Columnas

Hablemos de sexo (indie)

Encuestas, consejos y secretas revelaciones sobre la práctica sexual entre la juventud. Hoy, el sexo oral, o el arcano arte de comer penes y lamer vulvas

En esta recién nacida columna que quiere ser un foco de consejo a la juventud indie en materia de relaciones sexuales, hoy abordamos la peliaguda y amplia cuestión del sexo oral, o sea, lo de comer tó lo negro: cómo hacerlo bien y, sobre todo, sometiendo a examen cómo lo hace la juventud popera. Ojo, que hay chicha.

Una vez superado el cáncer de garganta que padeció, Michael Douglas aseguraba en The Guardian que se debió al virus del papiloma humano, y no al tabaco y al alcohol como podría pensarse. Recientes investigaciones aseguran que el VPH, el virus de transmisión sexual más conocido, puede causar cáncer de cuello uterino, de ano, verrugas genitales y una proporción creciente de los cánceres de garganta. Esto es lo que se dice aquí. Y aunque no es cierto que practicar sexo oral sea un factor de riesgo que haga contraer el VPH, en algunos casos puede darse.

Y esto es precisamente lo que ha dicho Michael Douglas, que lo suyo viene de practicar cunnilingus. El actor, vicioso como él solo, bien podría haber pillado el papiloma por beber, por fumar, por jugar a las tragaperras o por consumir lo que fuere. Nos lo hubiéramos tragado, cual esperma caldosito de actor porno eslavo. Pero no: Douglas jugueteó con su lengua entre las cavidades vulvares de su mujer –la bipolar Catherine Zeta-Jones– y tal vez por las de otras más, y (siempre según su versión) a consecuencia de ello contrajo el virus del papiloma humano, que degeneró en un durísimo cáncer de garganta.

Las historias de Hollywood van siempre cargadas de moralina, y de la misma forma que la virtud tiene su premio, el vicio se compensa con castigos casi divinos. Dicho de forma un tanto gruesa, la chavalería yanqui lo goza sabiendo que Douglas padeció un cáncer por chupar coños. Más allá de películas, actores, falsa ética y enfermedades, el tema que a ustedes, salidillos y zorritas del indie, les interesa es el de las guarrerías bucales. Y no me refiero a no lavarse los dientes en semanas, o masticar chicle y lentejas a la vez, si no a felaciones y cunnilingus. Vamos con ellos pues.

1. Felación

Existe innumerable literatura femenina –literatura, sí– que provoca más risa que interés a la hora de aconsejar cómo es la práctica de una buena felación. Desmenuzaré un ejemplo, uno de tantos, comentando algunas frasecillas destinadas a felatrices que paso a comentar. Tomemos como ejemplo este artículo en Nosotras.

- “Esta clase de práctica sexual es una de las más apreciadas por los hombres”. Nada reseñable que añadir.

- “Coge su pene como un cucurucho y con la lengua empieza por chupar y mojar con un poco de saliva todo el pene desde el tronco hasta la extremidad del glande (la cabeza)”. ¿Como un cucurucho? ¿Existe una forma concreta de agarrar un cucurucho y no me he enterado? Creo que si me dijeran ‘coge un cucurucho como si fuera una polla” lo tendría más claro. Y ustedes también.

- “Se tiene que evitar la felación si no conoces el estado de salud de tu pareja, o si tus encías son frágiles y sangran fácilmente”. Aquí me surgen dudas a borbotones. ¿Qué ocurre si el chico en cuestión está ocultando vilmente un catarro? ¿La gente con encías frágiles se tiene que abstener de practicar sexo oral? Creo que esta gente exagera ¿No bastaría con usar un preservativo?

- “Es conveniente besar la cabeza del pene, lamerla, poner los labios en forma de O, y hacer un masaje arriba y abajo. Los labios deben recorrer el tronco del pene, y es prudente preguntar (para ello hay que sacar el pene un momento de la boca) cómo es mejor la caricia”. Este párrafo no tiene desperdicio. En el caso de que yo hiciera una felación alguna vez, dudo mucho que me parara a pensar qué vocal habría de adecuarse a la forma de mis labios –ojito, que además es una mayúscula–, y sobre todo, me fascina que el texto advierta que para preguntar cómo le gusta al muchacho haya que sacarse el pene de la boca. Tal vez tendría más gracia preguntar con el miembro dentro.

- “La lengua, traviesa, debe aletear por las zonas que el chico confiese preferentes”. Esta frase me ha parecido una égloga garcilasiana en sí misma.

