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Lena Dunham: una chica como tú...o no

¿Quién es la creadora y guionista de la serie “Girls”? Antes del estreno de la segunda temporada en Estados Unidos, os ofrecemos un retrato, con todas sus luces y sombras, de la artista llamada a ser el referente de su generación

Gracias al éxito de “Girls” Lena Dunham se postula como una de las voces más influyentes de su generación. Con la segunda temporada de la serie a la vuelta de la esquina, nos adentramos en el universo de su creadora, desde su primer corto hasta su inminente primer libro.

Este domingo se estrena en Estados Unidos, vía HBO, la segunda temporada “Girls”, sin duda uno de los mayores fenómenos televisivos del pasado año. A pesar de que finalmente no logró ninguno de los cuatro premios Emmy a los que estaba nominada, la repercusión y controversia generada por su primera temporada la señalan como una de las grandes series de culto de esta generación. O, parafraseando a su protagonista, “al menos de alguna generación”.

A la hora de explicar el éxito, el argumento de mayor peso suele ser el realismo que desprende. Tanto por las situaciones que plantea como por el modo de contarlas, es fácil que una gran parte de la juventud actual pueda identificarse con sus protagonistas. Hannah, Marnie, Jessa y Shoshanna son las Carrie, Charlotte, Samantha y Miranda de la generación Facebook pero, sobre todo, de las chicas de carne y hueso. De las chicas que no viven en apartamentos glamourosos, ni tienen carreras de éxito, ni coleccionan polvos de ensueño, ni sueñan con ‘Manolos’ . Chicas que , simplemente, intentan encontrarse a sí mismas en un mundo tan desconcertante y hostil como el actual. De todas ellas, la que despierta el mayor nivel de filiación es Hannah, la joven neurótica, retorcida e imperfecta (y en ocasiones hasta desagradable) que interpreta Lena Dunham, también creadora y directora de la serie. Este poder de resonancia, sin embargo, no deja de ser curioso si tenemos en cuenta que, tanto por orígenes familiares como por el círculo social al que pertenece, Dunham está en las antípodas de ser la típica hija de vecino.

"Su infancia fue de todo menos convencional, asiste a terapia desde los siete años"

Nacida en Nueva York en 1986, Dunham es hija de la fotógrafa Laurie Simmons y el artista Carroll Dunham. Creció viviendo en espaciosos lofts y asistiendo a la elitista escuela neoyorquina Saint Ann's School. Ahí conoció a Jemima Kirke (Jessa en la serie) y compartía pupitre con, entre otros, el marchante de arte Vito Schnabel, hijo del artista Julian Schnabel y supuesto nuevo toy-boy de Demi Moore. Fuera de las aulas, era habitual que Dunham acompañase a sus padres a inauguraciones y fiestas, donde jugueteaba entre la élite cultural neoyorquina. En sus entrevistas, además, ha explicado detalles que corroboran que su infancia fue de todo menos convencional. Un ejemplo; asiste a terapia desde los siete años.

A pesar de desarrollar sus inquietudes artísticas de manera precoz, el expediente académico de Dunham no era precisamente brillante. Eso hizo que, a diferencia de la mayoría de sus compañeros de colegio (Saint Ann's es la escuela con el mayor porcentaje de alumnos que logran entrar en universidades de la Ivvy Leage de todo el país) acabara estudiando en Oberlin College. Situada entre campos de trigo en Ohio, la universidad es conocida por su espíritu liberal y por sus estudios artísticos, especialmente musicales (de ahí han salido miembros de bandas como Yeah Yeah Yeahs, The Mars Volta, Tortoise, Trans Am o Teengirl Fantasy, entre muchos otros).

En Oberlin los impulsos creativos de Dunham explotaron definitivamente. Ahí empezó a grabar cortometrajes humorísticos protagonizados por ella misma y que colgaba en la red. El que más repercusión obtuvo fue “The Fountain”, en el que Dunham se colaba en una fuente pública del campus, se despojaba de su ropa hasta quedarse en biquini y llevaba a cabo sus rutinas de higiene matutina con el agua de la fuente. El vídeo obtuvo más de un millón y medio de visionados en YouTube antes de que ella misma lo retirara de la red. El motivo fue la cascada de comentarios relacionados con su físico que originó. “No quería que al poner mi nombre en Google lo primero que encontrases fuera un debate sobre si mis pechos son deformes”, ha declarado.

No es ningún secreto que el aspecto de Dunham está lejos de los cánones de belleza que suelen promover el cine y la televisión. Sus facciones no son especialmente bellas, al menos desde un punto de vista convencional, tiene barriga y su piel blanquecina está adornada con tatuajes verdosos. Pero lejos de esconderse, ha convertido este aparente obstáculo en uno elementos recurrentes de su impulso creativo. Si en “The Fountain” se mostraba en bikini, en “Girls” son habituales las escenas de desnudos, en las que, además de enseñar su cuerpo imperfecto, el sexo se retrata con una sordidez poco habitual en los productos audiovisuales americanos.

