Columnas

Grandes éxitos en mi casa

Para la retransmisión televisiva de los últimos Goya se inventaron una voz en off que comentaba el evento como si aquello estuviera pasando en Los Angeles y no en Madrid. El cometido de esa voz omnisciente era ir soltando, mientras los ganadores caminaban hacia el escenario, datos triviales que solo pueden interesar a connoisseurs de los Goya: cuántas veces ha estado nominado aquél, cuantas veces ha perdido el busto –del pintor, claro– aquella otra… Pero a veces, la voz emitía juicios de valor. El que me interesa llegó cuando Daniel Monzón se dirigía a recoger su premio a la mejor dirección: al parecer, debía celebrarse que Monzón “ hubiera dejado de criticar películas para empezar a hacerlas”. Hala, venga, ya estamos con la cantinela. A ver, no es por ir de víctima, pero la verdad es que me ofusca el desprecio con que se trata en reglas generales –en todo el mundo y, en particular, España, ese país– al sector crítico.

Desde luego, hay oficios mucho más importantes para la sociedad. “Importante es salvar vidas en un hospital”, como dijo Álex de la Iglesia en la misma soporífera gala. Pero tampoco somos los críticos, diría yo, al menos necesariamente, meros chupópteros de entradas y discos, artistas frustrados –yo esto un poco sí–, listillos pretenciosos o la escoria de la sociedad. De algo servimos, al menos en teoría. Tratamos de buscar un modo de sintetizar y avalar el exceso de estímulos a nuestro alrededor. “ En este incomprensible ‘sensorium’ que llamamos una cultura, la crítica es más necesaria que nunca”, escribía hace poco Jonathan Jones en "The Guardian". Un día después decía de los críticos que eran como eternos adolescentes. Y así suelen ser, para bien, creo. Muchos de mis colegas de profesión no son, en fin, monstruos, sino gente apasionada por la materia que investiga y con ganas de elucubrar y de compartir ideas sobre ella; como ese amigo de facultad obsesionado porque oyeras de una vez el disco que te pasó hace un año. En resumen, no somos médicos, pero tampoco traficantes de órganos. Y ahora vayamos a por lo importante de verdad: la música.Escuchado lo escuchado estos últimos meses, podríamos decir que hay un antes y un después de " Merriweather Post Pavillion". El salto de Animal Collective a un sonido más sintético parece haber inspirado realmente a grupos en su misma sintonía o surgidos a su sombra. Y así nos encontramos con algo como "Fight Softly", el nuevo disco de Ryan McPhun bajo el paraguas de The Ruby Suns, más plástico y technoide que los anteriores, con teclados y ritmos programados quitando curro a guitarras y baterías. Es un disco precioso, mágico, extraño e inasible, con algunas de las canciones más difíciles de explicar –y fáciles de adoptar como droga– que hayan salido últimamente: " Cinco", " Two Humans" o, claro, el single: " Cranberry", relato entre marcial y extasiado de una excursión al ensoñador lago del mismo nombre, en la isla de Fidalgo.

The Ruby Suns . Cranberry (Radio Edit).mp3
"All Hour Cymbals", del 2007– y ahora han adquirido también una piel futurista y de ciencia ficción. En su nuevo disco, increíble "Odd Blood", flirtean con ritmos bailables de cuño sintético para hablar, no obstante, sobre asuntos que dan pocas ganas de hacerse el Gene Kelly, como los amores rotos o a punto de saltar en pedazos. “No / You don’t move me anymore / And I'm glad that you don’t / ‘Cause I can’t have you anymore”, canta un genial Chris Keating en el estribillo de " O.N.E.", que el grupo regala por la red aunque sea la gran joya del disco: pop moderno de la mejor calaña que guarda menos de Animal Collective que de Cut Copy o Bee Gees; ese puente en falsete.

Yeasayer . O.N.E.mp3
Fleetwood Mac de cada mes. Como tantos otros grupos indies últimamente – Vampire Weekend, CFCF, Atlas Sound o A Sunny Day In Glasgow–, The Morning Benders han grabado una versión del grupo; en su caso, “Dreams”. Pero merecen también atención por sus canciones propias, sobre todo por las últimas –las del álbum “Big Echo”, coproducido por Chris Taylor de Grizzly Bear– y, ante todo, una de ellas, la cálida “ Excuses”. Una "love song" etérea y evocadora bajo el signo del pop de los 60, todo armonías brillantes, arreglos frondosos e idealismo. Mejor todavía que la versión de estudio es esta toma en directo, con cameos de sus amigos John Vanderslice, Christopher Owens ( Girls), Gram LeBron (ex Rogue Wave) y otros campeones del indie.

