Columnas

Guitarras eléctricas y espiritualidad: el Evangelio de las Estrellas del Rock

Ficción Rara Vol. II comienza su andadura con la publicación de ‘El Evangelio de San Herzio’, un cuento del rockero Julio Fuertes Tarín

Por segundo año consecutivo iniciamos nuestro ciclo dedicado a nuevas voces de la nueva narrativa. Ficción Rara Vol. II arranca con un relato de Julio Fuertes Tarín, autor de ‘La legendaria rebelión de los fumadores’ y guitarrista en varios grupos de Valencia. Su relato ‘El Evangelio de Sah Herzio’ es una historia medio bíblica medio ciencia ficción sobre la existencia de un Evangelio oculto para aprendices con guitarra eléctrica.

Ilustración de Joaquín Aldeguer

En el suelo, a la derecha del joven Herzio, descansa un Libro Siniestro que concede inconcebibles dones a unos pocos elegidos: los que logran soportar la cruel elaboración de sus recetas. El joven Herzio ya ha leído buena parte del texto misterioso y ahora murmura sonidos inciertos en la cocina de su piso de alquiler; se le cae la baba erudita sobre el embaldosado y poco a poco va sacándole las tripas a su antiguo compañero, de nombre Miguelito. No se permite el mínimo descanso, sino que pone las vísceras a orear por la habitación tras haberlas situado en diferentes puntos de la cocina siguiendo una escrupulosa razón geométrica. La habitación se ilumina a ráfagas, el cebador del tubo fluorescente lleva semanas estropeado. Se iluminan los azulejos ensangrentados, de repente engullidos por la oscuridad; aparece el hule con motivos florales sobre el que descansa el cuerpo abierto de Miguelito, todo va y viene. Ahí vemos el pequeño ventilador, que carraspea como un anciano en un patio de butacas, gira, sopla el aire triste hacia las tripas viajeras, ahí desaparece y en la negrura sólo queda el testimonio ruidoso de su vaivén. También aparece y desaparece el joven chamán arrodillado sobre el cadáver y a punto de convertirse en el más grande guitarrista de todos los tiempos.

—Miguelito, transigiendo y rindiéndote has hecho de nuestro oficio algo deplorable. Has contribuido, siguiendo ciegamente a El King, a alimentar la rueda de mediocridad del mundo, cuyo diámetro no lo abarca la vista. Pijo machaca-metrónomo, qué entendimiento de la música tienes: aritmético y derivativo y previsto.

La receta diabólica que se propone elaborar el joven Herzio implica eviscerar un cadáver, acto bien desagradable que, por lo visto, le confiere a uno la capacidad de ver el futuro. Aunque en el Libro Siniestro no pone nada de guitarras eléctricas y sí muchas cuestiones acerca de Belcebú, Herzio considera que el don de la clarividencia ha de contribuir necesariamente a mejorar su interpretación musical. En la habitación que se ilumina periódicamente sólo a veces vemos lo que ocurre; con qué gracia sigue Herzio los pasos del ritual, con qué cuidado coloca al lado del cadáver el papel en el que habrá de escribir las señales de los tiempos.

Después de verter próvidamente la sangre de Miguelito por el hule de flores, después de exprimir una víscera apuntando a las paredes y al techo, Herzio lanza el hígado de su compañero a la papelera de la esquina y da por finalizado el ritual. Se asoma a la gran concavidad que es ahora el torso de Miguelito: «puede uno componer suaves melodías golpeando las costillas con un destornillador», se dice. Herzio clava las pupilas visionarias en la encharcada carne y con ese gesto da comienzo el sortilegio, cuyos efectos se manifiestan al instante. Ahora mismo puede verse desde fuera de su propio cuerpo, una visión en la que reconoce el futuro. La visión, sin embargo, no parece incluir ninguna información o anécdota del ámbito musical, sino una catástrofe de naturaleza penal o contencioso-administrativa, dado que en ella aparece él mismo con una tela sobre la cabeza, siendo conducido por dos guardiaciviles a lo que parece ser el juzgado de instrucción. La visión oracular es nítida pero aún así amarillenta, distorsionada; ya con la mano derecha garabatea Herzio el sagrado texto que habrán de encontrar las fuerzas vivas —según afirman los susurros premonitorios— en la mesa de la cocina. Gracias a un nuevo hatajo de fogonazos interdimensionales, Herzio puede situar en el tiempo, más o menos, el momento en que la Guardia Civil encuentra el texto sagrado que aún está escribiendo poco a poco:

