Columnas

Girl-Bands: la segunda plaga del pop prefabricado (ahora con tetas)

Tras repasar la resurrección de las boy-bands con las que nos han castigado One Direction, llegó el momento de repasar sus réplicas femeninas a lo largo de las últimas décadas

La emergencia de One Direction como fenómeno fan del año nos llevó ayer a recuperar la memoria de las boy-bands. Hoy, para completar el recorrido por el pop prefabricado, nos fijamos en la variante femenina: girl-bands de toda condición, de Spice Girls a Destiny’s Child.

Recuperados del susto, volvemos a hacer gala de nuestro síndrome de Diógenes. Si ayer repasábamos la resurrección del concepto de boy-band prefabricada, que ha vuelto a revivir por culpa de esos engendros del pop basurero llamados One Direction, ahora llegó el momento de hacer lo propio con todas aquellas mujeres que han enarbolado la bandera de la glándula (y la prótesis) mamaria y han hecho de su condición femenina la mejor arma para escalar en las listas de éxitos durante las décadas pasadas. Puestos a buscar unos culpables tenemos claro dos cosas. Uno: Phil Spector y Holland-Dozier-Holland vienen a ser los pioneros del asunto, a imagen y semejanza de lo que Maurice Starr y Simon Cowell fueron durante los ochenta y los noventa, respectivamente. Y dos: cualquier tiempo pasado siempre fue mejor, tal como salta a la vista.

Para poner algo de orden en el asunto tendríamos que remontarnos a 1959, el año del que florecieron de los despachos de Colpix Records y la Motown dos de los nombres simbólicos del movimiento: The Ronettes (con Phil Spector moviendo los hilos desde las sombras) y The Supremes (quienes tenían al churrero de hits del sello de Detroit, Holland-Dozier-Holland, trabajando a destajo para ellas). Valiéndose de una imagen estudiada al dedillo, partituras expresamente compuestas para capitalizar las mentes de los estadounidenses más puritanos y una pizpireta imagen explotada a posteriori por nostálgicas de aquella década dorada del pop inofensivo (si no que se lo pregunten a las primeras The Pipettes, o a la difunta Amy Winehouse, cuyo icónico peinado lo tomó prestado del peluquero de las hermanas Benett y la segundona Nedra Talley), ambas bandas compitieron con uñas y dientes por ser más grandes que la vida en un momento en el que The Beatles cambiaron las reglas del juego.

Igual que ocurriera con la encía andante de Diana Ross cuando se dio cuenta de que por sí sola podía acrecentar sus arcas y estar mejor que cuando entonaba “You Keep Me Hangin’ On” día sí y día también, este viaje por el revival de la mercadotecnia soul nos lleva hasta aquella década en la que las hombreras y el one hit wonder se instauraron como una religión mundana para los últimos coletazos de la música disco, las producciones recauchutadas de aroma italo y las bases taladrantes del Hi-Nrg. Ahí estaban The Flirts en 1982 con su tridente de morena-rubia-pelirroja para saciar los sueños húmedos (artísticos) del productor Bobby “O” Orlando, pocos meses antes de que Bananarama se avanzaran con sus armas mamarias a dos iconos sexuales de la talla de Samantha Fox y Sabrina. Eran tiempos de júbilo para Stock, Aitken & Waterman, el trío de legionarios productores que más han hecho por la artificiosidad del pop y las estrellas fugaces del siempre cruel y cíclico universo mainstream. A estos Xenomania y Max Martin de los ochentas les debemos “Venus” de Bananarama, los primeros bombazos de Kylie Minogue y los dos únicos éxitos siempre recordados de Rick Astley ( “Never Gonna Give You Up” y “Together Forever”). Nadie manejó como ellos las armas de la fugacidad mediática.

