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Homenaje de despedida a “30 Rock”: los 10 mejores momentos

La comedia protagonizada por Tina Fey y Alec Balwin se despide tras siete temporadas y hemos preparado el tributo merecido seleccionando varios gags eternos

Está a punto de concluir la séptima y última temporada de “30 Rock”. Se nos va una de las comedias más divertidas, irreverentes y geniales de los últimos tiempos. Echaremos de menos a Liz Lemon y Jack Donaghy, y por eso ahí va nuestro tributo. Gracias por todos estos años, socios.

Ver “30 Rock” es como beberte un chupito de hilaridad: se trata de una embriaguez corta pero tremendamente reparadora; durante 25 minutos eres feliz, te ríes, disfrutas. Es una pena que, después de siete años de emisión, haya que hacerle un hueco en el cementerio catódico de las series que nunca debieron irse. Quién sabe, quizás ya va siendo hora de decir adiós a Liz Lemon, Jack Donaghy y Tracy Jordan. Gracias a ellos, he disfrutado a rabiar con esta parodia alucinógena sobre los tejemanejes de un programa de entretenimiento emitido en directo, al más puro estilo “Saturday Night Live”. Efectivamente, la televisión es un manicomio y ninguna otra serie ha sabido sacarle más partido a esta máxima que “30 Rock”. De ahí que, en vísperas de la emisión de la séptima y última temporada en Estados Unidos, hayamos decidido rendir pleitesía a una de las mejores sitcoms del siglo XXI. Esta es mi carta de amor a Tina Fey (mmm) y Alec Baldwin (no homo).

Si quieres rememorar los mejores cameos, los momentos más delirantes y algunos instantes especialmente atrevidos de Tina Fey, también hemos preparado una galería de imágenes, para que el tributo a “30 Rock” sea completo.

1. “Rich 50 is middle class 38” (S03e05, “Reunion”)

“Un ricachón de cincuenta equivale a un tipo de clase media de treinta y ocho”. Habría que hacer un tratado, y cuanto antes, sobre el funcionamiento del entramado neuronal de Jack Donaghy. Resulta difícil para un humano comprender los caprichosos vericuetos de sus sinapsis republicanas. En la redacción de PlayGround “Rich 50 is middle-class 38” se ha convertido en un mantra, una filosofía de vida, un maldito credo, y a mi modo de ver el mejor homenaje que se le podía rendir al bastardo de Jack. Porque bajo la espesa capa de clasismo y machismo que sepulta el dicho, bajo esa dialéctica de ejecutivo de derechas con estudios, todos sabemos que el tiburón de la NBC tiene razón. Si eres millonario y vas camino del medio siglo de andanzas, tranquilo, a ojos del vulgo parecerás un tierno infante de treinta y tantos al que todavía no se le exige una ingesta de Cialis para dar el do de penacho.

¿Cuál es la génesis de este perla henchida de sabiduría? ¿Por qué acuña Donaghy uno de los aforismos más descacharrantes del pensamiento occidental? En el episodio “Reunion” –posiblemente mi favorito–, Liz Lemon se ve en al aprieto de asistir o no a una de esa reuniones de antiguos alumnos cargadas de nostalgia seborreica, calvicies degradantes y sueños destripados. El bueno de Jack engatusa a su pupila para que acuda con una amplia sonrisa a semejante trampa mortal, convencida de que está haciendo lo correcto. Lo que no espera Liz, en mitad de la desastrosa velada, es detectar a Jack paseándose tan pichi entre los asistentes, suplantando la identidad de un invitado, y correteando copa en mano entre una miríada de perdedores 12 años menores que, contra natura, le aceptan como un igual.

La respuesta al enigma de por qué el cincuentón de Jack no desentona en una congregación de nacidos en el 74 se presenta entonces como una epifanía en boca de un Confucio del Tea Party, una ecuación maestra que explica en su brevedad lacerante el secreto del universo: “Rich 50 is middle class 38”. Cuando estás forrado pareces guapo, joven y molón: creo que Elisabetta Gregoraci sabe de lo que habla el viejo Jack.