El hallazgo tiene lugar un rato después de que los guardiaciviles llamen a la puerta con los nudillos militares.

Tiene lugar un poco después de que lo golpeen en las escaleras de su casa.

Tiene lugar mucho antes de que lo golpeen en el ascensor de la comisaría, donde no hay cámaras y le propinan a Herzio algunos puñetazos en el estómago, ¡como si fuera un simple manifestante y no un emisario de la Vibración Una del Universo!

Pero esto, claro, aún no ha sucedido, sólo se trata de una visión concedida, no sin ironía, por el Maligno. El diablo le envía a Herzio sus dolores futuros: por cada puñetazo enviado, él recibirá dos en la enloquecida noria del tiempo. El único consuelo que encuentra el joven Herzio es que aunque el Príncipe-De-Este-Mundo castigue con dureza a los muchachos no puede pretender ninguna moraleja: es el diablo. Con los ojos en blanco sigue escribiendo el sagrado texto que, no cabe duda, habrán de agitar las autoridades ante las cámaras de televisión y el periódico en el… ¡mira, ahí viene una visión del futuro a dos columnas, con su titular en negrita, que dice El Evangelio de San Herzio! Acercando su tercer ojo a las páginas, el chamán puede leer lo siguiente:

La Policía ha recuperado un inquietante manuscrito de la casa de Juan Bartolomé Zurriaga (más conocido como “Herzio”). Escrito a semejanza de los textos sagrados, parece aludir al momento en que el veterano maestro de guitarra, Lesmes Tomeu Ingelmo, “El King”, le encomendó el adoctrinamiento musical, político y religioso del grupo conocido como “La Banda”. Esta “Banda”, ahora desarticulada y con la mayoría de sus miembros en (…). Los delirios de grandeza que sufría Zurriaga, así como su percepción distorsionada de la realidad, quedan patentes en este documento estremecedor titulado “San Herzio”; del cual no son legibles todos los versículos, pero que parece revelar una ruptura en la relación entre Ingelmo y Zurriaga.

Después de la lectura de este periódico preexistente y transdimensional, Herzio cae de culo, cósmicamente exhausto. No transcurre mucho tiempo hacia adelante ni hacia atrás cuando Juan Bartolomé Zurriaga, conocido comúnmente como Herzio, comienza a confundir los lejanos sonidos del futuro con la materia inmediata, con el tiempo presente, que ahora mismo conjuga los nudillos militares con la superficie lisa de madera.

San Herzio, 1

1:1 Estas son las palabras que os dijo Herzio a este lado del Turia, en el desierto, frente al Mar Mediterráneo, entre la Plaza de la Virgen, El Tossal, las Torres de Quart, el carrer del Gegant y Miracle del Mocaoret.

(…)

1:9 En aquel tiempo yo os hablé diciendo: Yo solo no puedo enseñaros el Rock and Roll.

1:10 El King, vuestro Dios, os ha multiplicado, y he aquí hoy vosotros sois en multitud las estrellas del rock.

1:11 ¡El King, Dios de vuestros padres, os haga mil veces más de lo que ahora sois, y os bendiga, como os ha prometido!

(…)

1:13 Dadme de entre vosotros, de entre vuestros grupos numerosos de aprendices de guitarra, un par de líderes de Jam session, para que yo los ponga por vuestros jefes.”