¿Estados Unidos se iba a quedar de brazos cruzados? Conscientes de su potencia invasora, a finales de los ochenta (aunque la fiebre como tal aconteció durante la primera mitad de los noventa), el mercado yanqui contraatacó con tres grandes bandas de pop y R&B afroamericano que rechazaban todo aquello que fuera sinónimo de jolgorio europeo. Este fue el caso de En Vogue (guionizadas en lo musical por Denzil Foster y Thomas McElroy de Club Nouveu), Eternal (su ‘greatest hits’ en 1997 fue uno de los regalos estrella de aquella navidad) y, sobretodo, TLC. Abogando por la estética cyber, canciones que aún hoy en día siguen siendo auténticos hits ( “Waterfalls”, sin ir más lejos) y una imagen de depredadoras que ríete tú del movimiento ‘Girl Power’ de las Spice Girls, lo tenían absolutamente todo para seguir entre nosotros de no haber sido por la trágica e inesperada muerte de Lisa “Left Eyes” Lopes en Honduras mientras grababa un documental para la MTV. Gracias a la memoria histórica siempre nos quedará “CrazySexyCool” (1994) como testimonio sonoro de lo que una girl band tenía que ser. Sí, Destiny’s Child, la banda que se creó expresamente para el lucimiento pélvico y vocal de Beyoncé, tomó buena nota de lo que las de Atlanta consiguieron con tres álbumes de estudio ( “3D”, el cuarto editado en 2002 ya como dúo, no lo contabilizamos como icono de nada).

No obstante, el orgullo británico no iba a permitirlo. En 1994 Bob Herbert, su hijo Chris y Lindsey Casbon, ante el éxito de boy-bands como Take That y East 17, convocaron un casting que cambiaría los cimientos del pop. Corría el verano de 1996 cuando todo el mundo se quedó ojiplático ante el vídeo de “Wannabe”. Habían nacido unas nuevas estrellas en el Imperio Británico, unas putas amas de la mercadotecnia más salvaje: las Spice Girls. El planeta Tierra conoció a cinco estereotipadas féminas de aparente conciencia feminista que respondían al nombre de Geri (‘picante’ a la par que zorrona), Mel B (‘la negra’), Victoria (posteriormente apellidada Beckham, y más pija si cabe), Mel C (bollera y deportista) y Emma (la cándida que no había roto un plato en su vida) que fueron imitadas y seguidas con devoción en los patios de colegios por las mismas crías que mojaban las bragas ante un póster de Backstreet Boys.

La fórmula de Spice Girls intentó repetirse con auténticos engendros como B*Witched (ni carisma, ni talento ni nada) o Atomic Kitten (unas wannabes que sólo consiguieron el éxito con “Eternal Flame” a costa de The Bangles). Aunque puestos a reivindicar una girl band nacida previa al ‘efecto 2000’ nos quedamos, sin duda, con All Saints, ya que supieron aprovecharse del tirón del William Orbit post- “Ray Of Light” firmando dos piezas de arte reivindicables a rabiar como “Pure Shores” y “Black Coffe”.

Con el siglo XXI ya instaurado vinieron los culebrones en la formación de Sugababes, las reinas del playback y el lap dance Pussycat Dolls (o lo que viene siendo lo mismo, cómo focalizar la atención sobre Nicole Scherzinger con cinco par de tetas más sobre el escenario) y las siempre entrañables Girls Aloud, capitaneadas por Cheryl Cole, que tantas alegrías han dado a los blockbusters británicos con temarrales como “The Promise” y la posterior venganza del patito feo de la banda, Nicola Roberts. Pero con todas las cartas sobre la mesa, una duda nos corroe: a sabiendas de que un fenómeno como One Direction sólo puede contraatacarse con una versión femenina de la misma, aún nos encontramos a la espera de conocer a las jovencitas que se enfrentarán a tal dificultoso reto. Seguro que en el despacho de algún despiadado cazatalentos ya se está fraguando el casting definitivo.

1. The Supremes (1959–1977)

Miembros: Diana Ross, Mary Wilson y Florence Ballard.

¿Quién movía los hilos?: Berry Gordy y la maquinaria Motown.

Canción Top: “Baby Love”

Momento de vergüenza ajena: El trágico final de Florence Ballard, cuya potencia vocal quedó en la sombra por voluntad del jefe de Motown, pone la nota oscura en la carrera de la banda.

Si bien no siguen los preceptos de las bandas prefabricadas, The Supremes son la primera piedra de la historia de las formaciones femeninas como tal y un ejemplo que siguieron luego muchos mánagers en busca de una fórmula comercial. Formadas siendo adolescentes en el Detroit de la efervescencia Motown, Diana, Mary y Florence no pararon hasta que Berry Gordy les concediera una audición. Después fue el mismo Gordy el que, impulsando el liderazgo de Ross en detrimento del resto, instigó la desarticulación del trío. La nota trágica la puso Ballard que, tras ser sustituida y fracasar en solitario, moría a los 32 años de una mezcla letal de alcohol y pastillas adelgazantes.

