Columnas

"El disco de Jawbreaker en una de las mayores discográficas”: un relato de Tao Lin

Comienza el ciclo ‘Ficción Rara’ de PlayGround con un inédito (en castellano) del autor de “Robar en American Apparel”

Tao Lin es el primer autor invitado al ciclo ‘Ficción Rara’ coordinado por Luna Miguel para PlayGround. El novelista y poeta norteamericano nos cede un relato originalmente publicado en Vice que aparece por primera vez en español, con traducción de Zulema Couso, y que abunda en sus temas habituales: el desapego de la realidad, el aburrimiento, la pasividad y la incomunicación.

[ Tao Lin (1983) es autor de siete libros de prosa y de poesía. En España hemos podido leer sus novelas “Richard Yates” y “Robar en American Apparel”, ambas publicadas por Alpha Decay. Dentro de poco el sello Vintage publicará su próxima y esperada novela: “TaiPei”. Tao Lin escribe también para distintos medios como Vice, The Believer o Thought Catalog. Para muchos es el escritor más polémico, interesante y original de su generación. Este relato, titulado en inglés “Jawbreaker’s Major-Label Album”, se publicó en su versión original en Vice. Esta traducción, a cargo de Zulema Couso, es la primera al castellano y exclusiva para PlayGround]

Ryan miró a través del cristal a la salsa de tomate sobre los espaguetis en un plato con unas tres o cinco alitas o muslos de pollo que parecían hechos a la barbacoa y pensó: « ¿Qué es eso?» y « Ryan pensó, “¿qué es eso?” mientras miraba los espaguetis y las alitas de pollo». Caminó hasta el final de la manzana, se dio la vuelta, pasó junto a un hombre asiático extremadamente alto, entró en un Old Navy, caminó sin rumbo hacia el fondo de la tienda. Un empleado parecía correr hacia Ryan, quien redujo un poco la velocidad y se dio la vuelta para avanzar en la misma dirección que el empleado que esquivó a Ryan, que se había sentado en un banco junto a una anciana hispana. Ryan miró su correo en el iPhone. Cassie, su novia, le había enviado el relato que quería releer. El objeto de interés romántico de Cassie en el relato se llamaba Bryant, el mismo nombre que Ryan utilizó para el personaje de sí mismo en su reciente ficción autobiográfica. Ryan se acordó de unas noches atrás, cuando Cassie le preguntó por qué había utilizado el nombre de Bryant en sus relatos. Se sintió un tanto desconcertado al pensar por qué le había preguntado eso. En ocasiones miraba qué hora era mientras leía su relato. Sintió que la historia acabaría pronto, después recordó que había partes totalmente diferentes que ocupaban mucho más tiempo del que había percibido y se regodeó al anticipar la lectura de los fragmentos posteriores.

Ryan salió del Old Navy a las 13:33 y caminó hacia Sbarro y se quedó en la acera, con la espalda contra una pared, y siguió leyendo el relato de Cassie. Una mujer con aspecto vigoroso y el pelo blanco le preguntó algo y él respondió: « Sí, Baltimore». Entró en Sbarro y se quedó mirando a una mujer que llevaba unas gafas de sol y que estaba de pie junto a una puerta fuera del baño. Ryan apartó la vista, fue hacia los cubiertos, cogió un tenedor, lo sostuvo en la mano, se dirigió hacia la salida. Pensó en andar con contundencia hacia el cristal. Abrió la puerta y se quedó en la acera y miró fijamente a una mujer atractiva de aspecto mediterráneo que le preguntó qué autobús esperaba y, cuando él iba a responder, la mujer del pelo blanco dijo: « Va a Baltimore». Ryan escuchó a un empleado de BoltBus decir cosas como « 13:30» y « En lista de espera» mientras dirigía a todo el mundo al otro lado de la calle. La gente empezó a decir cosas sobre que la calle estaba cortada y que todos los autobuses esperaban en una calle diferente.

