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Llega la televisión ‘new age’: TVE, un analgésico contra la crisis

Comienzan a proliferar en la televisión pública contenidos que adoctrinan al espectador en tiempos duros: rezar para encontrar trabajo, bien encaminar a la juventud y otro tipo de moralina no exenta de polémica

En Televisión Española se han propuesto hacernos la vida más fácil: nos invitan a rezar para encontrar trabajo, aconsejan a nuestras hijas y hermanas que se vistan con más decoro, nos marcan el perfil de los emprendedores del momento y, en definitiva, nos prometen un mundo mejor si seguimos su camino. Bienvenidos a la nueva cadena pública, bienvenidos a la televisión new age.

Estos días anda revuelta Televisión Española, y no precisamente por culpa de las acrobacias Ninja de “Águila Roja”: la sumisión ideológica y política de sus informativos al partido que gobierna, viejo y recurrente tema cuando se analiza el comportamiento del ente público, copa estos días el interés y la controversia en lo que a noticias procedentes del universo catódico se refiere. En poco menos de un mes se han producido extrañas situaciones, básicamente relacionadas con el contenido de los telediarios, que nos han hecho revivir viejos fantasmas del medio a los que no echábamos de menos y que vuelven a hacer acto de presencia en un momento especialmente proclive para su manifestación. Quizás la novedad de lo que está sucediendo en la actualidad no es tanto el fondo como la forma, y aquí es donde nos detenemos para intentar explicar qué ha pasado en las últimas semanas y qué se están perdiendo aquellos que han dejado de seguir la actualidad según el criterio de La1.

El estilo tendencioso en función de quien manda en el Congreso de los Diputados no es nuevo ni exclusivo del Partido Popular. Ya en los tiempos de Felipe González se alzaron voces contra la labor de la por entonces jefa de informativos de la cadena pública, María Antonia Iglesias. Y así sucesivamente desde mediados de los 80 hasta nuestros días. Mientras la radiotelevisión española siga dependiendo de los votos de los diputados parece tarea harto difícil desvincular su oferta informativa de los intereses del partido con mayoría en el gobierno de cada legislatura. El elefante ruinoso y deficitario se seguirá arrastrando de mala manera mientras no se produzca un cambio total y absoluto en su dinámica de funcionamiento. Y el último movimiento surgido de su laberíntica y lúgubre sede central no ha podido ser más revelador al respecto: la proliferación de noticias frívolas e irrelevantes con retranca moral e ideológica, quizás un castigo peor para el telespectador del que podría ser una noticia sesgada o manipulada editorialmente para favorecer los intereses de Mariano Rajoy. Esto último no nos hubiera cogido por sorpresa.

Porque una cosa es que Pedro Piqueras amenice nuestras cenas con telediarios apocalípticos en los que se mezclan referencias a los desfiles de Victoria’s Secret, las catástrofes naturales, las inclemencias meteorológicas y los vídeos de YouTube, decisión de contenidos lícita en el marco de una empresa privada como Mediaset, y otra muy distinta que la televisión pública española, por la que cada doce meses nos sangra el bolsillo el estado, introduzca insertos de rancia moralina con el peor estilo posible, mediante noticias que tienen cualquier cosa menos carácter noticiable y sermones propios de otra época y contexto. Ha llegado la new age televisiva a los informativos y la programación de La1, y parece que ha venido para quedarse.

Esta noticia, incluida en el Telediario 2 del pasado 7 de mayo, nos puso sobre aviso. Imposible pronunciarse sobre qué es más dantesco del vídeo: ¿La proclama religiosa redentora? ¿El poco tacto con el sector de los desempleados? ¿El desprecio a los no creyentes? Todo a la vez, seguramente, pero tratándose del principal informativo de la cadena, en realidad el problema más grave es la existencia en sí misma de esta no-noticia. La función de un telediario público es, precisamente, la de ejercer de servicio público, y lo que entendemos por servicio público dista considerablemente de lo que implica esta gran revelación sobre los beneficios de la oración. Podríamos llegar a pensar que se trata de una maniobra rebelde contra el Gobierno, por aquello de que al pueblo llano ya solo le queda rezar para conseguir un empleo que Rajoy no será capaz de conseguirle, pero el gran drama de todo esto es que no hay doble intención, ni ironía fina ni mala leche encubierta: el contenido va en serio.