2. The Pointer Sisters (1969–Presente)

Miembros: June Pointer, Bonny Pointer, Anita Pointer, Ruth Pointer

¿Quién movía los hilos?: En realidad, no hay una figura detrás de la formación. Sin embargo, Berry Gordy vuelve a aparecer en esta historia para llevarse a Motown a Bonnie.

Canción Top: “I’m So Excited”

Momento de vergüenza ajena: Bonnie, la hermana que dejó el cuarteto en trío, fue arrestada por posesión de cocaína el año pasado. Días antes, este documento.

La historia de estas californianas hermanas se puede dividir en dos épocas. La primera como cuarteto y con apego soul, siguiendo la estela de otras formaciones de la época. La segunda llega a principios de los ochenta y tras la salida de Bonnie, que casada con un productor de la Motown consigue contrato con la disquera de Detroit y comienza su carrera en solitario. La discográfica de las Pointer Sisters decide abandonar el soul y pasarse a ritmos más modernos que empiezan a emerger, como el R&B o el disco, apoyándose en la imagen de las tres hermanas, ahora más fácil de explotar gracias a ese invento llamado MTV. En 1993 editan “Break Out”, su álbum más exitoso. El grupo sigue en activo gracias a la incorporación de otros miembros de la familia y Sadako Johnson. La muerte de June provocó que las tensiones entre las hermanas saltaran a los medios, dejando en evidencia el decadente estado de Bonnie, la supuesta triunfadora.

3. The Flirts (1982–1992)

Miembros: Andrea, Chrirty, Christina, Hope, Sandy, Rebecca, Debby, Geri, Tricia, Linda Jo, Holly, Pamela… y algunas más de las que no se tiene constancia.

¿Quién movía los hilos?: Bobby Orlando

Canción Top: “Helpless”

Momento de vergüenza ajena: las chicas, normalmente aspirantes a actriz o bailarinas, a veces dejaban el grupo en medio de una gira. Pero Bobby O tenía una moza de repuesto (con su tinte de pelo respectivo, había que respetar la trinidad morena–rubia–pelirroja).

Genuina banda prefabricada. Tanto que no hay inventario oficial de las chicas que han pasado por esta formación ideada por Bobby “O” Orlando. Para los que no estén familiarizados con este productor, es uno de los padres fundadores del Hi-NRG y, por ende, pieza fundamental para entender otros géneros de baile como el italo y el synth-pop. Suya es la primera versión de “West End Girls” de Pet Shop Boys, así como muchos de los temas de Divine. Para dar salida a su creatividad –que incluía desde el songwriting hasta la producción final– y con el precepto de que dos tetas (o seis) venden más que dos carretas, se inventa The Flirts. Una rubia, una morena y una pelirroja; no importaba que no cantaran, si eso ocurría Bobby se encargaba de buscar vocalista mejor dotada pero más fea.

4. En Vogue (1989–Presente)

Miembros: Cindy Herron, Terry Ellis, Rhona Bennett, Maxine Jones.

¿Quién movía los hilos?: Denzil Foster y Thomas McElroy.

Canción Top: “My Lovin (You Never Gonna Get It)”.

Momento de vergüenza ajena: Tienen el dudoso honor de haber participado en una de las pelis más chungas stricto sensu de la historia, “Batman Forever”. Que hagan de prostitutas es lo de menos…

Los productores tras En Vogue querían una versión noventas de los tríos femeninos de los sesenta. Sin embargo, no supieron quitarse de encima a ninguna de las cuatro chicas que pasaron el casting. En Vogue llegaron en una época en la que el fenómeno de las bandas femeninas –más o menos prefabricadas– empezaba a despegar con fuerza, sobre todo en la música negra. Coetáneas de SWV, Eternal o Salt-N-Pepa, con las que firmaron “Whatta Men”, En Vogue fueron quizás las más reconocidas y galardonadas de su generación gracias a discos como “Funky Divas” o “EV3”. En la actualidad las chicas de En Vogue se encuentran inmersas en pleitos por mantener la formación con nuevas caras. Que las girl-bands acaben como el rosario de la aurora es un hecho que, tristemente, se repite bastante en la historia de la música. Peleas de gatas.

5. TLC (1990–2003)

Miembros: Lisa “Left Eye” Lopes, Rozonda “Chilli” Thomas, Tione “T-Boz” Watkins.

¿Quién movía los hilos?: Babyface y el engranaje LaFace Records.

Canción Top: “Waterfalls”.

