Columnas

Grandes éxitos en mi casa

Por Juan Manuel Freire

“The Runaways”, una niña no parece. Y asustada tampoco; vean si no la pose desafiante que se gasta en la foto de promoción de arriba junto a otra que hace nada era también una niña asustada (ésta ante la llegada de Leto y Whitaker). En un abrir y cerrar de ojos, aquella niña prodigio que hacía soltar unas lágrimas en la sobremesa en Yo soy Sam se ha convertido en vixen del rock’n’roll. ¿Qué está pasando aquí? Más que nada, el tiempo. Dammit.

Si existe la crisis de los 32, quizá pueda estar pasando por ella. El caso es que uno ve cómo sus clubs de antes los invade gente con acné, cómo es incapaz de entender según qué fenómenos, y entiende, no sin cierta melancolía, que se hace mayor. La crisis es por ahora solo leve (a eterno adolescente no me gana nadie), pero amenaza con echar raíces y afianzarse. Y temo que en breve pueda aburrirles en esta columna con discos para adultos: no pornográficos, sino serenos, pulidos, perfumados y, a ser posible, con higiénico toque étnico. O quizá no, quizá todavía esté a tiempo de escapar al gris de la madurez mal entendida. Lo mejor será que salga a la calle de una vez, me evapore de este síndrome hikikomori al más puro estilo Samuel Riba y vaya a ver “Furia de titanes” en furiosas 3D. Aquí van doce canciones para vivir mejor el tiempo que nos quede. En una época de precipitación absurda, Hola A Todo El Mundo, esa gran esperanza madrileña del indie-folk, quiso tomarse todo el tiempo del mundo –bueno, al menos cuatro años– para dar forma a un álbum de debut ansiado por muchos. Y como suele decirse, la espera ha merecido la pena, porque HATEM han entregado un disco matizado y exquisito, tan preciso en todos sus aspectos que cuesta creer solo sea una primera entrega. En la inaugural “ Choose Your Own Adventure I” –elijo “Tu clave es Jonás”, por ejemplo– se arman de unos teclados propios de Animal Collective y hermosas armonías vocales para inyectar una fuerte dosis de posibilismo, contra ese sarcasmo monocorde y algo cansino que asola gran parte del indie español actual. HATEM creen en la vida y te hacen creer en ella. Un gran comienzo de disco; un gran disco para comenzar una carrera.

Hola a todo el mundo . Choose your own adventure pt I.mp3

Sleep Party People, el proyecto de pop de dormitorio de Brian Batz, es una de las mejores sorpresas que se hayan cruzado en mi camino en las últimas semanas. Tras pasar por diferentes grupos y no encontrar ninguno que llamar hogar, este joven danés decidió crear su banda de un solo hombre para dar rienda suelta a sus verdaderas inquietudes. El resultado es un debut de pop ensoñador en baja fidelidad que puede ser inquietante –sueños retorcidos, niebla psicológica, belleza delirante: corredor sin retorno–, pero también extrañamente acogedor. Cajas de ritmo, piano, electrónica y voces distorsionadas en la órbita de The Knife para crear pasajes hipnóticos. Como sus voces, se admite, son un gusto adquirido, quizá les convenza más rápidamente del poder de este proyecto a través del instrumental “ An Iris Pseudocorus”. No es un corte muy ilustrativo, pero podría ser el mejor. Es una droga.

Sleep Party People . An Iris Pseudocorus.mp3 Los abastecedores de tristeza The Radio Dept. han estado escamoteando su nuevo disco desde hace ya demasiado tiempo (al parecer uno se perdió en un incendio o un desastre parecido), pero ese gran deseo de tantos amantes del desamor ya está a punto de llegar a las cubetas. El 21 de abril es la fecha escogida para el lanzamiento de “Clinging to a Scheme”, que conjuga el fuzz emotivo de “Lesser Matters” (2003) con el toque balearic de “Pet Grief” (2006), su encuentro con los Pet Shop Boys de “Behaviour” (1990). Es poco más de media hora de muchas estrellas –mano casi extendida– cruzada por canciones perfectas como “This Time Around”, urgente pop shoegazer que puede retrotraer a los My Bloody Valentine de la era “Isn’t Anything” (1988).

