Columnas

Lana del Rey, un año después de “Born To Die”

De hype dudoso a estrella mundial: repasamos todo lo que le ha pasado a la artista en los últimos doce meses para hacer balance de dónde está ahora exactamente

Se cumple el primer aniversario del debut de la polémica artista neoyorquina, doce meses cargados de dudas, preguntas y acontecimientos extramusicales que han elevado su estatus de hype al de estrella mundial. Un buen momento para hacer balance de lo bueno y lo malo

El 31 de enero de 2012 se editaba “Born To Die”. Hoy, por tanto, hace exactamente un año del día en que pudimos encontrar en las tiendas no solamente uno de los discos más vendidos a lo largo del pasado año –que, con la que está cayendo en la industria, ya de por sí es meritorio–, sino también la primera prueba de fuego importante a la que tuvo que enfrentarse Lana del Rey para empezar a construir su atípica leyenda. Sí, hace un año que empezó a solidificarse la primera piedra mediática de uno de los mayores (y más extraordinarios, por inesperado o desproporcionado) fenómenos recientes que ha conocido el pop, con el permiso de Adele. Doce meses de éxitos y humillaciones públicas como la de su desastrosa actuación en Saturday Night Live, doce meses de apariciones insistentes en la red y en los papeles, doce meses hiperproductivos de videoclips y remixes como churros que han arrojado resultados artísticos irregulares a cambio de una omnipresencia imposible de esquivar. Lana del Rey, indiscutiblemente, fue uno de los nombres propios del 2012, y como tal la efeméride nos lleva a reflexionar acerca de qué es exactamente lo que ha conseguido en este tiempo récord. Aunque como su particular bombardeo ha tenido una onda expansiva demoledora, mejor ir por partes, para comprender dónde estaba hace un año y dónde está ahora (justo en el momento, como ya supimos ayer, en el que ha entrado en el estudio para grabar nuevas canciones de cara a un futuro segundo disco).

1. “Born To Die”: las críticas tibias no influyen en los compradores

El nombre de Lana del Rey empezó a sonar en el verano de 2011, cuando colgó en YouTube dos vídeos caseros con las canciones “Video Games” y “Blue Jeans”. Aquello sirvió para encender la mecha, pero fue una maniobra que, en cierto modo, se acabó volviendo en su contra: muchos de los primeros fans esperaban que su esperado debut –o segundo disco en realidad, si se contabiliza aquel “Lana del Ray a.k.a. Lizzy Grant” de enero de 2010– siguiera esa línea de post- teen atormentada, embriagada por los arreglos de cuerdas y las baladas pseudoépicas propias de una dama suicida. Y en parte lo fue, pero el tracklist también mostraba otra cara mucho más banal, una descarada voluntad de estrella del pop mainstream (manufacturada, se entiende) que a algunos les rechinó en piezas como “Lolita” o “This Is What Makes Us Girls”. Siempre había dicho que Britney Spears era una influencia –como lo eran Nancy Sinatra, Julee Cruise o Veronica Lake–, pero nadie esperaba que acabara llevando el parecido a lo musical de una manera tan gratuita.

La expectación meses antes del lanzamiento de “Born To Die” fue desmesurada. Pitchfork no dudó en calificar “Video Games” de ‘Best New Track’ y defenderla cuando el personaje todavía era un secreto cuidado con celo por la blogosfera y las revistas de tendencias. No obstante, cuando el monstruo empezó a ganar visibilidad y, sobre todo, tras aquel desastroso 14 de enero de 2012 en el que debutó en Saturday Night Live desafinando como una perra en celo traicionada por los nervios, aquellos medios que inicialmente la mimaron decidieron cambiar de parecer y dar rienda suelta a sus fobias sobre el papel.

"Lana lleva despachadas en todo el mundo 2,9 millones de copias a lo largo de 2012, sólo por debajo de Adele"

La nota media de “Born To Die” en el agregador de críticas Metacritic acabó estabilizándose en un tibio y correcto 6.1, una calificación que, para una debutante cualquiera, podría significar de inmediato su hundimiento. Repudiada por un amplio sector de la prensa especializada, una pregunta seguía flotando en el aire de todos modos: habiendo fracasado entre la prensa, ¿conseguiría Lana del Rey calar hondo entre el público? A modo de resumen, los números son estos: 11 números uno en iTunes, la condecoración de álbum más vendido durante aquella primera semana en el Reino Unido y un sorprendente debut en el segundo puesto del Billboard estadounidense. ¿No demuestra esto que las críticas negativas no tienen valor alguno si se goza de un buen grueso de fans?