- “Cuidado con las prótesis correctoras de ortodoncia”. Advierten como si se tratara de vallas electrificadas.

- “Un caramelo en la boca con sabor intenso te ayudará si temes que el olor a pene te vaya a molestar”. El ‘olor a pene’ se muestra como una realidad, doliente e irrebatible. Qué ascazo. Además, desaconsejan los caramelos de menta fuerte o eucalipto porque pueden causar un ‘efecto frío’, ‘poco agradable para la mayoría de los penes’.

- “Una sensación muy agradable para el varón es la introducción del pene muy adentro de la boca, casi como si quisiéramos tragarlo. De hecho, el movimiento que debemos hacer es el mismo que para deglutir comida”. ¿Deglutir comida? No sé ustedes, pero a mí me parece farragoso y difícil imaginar esto. De nuevo, entendería de forma más gráfica que me dijeran ‘¡deglute comida como si te comieras una polla!’.

- “Otra cosa que no hay que hacer, además de morder, es soplar por el pene”. Esta advertencia invita a una hermosa reflexión: ¿a quién y con qué objeto se le ocurriría soplar un pene?

- “Es importante prodigar gemidos, balbuceos y gorgoteos durante la faena. El varón, al escuchar tales murmullos, aumenta su excitación”. Entonces, a gorgotear se ha dicho…

- “Un ano limpio es un nido de placer”. ¿Qué es, pues, un ano sucio? ¿Un nido de víboras? Solo de pensarlo se me está revolviendo el estómago.

- “Mientras se efectúa la felación es importante que la mujer, en tanto pueda hacerlo, mire directamente a los ojos de su compañero. De esta forma podrá mejor sincronizar sus movimientos dependiendo de las sensaciones que reciba”. No. Aquí se equivocan. Por lo que tengo entendido –confesiones de allegadxs y material pornográfico mediante– es importante que mire a los ojos de su compañero, pero no por sincronía de movimientos, sino porque mirando como una auténtica cerda propiciará mayor placer.

- “Recibir el esperma en la boca, o tragarlo es algo que depende solamente de ti”. ¡Oh! ¡Qué margen de libertad tan absoluta!

…Y así todo. A las mujeres se les adoctrina en una pseudociencia “para cautivar a un hombre”. Un complicado sistema normativo donde saliva, lengua, miradas y posturas han de sincronizarse para complacer y seducir a un macho. Creo que el día que yo misma me anime a practicar sexo oral (soy demasiado joven aun para estas cosas) me dejaré llevar para obsequiar y recibir gustirrinín, sin preocuparme de estas lecciones que dejan poco espacio a la improvisación y el disfrute.

En cuanto a las felaciones, quedan tres detallitos que me gustaría comentar:

1. Un muy ordinario dicho popular reza “si no hay arcada, no es una buena mamada”, y se refiere a la extendidísima creencia de que el efecto “tragasables” es más placentero que la tópica y rítmica fricción de la cavidad bucal en el miembro viril. Me temo que el placer (inconmensurable, sin duda) es meramente visual. Animaría a quien quisiera chuparla así que no le dedique demasiado tiempo, porque las agujetas de mandíbula son realmente molestas. Lo ideal es reservar este gesto –o el de agarrar la cabeza con ambas manos– para un momento de clímax nada más.

2. Quiero aprovechar esta virtual platea para preconizar las bondades de la lamida escrotal, de ingles y perianal. Aunque no resulta tan visual como la felación clásica, proporciona un deleite máximo. La piel que hay entre los testículos y el ano es extraordinariamente sensible, y a poco que babee por ahí, su compañero gozará que dará gloria verlo.

3. Sobre el espinoso tema de “tragar o no tragar”, he de hacer un apunte que tal vez le interese. En el caso de que usted, sensual señorita u homosexual caballero, tenga pareja estable y acostumbre a chuparle el cimbrel y tragarse –o al menos probar– su blanquecino jugo, le invito a que lo saboree como si de una cata de Riberas se tratara. A poco que practique, será capaz de acertar al menos dos platos del último almuerzo de su compañero. A la tercera mamada que saboree será capaz de discernir entre carne, verdura o pescado; pero con algo más de práctica acertará un menú de gambas al ajillo, espaguetis Boloñesa y natillas con sólo una gota diluyéndose sobre sus papilas gustativas.

