Columnas

Grandes éxitos en mi casa

Juan Manuel Freire

Grandes éxitos en mi casa  Juan Manuel FreireNo sé ustedes, pero yo cada vez que leo a alguien despotricar del mp3 desde el integrismo pro-vinilo siento ligeras convulsiones de rabia. Entre las grandes invenciones de la humanidad figura primero la rueda y después, claro, la rueda del iPod, capaz de salvarte la existencia con solo un roce a izquierda o derecha. Con este pequeño trasto al alcance uno puede manipular su paisaje vital como se le antoje, construirse el momento que quiera. El pasillo de droguería del supermercado puede parecer distinto según aquello en lo que hagamos click: si decidimos darle a Arvo Pärt, creeremos ser un atribulado héroe de Nuri Bilge Ceylan, siempre de compras sin métalico en el bolsillo, al contrario que 50 Cent. Pero si preferimos darle a algo preppy tipo Vampire Weekend quizá podamos verle la gracia a los productos absurdos de la zona, o a la reponedora del fondo, que parece, oye, un poco Zooey Deschanel en The Good Girl. Para eso sirve el iPod. Quienes prefieran el vinilo tendrán que superar el pasillo batallando contra el dueto de Sánchez y Baute, combinado con anuncios agresivos sobre los ofertones en frutería. A no ser que vayan con el tocadiscos Fisher-Price también al súper; una visión algo dantesca.

Todo esto viene a cuento de The Flaming Lips y su nuevo disco, el obsesivo " Embryonic". El otro día se me ocurrió hacer la compra con él y, va en serio, por poco no salgo entero del Mercadona. En mitad del pasillo de droguería llegué a la mitad de See the leaves y pensé qué pensaría George Costanza de ese momento mío entre bolsas de basuras de mil colores; si le parecería más aburrido o no que el suyo mirando secarse la colada de Jerry. Estuve tentado de saltar de pista –y disco, directo a Vampire Weekend–, pero me regocijé en la tristeza extraña del momento. Incapaz de dar un paso. Después empezó a sonar If, me relajé y fui a por yogures.Lo he dicho y lo repito: "Embryonic" es inagotable, aunque en una primera escucha pueda parecer, en cambio, agotador. Es el mejor disco indie de multi de las últimas semanas, por encima del debut de Devendra Banhart en Warner –agradable, pero menor, "What Will We Be"– o el definitivamente fallido álbum en solitario de Julian Casablancas, " Phrazes for the Young", quien hace bien en apresurarse a grabar The Strokes, Episodio IV. Cuando incluso sus mayores acólitos empezaban a aburrirse de ellos –el confetti de sus conciertos ya no daba alegría, sino pereza–, la banda de Wayne Coyne ha hecho lo mismo que hizo Spielberg con Munich o los Coen con No es país para viejos: recuperar la libertad y reinventarse prácticamente desde cero, sin pensar en el qué rajarán. No extraña que haya aparecido como single el tema más simple ( " I can be a frog"). Con el resto Warner no debe saber qué diablos hacer; no iba a sacar de single "Virgo Self-Esteem Broadcast", con esos aullidos de perro. Quienes amen el lado más pop de los Flaming podrían verse algo agobiados por la oscuridad sin tregua de "Embryonic", cuyo mejor tema – "See the leaves", el que sonó en droguería– describe imágenes de holocausto medioambiental. Escúchenlo con máscara de gas. Y a los dos minutos, cuarenta segundos, prepárense para el fin del mundo.

Entre los nominados al Grammy al 'mejor álbum alternativo' nos hemos encontrado, sorpresa, con "The Open Door", de Death Cab For Cutie, que en realidad es un EP, y además, aunque me sepa mal –o no, porque Ben Gibbard está casado con Zooey Deschanel–, uno bastante gris. Amigos de los Grammy, ¿por qué no conectar por un momento con la realidad y nominar, por ejemplo, el "Merriweather Post Pavillion"? Ah, claro, se les pasó. Bueno, todavía están a tiempo de nominar en su lugar el nuevo EP de Animal Collective a mejor álbum el año que viene. "Fall Be Kind", además, dura casi media hora, como un larga duración según los cánones del primer Donosti Sound. Es largo y grande: tras el cósmico, sensacional Merriweather, el grupo de la década se muestra de nuevo en la brecha hacia el infinito, en excelente racha creativa, melódicos y escritos y directos pero, a la vez, exploratorios en sonido y ambiente. "What Would I Want? Sky", que pasará a la historia como el primer tema con sample licenciado oficialmente de Grateful Dead –del tema Unbroken Chain, de 1974–, es su pieza más absorbente y desde ya un clásico del colectivo. El tercio inicial es de órdago, pero son las dos siguientes partes las que contienen el secreto de la felicidad, aunque pueda parecer que Richard Ashcroft se ha unido al clan. En serio, escuchen.