The Radio Dept. This Time Around.mp3
Y ya que andamos por Escandinavia, aprovecho para hacer en público una pregunta que me hago bastante últimamente: ¿por qué no se habla más de Apparatjik? Aunque solo sea por la curiosidad de tratarse de un supergrupo formado entre gente proveniente del mainstream más visible –Guy Berryman, bajista de Coldplay; Magne Furuholmen, guitarrista y teclista de a-ha; el productor Martin Terefe– y un ídolo de los blogs de rock alternativo como Jonas Bjerre, de Mew. (No, Apparat no figura.) O, simplemente, porque el primer disco del proyecto, “We’re Here”, es una estimulante muestra de pop en eterna y rápida mutación –prog-pop, si quieren–, con grandes melodías y eléctricas sacudidas sintéticas. Ahí queda, por ejemplo, “ Look Kids”, una oda a la primavera –“ Look kids, the sun is out / Do you know what this means?”– sostenida sobre beats de otra galaxia, como de unos múm hiperactivos, y con la clase de chorus psicodélico y vigorizante que MGMT nos han querido negar en el algo frustrante “Congratulations”. Hay formas y formas de asimilar el legado de The Flaming Lips; su voluntad de abrir las puertas de la percepción. Uno, la verdad, prefiere la que exhiben Apparatjik en su disco invisible.

Apparatjik . Look Kids.mp3 Tratar de lanzar a tu grupo al estrellato en días de saturación informativa y déficit de atención es un negocio crudo, como Jesse Kivel debe saber mejor que casi nadie. Con su hermano tiene el grupo preppy Princeton, y aunque es bueno, apenas nadie se ha preocupado por darles coba. Con su novia, la periodista y bloguera de moda Zinzi Edmundson, ha creado otro gran grupo, Kisses, pero por ahora están sin contrato discográfico. Y no hay quien lo entienda: si el single “Bermuda” hablaba de un maridaje hecho en el cielo de Air France con Jens Lekman –Kivel recuerda mucho a él cuando canta–, en su álbum completo –que sí, ya tienen listo– hay un sinfín de motivos de alegría para esos que gustan de bailar con lágrimas en los ojos. Los nostálgicos de los New Order balearicos solo podrán bendecir un tema como “ People Can Do the Most Amazing Things”.

Kisses . People Can Do the Most Amazing Things.mp3
Entre los Hallazgos y Milagros de los últimos tiempos ha brillado con especial fulgor el teaser de esa “ epic of epic epicness” llamada “ Scott Pilgrim vs. the World”; la adaptación al cine por Edgar Wright de una serie de tebeos que cruza comedia romántica alternativa y arcade “de patadas” con naturalidad pasmosa. A tenor de lo visto en el teaser, la película parece fiel hasta el extremo al universo Pilgrim; ese guiño sonoro a “Street Fighter Alpha 3” deja, valga la redundancia, KO. Y aunque este avance no insista mucho en el aspecto musical del asunto, que lo tiene –Scott Pilgrim toca en una banda, también sus conocidos, y el cómic está plagado de guiños a la cultura del rock indie–, que ningún fan sufra demasiado. Habrá música; y música de verdad. Por ejemplo, los enormes Broken Social Scene han sido los encargados de componer los temas de Crash and the Boys, la banda rival de Sex Bob-omb, grupo de Pilgrim. Además de crear temas para ese grupo con una batería de 8 años, BSS han compuesto últimamente para sí mismos y ya tienen preparada la continuación al álbum homónimo de 2005 cuya gira de presentación casi fulmina a la banda. (Fuerza viva y demente, con matrimonios dentro.) Los avances de “Forgiveness Rock Record”, que produce John McEntire y no Dave Newfeld, desdibujan la –por otro lado, remota– posibilidad de un mal disco de estos chicos: “World Sick” es expansiva y grandiosa, pese a moverse en los márgenes de una cierta contención expresiva; “Forced to Love” tira de ruido blanco, se consume rápido pero deja huella; y el gran hit del disco hasta nuevo aviso, “ All to All”, es un mantra synth-pop con Lisa Lobsinger –de Reverie Sound Revue; ahora su principal cantante femenina– derrochando carisma vocal etéreamente religioso. Como un tema de David Lynch y Angelo Badalamenti para Julee Cruise en clave de magnético kraut-pop. Rating: Awesome.

Broken Social Scene . All to All.mp3
Los dudosos caprichos estilísticos que plagaron los dos primeros discos de Guillemots brillan por su ausencia en “Fly Yellow Moon”, el estreno en solitario de su mastermind, Fyfe Dangerfield ( no relation to Rodney). Para ser sinceros, este aspirante a Paddy McAloon todavía no ha logrado dar a “Trains to Brazil” –ese gran single olvidado de 2005 en referencia al tiroteo del brasileño Jean Charles de Menezes en el metro de Londres– un hermano pequeño, pero unas cuantas canciones del nuevo álbum dan esperanzas sobre su futuro: “She Needs Me”, con sus cuerdas disco, o esa final y modesta “Any Direction” que me tiene preso. El estribillo habla de infinitas posibilidades: “This could go in any direction / Any direction at all”. La depuración esencialista parece la mejor opción para Dangerfield.