2. Esta mami está muy viva (Se02e11, “MILF Island”)

“Supervivientes” apesta y lo sabéis. A menos que metas en la isla a criaturas pentadimensionales como Juan el ‘Golosina’, aspiradoras cósmicas como Pocholo o mariquitas malas como Tony Genil, el paripé no lo soporta ni la más impresionable de las chonis. Por eso, el único apaño que puede salvar al reality borderline es subvertir su esencia, intensificando todavía más la magnitud del dislate hasta convertirlo en un circo donde la supervivencia sea lo de menos (de hecho, si alguien muere, mejor).

En la NBC saben que hay que escuchar las ideas radicalmente rompedoras de la factoría Donaghy. Y Jack tiene reservada su mejor leche para una de las creaciones más brillantes de la cadena: “MILF Island”, una versión casi porno de “Supervivientes”, con mamis follables por doquier (para los que todavía no lo sepan, MILF es el acrónimo de Mother I’d Like To Fuck) que muestran sus turgencias en una isla caribeña y compiten entre ellas, con menos ropa que Gollum, para proclamarse las señoronas más petables.

“25 mamás que están buenísimas. 50 chavales cursando la ESO. Sin reglas”. Así de fácil funciona el cerebro cuántico de Jack Donaghy. Donde otros ven horror, machismo, humillación de la mujer, escarnio y grosería, el tiburón ve dinero, cifras de audiencia, éxito. Atención a los créditos de del fake reality –Jerry Seinfeld figura como productor ejecutivo– y a las crueles eliminaciones: la perdedora se queda en tetas delante del presentador y lanza la parte superior del biquini a una hoguera purificadora antes de poner pies en polvorosa. Hay un diálogo, pertinentemente abreviado, entre Jack y Liz, que resume con brillantez el espíritu de este reality ficticio que yo y tantos otros desearíamos que fuera real.

Jack: Todos mis programas de verano han sido hits. “America’s Next Top Pirate”, “¿Eres Más Fuerte Que Un Perro?”, “MILF Island”…

Liz: ¿Una de las concursantes de MILF Island no resultó ser una prostituta?

Jack: Es no quita que sea una maravillosa y atenta MILF.

Claro que no, Jack. Claro que no.

3. Bar Mitzvah negro… y lupino (S02E02, “Jack Gets In The Game”)

Tracy Jordan es Dios. Es la parodia definitiva del humorista negrata con cerebro de coleóptero que convierte los más grandes despropósitos cinematográficos en taquillazos. De los muchos alicientes de este personaje esquizoide, los más histéricos son sin duda sus logros en el mundo de la canción y el cine, discos y películas procedentes de una realidad paralela cuyos títulos vas descubriendo en pequeñas dosis cada temporada. Resulta imposible no ejercitar la imaginación y construir en tu cabeza los aberrantes proyectos en los que ha participado el multimillonario actor.

De todos ellos, mi favorito es el hit single “Werewolf Bar Mitzvah”, un temazo que le granjeó al bueno de Tracy un disco de oro, un pastón indecente, y el odio y respeto más incondicional de los fans y haters de Michael Jackson. No en balde, los 18 segundos que podemos ver de este videoclip con licántropos semitas es un claro homenaje al “Thriller” del extinto Jacko, pero en versión judía-negroide-Fragel Rock. “Un Bar Mitzvah de hombres lobo / Qué miedo, qué acojone / Los chicos se convierten en hombres / Los hombres se convierten en lobos”. Un puto hit, las cosas por su nombre.

4. What’s the frequency, Kenneth? (S03e16, “Apollo, Apollo” / S04e07, “Dealbreakers Talk Show #0001”)

Kenneth Parcell es uno de esos seres indefensos, tontitos y definitivamente amariconados que solo pueden surgir de una educación alimentada por el quakerismo, la sobreprotección materna y las incontables taras cerebrales inflingidas por los rigores de la América rural profunda.

Los derroches de bisoñez del recepcionista mentecato compiten seriamente con su predisposición a protagonizar vejaciones de toda suerte. En el fondo, detrás de su rictus pajaril y dentadura equina se esconde un tonto muy tonto, un niño adulto al que hay que explicar las cosas con pizarra y desmentir periódicamente la existencia de los hobbits, la intervención de las cigüeñas en el proceso reproductivo del ser humano y otros mitos para niños. En el tronchante episodio “Apollo Apollo”, en el que Jack Donaghy celebra un accidentado cumpleaños con Adam West –el actor que encarnó al gelatinoso Batman de los 60–, el espectador tiene el privilegio de introducirse en la mente de Kenneth por expreso deseo de Jack, que agobiado por los estragos de la vejez se pregunta cómo sería ver el mundo a través de los ojos del pobre retrasado.