No nos bajamos de las nubes para hablar de " Norway", el primer single del nuevo disco de Beach House, "Teen Dream", del que no pienso hablar en conjunto porque no lo tengo, aunque ya circule por la red. Hablemos por ahora de "Norway", donde el grupo actual favorito de Hope Sandoval –en realidad, me parece, el único del que tiene noticia– añade texturas y efectos a su dream-pop para ganar. La canción es tan buena que, disculpen el tópico, sonaría de muerte solo con guitarra y voz, pero con la piel del ensueño roza el cielo. Esas guitarras reverberantes retrotraen a Cocteau Twins, lo que me dice que, quizá, podríamos hablar del single de retorno de Elizabeth Fraser, "Moses". Pero qué quieren que les diga: suena un poco antiguo y anacrónico, trae recuerdos del antiguo ethno-techno, y con Fraser prefiero no tener que cebarme. Mejor dormir tranquilos y soñar con Noruega de la mano de Victoria Legrand, a la que, por cierto, también podrán encontrar próximamente en el remix de Jones del "Beautiful Dreamer" de Future Islands, que aparece el 17 de diciembre en el EP "Post Office Wave Chapel" (Free Danger).

Beach House . Norway.mp3
Las últimas han sido buenas semanas para las versiones: pequeño rastreo por la red y vuelta a casa con covers de culto: Beyoncé por The Big Pink, Blue Öyster Cult por Van She, Saint Etienne por Violens, Chris Isaak por Exlovers, The Clash por Get Back Guinozzi!… Pero el mejor ha de ser el de Shirelles propuesto por Lykke Li, que vale un potosí pero cuesta tan solo una dirección de e-mail. "Will You Still Love Me Tomorrow?" cobra en su frágil y aguda voz una desesperación mágica, sobrenatural, como "Crying" ( Roy Orbison) en la voz de Rebekah del Rio. El mejor homenaje indie a los girl groups escuchado en unos cuantos eones, con permiso de Vivian Girls y su reciente acercamiento al "He's Gone" de las Chantels.

Lykke Li . Will You Still Love Me Tomorrow.mp3
A la sombra de los girl groups se mueve también Best Coast, el proyecto surf-pop de Bethany Cosentino, una angelina con una madurez compositiva inaudita para sus 22 años. Pero es que Bethany lleva tiempo en acción: pasó por miles de concursos de talentos cuando era niña; fundó el grupo noise pero meloso Bethany Sharayah; hizo coros para una cantautora brit en el show de Ellen DeGeneres; y cuando muchos creían que sería la próxima Debbie Gibson, fue y montó los tribales Pocahaunted. Tras un año viviendo en Nueva York, quiso decirle a Los Angeles cuánto la quería y creó Best Coast, un proyecto noise-pop sobre vivir y soñar en la soleada California. Su gran hit es, por ahora, "When I'm With You".

Adoro a Best Coast, no solo porque su heroína de toda la vida sea Elaine Benes. Pero tengo otro dealer favorito actual de indie-pop quemado por el sol, y está no en la Costa Oeste, sino en la Este: Real Estate, enésimo gran fichaje de Woodsist (el sello de Woods). Si les gustó el single "Fake Blues", adorarán el álbum "Real Estate", porque confirma y ve abultarse, crecer la promesa, gracias en parte a las texturas guitarrísticas de Matthew Mondanile ( Ducktails, Predator Vision). Un tema favorito: "Beach Comber".

Para los que no tengan bastante con el disco y con la escucha en bucle de "Beach Comber", apareció hace poco en el sello Underwater Peoples el álbum de Alex Bleeker & the Freaks, banda liderada por el barbudo bajista de Real Estate (y con su líder y su guitarrista también en sus filas, acompañados por Julian Lynch); y que el 18 de diciembre sale EP de Real Estate, "Reality", vía Mexican Summer.

Cerca de esta última hornada de pop playero lo-fi, pero con sonido más lujurioso y sintético, se sitúan los artífices de la llamada chillwave, con Small Black entre sus poster boys. Su mejor tema, "Despicable dogs", remezclado hace unos meses por Washed Out –quien acaba de casarse, enhorabuena–, acaba de ser lanzado como single con el acompañamiento de un gran videoclip con la firma de Yoonha Park y un protagonista encantador, el tío surfero del cantante y teclista Josh Kolenik. Onírico, hipnótico e intenso, el clip me hizo pensar en el Gus Van Sant de Paranoid Park, cambiando la tabla de skate por la de surf.