El pasado 14 de mayo tenía lugar el segundo gran hit del mes. Esta vez en el Telediario 1, y con resultados aún más inesperados.

"La influencia de las redes sociales está siendo determinante a la hora de señalar y poner estos comportamientos televisivos al alcance de todos"

De nuevo, se dan cita varios elementos que despiertan nuestra fascinación: primero, el trasfondo moral e ideológico, en el que más o menos se nos viene a decir que vigilemos de cerca a nuestras hijas y que no se vistan como zorras porque no es decoroso y porque, esto ya es cosecha propia de quien esto escribe, hay mucho violador suelto por la calle con ganas de sentirse provocado. Y segundo, la pregunta que todavía hoy no hemos sabido responder: ¿dónde está la noticia en este publirreportaje encubierto del Opus Dei? Entre esto y el Urdaci de las C.C.O.O. probablemente elijamos el segundo, mire usted. La diferencia entre uno y otro, además, estriba en un factor decisivo para que en la actualidad al público no se le escape ni una sola acción dudosa: la influencia de las redes sociales está siendo determinante a la hora de señalar y poner al alcance de todos este tipo de comportamientos televisivos. Y no solo permite que cualquiera de nosotros esté al tanto de lo que se cuece en el ente público, sino que además le da plena visibilidad y le alarga el recorrido. Hace seis o siete años cualquiera de estas noticias hubiera pasado desapercibida; hoy, en cambio, se convierte en un generador de ruido y movimiento que tan solo puede parar o neutralizar una metedura de pata aún mayor.

El efecto de estas noticias new age, también llamadas noticias con ‘happy end’, no se ha hecho esperar. En el informe mensual que realiza el Consejo de Informativos de TVE se hace un “llamamiento a los responsables de los Telediarios para que abandonen la creciente tendencia a incluir temas intrascendentes y banales dentro del tiempo destinado a la información de interés general, que es de lo que deben nutrirse nuestros informativos para cumplir con el compromiso de servicio público de TVE”. Y se alerta de que “al quedar sin contrapunto la opinión de tinte moral se ofende a parte de la sociedad española que no comparte el punto de vista”. Desde RTVE, su presidente Leopoldo González-Echenique no resulta demasiado convincente en la defensa de sus contenidos. Por un lado ha defendido este tipo de informaciones basándose en el hecho de que “las piezas de sociedad buscan refrescar la información cotidiana” . Por el otro, ha culpado a los medios de manipular el sentido de éstas: la noticia no dijo en modo alguno que la minifalda era provocativa. Lo decía una madre, no RTVE. No hubo un criterio conservador o de impartición de moralidad por TVE”. La culpa, claro está, es de la pobre señora que aparece en el vídeo.

En cualquier caso, estas dos noticias no son casos aislados o puntuales dentro del engranaje de TVE para dotar a sus contenidos de cierta proyección buenista a modo de analgésico contra el malestar general y las consecuencias de la crisis. Menos graves, pero igualmente sintomáticos son dos programas que se han estrenado en mayo: El Alma De Las Empresas, que se emite los lunes después de “Águila Roja”; y Fabricando Made In Spain, los martes después de “MasterChef”. Son programas de buena factura, incluso entretenidos, sin mala intención, en los que se intenta dar un empuje al sector empresarial español. En el primero se intenta reforzar y mitificar la imagen del emprendedor y del trabajador responsable e incansable; en el segundo se nos insertan publireportajes sobre grandes empresas del país bajo una fórmula adaptada del clásico “Así Se Hace” de Discovery Max. En ambos casos entraríamos en debate sobre si se trata de dos productos de publicidad semi-encubierta en una cadena que, precisamente, no admite publicidad, pero quizás más relevante aún sea su objetivo conceptual, que no es otro que levantar el ánimo del espectador y hacerle ver que hay un futuro ahí fuera, que España aún es un país productivo y con espíritu emprendedor, que hay que ser positivos… (suena música épica, preferiblemente algo muy orquestado)… que todos estamos en el mismo barco, que saldremos de la crisis…

El alma de las empresas - Capítulo 3

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