Pues bien, el cerebro de Parcell nos ve a todos como si fuéramos teleñecos. Un golpe de genialidad de los guionistas, que apuntalan con este apunte psicodélico de tintes infantiles el perfil de uno de sus secundarios más carismáticos. Por cierto, a los freaks de la continuidad, en la cuarta temporada, el abismo nos devuelve la mirada y aparece el teleñeco del bueno de Kenneth. Personita…

5. Esta noche, Dios se ha disfrazado de Jordan, Angie Jordan (S05e11, “Mrs. Donaghy” / “S05e17, “Queen Of Jordan” / S06e20”, Queen Of Jordan 2”)

Los guionistas de “30 Rock” se habrían forrado creando realities si el mundo que nos contempla no estuviera maniatado por lo que se conoce como buen gusto, decencia, moral, bla, bla, bla. Como sus ideas no son aplicables, de momento, a la televisión de esta sociedad, al menos las podemos disfrutar en el universo paralelo de “30 Rock”. A la sublime creación “MILF Island” hay que sumar otra genialidad surgida de la imaginación lovecraftiana de Jack Donaghy: se trata del show “Queen Of Jordan”, un reality que sigue las peripecias de Angie, la gorda y colérica mujer de Tracy Jordan, en su agitada vida de negra gorda del gueto en la alta sociedad.

“Queen Of Jordan” es un proyecto grotesco en el que la hipopótama de ébano se acompaña, entre otras perlas, de un hijo adolescente adicto al crack y de un negro homosexual de nombre D’Fawn –su mariposilla de confianza–. Como ya ocurriera con “MILF Island” las pocas promos e imágenes que nos proporciona la serie son recibidas como auténtico maná. Pagaría bastante dinero para saber qué opina de todo esto Rania, la reina de Jordania en este, nuestro universo.

6. El doctor que vino del espacio (S03e08, “Flu Shot”)

Todos los fans de a muerte de “30 Rock” sabemos que hay un personaje al que se le deben minutos. El doctor Spaceman es el tipo más psicodélico y desconcertante de la serie, seguramente por eso los seguidores han decidido convertirle en una figura de culto en el universo “30 Rock”. Sus intervenciones son intermitentes, y cuando asoma el hocico pasa fugazmente por la pantalla, dejando, eso sí, un tronchante rastro lisérgico a su paso. Los aforismos que nos deja son para mojar pan: “Los humanos necesitan más sangre de animales”. “La medicina no es una ciencia”. “Tu sangre sabe a cerveza barata”. “¿Cuándo encontrará la ciencia moderna una cura para la boca de la mujer?”. “¿Estás embarazada? No habrás estado nadando en una piscina pública…”.

Sin embargo, hay un gag del doctor cósmico que ha pasado a la posteridad para los connaisseurs. Lo encontramos en la primera temporada y es una mamarrachada absurda que, como todas las mamarrachadas absurdas, tiene gracia y punch eterno. Liz Lemon entra azorada a la consulta del buen doctor y le pide que le inyecte una vacuna contra la gripe cuanto antes. Spaceman le dice que sí, pero para conseguirlo tendrá que bailar por él. Acto seguido, como si fuera lo más normal del mundo, Liz comienza a marcarse una coreografía delirante sin perder el contacto ocular con el médico tarado.

7. Thomas Jefferson is my nigga (S01e19, “Corporate Crush”)

Tracy Jordan tiene un sueño artístico, ser el protagonista de una película sin parangón: un biopic de Thomas Jefferson, tercer presidente de los Estados Unidos y uno de los Padres Fundadores del país. Tracy hasta tiene preparado un antológico tráiler de apenas un minuto en el que sienta las bases del hit cinematográfico que está por venir. En dicho tráiler, le vemos caracterizado como Jefferson, con peluca ondulada, birrete triangular, casaca y, por supuesto, la cara pintada de blanco, no hay que olvidar que el legendario ex presidente era caucásico.