Contabilizando tanto el primer planchado del disco como su posterior reedición de cara a las Navidades, “Born To Die: The Paradise Edition”, Lana lleva despachadas en todo el mundo 2,9 millones de copias a lo largo de 2012, sólo por debajo de Adele (que acumula 9,2 millones), Taylor Swift (3,8 millones) y One Direction (3,6 millones). Y sólo en España, un país reacio a airear la cartera más allá de los bares, se proclamó disco de oro. Marketing… divino tesoro.

2. La omnipresencia como arma de supervivencia

Lana del Rey ha sabido transformarse según las necesidades del momento, de joven cándida en el estadio inicial de “Video Games” a por femme fatale coincidiendo con el lanzamiento de “Born To Die” hasta acabar reconvirtiéndose en mártir del pop varios meses después cuando los haters comenzaron a hacer ruido en la red. En junio de 2012, con motivo de su paso por Sónar, quien esto escribe tuvo la oportunidad de compartir unos minutos con ella. A la pregunta de si había llevado desde un principio las riendas de su carrera contestaba: “Sin duda. ¿Aunque estoy realmente contenta acerca de cómo están yendo las cosas? No, no del todo. Siento que lo he hecho bien hasta el momento: las canciones las he escrito y las he tirado siempre adelante por mí misma. Ese aspecto me hace feliz. Pero del resto no estoy tan segura. ¿Entiendes lo que quiero decir?”. En gran medida lo entendemos, ya que a nadie le agrada el hecho de convertirse en un saco de boxeo público. Aunque si atendemos a las múltiples caras que tan sólo en un año nos ha mostrado, lo que queda claro es que la artista ha aprendido forzosamente a torear en las situaciones adversas y a mostrarse tal cómo se le ha antojado dependiendo del medio y el momento. Sacando beneficios en cada envite.

No hace falta más que ver sus videoclips. La superproducción dirigida por Yoann Lemoine ( Woodkid) para “Born To Die”, grabada en la capilla del palacio real de Fontainebleu (Francia), con esos tigres de atrezzo, difirió radicalmente de los dos vídeos de YouTube ( “Video Games” y “Blue Jeans”) que parecían montados en su casa con cuatro duros y que encendieron la mecha del fenómeno. Fue aquí cuando Lana empezó a explotar su vertiente más sexy, sobre todo esos labios tremebundos a modo de órbitas flotantes (que en persona les puedo asegurar que no resultan tan llamativos como sus interminables dedos) y su faceta de rompecorazones. En realidad, cada nuevo videoclip desde entonces ha servido para que Lana fuera desgranando en fascículos sus fetiches predilectos. En total, desde el lanzamiento oficial de “Born To Die” se han rodado siete vídeos, entre los que habría que destacar “National Anthem” en compañía de A$AP Rocky, y que le sirvió para reencarnar como nunca su obsesión por Jackie Kennedy (aunque, como Taylor Swift, parece estar más cerca de simpatizar por el Tea Party que por el partido demócrata, a pesar de que la realidad sea toda la contraria), así como su obsesión por los cadáveres exquisitos de la iconografía pop estadounidense. Siguiendo el ejemplo de Rihanna o la Beyoncé de “4”, su equipo de asesores entendió que la mejor manera de ganar fans y conseguir que el disco se mantuviera durante meses en las listas de ventas era ofreciendo temporalmente las necesarias dosis de estímulos audiovisuales. Mejor ser una pesada que caer en el olvido a la mínima de cambio.

"Ha sido la artista más remezclada de 2012"

Esto mismo puede aplicarse a los remixes. La última remezcla corrió a cargo de Monsieur Adi, la pasada semana. Pero atendiendo a que Lindstrøm, Azealia Banks junto a dos de los miembros de Foster The People (Smims&Belle), Penguin Prison, Blood Orange, RAC, Balam Acab e, incluso, el propio Damon Albarn, entre un interminable etcétera, no han tenido reparo alguno en reinterpretar sus temas, estamos en condiciones de afirmar que Lana del Rey ha sido la artista más remezclada durante 2012. La razón por la que no se ha editado todavía un álbum contenedor con lo mejor de dicha cosecha de remixes sigue siendo un misterio.