2. Cunnilingus

Si el sexo oral prodigado a los varones es confuso y ornamentado, prepárense para pliegues, succiones y escupitajos en la fina y sensible piel vulvar de las féminas. Eso sí, los consejos que se brindan en blogs y webs divulgativas, son igualmente ñoños.

Por eso, he preguntado a algunas amigas. Por eso y porque algún día me animaré yo también y quiero estar informada. Tras recoger experiencias ajenas y recopilar tips de todo tipo, me he propuesto establecer una cronología de la comida perfecta de almeja, un mero ejemplo de las muchísimas posibilidades que por lo visto existen. Tenga en cuenta que, como la felación, éste es un trabajo intuitivo en el que no existen normas y dejarse llevar y gozar es siempre el mejor de los consejos; sin embargo, por lo que tengo oído el buen comedor de coños es una rara avis en el mundo masculino; tanto más en el indie, aunque ese escollo lo trataremos después.

1. Acaricie y bese todas las partes del cuerpo de su compañera salvo la zona púbica. Deléitese en labios, pezones, cara, costados y poco a poco adéntrese con la legua por la cara interna de los muslos. Sin prisa y con una canción de medio tiempo de fondo. Algo tipo Yo La Tengo. Sugiero incluso ópera si usted y su pareja la soportan bien. Desconozco la razón, pero chupar la morfología femenina con estridentes y atormentadas voces de fondo marida a la perfección.

2. Segregue saliva (es cuestión de práctica) y vaya marcando un rastro de babosa arrastrada hacia las zonas pudendas de la mujer. Si está lo convenientemente abierta de piernas y de labios mayores y menores, basta con que usted respire profundamente sobre su felpudillo sin que haya contacto carnal en ningún momento. Simplemente exhale aire.

3. Deje caer una consistente baba sobre la apertura vulvar, y permita que el riachuelo salivar se abra camino entre el vello y los pliegues clitorianos, respirando con fuerza si lo cree conveniente sobre los femeninos accidentes geográficos carnales.

4. Entonces sí, deléitese recorriendo las ingles con calmosa profundidad y la lengua muy relajada y pastosa.

5. Cuando llegue el momento de acometer la lamida en sí (si no se lo hace notar su compañera, usted lo intuirá) titile con la punta de la lengua el capuchón del clítoris de la chica, con firme suavidad. Si fuera necesario, debería abrir con los dedos la cavidad, aunque si la cosa está fluyendo convenientemente, a estas alturas, el pistilo de la chica habrá aumentado y aflorado chulesco y orgulloso ante su lasciva mirada. Tenga en cuenta que lo que tiene entre manos, entre su lengua, de hecho, no es un falo. Evite degustar el asunto como si de un colajet se tratara, con fruición y ganas. Funciona mejor la contención, la lengua sueltecilla y la rapidez con poca tensión.

6. Dependiendo de la postura y la inclinación, usted podrá introducir la punta de la nariz en el orificio vaginal, o bien los dedos, o la lengua según precise estimulación su compañera en uno, otro u ambos sitios. Y aquí sí, flípese lo que haga falta, y obedezca a las señales verbales, corporales y jadeantes que reciba de la mujer lamida.

Aun subsiste la penosa creencia de que un cunnilingus es un mero aperitivo sexual y no una relación completa (completísima, de hecho) y lamentablemente se perpetúa esta creencia en webs femeninas. Aquí dice textualmente: “el cunnilingus es, entre otros, uno de los preliminares básicos a la hora del sexo”. Y se quedan tan a gusto (¿acaso no es sexo?) para después continuar con “que una mujer llegue al orgasmo por sí misma […] es muy sencillo, sobre todo si tenemos un buen lubricante a mano”. ¿¿¿Cómo??? El desconocimiento y sobre todo falta de confianza en la naturaleza femenina, así como la orientación machista de la iconografía pornográfica genera este tipo de creencias. Me refiero a lo del lubricante. ¿Acaso ellos necesitan una grúa para que se les levante? Las mujeres lubrican –lubricamos– como respuesta sexual natural y a veces sin que medie excitación siquiera. Las actrices porno y prostitutas que desempeñan prácticas sexuales por motivaciones no placenteras necesitan de lubricación artificial. De ahí que los varones que utilizan a estas chicas (porque se les da uso, es así) humedezcan sus cavidades para facilitar el camino. Tanto igual sucede con mujeres menopáusicas o anoréxicas. Pero una mujer sana, en edad de merecer y con sus facultades y deseos sexuales bien alerta, chorreará flujo resinoso en cantidades generosas en cuanto se excite. De hecho, para una buena comida de coño, deberá secar de cuando en cuando la entrada vaginal, porque la zona se vuelve en exceso resbaladiza y puede perderse incluso sensibilidad.

