Columnas

Justin Timberlake, ante el gran momento de su vida

Regresa con nuevo disco tras siete años de silencio, prepara el lanzamiento del nuevo Myspace y viene con ganas de seguir dominando el circuito del pop. ¿Cuál es su límite?

El regreso de Justin Timberlake al negocio discográfico es una de las noticias del año, máxime sabiendo que el de Tennessee calcula todos sus movimientos con precisión y sin margen de error. ¿Estamos ante su gran año? El lanzamiento paralelo de Myspace y su doble vida en el cine nos hacen sospechar que sí.

Tras siete años de silencio y con el sofisticado “Futuresex/Lovesounds” como último vestigio editorial propio, Justin Timberlake anuncia su retorno a primera línea de fuego. Éste se materializará en un álbum, “The 20/20 Experience”, que llegará en algún momento de 2013. Ayer conocimos el primer single, “Suit & Tie”, en colaboración con Jay-Z y con una producción firmada por Timbaland. A lo grande, como en los viejos tiempos. Tras una digestión de 24 horas, este primer estadio en el retorno del chico Disney convertido en estrella multidisciplinar nos deja muy buenos presagios.

“Suit & Tie”, un traje hecho a medida.

¿Qué nos hace cosquillitas del nuevo single de Justin Timberlake? ¿Por qué habría que entusiasmarse por este futurible álbum del flamante esposo de Jessica Biel? Hay una serie de detalles que hace acrecentar nuestro entusiasmo por el que sería el tercer álbum de JT y que han florecido tras las primeras escuchas de “Suit & Tie”.

1. Timberlake recoge el testigo en el punto en el que lo dejó, un punto equidistante entre el pop pegadizo, el R&B sexy y el urban sofisticado.

2. “Suit & Tie” nos hace recuperar la fe en Timbaland, algo que no ocurría desde hace eones y que se había agravado tras escuchar el primer doble single que hubo de funcionar como la vuelta de Missy Elliott; si con su amiga y colaboradora fiel Timbo se muestra apoltronado, vetusto y poco original, aquí volvemos a vislumbrar la mejor cara del productor, la original y efectiva.

3. Si Justin le ha confiado el primer single a Timbo nos da a entender que podrían haber recuperado para las producciones de su nuevo disco al combo original que le hizo ganar seis Grammys en el pasado con “Justified” y “Futuresex/Lovesounds”: The Neptunes + Timbaland.

4. Aunque la presencia de Jay-Z en el single huele a music placement estratégico promocional, hay que decir que no chirría (vamos, que no se ha marcado “un Ludacris”). Si Jay-Z está en el primer single, ¿quiénes serán los invitados en los otros temas? Timberlake ha abierto la veda a las colaboraciones, elementos escasos en sus discos –no así en su carrera–.

Después de casi siete años de espera y agonía, el retorno del rubio ya tiene cara, ojos y primer y flamante single pero ¿por qué habíamos dudado de que fuera a materializarse? La gran pantalla lo ha tenido secuestrado.

Timberlake y la gran pantalla

Cuando el cantante anunció su intención de dedicarse de lleno a la interpretación dejando de lado su carrera musical, muchos confiamos en que la jugada sería un mero calentón instigado por una mezcla de éxito, ego y juventud. “Hará dos pelis malas, le lloverán las críticas y volverá al estudio a hacer lo que mejor sabe”. Este era el escenario más plausible en 2007. Pero no fue así. Si bien el aspirante a actor no cayó en ninguna producción digna de Oscar, en sus primeros papeles se desenvolvía con soltura y credibilidad, cualidades que fueron aumentando paulatinamente y que, con el éxito de “La Red Social”, quedaron mucho más patentes. Tras el éxito del filme que narra la historia de Facebook, Timberlake ha tenido la oportunidad de interpretar papeles protagonistas ( “Derecho A Roce”) o de compartir plantel con gente como Clint Eastwood o Ben Affleck. Así que, en este punto de la carrera de Justin Timberlake como actor, se puede decir que el joven de Tennessee no necesita de otras artes para poner un plato de comida en la mesa, sean de mayor o menos calidad; a Timberlake le llueven los guiones justificadamente. Así pues, los que pensamos que esto del cine era un capricho pasajero sin mucho futuro, nos equivocamos. Habíamos infravalorado las aptitudes del chico, no sólo las interpretativas, sino también las empresariales.

"Si Justin Timberlake vuelve a la música, es porque la echa de menos y porque esta vuelta le va a salir rentable"

