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Lo que la subida del IVA significa para el sector del cine en España, según Borja Cobeaga

El horno y los bollos: el director de “Pagafantas” y “No Controles” lo ve más negro que nunca

Borja Cobeaga, director de cine (“Pagafantas”, “No Controles”), reflexiona acerca de lo que significará la subida del IVA en los profesionales del cine. El cine va a cambiar, como siempre se ha dicho, pero el horizonte pinta más negro de lo que se esperaba.

Dos directores de cine se encuentran por la calle y se ponen a hablar. Y no conversan sobre el nuevo modelo de cámara HD recién salida del mercado, sobre la complicación de un movimiento de cámara, la idoneidad de un actor para un papel, el estreno de la última de Cronenberg o los problemas con la nueva versión del guión. Deberían charlar de eso pero rara vez lo hacen. No hablan de cine. Hablan de porcentajes, leyes, cuotas de pantalla y cifras en general. Algunos son capaces de desenvolverse con habilidad pero otros nos vemos más torpes en los terrenos administrativos. Nos metimos en esto del cine porque nos gustaba hacer películas y ya está. No porque nos fascinara la gestión del Fondo de Cinematografía o el modelo impositivo aplicado a las salas de cine. Nos importa, porque no somos ajenos a la realidad que nos rodea, pero ¿qué tiene que ver la subida de IVA con hacer una peli? En principio parece que poco, pero al final está relacionado. Muy relacionado.

Antes de entrar en materia habría que dejar claros dos puntos. El primero: los que hacemos cine amamos nuestro trabajo, se trata de un oficio vocacional, pero al fin y al cabo es eso, un oficio. No es un hobby, no es coleccionar sellos las tardes lluviosas de domingo. Es un medio para ganarnos la vida. Algunos tenemos la suerte de que nuestra pasión coincida con nuestra profesión, pero lo mismo le pasa a un psiquiatra, un carpintero o a un abogado. Por lo tanto, esperamos que se nos pague por nuestro trabajo, porque vivimos de lo que sabemos hacer. Unos cocinan, otros hacen casas y nosotros películas. Esto que digo lo subrayo tanto porque puede parecer una obviedad, pero he comprobado que mucha gente no entiende el curro del cine como un oficio serio. Lo es. Madrugamos y todo.

"Velamos por la continuidad de nuestro trabajo, no por comprarnos una casa en la playa"

El segundo punto se refiere a otra percepción errónea. La económica. Hay quien piensa que muchos de los guionistas, realizadores y demás profesionales del medio estamos contra la piratería porque dejamos de ganar dinero por ello. Eso es en parte cierto pero más certero sería afirmar que corta de raíz la posibilidad de un trabajo futuro. Si a mí me molesta que una película mía sea un fiasco en taquilla pero luego se ripee a diestro y siniestro no es por el dinero que dejo de ganar sino porque me complica la posibilidad de hacer OTRA PELÍCULA. Velamos por la continuidad de nuestro trabajo, no por comprarnos una casa en la playa.

Cuando hace cinco años empecé a dedicarme profesionalmente a las películas tenía la sensación de que eso de “la crisis del cine español” era un estado permanente. Desde que tenía uso de razón el cine nacional había estado en recesión, así que no notaba diferencias. No era una novedad, siempre había estado allí. Asumía los presupuestos ajustados, la escasez de semanas de rodaje, las obligatorias chapuzas de producción como algo normal, algo con lo que lidiar de por vida. Pero en los últimos meses se han visto cosas diferentes. Ya no era la sempiterna crisis del cine. Era otra cosa. Una cosa que ha hecho que me pregunte si es posible vivir de esta profesión. Sobrevivir me refiero.

Es obvio que todas las medidas que el Gobierno ha adoptado en los últimos meses (reducción de las ayudas al cine, recorte en el presupuesto de TVE, la subida del IVA, subida del IRPF para autónomos) complican la supervivencia pero no estoy seguro de que todo sea un plan orquestado contra el gremio del espectáculo. No nos tienen aprecio los gobernantes pero tampoco creo que gasten energía en planificar una venganza. Ni si quiera les importamos lo suficiente. Lo suyo es desidia, absoluto desprecio. Ningún Gobierno, sea del PP o del PSOE, ha mostrado interés real por las industrias culturales. No nos engañemos. No es una revancha de los populares. Bajo el mandato de González o Zapatero tampoco se mostró una sensibilización especial. La clase política en general siempre ha visto la cultura (o incluso el espectáculo) como algo accesorio, decorativo. Han visto el “hobby” al que antes me refería, no el oficio.