Para más inri, Jordan también acomete también el papel del rey George III, con un peculiar acento impostado, e incluso se permite el lujo de encarnar a Sally Hemings, la esclava mulata con la que el viejo Jefferson practicó la caidita de Roma noche sí noche también. Una obra maestra que hace que “Lincoln” parezca una película para espectadores con déficit de atención y otras taras.

8. Liz contra Nueva York (S06e08, “The Tuxedo Begins”)

Liz Lemon es uno de los últimos bastiones que el sentido común ha dejado en la jungla de Nueva York, una voz que hay que escuchar, al servicio de un ideal utópico: el civismo. Superada por el comportamiento simiesco de sus hermanos neoyorquinos, ahíta de tanto primate enloquecido en el metro, Lemon decide devolverle el croché a la ciudad con sus mismas armas, esto es, vistiéndose como una vieja alcohólica sin techo para ir al trabajo.

Así, ataviada como una pordiosera con demencia senil –aunque con un look más cercano a Robert Smith que a una Doña Croqueta homeless– Lemon se da cuenta de que en el metro, los otrora insoportables viajeros, deciden evitarla a una distancia prudente, lo que hace que su interpretación de yaya tarada con síndrome de Tourette se intensifique hasta el paroxismo. Un triunfo desde dentro.

Las cosas, evidentemente, no le saldrán a pedir de boca, sobre todo si Jack Donaghy se cruza en tu despejado camino, te toma por una vieja peligrosa y te lanza a la basura ante el aplauso de los transeúntes. Lo cierto es que el gag dispara un mensaje envenenado y dolorosamente cierto: si quieres evitar codazos, alientos fétidos, axilas en tu cara y comportamientos incívicos, cuanto más sucio, sudoroso, despeinado y tarumba parezcas, más tranquilo te dejará la chusma. Hace tiempo que Gerard Depardieu lo sabe.

9. Tracy contra Conan (s01e07, “Tracy Does Conan”)

Los fans siempre pondremos el séptimo episodio de la primera temporada entre nuestros favoritos, pues fue uno de los primeros en los que realmente apreciamos la magnitud de la avería cerebral de Tracy Jordan. Jack Donaghy decide enviar al negrata majara como invitado al late night del legendario Conan O’Brien, pero el bueno de Jack es ajeno a una realidad alarmante. Tracy ha dejado de tomar su medicación caballar y hace horas que se comporta como un retrasado con brotes esquizofrénicos. Así las cosa, su visita al plató de O’Brien se ve precedida por un sinfín de peripecias surrealistas al más puro estilo “30 Rock”, con el mentecato de Kenneth Parcell como invitado, intentando comprar las drogas del negrata. Esta sinfonía humorística de 25 minutos, con Conan haciendo de Conan –su tupé pelirrojo parece desplegarse en cinco dimensiones–, cuenta también con una de las réplicas más recordadas de Jack Donaghy. Ahí va:

Liz: Jack, ¿por qué llevas un smoking puesto?

Jack: Son más de las 6, ¿qué soy, un granjero?

10. En honor a Devon Banks (s04e02, “Into The Crevasse”)

Los seguidores de “Arrested Development”, la mejor sitcom familiar de todos los jodidos tiempos, sabréis apreciar este guiño. ¿Recordáis a Gob Bluth, el freak que hacía números de magia con glam metal de fondo? El actor de culto que interpretaba aquel personaje, Will Arnett, aparece en varios episodios de “30 Rock” interpretando a Devon Banks, el archienemigo de Jack Donaghy: Devon es un escualo vicioso y malévolo de claras tendencias homosexuales, un hijo de perra capaz de casarse con la hija del amo y señor de la NBC, a pesar de preferir la carne en barra, tan sólo para quitarle el puesto a Jack. Los enfrentamientos verbales que protagonizan ambos contendientes son seguramente las joyas mejor guardadas de este tronchante tesoro que es “30 Rock”. Frases como “Jack, la venganza es un plato que se sirve frío, como el sashimi o la pizza” le convierten en uno de nuestros secundarios favoritos. Devon, esta va por ti.

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