Justin el Yuppie

Como casi todo el mundo deberá saber ya a estar alturas, Justin Timberlake adquirió hace algunos años la moribunda red social MySpace. Hace tres meses él mismo se encargaba de presentar un vídeo en el cual ya se podía vislumbrar el aspecto de la plataforma renovada, que será lanzada este año si no se produce ningún contratiempo. La adquisición de MySpace por parte del actor se puede atribuir a esa fiebre tan esnob y yanqui de invertir en internet, en start-ups y, en general, en empresas con un futbolín y un pinball de libre acceso para los trabajadores a cualquier hora del día. Sin embargo, un repaso rápido a la trayectoria empresarial del cantante basta para darse cuenta de que Justin además de cantar, bailar e interpretar bien, también es un inversor avispado. Sabe dónde poner la pasta y cómo diversificarla. Un capital que viene, básicamente, de otro triunfo: haberse sabido vender a la marca adecuada en cada momento. En 2003 pegó el pelotazo con “I’m Lovin It”, la campaña de McDonalds por la que se embolsó seis millones de dólares. Su ligazón con la casa de comida rápida no impidió que, algunos años más tarde, Givenchy lo escogiera como imagen de un nuevo perfume masculino. Timberlake ha devuelto ese dinero al circuito de maneras muy diferentes. Tiene dos restaurantes en Nueva York: Southern Hospitality y Destino, así como un Chi, un asiático, en Hollywood; también tiene un campo de golf, deporte del que es devoto. Con su productora de contenido audiovisual se dedica a adquirir los derechos de formatos televisivos que han triunfado fuera para importarlos a Estados Unidos. Es co-propietario de la marca de tequila 901 y coquetea con el diseño a través de su línea de decoración para HomeMint y su marca de ropa William Raft –comercializada en Bloomingdale’s–. Con semejante tramado empresarial se extraen dos conclusiones claras. Las virtudes del ex de Britney en lo económico y empresarial, aunque todavía queda por ver cómo encajará el nuevo MySpace, su proyecto más grande y personal, en el escenario web 2.0. La segunda conclusión clara es que, si Justin Timberlake vuelve a la música, es porque la echa de menos y porque esta vuelta le va a salir rentable.

Siete años en blanco que no lo han sido

Ni la gran pantalla, ni su relación con las actrices Cameron Diaz y Jessica Biel, ni siquiera sus negocios, entre los que destaca considerablemente MySpace, han conseguido apartar al ex miembro de NSYNC de la música en estos casi siete años de espera. Algo, por otra parte, natural en una persona cuyo sustento y pasión ha sido la música desde que a los 12 años ingresara en The Mickey Mouse Club. Allí compartió camerino con la que sería su novia y catapulta a la fama mundial, Britney Spears. Allí también coincidió con la primera artista con la que compartió gira en solitario, Christina Aguilera.

De NSYNC, banda hecha al dedillo de la cual es miembro desde el primer momento, salió escopetado en 2002 en cuanto se olió problemas económicos con el manager. Justin ya fraguaba su debut en solitario, que vio la luz ese mismo año. “Justified” (2002) y “Futuresex/Lovesounds” (2006), sus dos trabajos hasta la fecha, presumen de haber vendido infinidad de copias y de haberle reportado al vocalista muchos premios. Pero si hay algo realmente destacable de ambos discos es que dos de las mentes más privilegiadas de la música dentro de un estudio entre 1995 y mediados de la década pasada han participado en estos álbumes. Sólo por este detalle, los dos trabajos largos de Timberlake merecen una escucha.

Tras acabar la gira correspondiente a “Futuresex/Lovesounds” y hasta ayer, Justin no volvió a sacar nada propio. Pero no le hemos dejado de ver ni unos meses en trabajos ajenos, colaborando con infinidad de artistas. Madonna, Rihanna (a la que le escribió “Rehab”), 50 Cent y el hit “Ayo Technology”, numerosos cameos con T.I., “Love, Sex, Magic”con Ciara… El goteo desde 2006 ha sido constante, por lo que este periodo sabático se puede considerar más bien un letargo. Lo que está claro es que, a pesar de que el propio cantante afirmara en alguna ocasión estar planteándose no volver a meterse en el estudio, estos siete años no han sido de silencio, sino de ausencia de proyectos propios.

¿Por qué ahora y no en otro momento?

Timberlake cumplirá dentro de dos semanas 32 años. Acaba de pasar por la vicaría junto a Jessica Biel. Su carrera en el cine va viento en popa, sus negocios van bien y parece que el gran proyecto empresarial de JT, MySpace, está por fin enfilado. La vida le sonríe, es el resultado de no haber perdido comba en ninguna faceta vital, pero haber movido ficha siempre con cierta seguridad e inteligencia. No es de extrañar, por esto mismo, que Justin anunciara su vuelta por Twitter con un “I’m ready”. Parece que el actor, compositor, bailarín, vocalista y empresario ha necesitado encontrar la versión exacta de sí mismo que case con los tiempos que corre la industria musical; una fórmula que le vuelva a hacer triunfar y que esté acorde al punto madurativo personal en el que se encuentra. Como inversor calculador y seguro, estamos seguros de que “The 20/20 Experience” será un disco rumiado y meditado, bien esté producido por los fieles The Neptunes y/o Timbaland, bien hay confiado la producción a nombres más actuales en un afán por no sonar estancado allí donde se quedó su carrera musical (como parece que le va a pasar a Missy Elliott). Es el de Justin Timberlake un regreso muy celebrado que solo podrá afearse con una promoción paralela o conjunta del nuevo MySpace. Pero como ya se ha expuesto, Justin es de todo menos tonto y tiene más clase que utilizar su vuelta a la música como anzuelo para su proyecto MySpace. Ha vuelto en traje y corbata, que ya dice mucho.

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