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LCD Soundsystem: 15 canciones legendarias, de peor a mejor (y un bonus track)

El sello DFA cumple 12 años de vida. Por ese motivo hemos querido fijar la mirada en los que para nosotros son los mejores temas del grupo estrella del sello neoyorquino, nuestro canon definitivo y final

Se celebran 12 años del nacimiento del sello DFA (una efeméride extraña, pero real) y para celebrarlo hemos confeccionado nuestro canon, tema a tema, y de peor a mejor, de las 15 canciones imprescindibles de LCD Soundsystem, con un bonus track a modo de prólogo.

DFA este mes de mayo cumple su decimosegundo aniversario, doce años en los que el sello ha puesto sobre la mesa el hedonismo del dance-punk y ha reivindicado como nadie la música disco inmortal (más que esos robots franceses que ahora se suben al carro de la nostalgia setentas). The Rapture, YACHT, Holy Ghost! y un extenso etcétera han acrecentado el mito de la pequeña discográfica neoyorquina. No obstante, si un nombre lo eclipsó todo fue el de LCD Soundsystem, la banda liderada por James Murphy que tantas alegrías nos dio con apenas tres discos de estudio (cuatro si contabilizamos “45:33”). De momento, él no tiene mucha intención de volver a reunir a la banda en un futuro próximo, pero seguimos rezando por que algún día cambie de opinión y aquel histórico concierto en el Madison Square Garden el 2 de abril de 2011 en realidad fuese un hasta luego, y no un adiós definitivo. Pase lo que pase, sus canciones siguen más vivas que nunca en la vida de millones de personas. Y por ese motivo hemos reunido esas quince (más un bonus track) que se nos antojan favoritas y no podrían faltar en ninguna hipotética recopilación. Sabemos que faltan muchas otras, pero con ellos la elección siempre es difícil.

Prólogo / Bonus Track: “45:33”

Esta atípica campaña promovida por Nike, en la que se encargaban piezas de música pensadas para salir a correr para dar vidilla a un nuevo modelo de zapatilla para running con chip incorporado, Nike+, se estrenó meses antes del lanzamiento de “Sound Of Silver”, por lo que se tomó como un anticipo de ese segundo álbum que estaba por venir (recordamos que incluía una versión instrumental de “Someone Great”). En un primer momento se dijo que el título tomaba como punto de partida el “4’33” de John Cage, pero tal como Murphy después afirmó, en realidad se inspiró en “E2-E4” de Manuel Göttsching. LCD Soundsystem se nos habían humanizado más que nunca con su propia odisea disco-krautrock-espacial para quemar calorías corriendo.

15. “Dance Yrself Clean”

Una brillante formar de encender la mecha de su último largo. Durante sus tres minutos iniciales las percusiones orgánicas toman el control con el volumen bajo mínimos, pero una vez estalla la canción se crece gracias a ese barrido de sintetizadores que dan oportunidad a Murphy de presumir de cuerdas vocales. Es como esa montaña rusa en la que todos siempre hemos querido subir. Normal que abrieran buena parte de su última gira con estos minutos que invitan a la catarsis colectiva.

14. “New York, I Love You But You’re Bringing Me Down”

Como a Murphy no se le dan bien las canciones de amor (o, al menos, eso es lo que ha afirmado en varias entrevistas), decidió hacer algo similar a ello pero centrándose en la ciudad que le ha visto madurar. La Nueva York que se encontró cuando era adolescente en 1989 poco guardaba ya de ese halo de misterio y peligrosidad que transitaba en sus calles décadas antes. Pero aún con esas no quiere que cambie ni un ápice de ella. Una balada con tintes de glam-rock en la que resuenan ecos del “Perfect Day” de Lou Reed.

13. “I Can Change”

Murphy se nos pone más tierno de la cuenta con todo un baladón sintético de esos con los que dan ganas de abrazar a cualquier ser humano que se nos cruce por la calle. Según él, se inspiró en aquellos temas de OMD y The Smiths que escuchaba cuando era adolescente. Pero más allá de eso, lo que nos da pie a debate es que “I Can Change” se trata de un emoticono del corazón hecho canción.

12. “Us Vs Them”

Uno de esos temas que prácticamente nunca se escapaban de sus setlists. Es tanto un alarde de nostalgia sonora como uno de los números más descaradamente disco-funk de toda su carrera. Data de 2007, pero perfectamente podría haber aparecido en los años setenta porque el groove que desprende es, cuanto menos, inmortal.

11. “Someone Great”

En “45:33” ya nos empezamos a familiarizar con su delicada melodía, pero tuvimos que esperar unos meses para escucharla en condiciones. Todo un ejercicio de contención donde Murphy y los suyos parece que hablan de la muerte y todo aquello que se esfuma de nuestras vidas sin quererlo. Ternura a raudales.