Salimos de la fase REM, saltamos a la pista y nos retrotraemos, en cierto modo, a los primeros 90, con Museum Of Bellas Artes, un grupo en la línea de los primeros Saint Etienne; o de unos Air France o unos jj con Red Bull en las venas. Como Saint Etienne, Museum se estrenan con un single que es una versión; no de Neil Young, sino del grupo soul-pop The Sapphires. Es una delicia y espero que este proyecto nacido como pasatiempo siga regalando caramelos similares. Y no se pierdan la remezcla de Handsomeboy Technique, que parece concebida con la mirada puesta –húmeda, claro– en la música de las películas de John Hughes, pero desde una perspectiva actual, al estilo del último M83.

No me gustaría dejar la pista sin citar, por lo menos, algunos otros temas que han hecho felices a mis pies en los últimos tiempos: "Youth Blood" ( Jinder), "Take It In" ( Hot Chip), "Havin' my baby"( Think About Life), "Yamarena-I" (Pixeltan), y un par de remezclas: "A Life Worth Living", de Alan Pownall, según Jakwob; y " A New Chance" de The Tough Alliance, según The Juan MacLean. Por cierto: ¿soy el único que, al escuchar la melodía vocal de "A New Chance", piensa en el "Saturday Night" de Whigfield? ¿Diri-lalalá? ¿Sí o no? Y solo puedo decir no, mal que me pese, al nuevo single de Alphabeat.

Con grupos como The xx y Dirty Projectors hemos visto que indie y R&B podían hacer buenas migas. Las formas sinuosas, reptantes de las melodías del pop negro se advierten también en las últimas Tegan & Sara (cuya versión del "Umbrella" de Rihanna dio que hablar), niñas prodigio como Sky Ferreira y nuevas cantautoras electro-pop inglesas como Ellie Goulding –su single "Under the Sheets" es una maravilla– o The Good Natured, alias de Sarah McIntosh, una chica de 18 años que escribe perfecto pop melancólico "sobre aspiraciones, deseos, esperanzas, secretos y amor", en sus propias palabras, "para documentar los encuentros, rupturas y reconciliaciones" de su vida a las afueras de Londres. "Your Body Is a Machine", que no cuesta imaginar cantada por Sugababes, me tiene atrapado, como todo el EP del mismo nombre.

Lo curioso es que el indie también empieza a sembrar seria influencia en R&B y hip hop. Jay-Z siente atracción por el indie: se le vio sacudiendo la cabeza –del lado de Beyoncé– en un concierto de Grizzly Bear y ha defendido el indie rock como un excitante movimiento underground, aunque pasara de usar el beat y el estribillo que MGMT le cocieron para "The Blueprint 3". La propia Beyoncé ha dejado claro su interés por pasarse al indie en una entrevista con el Observer Music Monthly: "Hay mucha gente con la que me gustaría trabajar, pero saliendo, quizá, de la caja. Mi hermana [Solange] me ha iniciado en grupos como Of Montreal y otros tipos de artistas. Me gustaría hacer algo así en mi siguiente álbum". Desde luego, suena más excitante que un nuevo dueto con Lady Gaga. Gracias mil a Solange, quien ha grabado por su parte esta delicada versión de "Stillness is the Move", de Dirty Projectors.

Inglaterra no solo se plaga últimamente de cantautoras electro-pop, sino también de grandes bandas indie-folk con presencia asegurada en el End of the Road. Tras los impactos frágiles de Mumford and Sons, Cherbourg y Noah and the Whale, es el momento ahora de Kurran and the Wolfnotes, quienes acaban de publicar un gran single producido por Stephen Street (ingeniero de sonido en The Queen Is Dead, de The Smiths, y aliado de Blur hasta 1997). No sé si prefiero Whatabitch, cara A, o Here to fill you in, la B, pero hoy me quedo con la segunda. Quién sabe; su innegable olfato melódico y brío rítmico quizá podrían sacarlos de la Tipi Tent del EotR para llevarlos a una carpa gorda de Reading. Posdata: tampoco perdamos de vista al gran Johnny Flynn.

Me acerco al final de la columna y del año y empiezo a pensar en términos de 2010; en los discos que traerá, para empezar, enero. Hay cierta ansiedad por unos cuantos: Spoon –una debilidad–, Four Tet, Final Fantasy, Surfer Blood… Pero, sobre todo, por el nuevo Vampire Weekend, cuyo primer avance, infravalorado "Horchata", ya fue un gran éxito en mi casa. Era justo lo que prometía Ezra Koenig de Contra: “El sonido Vampire Weekend seguirá estando ahí, pero habrá también cosas nuevas. Intentamos superarnos, y no utilizar los mismos planes que en el primer álbum: otros instrumentos, etc.”. El segundo, "Cousins", single oficial, conecta con la parte más nervuda y conocida del grupo y tiene un videoclip irresistible, obra de Garth Jennings –mitad del tándem Hammer & Tongs y director de Guía del autoestopista galáctico y El hijo de Rambow–, con los chavales moviéndose arriba y abajo sin cesar por un callejón de Nueva York. El mes que viene, más sobre "Contra". A favor de, casi seguro. Take care girls/guys!

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