Columnas

Grandes éxitos en mi casa

Columna

Pauline en la playa Juan Manuel Freire

Escribo estas líneas entre la excitación y el temor por las horas que vendrán. Las horas, por supuesto, del Primavera Sound. Todos los grandes festivales despiertan en mí sentimientos encontrados. Por un lado siempre hay en cartel al menos una decena de grupos que mataría por ver; por otro lado, al poco de llegar mataría por regresar a casa. Soy un comodón, lo admito. Y me gusta reencontrarme con amigos a los que hace tiempo que no veo, pero también temo hacerlo con gente que por un motivo u otro he evitado como he podido durante mi vida cotidiana.

El caso del Primavera Sound es particularmente espinoso en este último aspecto, porque es un festival tan bueno que nadie en este país quiere perdérselo y, por tanto, a veces puede parecer una emisión especial de “Esta es tu vida” en la que tan solo falta esa profesora de literatura que te puso un día Pink Floyd en su casa. (Ah, no, está ahí, acabo de verla.) De modo que si has tenido la manía de moverte en círculos medio musicales y salir con chicas que escuchan música, no hay escapatoria posible: el stop’n’chat extraño/emotivo con vieja llama está asegurado. Cuando llega el Primavera el recinto del Fòrum se convierte en la isla de “Lost”: te obliga a enfrentarte a tus fantasmas, a sacar conclusiones sobre ti mismo. Bueno, menos mal que esta noche tocan My Bloody Valentine. Eso y un chorrito de Jägermeister lo limpian todo. O no. Ah, bueno, aquí van las diez músicas obsesionantes del mes.

Deradoorian: “You Carry the Deed” [de “Mind Raft EP”; Love Pump United]

Entre los sueños de cualquier melómano se cuenta el de salir, antes o después, con una cantautora folk capaz de revelarte los secretos de la vida y el cosmos. En mi caso particular, la imagino tan guapa como la Lisa Bonet de “Alta fidelidad”, pero más indie que hippie y con mejores temas. O sea, Angel Deradoorian. El primer EP en solitario de la artista también conocida como “la guapa de Dirty Projectors” es una sucesión de hits emocionales con cúspide en “You Carry the Deed”, la canción que Shuggie Otis nunca ha escrito para un disco de Lauryn Hill en 4AD.

JJ: “My Swag, My Life” [del EP “Nº 1”; Sincerely Yours]

El sello sueco Sincerely Yours sigue ofreciendo píldoras mágicas de pop etéreo y estilizado, imposibles de dejar una vez se prueban. Su penúltima apuesta es JJ, que siguiendo la ética de otro JJ –esto es, Abrams– juega al laberinto conceptual y, al menos por ahora, pasa de decirnos si es uno, dos o varios, hombre o mujer, o qué. Una táctica que hace “My Swag, My Life” todavía más intrigante de lo que sería viniendo acompañada por una foto de promo con cara(s) y ojos. Esta pieza de pop oscuro marca Leila me trae loco.

Ellie Goulding: “The Wolves” [exclusiva para Neon Gold]

Ellie Goulding . The Wolves.mp3
Polly Scattergood, Little Boots, Marina & the Diamonds o ahora la prometedora Ellie Goulding, Reino Unido empieza a poblarse seriamente de popstars modernas e intensas que parecen interesar a un público tirando a masivo. ¿Se acabó la tiranía del mainstream insulso? ¿Quieren las nuevas generaciones de compradores de música pasar página del gorgorito perfecto, el melodrama de postín y la ranciedad anacrónica? Ojalá sea cierto. Y que Goulding triunfe con su inminente primer EP, que debería incluir esta versión celestial de un número ya clásico de Bon Iver.

Au Revoir Simone: “All Or Nothing” [del álbum “Still Night, Still Light”; Moshi Moshi/ Coop]

En su nuevo álbum, el trío de sílfides de Brooklyn prescinde de sentimientos eufóricos para lidiar con la pérdida, el desarraigo o las ganas de desaparecer. “Still Night, Still Light” puede verse como el negativo caducado del radiante “The Bird of Music” (2007): sus canciones no son para caminar felizmente bajo el sol sino para entristecerse en el hogar, de noche y sin luces. Entre sus perlas está “All Or Nothing”, una fantástica depresión de canción con algunos de los mejores juegos vocales –ese estribillo-arrullo, por ejemplo– que hayan regalado Au Revoir Simone hasta la fecha. Vendrán a tocarla en directo en julio, pero escuchar esto fuera de casa me parece un poco antinatural. Pensaré si pasarme o pasar.