Ryan cruzó y le preguntó: « ¿Es este el autobús de las 13:45 a Baltimore?» a la nuca de una mujer y otra mujer le respondió: « Al parecer esta fila es para más de un horario» y algo sobre las « 13:15» y tres frases más, cada una con las palabras «Al parecer» incluidas. Ryan se sentó en la acera, el último de la fila, y terminó de leer el relato de Cassie. Pensó en cómo en el relato Cassie seguía interesada en Bryant mucho después de que Bryant perdiera el interés, o casi todo el interés, en ella y en cómo terminaba con una descripción de ella sentada en un coche tras un aparente último encuentro con Bryant imaginándose que el coche era un ser vivo y que sus ruidos eran una expresión (hacia ella, según su opinión) de enfado o frustración. Ryan pensó en cómo en una parte del relato Cassie se había despertado con Bryant « trazando» sus caderas. Caminó hasta una fila diferente y le preguntó a un hombre joven con unas gafas de sol enormes si la fila era para el autobús de las 13:45 hacia Baltimore y el hombre le respondió que no lo sabía y se puso a hablar de otras cosas y Ryan sonrió nervioso y bajó la vista a la pantalla de su iPhone, después volvió a mirar al hombre que hablaba de que « prácticamente había corrido a toda velocidad durante unas treinta manzanas o más hasta llegar allí». Ryan se alejó con la sensación de haber decepcionado al hombre en su interacción social. A Ryan se le ocurrió tuitear en directo el retraso de BoltBus. Le preguntó a una mujer de su edad si sabía dónde se cogía el autobús de las 13:45 a Baltimore y ella le dijo « No». Ryan tuiteó que le había hecho una pregunta a una persona y que la persona dijo « No».

Unos minutos más tarde, la misma mujer se acercó a él y le comentó: « Dicen que es ese de allí, detrás de ti». Siguió andando alejándose de él, hacia el autobús, cuando Ryan murmuró: «¿En serio?». Se dio la vuelta y siguió a la mujer que, mientras seguía acercándose al autobús, le decía a diferentes grupos de personas lo mismo que le había dicho a él. Vio a Ryan y le repitió: « Me han dicho que es este» y Ryan comentó « ¿En serio?» y la mujer añadió « Me han dicho que espere junto al 831 pero, ¿dónde está todo el mundo?» y Ryan respondió: « Al otro lado de la calle» y la mujer se alejó. Ryan se sentó en la acera y tuiteó algo sobre que la gente parecía más feliz a causa del retraso, que quizá eso les inspiraba camaradería. Escuchó a alguien decir: « Hay una mujer ciega» justo cuando algo le golpeó en la frente, un bastón que sujetaba una anciana que, aparentemente, estaba ciega.

—Lo siento —dijo Ryan.

—Perdone —respondió la mujer ciega, sonriente.

Ryan tuiteó sobre eso y empezó a sudar al llevar demasiado tiempo bajo la luz directa del sol. Experimentó una sensación de bienestar que, excepto cuando estaba drogado, hacía meses que no sentía. La gente del otro lado de la calle empezó a venir hacia allá. Formaron una pequeña fila en frente del autobús 831. Ryan se puso de pie en la fila y se quedó embobado mirando la cara de una mujer, probablemente una pasajera en lista de espera, de pie junto a la puerta del autobús. Ryan le enseñó su billete a un empleado de BoltBus y se subió.

Un hombre asiático que se comportaba como Jackie Chan y que se parecía a él avanzaba lentamente desde el fondo del autobús hacia la parte delantera mirando fijamente con aspecto indignado y perplejo aunque amable a cada persona sentada. Ryan se sentó y le envió un email a Cassie para decirle que estaba en el autobús y que iba a comprobar si funcionaba Internet. Le envió otro email desde el teléfono para decirle que Internet no funcionaba y que había leído su relato mientras esperaba el autobús y que « se alegró por la cantidad de atención que había obtenido» y que iba a intentar escribir algo y que le enviaría otro email si sufrían más retrasos.

Abrió un documento de Microsoft Word y pensó por dónde empezar. Pensó en empezar con que le había costado dormirse la noche anterior y esa mañana. Pensó en empezar con la tranquilidad de esos momentos y continuar con que se sintió físicamente incómodo de camino hacia el autobús y que después, por alguna razón, quizá simplemente por haber estado al sol durante 20 o 30 minutos sentado en la acera, experimentó una sensación de bienestar que no había sentido en meses. Pensó en empezar con cómo aquella mañana había decidido dormir dos horas más en vez de lavar la ropa. Pensó en empezar con cuando se quedó mirando a través del cristal de Sbarro a un plato de espagueti y continuar con cuando entró en el Old Navy y leyó el relato de Cassie. Podía incluir una descripción minuciosa del relato de Cassie, más larga y más detallada que el propio relato, su relato. Empezó a escribir una explicación sobre por qué se había quedado un rato fuera de Sbarro. Pensó que no tenía que explicar por qué estaba allí y borró la explicación y escribió una descripción de todas las cosas (cuatro o cinco platos, cuatro o cinco vasos, montones de servilletas usadas, sobrecitos sin abrir de sal y pimienta) que había en la mesa que había mirado fijamente durante lo que le parecieron al menos treinta segundos. Fue al baño al fondo del autobús. Pensó en recorrer con el dedo la cadera de Cassie y parar 30 o 40 minutos después, mientras seguía dormida. Pensó en recorrer su cadera durante unos minutos y aumentar cada vez más la presión hasta despertarla para entonces retomar en seguida una caricia suave y casi imperceptible. Volvió a su asiento.