Otros con clara debilidad por Fleetwood Mac son los belgas The Go Find, cuyo último disco, "Everybody Knows It’s Gonna Happen Only Not Tonight" certifica la buena salud del tantas veces injustamente denostado sello Morr Music; en breve, además, llega el delicado "Our Inventions" de Lali Puna. Desde los primeros compases del inicial tema titular –una pequeña maravilla– volvemos a encontrar en The Go Find el suave chic de los Fleetwood Mac de la época “Rumours”: la etérea slide guitar, ese groove perfecto formado por la batería junto con un elegante bajo propio de John McVie, el espacio dejado entre todo ello; la concepción del pop de onda media como una de las bellas artes. La cima llega con ese oscuro, emotivo dúo de Dieter Sermeus con Karolien Van Ransbeeck (Few Bits), "One Hundred Percent".

The Go Find . One Hundred Percent.mp3
"Magic Chairs", el debut en 4AD de Efterklang, ese grupo danés que tantas alegrías –o tristezas de aplauso– ha dado con su pop panorámico, tan orgánico como electrónico, con retazos de cuerda siempre certeros. Con la colaboración de Peter y Heather Broderick, el disco supone para la banda un acercamiento inspirado a territorios más melódicos y accesibles de lo habitual en ellos. De hecho, "I Was Playing Drums" debe ser, por su familiar estructura, su fuerza o su carga emotiva, lo más parecido a un single que el grupo haya registrado hasta la fecha. Disfrutemos de ella en la versión en directo grabada para su aporte a las 4AD Sessions, con Peter Broderick a pleno rendimiento. Sigo pasmado: ¿5,9? ¿No será una errata y querrían escribir 9,5?

Eluvium. Cerré la crítica en su momento con esta frase: “ Si no fuera por algún que otro desliz hacia el simplismo new age como "Prelude For Time Feelers" o "Radio Ballet", demasiado evidentes en su ejecución, nos encontraríamos ante un paisaje, un paisajismo, al borde de la excelencia”. O sea, solo presenté dudas sobre algún que otro tema, pero esa pequeña reticencia ha bastado para casi perder amistades. En un intento tardío –y, seguramente, ineficaz– de paliar el desacato, diré que no tengo nada que objetar al nuevo disco de Matthew Cooper, "Similes". Cómo iba a tenerlo. A su a menudo epatante mezcla de drones y pianos solitarios marca Satie une ahora su propia voz, creando canciones pop asombrosas, en algún lugar entre el Brian Eno de " Before and After Science" y The National. Al loro con "The Motion Makes Me Last".

Nos quedamos en el pop de hipnosis planeadora para escuchar "Icarus", de White Hinterland, el grupo de Casey Dienel, una artista de Portland antes orientada al jazz y el cabaret y ahora más cerca del electro-pop con aromas de primitivo misticismo tribal de Telepathe o Bat For Lashes. El giro le sienta bien: se puede pensar en ella como en una Kate Bush o una Elizabeth Fraser orientada al dubstep. Ya que estamos, aprovecho para quejarme desde aquí por el trato recibido por la buena de Fraser en la crítica de Javier Ocaña de "The Lovely Bones", de Peter Jackson. La compara con Enya, cuando, en realidad, Cocteau Twins siempre huyeron del fácil sentimentalismo o la simpleza de la "new age". Ya está, ya me he desahogado. Ahora sí, ‘Icarus’.

White Hinterland . Icarus.mp3
Holly Miranda. Sueñen con unos Cocteau liderados por Chan Marshall y producidos por David Sitek de TV On The Radio –esto último es real– y se harán una idea de cómo suena, o cómo duele, esta enorme canción. También pueden imaginar el tema de James Bond que nunca grabarán Beach House. O, mejor, pulsar play y dejar que la música les hable con esa elocuencia que a veces falta a las palabras.