Momento de vergüenza ajena: Crystal Jones, instigadora del grupo, fue sustituida por Rozonda “Chilli” Thomas tras la primera audición en LaFace. Le pusieron Chilli para no tener que cambiar las iniciales que daban nombre a la banda.

Mucho tuvo que ver en su triunfo la mano de seda de Babyface que, con su buque LaFace Records, impuso las normas del nuevo R&B y nu-soul en los años noventa. Hasta Babyface llegaron Lisa, Tione y Christal como 2nd Nature. Y Christal, quien un tiempo antes había puesto un anuncio para montar la banda, se quedó en el camino. En su lugar colocaron a Rozonda, bailarina habitual de otros artistas del label. Del despacho al estudio, acompañadas de Jermaine Dupri o Dallas Austin, entre otros muchos. Su primer álbum “Ooooooohhh... On The TLC Tip” cosechó buenas cifras en ventas y repercusión. Y con “CrazySexyCool” lo acabaron de petar. Tras un parón de cinco años lanzaron “Fanmail”, pero a pesar del éxito se veía venir el final. Left Eye comenzaba a perfilar su carrera en solitario, que apostamos que habría sido exitosa de no ser por su trágica (y televisada) muerte en 2002.

6. Spice Girls (1994–2001)

Miembros: Geri Halliwell, Victoria (Beckham) Adams, Melanie Brown, Melanie Chisholm, Emma Bunton.

¿Quién movía los hilos?: los mánagers Chris y Bob Herbert.

Canción Top: “Wannabe”

Momento de vergüenza ajena: Decir “Spiceworld: La Película” sería demasiado fácil. Preferimos a la Nierga y Gabilondo dejándolas con el culo al aire en los Ondas.

Finales de los noventa. Tras las vapuleadas de New Kids On The Block, Take That y Backstreet Boys, Chris y Bob Herbert deciden darle a las masas adolescentes una alternativa femenina. Una girl-band cuyos miembros pudieran servir de modelo e identificación para las polluelas de todo el mundo, abanderando el feminismo barato con su slogan “Girl Power”. La pija, la guarrilla, la deportista, la loca y la sweety, como si fuese “Las Chicas de Oro” o como sería más tarde “Sexo En Nueva York”. Las Spice Girls son, probablemente, la girl-band más ortodoxa y exitosa de la historia. Sin embargo, el invento solo dio de sí para tres álbumes, del cual el primero se lleva la palma. Daba igual, ellas ya contaban con su sonrojante aventura cinematográfica y con el patrocinio de Pepsi o Tesco. Su paso por la ceremonia de clausura de los JJOO de Londres certifica que las Spice Girls, nos gusten más o menos, forman parte de la historia de la música.

7. Destiny’s Child (1997–2006)

Miembros: Beyoncé Knowles, Kelly Rowland, Michelle Williams.

¿Quién movía los hilos?: Matthew Knowles, el señor padre de la Beyon.

Canción Top: “Say My Name”

Momento de vergüenza ajena: “Say My Name” es una jugada de hijoputismo maestra por parte de Mister Knowles. LeToya y LaTavia –miembros fundadores– se quejan del reparto desigual de derechos. A los pocos días descubren, a través del vídeo, haber sido reemplazadas.

La historia de Destiny’s Child no deja de ser la historia de un señor, Matthew Knowles, empecinado en que su prole se convierta en súper estrella. En su defensa hay que decir que le habían salido dos hijas guapas y talentosas. Beyoncé, la mayor, había demostrado su inclinación por el canto desde bien pequeña. Junto con sus amigas LaTavia, LeToya y Kelly Rowland (que vivía en casa de los Knowles), el conjunto cambió de nombre, dio tumbos y fracasó en un concurso musical infantil. Pero al final, Columbia les ofreció un contrato. Es 1997 y Beyoncé se balancea en un columpio con Wyclef Jean y sus colegas de fondo. “No, No, No” fue el primer single y el primer éxito de las tejanas. Su primer álbum puso en evidencia dos cosas: que el grupo prometía mucho y que Matthew Knowles como mánager beneficiaba a su hija y su amiga Kelly. Ahí vino la ruptura, las primeras sustituciones y, finalmente, la consolidación como trío y como fenómeno de masas con “Survivor”. El resto de la historia ya la conocéis porque seguro que la habéis cantado y bailado.

8. Sugababes (1998–Presente)

Miembros: Siobhán Donaghy, Mutya Bueno, Keisha Buchanan.

