Columnas

“Los Idus De Marzo”: cuando la política está en suspenso

Entresijos de George Clooney y Ryan Gosling en plena campaña electoral

Uno.

Tiene Los Idus De Marzo” un rictus que parece de otra época y a la vez de ninguna. Algo normal al tratarse del cuarto largometraje de un cineasta, George Clooney, que suele mirar al pasado para hurgar en el presente o, mejor dicho, para hablar de los males de siempre. Puede que cambien la época y los escenarios, hasta que varíe el paisaje emocional, pero siempre es el mismo perro con distinto collar. En Confesiones De Una Mente Peligrosa” (2002), su espléndido debut, un thriller bipolar escrito por Charlie Kaufman, partía de una singular historia real de finales de los 60s –la de Chuck Barris, un famoso productor y presentador televisivo del que se cuenta que era a la vez agente de la CIA– para indagar en la identidad desdoblada y el posible reverso del ídolo de masas.

En su segunda y más reconocida película, la espléndida Buenas Noches, Y Buena Suerte” (2005), Clooney, que escribió el guión con el actor Grant Heslov, volvía a rescatar una historia pasada para abordar con mordacidad cosas de eterna actualidad. A la vez que reproducía el enfrentamiento televisivo, en plena caza de brujas, entre el periodista de la CBS Edward R. Murrow y el senador Joseph McCarthy, ponía sobre la mesa asuntos como la ética periodística, el poder supuesto y real de los medios de comunicación y la relación entre política y espectáculo. Y en Ella Es El Partido” (2008), su tercera y más discreta película, también encontraba el presente en el pasado. Situada en 1925, sobre las artimañas de un empresario del fútbol americano para relanzar a su equipo, es una comedia insulsa y descacharrada, pero dispara temas que no han dejado de estar de moda: el deporte como espectáculo y negocio atroz.

Dos.

En “Los Idus De Marzo”, título que hace referencia a días de buenos augurios según el calendario romano, Clooney, que vuelve a escribir el guión con Grant Heslov (por él fueron nominados al Oscar este año), no repite exactamente la jugada de saltar al pasado para destripar el presente. Su película se inspira con libertad en Farragut North”, la obra de teatro sobre la derrota en las primarias demócratas de 2004 de Howard Dern, ex gobernador de Vermont, que escribió su colaborador de campaña Beau Willimon (que también participa en el guión). Pero ni recrea exactamente el caso, ni especifica el momento en que sucede la historia, ni persigue referentes estéticos que la sitúen en una época determinada. Al decidirse por lo atemporal, juega al despiste en otra demostración de que el hombre está condenado a encontrarse eternamente con los mismos dilemas y a cometer los mismos errores.

En “Los Idus De Marzo”, un responsable de comunicación joven e idealista (Ryan Gosling), segundo de a bordo en la campaña electoral de un candidato demócrata en las primarias de Ohio (George Clooney), recibe una llamada del jefe de campaña del máximo oponente (Paul Giamatti). Ese telefonazo es el primer signo de alerta de un escándalo que resquebrajará su fe en la justicia y le pondrá ante disyuntivas clásicas: ¿El éxito o la integridad personal? ¿La confianza en el hombre o la desconfianza como medio de defensa? ¿Ética profesional o abusos de poder?

Tres.

La idea del destape de asuntos turbios y del escándalo (que esta vez vuelve a ser sexual) en el terreno de la política no es para nada nueva. De un modo u otro, cada una en su género y estilo, películas como Ciudadano Bob Roberts” (1992), Primary Colors” (1998) y Candidata Al Poder” (2000) giran en torno a ella. La película de Clooney responde, por tanto, al patrón de un tipo de thriller político que reaparece esporádicamente, de tanto en tanto. Pero, desde que se empezó a saber de ella, se asocia automáticamente con el cine de los 70s. Por varias razones. Una, hereda el gesto de los clásicos más contenidos de aquella década. Otra, Clooney comparte con cineastas clave de esa época una confianza ciega en la palabra (caso, por ejemplo, de Sidney Lumet en La Ofensa”, una película espléndida pero sobrescrita que también se inspiraba en una obra teatral). Una tercera, coincide con aquellos títulos en su contundente representación de la violencia física y psicológica: no hay fanfarria, pero tampoco tapujos. Y, sobre todo, remite a películas como El Candidato” (1972) y “Todos Los Hombres Del Presidente” (1976) en su diseño de personajes, en su huida de patrones cerrados y su busca de la ambigüedad. Nadie más ideal que dos de los mejores actores en activo para dar cara a esas dobleces: Clooney y el magnánimo Ryan Gosling, en un registro y un personaje que conectan clarísimamente con el mejor Robert Redford, el de aquellas películas.

Y más género.

A una semana de Luces Rojas” y a la espera de Extraterrestre” y “[REC]³ Génesis”, este viernes también se estrena Dictado”, de Antonio Chavarrías, una de las películas españolas de género de la temporada. No es cine fantástico, y sus lazos con el terror son más bien pocos. Pero hay algo enfermo en ella, y una búsqueda del desconcierto del espectador con mecanismos del género. Tiene un argumento muy de los 70s: la estabilidad de una pareja joven (Bárbara Lennie y Juan Diego Botto) se resquebraja cuando acogen en casa temporalmente a una niña huérfana que se comporta de manera extraña. También tiene media hora atractiva por lo desconcertante, porque va hacia una dirección insospechada, y una escena de bañera extraordinaria. Pero la credibilidad de los personajes se trunca según avanza la historia y el desenlace es demasiado fácil, a ratos grotesco. Apunta, pero se queda muy a medio camino.

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