Jonas Akerlund (que proseguía la trama de “ Paparazzi”) donde los tocados de latas, las gafas de cigarrillos, la estética carcelaria lesbiana y los atuendos de orgullo estadounidense se sucedían en un no parar de frames carne de gif animado. Sin duda, la cumbre de su historial videoclipero, y más si atendemos a que el vídeo de Steven Klein para “ Alejandro” dejó bastante que desear al ceñirse en una estética mucho más oscura y menos estrafalaria que podría interpretarse como un preámbulo de la era “Born This Way”.

4. Siempre armando escandalera

Aun con esas, sus ropajes extravagantes también le han llevado a enemistarse con más de un sector de su público. Por ejemplo, tras lucir el vestido de carne cruda confeccionado por Franc Fernández que tantísima controversia generó en los MTV Video Music Awards de 2010. Aquellos filetes cosidos a un corpiño ya se los puso para un editorial de la edición japonesa de Vogue, pero lo que nadie en su sano juicio podía imaginar es que se atreviera a acudir a una gala de esta envergadura con tal atentado visual hacia los vegetarianos. No fueron pocas las críticas que recibió por parte de PETA y ese nicho de seguidores que pensó que había llevado demasiado lejos su fascinación por el arte efímero (al no estar tratada la carne, ésta acabó pudriéndose a los pocos días), pero lo cierto es que encima salió reforzada tras esta locura retransmitida en tiempo real en medio mundo. Entre locos se entienden.

El mundo del pop pedía a gritos alguien como ella que ni siquiera saliendo a la calle para comprar el pan puede diferenciarse dónde acaba la persona y dónde comienza el personaje. Pero adelantándonos a futuros movimientos, la red también se ha inundado de críticas después de que este mismo mes mostrara una demo de un tema inicialmente llamado “ Burqa” (que aparecerá en “ARTPOP” bajo ese u otro nombre), y que ha llegado ilustrado por una imagen de nuestra suripanta tocada con esta prenda propia del mundo islámico, perteneciente al último desfile de Philip Treacy en la pasada Semana de la Moda de Londres. Vestirse con un burka rosa prácticamente transparente es toda una provocación en los países musulmanes, por lo que no tardaron en salir voces críticas en la red que criticaron duramente ese sacrilegio hecho vestido cuyo uso se había desvirtuado radicalmente sólo para dar de qué hablar.

5. ¿Y ahora qué?

En su tentativa de no tomarse un respiro, en 2011 contraatacó con “Born This Way”, un álbum donde Lady Gaga probaba suerte con el rollo dance más oscuro –o sea, más EBM que EDM– y que acabó destrozando tímpanos por doquier por su sonido saturado y su sobreproducción. No obstante, aunque el disco se prestaba a auténticas idas de olla, más allá de compartir prótesis feístas con el Zombie Boy Rick Genest en el vídeo del tema titular (mención especial merece cuando se presentó dentro de un huevo en la alfombra roja de los Grammys de aquel año para presentar la canción), y el barroquismo de motel de carretera que mostraba en “ Judas”, la etapa “Born This Way” no generó ningún outfit de impresión más allá de ese alter ego travestoide llamado Joe Calderone que mostró por primera vez en las páginas de la nipona Vogue Hommes.

Tampoco ayudó demasiado que el pasado año, literalmente, se desquebrajara la cadera y tuviera que aislarse durante una larga temporada, cancelando más de una veintena de las fechas programadas de la gira “The Born This Way Ball”. Aunque ya recuperada y con las suficientes fuerzas como para volver al ruedo, este 19 de agosto presentaba “ Applause” en las radios, el primer aperitivo de “ARTPOP”, y este pasado domingo, como ya hemos visto, reaparecía actuando en la nueva edición de los MTV Video Music Awards.

Mucho menos pretenciosa de lo que nos tenía acostumbrados –ayuda el hecho de presentar un clip de tres minutos y medio–, Gaga se muestra en el vídeo de “ Applause” mucho menos estrafalaria. Rindiendo tributo a la estética circense y a la figura del Pierrot de la Commedia dell’Arte, la artista juega con un vestuario menos vistoso, más de baratillo por decirlo de alguna manera; no impacta, no llama la atención como antes. Y por los mismos derroteros discurrió su actuación en los MTV Video Music Awards; aún así, pese a no protagonizar un show épico como los de antaño, sí que dejó claro que nadie puede hacer sombra a su catálogo de pelucas.

Pese a esa falta de innovación, un nuevo elemento puede marcar la diferencia entre la antigua y la actual Gaga: enseñar cacha. Que apareciera completamente desnuda echando un cable a Marina Abramović en esa patochada arty del “ The Abramovic Method” no fue casualidad. Gaga le ha echado horas al gimnasio y ha contratado a un buen dietista por lo que parece, así que llegó el momento de presumir de cuerpo y mostrarse al mundo más ligera de ropa que de costumbre, atreviéndose a pasear por los MTV Video Music Awards con un sujetador de manos y un irrisorio tanga que eran de todo menos elegante.

Vídeo

¿Quién tiene la culpa de esta nueva maniobra menos efectista a la vista, pero tan mamarracha como siempre? Hace apenas unas semanas nos enteramos de que Nicola Formichetti abandonaba su papel de director creativo en la Haus Of Gaga y delegaba su puesto en el segundo de a bordo, Brandon Maxwell, por lo que él es el único que tiene las claves de cómo se presentará Gaga en los próximos meses. ¿Convencionalidad vs nudismo? ¿De bufón a exhibicionismo corporal más explícito? ¿Nacerá una corriente de opinión que intente convencernos de que ‘Lady Gaga está buena’? Molaría verla en Playboy. Nos esperan semanas repletas de sorpresas, que no quepa duda de ello.

* Aquí puedes ver los estilismos más extravagantes de Lady Gaga.

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