3. El poder de la marquesina

Cualquier proyecto de icono pop requiere de dos elementos extramusicales: por un lado, alguna sombra en su currículum vitae que la humanice a ojos del resto de mortales, y por el otro, la explotación comercial de su imagen en otros mercados muy jugosos y de alcance internacional. Sobre el primer punto cabe destacar aquella confesión que realizó en septiembre a las páginas de GQ –posado erótico-sugerente mediante, aprovechando que había sido elegida 'mujer del año'–, donde hablaba sin tapujos de su adicción al alcohol antes de ser venerada por medio mundo. “Me enviaron a un internado con 14 años, para conseguir que estuviera sobria. Bebía mucho en aquel momento. Bebía sola. Pensaba que aquello era jodidamente cool. Gran parte de lo que escribí en ‘Born To Die’ es acerca de aquellos años. Muchas veces, cuando escribo sobre la persona que amo, siento que estoy escribiendo sobre Nueva York. Y cuando lo hago sobre aquello que perdí siento que escribo sobre el alcohol porque ese fue el primer amor de mi vida”, afirmaba a dicha cabecera.

Dramas personales de teleserie aparte, Lana del Rey también ha cumplido con creces el segundo punto y se ha postulado como un buen reclamo para las campañas publicitarias. Fue escogida como la imagen del Jaguar F-Type –los coches siempre dan estatus de lujo– y en la Semana de la Moda de Londres de hace un año se presentó un modelo de bolso de Mulberry inspirado en ella, pero su mayor triunfo hasta la fecha en su carrera paralela de modelo es haberse colado en las marquesinas de todo el mundo gracias al contrato que firmó con H&M para protagonizar su última campaña otoñal. Con este acierto contractual (independientemente de si la colección de trapos realmente valía la pena) la artista consiguió expandirse aún más si cabe, llamando la atención de ese núcleo de personas que todavía desconocían su existencia. Valiéndose de la pose lynchiana (otra de sus más recurrentes influencias), Lana no tuvo reparos en versionar el tema principal de la película “Terciopelo Azul”, “Blue Velvet”, y de paso adoctrinar a las más jóvenes en el universo de la laca y calentar los motores para aquel inminente “Born To Die: The Paradise Edition” que en noviembre alargaría la recaudación de ventas con ocho temas inéditos. Vamos, un “The Fame Monster” a lo Lady Gaga en toda regla.

4. Retos de futuro

2012 también le sirvió a nuestra protagonista para ganarse el amor de leyendas del soul como Bobby Womack (con quien interpretó el dueto “Dayglo Reflection”, incluido en el estupendo “The Bravest Man In the Universe”) y ceder sus composiciones a divas locales como Cheryl Cole ( “Ghetto Baby”, que puede encontrarse en el infumable “A Million Lights” de la ex Girls Aloud). Sin embargo, de cara a este 2013, más allá de esa gira que la traerá por Europa de nuevo a partir de abril con prácticamente todo el papel agotado (Madrid ya luce sold out para el 9 de mayo), desconocemos cuáles son sus planes a medio-largo plazo.

La reedición de “Lana del Ray a.k.a Lizzy Grant” todavía no se ha materializado tal como nos prometió, de modo que podría ser una buena estrategia para entretenernos hasta que vuelva a ponerse manos a la obra con un nuevo largo. Pero aparezca o no, poco importa en realidad. Tal ha sido la expansión y consecuente explotación del personaje durante el pasado año que, antes de la extenuación mediática, lo mejor es que la artista repose y no intente a toda costa mantenerse en el candelero de forma forzada. Lo mucho puede llegar a cansar, y si eso ocurre lo tendría muy crudo de cara a su retorno.

Superar en un futuro los éxitos cosechados con “Born To Die” se nos antoja prácticamente imposible. No en cuanto a ventas –que estas siempre pueden crecer, tomando como punto de referencia a Adele–, sino a calado social. Lo más difícil era conseguir una envidiable visibilidad pese a defender un estilo musical que rehúye la radiofórmula: esto ya lo ha conseguido con creces a través de su constante exhibicionismo en la red y la explotación de su imagen a través de ese poderoso aliado que es la publicidad. Así que, sea cual sea su hoja de ruta de aquí en adelante, esperamos que se ande con pies de plomo de cara a su futuro disco para no perder vertiginosamente todo lo que ha conseguido en el mejor año de su vida.

[Como complementos a esta pieza, hemos reunido todos los rostros de Lana del Rey en 2012 en una extensa galería de imágenes]

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