A las 15:54, más o menos una hora después, tras haber tecleado 710 palabras (principalmente sobre la música que escuchaba con los cascos puestos en iTunes: Everclear, Jets to Brazil, Jawbreaker) entre las que se incluían:

Bryant recordó haber escuchado a Everclear mientras iba en autobús en el instituto, sentado junto a Peter durante una excursión mientras miraba vacas por la ventana. Pensó en el disco de Jawbreaker con una de las mayores discográficas, sobre todo en sus canciones más largas: «Jet Black» y «Accident Prone» y «Basilica», y en cómo daba la impresión de que Jawbreaker había trabajado mucho en ese disco. Pensó en que sintió que Jawbreaker intentaba escribir una canción que definiera una generación al escuchar el primer corte del disco, «Save Your Generation», que empieza:

I have a present: It is the present.

You have to learn to find it within you.

If you can learn to love it,

You just might like it.

También decía algo sobre salvar a tu generación «durmiendo hasta tarde». Bryant intentó recordar la segunda canción del disco pero no lo consiguió. Pensó en la canción de ese disco que duraba unos dos minutos y que en la letra decía algo así como que la vida era como una ostra. Pensó en cuando comió algo llamado «mejillón verde» con sus padres en Florida en un restaurante de sushi. No recordaba el nombre del restaurante. Tras pensar en «La casa del sushi» y en «El rincón del sushi» y en «La zona del sushi» se sintió más lejos de recordar el nombre real que cuando había intentado acordarse de Cassie durmiendo, hacía unos diez o veinte segundos.

releyó todo lo que había escrito e insertó: « Fue al baño al fondo del autobús. Pensó en recorrer la cadera de Cassie con el dedo y parar, tras 30 o 40 minutos, mientras seguía dormida». Borró más o menos la mitad, incluidas las descripciones del sol reflejado en la acera y del hombro desnudo de la mujer atractiva de aspecto mediterráneo.

Son las 16:24 mientras escribe esta frase y siente que hay cierta desconexión entre la experiencia y la expresión de ésta mediante el lenguaje que quiere expresar o describir o, quizá, si sigue narrando a tiempo real su experiencia en BoltBus, intentar trascender o alcanzar cierto conocimiento sobre ella. Piensa en minimizar Microsoft Word y navegar por Internet, que ahora funciona (lo comprobó antes de releer lo que había escrito), y piensa en que pensará cosas entre el momento en que minimice Microsoft Word y, tras navegar por Internet, maximice Microsoft Word que querrá registrar pero que probablemente olvidará.

Está un tanto confundido mientras intenta pensar en lo que siente, si es que siente algo, sobre la frase que acaba de escribir: « Piensa en minimizar Microsoft Word y navegar por Internet, que ahora funciona (lo comprobó antes de releer lo que había escrito), y piensa en que pensará cosas entre el momento en que minimice Microsoft Word y, tras navegar por Internet, maximice Microsoft Word que querrá registrar pero que probablemente olvidará». Piensa en volver atrás en la narración e incluir una frase sobre la segunda vez que ha ido al baño, que ahora falta, pero no está seguro de dónde incluirla, o de si quiere incluirla. Piensa brevemente en cómo incluir en la narración sus pensamientos sobre no estar seguro de si quiere incluir su segunda visita al baño o no y también sobre lo que piensa ahora mismo. Piensa en el teorema que trata sobre algo que se divide por la mitad reiteradamente y nunca desaparece. Piensa en que durante su segunda visita al baño pensó en la mujer cuya cara le dejó embobado y en cómo cada vez que veía una cara bonita sentía que esa persona, si su cuerpo no le resultaba tan atractivo como la cara, no desarrollaba todo su potencial. Se imagina ver la cara de Cassie como la de una persona extraña y piensa que probablemente le intrigaría.

« “El autobús está pasando sobre un puente”, piensa mientras observa por la ventana un río que parece ruidoso y cubierto de espuma», piensa mientras observa a través del cristal sin fijar la vista del todo un río y una extensión de campos o colinas verdes y parte del cielo despejado.

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