"Estoy segura de que el sexo oral es un buen ejercicio para la multiorgasmia, y no es cuestión de suerte, no, sino de práctica"

El referido texto también advierte que “llegar al orgasmo (o, si tienes suerte, al multiorgasmo) no es tan difícil si le explicas a tu chico qué hacer para calentarte…” Y de nuevo, llegamos a los mitos, las creencias y el oscurantismo sobre la sexualidad femenina. Se suele decir que un 7% de las mujeres “tienen la suerte de ser” multiorgásmicas, y que –casualmente– son las más desinhibidas y abiertas con respecto a las prácticas sexuales.

Si hace 100 años se hubieran hecho estadísticas en España sobre las mujeres capaces de disfrutar con el sexo, el porcentaje hubiera sido desgraciadamente bajo. ¿Querría decir esto que sólo unas cuantas afortunadas estaban capacitadas para gozar? Evidentemente, la naturaleza femenina es una misma sustancia para todas, y de la misma forma que todas nacemos con un preciado órgano destinado al placer –un botón de lo más entretenido–, todas tenemos la capacidad de encadenar orgasmos. Afortunadamente, cada vez se impone más el sentido común y se alzan más voces que así lo defienden.

En cualquier caso, estoy segura de que el sexo oral es un buen ejercicio para la multiorgasmia, y no es cuestión de suerte, no, sino de práctica, así que lo que deberíamos hacer todas es encontrar un Michael Douglas con el que empezar a practicar hoy mismo.

3. Alardeos indies, curiosidades, mitología y chismorreos

Aunque hayamos creado este clima tan “doctora Ochoa” –que los más jóvenes a buen seguro desconocerán– hablando de chupar pollas, coños, huevos y lo que se ponga por delante, estamos en una web de cultura, y además independiente, dos cosas que se agradecen sobre manera, y que, tienen mucho que aportar al tema del sexo oral.

¿O no es cine indie la película “The Brown Bunny”, en la que Chloe Sevigny le prodiga al espléndido miembro de Vincent Gallo concienzudas atenciones bucales?

No hace falta retrotraerse a disciplinas audiovisuales para encontrar referentes bucogenitales. Hay quien asegura, por ejemplo que la canción –y el videoclip– de “Lullaby” de The Cure es una metáfora de una vagina succionadora. Claro que la tonadilla de The Beatles “Please, Please Me” se ha considerado siempre como la primera canción pop sobre sexo oral.

Lejos de letras explícitas al respecto –el rap tiene mucho que decir ahí– nuestro país es fértil en anécdotas de esta índole que nos ocupa. Yo misma, cuando me ocupaba de la promoción de Los Planetas, leí estupefacta un titular que rezaba “Mi novia se la chupó a J Planetas”, y que hacía referencia a una anécdota real de un pobre hombre que con este menesteroso argumento trataba de fardar ante los demás.

En una ocasión, cerré con los granadinos una entrevista, creo recordar que en 40TV, en Sogecable. Algún presentador de radiofórmula tipo Tony Aguilar aguardaba en el set convenientemente iluminado y listo para la grabación. En cuanto entramos allí, Los Planetas me comunicaron que no harían la entrevista. Tras una acalorada discusión con los responsables del programa, una azafata, el grupo y todo el que pasaba por allí, J empezó a poner pegas: “Nos tienen que dejar fumar”. Uno de los de 40TV aclaró: “Pero aquí sólo ha fumado Miguel Ríos”. Tras el consabido ataque de risa del grupo, acceden a que fumen en el plató. Cuando ya todos están convencidos, J se da media vuelta. Le intercepto y discuto vanamente con él: “Es mi trabajo, por favor te lo pido, solo tienes que sentarte ahí, no hables si no quieres, hazlo por mí”. J negaba con la cabeza. “Venga, que te dejan fumar. Es que me matan si os traigo aquí para nada, que esto lo cerré hace más de un mes. Que es mi responsabilidad, joder, no me hagas esto, por favor”. Nada.

"Como este tipo de informaciones son muy difíciles de contrastar, invito a las féminas que tengan ocasión a que se acerquen al grupo y testen la veracidad de esta información"

Ante mi absoluta desesperación viendo cómo mi trabajo deslucía por simple cabezonería de –por otra parte mi buen amigo– J, le espeté: “Si sales ahí te prometo que te la chupo como no te la ha chupado nadie jamás”. La compañía discográfica me felicitó por aquella simpática entrevista donde Los Planetas fumaron, bebieron y se mostraron dicharacheros y simpáticos.