¿Quién movía los hilos?: Ron Tom.

Canción Top: “Overload”

Momento de vergüenza ajena: el grupo, ya por el cuarto line-up diferente, ha ido perdiendo calidad, clase e imagen conforme se ha ido desprendiendo de sus miembros fundadores.

Tras el éxito de All Saints (que no han entrado en este ranking, como muchas otras, por cuestiones de espacio), su mánager Ron Tom quería repetir éxito. Así fichó a estas tres jovencísimas inglesas que, además, daban muy bien en cámara por su carácter multiculti. “One Touched”, su primer disco en 2000, funcionó de maravilla tras el tirón de “Overload”, el primer single. Pero los problemas de convivencia no tardaron en llegar. ¿Demasiado jóvenes? ¿Demasiado carácter para estar a las órdenes de la voluntad mercantil? Quizás. La cosa es que Donaghy fue la primera en abandonar el barco. Le siguieron un par de éxitos más con “Round Round” y “Push The Button”, así como la dimisión de las otras chicas fundadoras. Curiosamente, las tres primeras Sugababes se encuentran trabajando en un proyecto común mientras sus impostoras han cambiado totalmente el concepto del grupo.

9. Pussycat Dolls (2001–Presente)

Miembros: Ashley Roberts, Carmit Bachar, Jessica Sutta, Kimberly Wyatt, Melody Thornton, Nicole Scherzinger.

¿Quién movía los hilos?: Robin Antin.

Canción Top: “Don’t Cha”.

Momento de vergüenza ajena: Su carácter de cuadrilla de baile itinerante de aires putanescos tampoco hace que tengamos mucha fe en ellas como aportación al pop contemporáneo.

Pussycat Dolls, en sus orígenes, no es un grupo musical. Es un cuerpo de baile dirigido por la coreógrafa Robin Antin, que empezó en 1995 con el rollo burlesque pero se pasó al urban más adelante. Pibones bailando sexy, eso fue lo que vio Interscope que, en 2003, llega a un acuerdo con Antin para convertir The Pussycat Dolls en conjunto musical. Antes de eso habían sido las secundarias bailarinas en multitud de vídeos de estrellas yankees, con Carmen Electra en sus filas. Pero, por muy bien que bailaran, necesitaban a alguien que cantara. En ese momento llega rebotada de la versión americana del programa Popstars Nicole Scherzinger. Su debut “PCD” tardó dos años en llegar, pero la fórmula de los pibones bailando y cantando cochino triunfó como la Coca-Cola. E, igual que pasara con otras girl-bands aquí mentadas, la franquicia musical de las PDC va por su tercer line-up mientras pierde fuelle. Siempre les quedará el pole dance en Las Vegas.

10. Girls Aloud (2002–2009)

Miembros: Cheryl Cole, Nicola Roberts, Nadine Coyle, Kimberley Walsh, Sarah Harding.

¿Quién movía los hilos?: El entramado del programa Popstars en su versión británica.

Canción Top: “The Promise” y lo bien que le ha venido a la banda tener a Cheryl Cole, la ‘princesa del pueblo’ británico después de que se airearan las infidelidades del futbolista Ashley Cole.

Momento de vergüenza ajena: Hicieron bullying mediático a Nicola Roberts, pero ésta calló bocas cuando se convirtió en una moderna con “Beat Of My Drum”.

Como ya vimos en la primera mitad de esta serie, los talent shows se han convertido en una gloriosa estantería de aspirantes a estrellas que los mánagers y discográficas pueden utilizar, previa comercialización de la fase de casting. Sin embargo, los grupos que salen de estos concursos no siempre consiguen el éxito que su precedente televisivo hacía esperar. No es el caso de Girls Aloud, formación femenina británica e irlandesa fruto de Popstars: The Rivals, un formato en el que se enfrentaban chicos y chicas por separado. De hecho, estas chicas ostentan récords Guiness como la banda surgida de un programa de televisión que más beneficios ha conseguido. Lo han conseguido con cinco discos y el liderazgo de la popular Cheryl Cole, habitual en los tabloides gracias a su tormentoso matrimonio con el futbolista Ashley Cole. Ella fue la que en 2009 dijo “me lo monto solita” y así Girls Aloud quedaron desarticuladas hasta nueva orden. Con el décimo aniversario del grupo, las chicas han decidido volver, ni que sea para sacarse unas libras.

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