10. “One Touch”

No sabemos por qué, pero nuestra canción favorita de “This Is Happening” fue repudiada por la banda en su última gira. Efectiva y escandalosamente adictiva, cuando la recuperamos siempre se nos vienen a la cabeza Talking Heads. A la primera escucha puede parecer algo caótica, pero si nos adentramos en ella, aparte de un tema de baile mayúsculo, nos topamos con un hit donde todos los elementos están incrustados matemáticamente para el mayor de los placeres hedonistas.

9. “Movement”

Teniendo en cuenta que The Strokes y The White Stripes acaparaban las portadas de la prensa especializada en los primeros años post-‘Efecto 2000’, Murphy quiso demostrar su sabiduría rockera (¿o era garagera?) en este tema que es un coitus interruptus de visceralidad medida. Sin duda, esa caja de ritmos le debe mucho al “Ghost Rider” de Suicide, uno de sus grupos fetiches.

8. “Sound Of Silver”

Funk, krautrock e, incluso, destellos de beats más propios del techno de Detroit. Todo ello en siete minutos orgásmicos y reiterativos donde todo fluye con una facilidad pasmosa. Debería ser prescripta por los psiquiatras para erradicar la depresión.

7. “Yeah (Crass Version)”

En directo conseguían el mayor de los éxtasis alargándola hasta la extenuación. Aún recordamos cuando en su última aparición en Sónar, en 2010, unas epilépticas luces blancas cegadoras se apoderaron de nosotros invitándonos al mayor de los desenfrenos, sin que supiéramos que aquello era casi una despedida. Disco-funk que acaba mutando con el paso de los minutos en todo un bukakke electrónico del que resulta imposible mantenerse estático. No sabemos por qué, pero debería explotarse aún más en las pistas de baile porque sigue siendo igual de demoledora que el primer día.

6. “Disco Infiltrator”

Las palmadas (quizás las mejores de toda su discografía), la afectada voz de Murphy creyéndose un agitador punk y esa melodía sintética juguetona que fluye de forma hipnótica son una apuesta a caballo ganador. Una de esas canciones que podrías escuchar cada día de tu vida y nunca te cansarías de hacerlo. Groove en todos y cada uno de sus segundos.

5. “Daft Punk Is Playing At My House”

Murphy siempre ha visto a la pareja de robots como unos héroes, unos de los pocos productores dance considerados por el público mayoritario como una banda de rock al uso (o algo así). Con las primerizas críticas de “Discovery” ya disipadas (en su lanzamiento su nueva faceta dance-kitsch no fue vista con buenos ojos por los puritanos amantes de “Homework”), LCD Soundsystem se imaginó al dúo tocando en el comedor de su casa. Intentaron materializar un cameo de los franceses en el vídeo, pero al final tuvieron que recurrir a homenajear su imaginario visual.

4. “Tribulations”

Una relación abocada al desastre que se sigue soportando, presumiblemente por los buenos momentos que se viven en la cama. Esta es la historia que se esconde detrás del segundo single que la banda extrajo de su debut homónimo, un auténtico hit que en sus segundos finales explota en un clímax donde todos los elementos y la voz desgañitada de Murphy conjugan a la perfección. Lo más parecido a un himno pop que firmaron en sus inicios.

3. “North American Scum”

Por una vez nuestros protagonistas se mojaron con la actualidad política. La guerra de Irak y la imagen que se tuvo de los estadounidenses al otro lado del charco le sirvió de excusa a Murphy para dar su opinión sobre el asunto. Para nada se trata de una canción antipatriótica, sino más bien de un grito desesperado para que la sociedad europea no metiese en el mismo saco a todos los yanquis.

2. “All My Friends”

Para qué nos vamos a engañar: todo un himno generacional. Uno se hace mayor y ve no sólo cómo los más jóvenes te van comiendo terreno, sino también todo aquello que uno ha perdido por el camino por dedicarle más tiempo de la cuenta al trabajo y a uno mismo. Los amigos de toda la vida siempre estarán ahí, pero hay que cuidarles cueste lo que cueste. Uno de los temas más emocionantes y sinceros que Murphy y compañía jamás fan firmado. En directo era lloros.

1. “Losing My Edge”

Pretenciosamente hipster y sobrada de ironía. Cerca de ocho momentos (en la versión del álbum) donde James Murphy se retrata como un devorador musical, un nostálgico que tiene que luchar con los gustos musicales de las generaciones que le preceden. Fue el tercer 12’’ que DFA lanzó en su historia (los primeros corresponden a “House Of Jealous Lovers” de The Rapture y “By The Time I Get To Venus” de The Juan MacLean) y, sin duda, el tema que empezó a fraguar la leyenda de la banda. Un clásico contemporáneo que aparecerá en los libros de historia de la música.

* Entra aquí para ver a LCD Soundsystem a lo largo de su carrera.

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