De esto hace 12 años, y el miembro de J jamás ha estado a menos de 50 centímetros de mi boca.

Una conocida, me relató que en una sola jornada se la chupó a uno de los These New Puritans y a uno de The Horrors. No me parece nada admirable, pero como dato curioso puede tener cierto interés.

A mis oídos han llegado también comentarios de las artes amatorias de dos miembros de La Habitación Roja. Por lo visto, uno de ellos es un experto comiendo almejas y otro un absoluto desastre. Como este tipo de informaciones son muy difíciles de contrastar, invito a las féminas que tengan ocasión a que se acerquen al grupo y testen la veracidad de esta información.

Y si de habladurías y mamadas se trata, también cuentan que la canción “Toro” de El Columpio Asesino hace referencia a un hecho real en un baño de un local, que varias jovencitas se atribuyen. Y también fluye mucha mitología (y mucha verdad) sobre los baños de la madrileña sala Nasti. Cuentan que integrantes de Templeton, Los Punsetes, y Niños Mutantes se han encerrado allí –huelga decir que por separado– a poner en práctica guarrerías genitales, aunque desconozco si de índole oral, anal o manual.

4. Indies Chupando

Esto en cuanto a artistas indies, pero, ¿cómo son las prácticas linguosexuales de los sufrientes, atolondrados, pizpiretos, naif, blanditos, volubles, calladitos y en apariencia pavisosos indies?

He preguntado a hombres y mujeres con experiencias al respecto. Sólo una chica, (M. G., de 32 años) ha referido experiencias muy satisfactorias con un ex novio indie. Esto es lo que me contaba por mail: (he corregido signos de puntuación e inoportunas letras “k”’s): “[…] Sí que es verdad que follar, follaba bien. Pero lo suyo era hacerme espumarajos en el coño. En la fiesta de mi cumpleaños me lo comió en el baño y yo no sé si era por el pedo que llevaba, pero me puse a gritar como una loca. […] Lo que más me ponía ni siquiera era que me lamiera por ahí, lo que me gustaba más era que metiera y sacara la cabeza moviendo la lengua como una serpiente, y mientras me miraba fijamente. Parecía un batidor de claras”.

Conozco vagamente al chico al que hace referencia M. G. Es de facciones correctas pero no especialmente guapo. Tiene cierta tendencia a la redondez y como casi todos ahora, luce una barba impersonal y amarronada. Nadie diría por su aspecto que es un comecoños nivel experto.

El resto de mujeres, en una cuestación de lo más informal, ha asegurado que el nivel medio de los indies a la hora de zamparse sus partes recónditas es entre malo y pésimo. Los varones a los que he preguntado dejan algo mejor paradas a las chicas, aunque la mayoría decían no entender la pregunta. Curiosamente, ante la interrogación “¿Cómo la chupa una indie?”, la mayoría respondió preguntando “¿Qué es una indie?”, y ninguno dudó sobre qué es lo que chupa.

Uno de los interrogados, que ni siquiera me ha dado permiso para poner sus iniciales, aseguró que “las más putas son las neofolkies. Esas chupan y se lo tragan todo”. Ante tales argumentos, comprendan que me quedara sin respuesta. Si yo juzgara por el aspecto (cosa que no se debe hacer y que en temas de índole sexual aseguran el error) diría que el sexo oral y el indie no se llevan demasiado bien. Si algún día lo practico, gustosa compartiré aquí mis impresiones.

A modo de broche final, me despido con recomendaciones y reprobaciones sobre el tema.

Tres cosas a evitar:

- Los olores y sabores cobran una especial importancia en el sexo oral. La higiene es un valor seguro.

- Hay a quien le gusta el ahogamiento para acompañar una comida genital. Es peligroso.

- Estar muy bebido/drogado impide una relación plena, aunque “dejar una cuenta pendiente” puede ser un comienzo perfecto.

Tres cosas recomendables:

- Confianza. A partir de un tercer encuentro sexual, resulta más fácil soltarse en estos menesteres.

- Ingesta constante de agua. Tener un vaso a mano, hidratará convenientemente la boca. Si además se añaden rodajas de limón, se salivará estupendísimamente.

- Recogerse el pelo si se tiene una melena espesa y considerable.

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