Fyfe Dangerfield . Any Direction.mp3
A la colina de la melancolía: allí fuimos todos los fans de Jamie Hewlett cuando la BBC decidió cancelar el rodaje de “Phoo Action”, traducción a teleserie de su tira “Get the Freebies”, solo unos días antes de empezar a rodar. Por suerte, Hewlett todavía tiene trabajo en Gorillaz, todo y que las atenciones cada vez se dirigen más a la música del proyecto y menos a su gimmick conceptual. No es para menos: en el estupendo Plastic Beach, Damon Albarn –productor principal en esta ocasión– reune algunas de las canciones más infecciosas de su trayectoria, como “Rhinestone Eyes”, “Stylo” –lo sentimos, Eddy Grant, tampoco se parece tanto: igual que tú podrían haberse quejado Pet Shop Boys por cuanto tiene de “West End Girls”– y esa preciosa “On Melancholy Hill” a la que guiñaba el ojo al principio de este párrafo.

Gorillaz . On Melancholy Hill.mp3
Es difícil no viajar a UK sin envidiar un poco cómo se vive allí la música, qué clase de canciones suenan en la radio –incluso cuando es mainstream puro y duro, no es la purria que suena aquí– o qué discos se anuncian a bombo y platillo en grandes superficies e invaden su hilo musical. En los HMV de Dublín reinaban hace unos días Broken Bells, cuya presencia en España es, por ahora, menos que cero. Y no será por obscuridad ni dificultad: el disco conjunto de Danger Mouse y James Mercer, líder de The Shins, se compone de canciones gráciles, aéreas, pegadizas, cantadas con delicadeza, en su mayoría muy notables. Pero habrá que esperar a que sus melodías suenen en anuncios –muchas podrían hacerlo– para que, quizás, este disco cuaje por aquí. Así funciona España y así se lo contamos. En Dublín, mientras tanto, los niños cantan “ Mongrel Heart”.

Desde su revelación con los equilibrios techno-jazz de “Start Breaking My Heart” (todavía bajo el alias de Manitoba), Dan Snaith ha querido aprovechar cada nuevo disco para explorar y reelaborar un cierto estilo: psicodelia de trazos avantgarde, krautrock, pop sixties… Y con el nuevo “Swim” vuelve a sorprender, ahora vistiéndose de Arthur Russell para un trabajo de house-pop de auteur con vistas a la psicodelia o el ambient. El cambio, por supuesto, le sienta bien, sobre todo en una “Odessa” que se presenta ya como una de las canciones del año. Cuidado también con el videoclip creado por Video Marsh, un ciclón de imágenes y recuerdos borrosos que incita a la confusión (por eso uno puede pensar que sobre los 13” sale un pene en mitad de la pantalla, pero es una tía con capucha).

Caribou . Odessa.mp3
La influencia de Animal Collective parece difícil de evitar estos días. En HATEM se escucha solo en cierto modo, pero es fácil verla, por ejemplo, en Tanlines, el grupo de synth-pop tropical de dos hombres antes alejados de sintes, pop o iguanas verdes: Jesse Cohen (ex Professor Murder) y Eric Emm (ex Don Caballero, Storm & Stress). Su gran EP “Settings” es su mejor carta de presentación, un ejercicio de eficacia pop con cumbre en la magnífica “Real Life”, su melodía perfecta, sus sintes rave y su alegría. Para empezar la mañana de lunes con una sonrisa imbécil en los labios.

Tanlines . Real Life.mp3
“Subiza” debe ser el disco nacional más exportable en eones. No solo por estar cantado en inglés y por ese sonido universal de synth-pop quemado por el sol –sungazing, dicen por ahí–, sino también por su acierto constante. Si el EP “Ayrton Senna” se hacía corto, “Subiza” también, pese a ser su esperada prolongación en largo. Delorean se han apropiado con gracia del sonido balearico, de las voces filtradas del garage y el dubstep o de la vitalidad extrema de “Merriweather Post Pavillion” –sí, ellos también– para cocinar un disco importante que podría abrir puertas al indie español y, con suerte, llevar a los grupos de aquí a replantearse de nuevo esa confinación voluntaria en esquemas anquilosados. Aquí tenemos a una banda nacional mirando cara a cara, desafiante pero sin maldad, a los más listos de todas las clases del mundo. El final, “It’s All Ours”, con esas voces tan AC, casi abruma. Pocas formas mejores de acabar un disco o una columna que coincide con la primera primavera. Disfruten del polen, girls/guys!
Delorean . Its all ours.mp3

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