Holly Miranda . No One Just Is.mp3
The Kissaway Trail publican en Bella Union, el sello –últimamente impagable– del ex Cocteau Twins Simon Raymonde. En su primer disco se veían las influencias a una legua – Arcade Fire, The Flaming Lips, Arcade Fire y, creo, Arcade Fire–, pero en el nuevo “Sleep Mountain” suenan bastante más personales, elucubrando sobre una fusión de densidad eléctrica con filigranas electrónicas. Mezclado de muerte por Peter Katis ( The National), el disco se compone de once grandes temas propios y una versión inesperada: “Philadelphia”, de Neil Young para Jonathan Demme, como la hubieran grabado Mercury Rev en los días de “Deserter’s Songs”. Cuidado con estos chavales, porque lo suyo es serio.

The Kissaway Trail . Philadelphia.mp3
Dan Black? Sí, aquel antiguo líder de banda con nombre de película de Joseph Losey – The Servant– convertido en aparente one-hit-wonder con " Symphonies". Y digo aparente porque, en realidad, Black tiene todavía mucho por decir. Ahora asalta Estados Unidos con una edición del álbum "UN"· que incorpora una "Symphonies" mejorada gracias al cameo del socio que todos quieren –y quien a todos quiere–, Kid Cudi. (No se pierdan, por favor, el videoclip, cargado de divertidas referencias cinematográficas.) Y para celebrar ese salto transoceánico lanza al unísono una mixtape con obras maestras de bastardismo pop –cantadas por él– al estilo de su propia, reveladora "HYPNTZ". El set, que puede bajarse gratis desde aquí, lleva por nombre el título original de " La mujer explosiva" –"Weird Science"– e incluye travesuras extáticas como "Spank the Cure Till Brooklyn".

Dan Black . Spank The Cure Till Brooklyn.mp3
Ellie Goulding y Marina & the Diamonds ya tienen sus respectivos álbumes en la calle, podemos decirlo: Little Boots sigue siendo la mejor de esa ola de cantautoras pop british tirando a peculiares pero con vocación masiva. Y me sabe mal decirlo, pero la que tenía todas las cartas para ser la reina –lo fue en la encuesta "The Sound of 2010" de la BBC– ha resultado ser un poco bluff. Me refiero, ay, a Ellie Goulding. Les aseguro que uno tiene tolerancia con el AOR –tanto musical como televisivo: me trago felizmente "Las chicas Gilmore", "One Tree Hill" o "Life UneXpected"–, pero Goulding se pasa con el tema. Singles aparte, “Lights” es, en esencia, una colección de baladas y medios tiempos que parecen –ese perfil plano y anodino– no para fans de Annie, sino de Taylor Swift. Por no servir, ni siquiera sirven como "guilty pleasures".

Luego tenemos a la guapa Marina Diamandis, que sin defraudar igual nos ha entregado un disco meritorio, como mucho, de tres estrellas. Una osadía tratar de escuchar "The Family Jewels" de una sola tacada: en la mayoría de las canciones hay demasiado, demasiado de todo: demasiado drama, demasiado delirio, el exceso pop llevado a un extremo disuasorio, como en Mika o Lady Gaga. A veces, no obstante, el feliz caos funciona, como en el single " Hollywood". Su estribillo es puro escalofrío pop, pero una parte en particular dibuja una sonrisa idiota en mi rostro: ese diálogo de Marina con un guarda de seguridad angelino en el segundo fraseo: “ Oh my god, you look just like Shakira. No no, you're Catherine Zeta”; “ Actually, my name's Marina”. Grande. Escuchado hace más gracia.

Marina And The Diamonds . Hollywood.mp3
Joanna Newsom: otra chica excéntrica, aunque hoy algo menos. Cuando escucho su gigante " Have One On Me" dos pensamientos me taladran la cabeza: 1.) esto es un clásico y 2.) cómo odio a Andy Samberg (y eso que el tipo, en realidad, me hace reír como pocos cómicos actuales). ¿Qué se puede decir en solo un párrafo de un triple disco tan fino como infinito? Joanna, dicen, ha aprendido a cantar. En realidad, ya sabía hacerlo, solo que ahora fuerza menos la máquina. Una Joanna tenue y natural discurre con placidez, pero con creatividad melódica apabullante, sobre delicadas tramas de folk atemporal armadas de detalles de los que importan. Puro refinamiento, pura clase, pura locura. Volviendo a Samberg: no consigo imaginar los desayunos de estos dos. ¿De qué modo pueden influirse el compositor de " Dick in a box" y la autora de beldades neoclásicas como " Autumn"? ¿Esto es la vida real? Questions in a world of blue, girls/guys.

Joanna Newsom . Autumn.mp3

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