El incremento del IVA en la entrada de cine se ha producido porque los gobernantes esperaban una protesta tibia, desunida, poco popular. La sociedad española ve a los del cine protestar y no nos toman en serio. Es como el cuento del pastor y el lobo. Nos han visto quejarnos tantas veces que se convierte en ruido de fondo. Esa es su percepción, que poco tiene que ver la realidad (las protestas del gremio siempre han sido desiguales, poco unitarias, aisladas), pero la etiqueta de “titiriteros de la ceja protestando” ha calado hondo en la población española. No es éste el lugar ni yo soy el analista idóneo para rastrear las causas de este desprestigio, pero lo que sí estoy dispuesto a afirmar es que nuestra indignación importa poco fuera de nuestra profesión.

"En cierta forma, da igual que se suba el precio porque mucha gente no está dispuesta a pagar. El problema está en la otra masa de gente que sí quiere ir al cine y sí quiere pagar. Y ahora se lo están poniendo muy difícil"

Otra cosa es que el señor o señora que va al cine de vez en cuando se lo piense antes de ponerse delante de una taquilla. El cine no es caro en comparación con otros productos (el símil con lo que cuesta un cubata es tópico pero no por ello menos eficaz), pero es verdad que en los últimos años el subidón de precio ha sido espectacular. Ante la bajada de afluencia a las salas, los exhibidores han buscado equilibrar sus cuentas incrementando salvajemente el importe de la entrada. Eso tampoco ha ayudado mucho y ahora nos llega el remate total con la subida del IVA. Puedes leer chistes en internet sobre gente que pide un crédito al banco para ir al cine...

Pero ¿acaso el precio importa si puedes verlo “gratis” en casa? Digo “gratis” porque la banda ancha nos sale bastante cara y creer que te bajas una película por el morro es ingenuo: no pagarás a Cinesa, Yelmo o quien sea, das tu dinero a una operadora de telecomunicaciones... Pero vamos, que la percepción de que es “gratis” está ahí. Y la diferencia entre pagar 8 euros u 11 es cuantitativa, pero la de pagar o no es cualitativa. En cierta forma, da igual que se suba el precio porque mucha gente no está dispuesta a pagar. Pagar, a secas.

El problema está en la otra masa de gente que sí quiere ir al cine, sí iba, sí quiere pagar. Y ahora se lo están poniendo muy difícil. Te planteas ir a ver una película y te lo vas a pensar mucho. Vas a hacer cálculos de si merece la pena. E imagino que muchos vamos a descartar el viaje a la sala. No está el horno para bollos.

Por eso, la subida del IVA tiene un efecto devastador: menos gente al cine, por lo que el negocio de las películas será menos rentable, lo que llevará al cierre de salas, cosa que conducirá al descenso de producción cinematográfica, lo que hará que muchos profesionales nos quedemos sin trabajo.

¿Que se seguirán haciendo cosas? Claro. ¿Que se liberalizará la oferta y habrá quienes se tiren al monte con una cámara? Por supuesto. Pero entre una webserie realizada por un grupo de colegas o la nueva peli de Urbizu, yo prefiero ver la de Urbizu. Qué queréis que os diga. Me parece muy bien la novedad, la frescura, la innovación, pero quienes van a sufrir con este cambio son los tipos que saben hacer cine, los profesionales (y también, por supuesto, el espectador, que si ya pensaba que el cine patrio era cutre, lo va a flipar a partir de ahora). Películas como “Celda 211”, “La Mujer Sin Piano”, “La Piel Que Habito”, “Promoción Fantasma”, “Tres Días Con La Familia”, “Todas Las Canciones Hablan De Mí”, “Primos”, “Extraterrestre”, “Rec 3”, “Lobos De Arga” o “5 Metros Cuadrados”, por poner algunos ejemplos del cine “industrial” reciente pueden dejar de hacerse. Películas hechas por técnicos y actores que cobran por su trabajo, que otorgan a la película unas condiciones técnicas y estéticas de calidad. Insisto que me parece muy bien que alguien convenza a sus amigos para trabajar gratis en su peli hecha con una cámara de fotos y bocadillos hechos por su madre, pero no sólo quiero ver eso. Quiero ver películas bien hechas, con medios adecuados, películas normales, de las de toda la vida.

Todo el mundo habla de que el modelo está obsoleto, que el cine tal y como lo hemos conocido hasta ahora va a cambiar para siempre. Pero no hay ni una sola señal en el horizonte de que el cambio vaya a ser a mejor.

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