Lali Puna: “I Like Rain” [del recopilatorio “Not Given Lightly: A Tribute to the Giant Golden Book of New Zealand’s Alternative Scene”; Morr Music]

Lali Puna . I Like Rain.mp3
Lali Puna como ejemplo máximo de lo pusilánime no debe haberse escuchado el hiriente, ruidoso “Faking the Books” (2004) en la vida. Sí, ya son cinco años desde aquel disco y había ganas de noticias suyas, al menos en mi casa. Y aquí los tenemos, abriendo el disco de Morr Music en tributo al mejor pop neozelandés con una versión triste-mayestática de Jean Paul Sartre Experience. ¿Para cuándo nuevos temas propios?

Passion Pit: “To Kingdom Come” [del álbum “Manners”; Columbia]

A veces pienso que la parroquia indie todavía tiene miedo a la felicidad. A una felicidad musical directa y absoluta, sin trabas de ironía autoimpuesta ni ruido por ley. Me encuentro con algunos problemas en mi círculo de amistades defendiendo el último e irrompible disco de Phoenix, "Wolfgang Amadeus Phoenix". Y tampoco acabo de captar demasiado entusiasmo a mi alrededor por "Manners", quizá por ser una pura apología de la euforia: una gigantesca orgía de falsetes, coros de niños, teclados fluorescentes, estribillos más grandes que todo e intensidad de castillo inflable. Lo sano, creo, sobre todo en primavera y verano, porque pega, es tragarse estas canciones como si fueran gominolas. Y en particular “To Kingdom Come”, consuelo al silencio de The Postal Service.

Montgomery: “6 Bonnes Raisons” [del álbum “Stromboli”; Naïve]

“Stromboli” puede no ser el álbum extraordinario que anunciaba "Les Inrockuptibles", pero “6 bonnes raisons” es una buena razón para hacerse con él. Desde que descubrí este tema en un sampler de la citada revista he vuelto a él una y otra vez, a veces con ganas de escucharlo no una vez ni cuatro, sino en bucle durante horas. Tiene todo lo que espero de una canción: gran fuerza melódica, sonido interesante, esquinas por descubrir y algo indefinible que pueda hacer temblar.

The Legends: “Seconds Away” [del álbum “Over and over”; Labrador–¡Pop Stock!]

The Legends . Seconds Away.mp3
The Legends: dura dos minutos, pero insiste en quedarse contigo una vida. Y en dejarte sordo con feedback.

Deastro: “Biophelia” [del álbum “Moondagger”; Ghostly, 23/6]

La gente dice que los críticos musicales son músicos frustrados, pero eso es… Una verdad como un templo. Al menos en mi caso. Últimamente me ha dado por pensar en aprender a tocar algún instrumento y hacer, por fin, canciones. Pero luego escucho lo que Soap&Skin hace con 18 años, y me digo, “¿dónde dices que vas (fandango)?”. También me frustra escuchar a Deastro, que a sus 22 años hace canciones de pop exuberante e hipersensible, explosivo e íntimo, como quien bebe agua. En la impresionante “Biophelia” aprehende la dicción nerviosa de Why? para después, a la altura, nunca mejor dicho, del estribillo, saltar al cielo de Echo and the Bunnymen y el mejor pop épico de los ochenta.

Two Door Cinema Club: “Something Good Can Work” [single; Kitsuné]

Junto con el último disco de Phoenix y el primero de Passion Pit, este single de Two Door Cinema Club –es el primero, aunque cueste creerlo– debe ser el mejor revitalizante sonoro publicado en los últimos tiempos. Todo en él es grande: el ritmo afroindie, esa voz carismática flanqueada a veces por griterío adolescente, o un estribillo colosal que impele a dejar lo que sea que uno hace para darse al contoneo. Bienvenidos sean ellos y, por fin, el calor.

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