Además de mostrarse sin filtros en el sentido más literal de la palabra, hasta la fecha Dunham ha convertido su obra en un reflejo de su vida real. “Tiny Furniture”, la que fuera su primera película, explicaba la historia de Aura, una joven recién salida de la universidad que, tras ser abandonada por su novio, vuelve a Tribeca a vivir con su madre, una exitosa artista que fotografía casas de muñecas, y su hermana pequeña, una brillante estudiante que acaba de recibir un premio de poesía, mientras trata de averiguar qué hacer con su vida. Pues bien, Dunham escribió la película un año después de graduarse en Oberlin y volver a casa de sus padres artistas en Tribeca, él un pintor conocido por la fuerte carga sexual de sus cuadros y ella una fotógrafa cuya obra gravita alrededor de las casas de muñecas. No solo eso sino que, en la película, tanto la madre como la hermana de Aura están interpretadas por su madre y hermana en la vida real.

En “Girls” ocurre una cosa parecida. Como ella misma ha explicado, muchas de las historias están basadas en experiencias autobiográficas y gran parte del equipo involucrado en la serie forma parte de su círculo de amistades. De hecho, analizando el casting, uno descubre que las cuatro actrices protagonistas comparten con Dunham el hecho de haber crecido en un entorno artístico y privilegiado; Jemima Kirke es hija de Simon Kirke, ex-batería de Bad Company y Free, Zosia Mamet, que interpreta a Shoshanna, es hija del dramaturgo David Mamet mientras que Allison Williams, Marnie en la serie, es hija del presentador estrella de la NBC Brian Williams.

"Las diatribas existenciales que plantea tienen un indiscutible potencial universal"

Tanto por los árboles genealógicos de sus protagonistas como por el hecho de que Dunham se centre tan abiertamente en su entorno social, la serie, y por extensión su creadora, han recibido acusaciones de elitismo e, incluso, de nepotismo. ¿Es “Girls” el paradigma del enchufismo que rige el mundo del cine? Una vez vista la serie, parece claro que no. Las tres actrices no sólo ofrecen interpretaciones impecables (que se interpreten a sí mismas ya es otro tema), sino que todas ellas ya habían dado muestras de su talento antes de formar parte del proyecto. Sin ir más lejos, Allison Williams convenció a Judd Apatow (productor de la serie) cuando éste vio el vídeo de su imponente interpretación del mash-up entre el “A Beautiful Mine” de RJD2 y el clásico “Nature Boy” de Nat King Cole. Pero la clave está en que, a pesar de que Dunham solo escriba sobre los círculos artísticos y hipsters de Nueva York, las diatribas existenciales que plantea tienen un indiscutible potencial universal, sobre todo entre las chicas de su misma edad.

La polémica también acompañó a Dunham cuando el pasado mes de diciembre se filtró el borrador del que será su primer libro, “ Not That Kind of Girl: A Young Woman Tells You What She’s Learned”, una colección de ensayos con consejos “ honestos y divertidos” para mujeres sobre temas tan diversos como el sexo, los viajes, la comida y la amistad. La propuesta, que salió a la luz sin autorización (ahora ya ha sido retirada de la red), incluía frases como “cuando tenía nueve años desarrollé un pánico terrible a ser anoréxica”, “ En un campamento de poesía vi a mi amiga Joana en bikini... e inmediatamente empecé a visitar a la nutricionista de mi madre, Vinnie” o “ una vez la sección de estilo del New York Times hizo una crónica de una cena vegana que organicé”, dando nueva munición a sus detractores para acusarla de trivial y excesivamente auto-consciente. No nos engañemos, más a allá del poco o mucho valor literario del libro, las represalias están motivadas por la cantidad de dólares que recibirá para escribir algo parecido a un diario personal. Pero si Random House está dispuesta a pagar una cifra tan elevada es porque ve en Dunham potencial para convertirse en una de las voces más influyentes de su generación. Y esto se lo ha ganado a pulso ella misma re-escribiendo las reglas de la comedia para jóvenes con “Girls”.

Es innegable, pues, que tanto su educación poco convencional como el privilegiado entorno en el que se crió han ayudado a Dunham en su meteórico ascenso a icono cultural. Pero es igualmente cierto que sin su desbordante talento para retratar las peripecias vitales de la juventud actual nada hubiera sido posible. Sean cuales sean las oportunidades que te dé la vida, la clave está en saberlas aprovechar. Dunham no solo ha sabido explotar sus virtudes sino que, en última instancia, ha convertido sus defectos en una de sus grandes fortalezas. Una mente privilegiada, sin duda.

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