1:14 Y me respondisteis y dijisteis: Bueno es hacer lo que has dicho.

1:15 Y tomé a los líderes de vuestras Jams, que tocaban mayormente con Stratocaster y casi sin pedales de efectos, y los puse por jefes sobre vosotros, jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez; solistas de sentido, tensión y hondura.

(…)

1:18 Os mandé, pues, en aquel tiempo, todo lo que habíais de hacer.

1:19 Y salidos del local de ensayo anduvimos todo aquel grande y terrible desierto que era tocar infinitas horas, no tener ni un pedal de Boost para los solos, como El King nuestro Dios nos lo mandó; y llegamos a entender la Guitarra Eléctrica.

1:20 Entonces os dije: Habéis llegado al límite, el cual El King nuestro Dios nos da.

1:21 Mirad, nanos, ahora entendéis la Guitarra Eléctrica; componed con ella las canciones, acompañad las melodías eternas de vuestra voz con inteligentes progresiones de acordes; nunca os hagáis pajas con ella, porque a nadie interesan, no abuséis de la profundidad de la caoba ni de la musculatura del arce, sino que amad el fresno y el aliso porque son maderas de gran pureza; no empleéis la música como el envoltorio insípido de una literatura fallida.

1:22 Y vinisteis a mí todos vosotros, y dijisteis: Enviemos a una revista una Demo Tape de nuestras primeras canciones, y que la prensa nos traiga razón del camino por donde hemos de subir, y de las ciudades adonde hemos de llegar.

1:23 Y el dicho me pareció bien; y tomé doce Demo Tapes de entre vosotros, una venganza de música popular y universal contra las bandas de género.

(…)

1:25 Y en alguna de las páginas interiores de la revista nos dieron cuenta, y dijeron: No está mal el producto que El King nos da.

1:26 Luego no quisisteis practicar más la guitarra, antes fuisteis rebeldes al mandato de El King vuestro Dios;

1:27 y murmurasteis en vuestros locales, diciendo: Porque El King nos aborrece, nos ha privado de las pajas de mástil de guitarra, con las que vacilamos, y tampoco nos deja repetir compases de música ambiental, y nos obliga a subir mucho las voces en la mezcla para avergonzarnos.

1:28 ¿Qué haremos? Nuestros hermanos han atemorizado nuestro corazón, diciendo: Estos otros músicos son más guapos y sus discos se venden a miles, viven en los barrios de moda, amurallados hasta el cielo; y también vimos allí a estudiantes de Comunicación Audiovisual de la Universidad CEU Cardenal Herrera. Debemos grabar otras canciones con un equipo más caro y antiguo: los dueños de las revistas tienen mucha pasta y sólo han leído tres libros, pero pueden pagar los mejores asientos del espectáculo taurino.

1:29 Entonces os dije: Leed los libros mayores, no temáis ni dejéis de practicar la guitarra eléctrica, porque las yemas del buen lector suenan con más clase que un instituto, lo cual no puede adquirirse mediante tarjeta de crédito, débito o de El Corte Inglés.

1:30 El King vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, él peleará por vosotros, conforme a todas las cosas que hizo por vosotros en las sesiones de Masterización delante de vuestros ojos, aunque a veces también Él tenga miedo y no sea capaz de escoger lo que es mejor para la Música Universal.

(…)

1:34 Pero oyó El King la voz de vuestras palabras cobardes, y se enojó, y juró diciendo:

1:35 No verá hombre alguno de estos, de esta mala generación, las Guitarras Eléctricas que juré que había de dar a vuestros padres,

1:36 excepto a Miguelito; él la verá, y a él le daré la Guitarra Eléctrica de Fresno, y a sus hijos; porque ha seguido fielmente a El King.

1:37 También contra mí se airó El King, y me dijo: Tampoco tú entrarás allá.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar