Columnas

Game Over

Por David Broc

Game Over David Broc La actualidad deportiva, desde el sofá.1. Si te gustan el baloncesto y los videojuegos, sabrás dos cosas que han marcado la vida de muchos nosotros, incluida la tuya. La primera, una espina que llevamos clavada en nuestro corazón desde inicios de los 90: desde los tiempos de aquel “Bulls Vs. Blazers And The NBA Playoffs”, si la memoria no me falla, no ha habido ningún videojuego en el que el usuario pudiera jugar con Michael Jordan en el equipo de Chicago (cuando menos su versión para Megadrive, allá por el 93). Uno de los motivos por los que siempre iba bien elegir a los Bulls era el hecho de que si te atascabas en ataque, cogías la pelota con Mike, te buscabas un aclarado y asegurabas canasta en un porcentaje muy alto de intentos. Desde entonces, y por una cuestión de licencias, derechos prohibitivos y exclusividad de sus patrocinadores, y por el hecho de que no pertenecía a la Asociación de Jugadores precisamente con ese objetivo económico, la figura del mejor jugador de basket de todos los tiempos había desaparecido radicalmente de cualquier juego. Sencillamente, no figuraba.

Hasta hoy. Porque ésa es la segunda gran historia que todos los seguidores de este deporte y del vil arte de la cacharra ya deben conocer de primera mano: Jordan ha vuelto a las consolas gracias a “NBA 2K11”, nueva entrega de la franquicia más completa, sólida y rigurosa dedicada a la canasta que este servidor ha podido probar desde que tiene uso de razón e invierte tiempo perdido en esto de maltratar joysticks y mandos de todo tipo. Perdón por el lenguaje, pero desde que apareció el juego uno sólo puede reducir y neutralizar las erecciones a puñetazo limpio. Quiero conocer al genio, al súper hombre, al Dios que ha obrado el milagro. Quiero darle la mano, fundirme en un abrazo de cinco minutos, llorar en su hombro y darle las gracias un millón de veces sin darle tiempo ni para ir a mear. Porque el artífice de esta locura no sólo ha conseguido que podamos volver a jugar con Dios disfrazado de baloncestista, algo que ya nos parecía imposible y que no podríamos contar a los nietos, sino que además ha ideado toda una serie de retos y recursos para aprovechar y exprimir la imagen de Jordan hasta la saciedad.

Podremos revivir los partidos clave de su carrera. Ssí, como suena. Por ejemplo: podemos viajar a 1986, entrar en el Boston Garden y recrear los 63 puntos que esa noche le enchufó el jugador a la escuadra más poderosa de la NBA. O jugar con fiebre, como cuando el Dios del baloncesto deslumbró al mundo anotando 38 puntos contra Utah Jazz apenas tres horas después de levantarse de la cama con una gripe de caballo. Y así hasta diez noches memorables, historia viva de este deporte que ahora podemos revivir con una meticulosidad (comentaristas, plantillas, canchas, jugadas, movimientos tácticos, etc.) y rigurosidad que incluso da miedo. Nos esperan noches en vela, riñas conyugales interminables, insomnio como rutina, fines de semana de aislacionismo extremo, gritos, rabia, mosqueos monumentales, subidones de euforia y, por supuesto –porque de eso se trata en esta ocasión–, de chutes y más chutes de la droga favorita de los que ya superamos la treintena: la nostalgia. Porque más allá de innovaciones técnicas, gráficos sublimes, nuevas dosis de AI, opciones y más opciones, que también tienen su importancia y relevancia en el balance global del título, “NBA 2K11” es un festín de nostalgia y memory lane para todos los que aún no hemos superado el trauma de la retirada de nuestros jugadores favoritos.Aprovechando el lanzamiento de este monstruo, se me ha ocurrido meter el dedo en la llaga retro y recordar los cinco mejores videojuegos de baloncesto de todos los tiempos. Aviso para navegantes e integristas del consoleo: se trata de una lista subjetiva que se mueve más por sensaciones personales y vivencias con esos juegos que por argumentos críticos y analíticos, una selección hecha más con el corazón que con la cabeza. Así que si falta o sobra algún título, o si el orden del top os parece insultante, ahorraros las quejas. No hay intenciones académicas o canónicas, no se pretende sentar cátedra. Seguro que muchos compañeros de generación recuerdan estos juegos y reviven aquellas largas tardes de sábado y domingo dándole al joystick hasta reventarlo. Ah, sí, y como veréis no he incluido ninguna versión del “NBA Live”. No es un despiste, no: siempre aborrecí y detesté esa franquicia.

1.-Lakers Vs. Celtics And The NBA Playoffs (Megadrive) Ok, lo ves ahora y te entra la risa. Y luego te pones tristón a rabiar, mezcla de borrachera nostálgica y esa sensación de extrañeza al ver en qué clase de juego invertías las horas. Cualquier chaval de 17 años seguramente echará pestes de este clásico echando una partida en cualquier emulador de Internet y se mofará de todos esos puretas que todavía hoy lo reivindicamos. Ellos han crecido con las consolas de nueva generación y esto les parece prehistórico. Y lo es. Por eso sólo los que estuvimos ahí en su momento y descubrimos esta maravilla, a inicios de 1991, podemos valorarlo en su justa medida. En esa época esto era caviar, la revolución total, la llegada de una nueva forma de hacer juegos de baloncesto, la nueva era. Poder jugar con Jordan, Bird, Magic o Dumars con ese potencial gráfico arruinó numerosas tardes y noches de ocio cultureta.

2.-Tecmo Super NBA Basketball (SNES)

En un balance global, seguramente sea un título poco brillante, pero un servidor le tiene un cariño especial porque jugó con él hasta aburrirse. La clave de “Tecmo Super NBA Basketball” era la extrema rapidez del scroll, incluso exagerada y pasada de vueltas, hasta el punto de que corrías riesgo de marearte cuando jugabas muchas horas. También fue uno de los primeros títulos, si no el primero, que incluía las plantillas completas de todos los equipos de la competición, una característica por entonces poco explotada y que acabaría deviniendo reclamo fundamental en los años venideros.

3.-NBA Street Vol. 2 (Gamecube)

Sí, de acuerdo: “NBA Jam” llegó antes. Pero la versión original de la máquina recreativa era tan insultantemente buena que sus conversiones a Megadrive y SNES sembraron muecas de decepción entre los fans. Tuvimos que esperar un tiempo, pues, para la llegada de la saga “NBA Street” y para disfrutar del gran arcade baloncestístico que recuerdo, sobre todo la segunda entrega que pudimos disfrutar en PlayStation 2 y Gamecube. Diana y blanco fácil de los puristas por su manera fantasiosa, hiperbólica y pasada de vueltas de abordar este deporte, aquí teníamos la mejor alternativa posible al perfil hiperrealista y riguroso de los títulos que mandaban por entonces y la mejor introducción posible al street basketball, modalidad que luego incorporaron en sus menús referentes como “NBA Live”, por ejemplo.

4.-Kobe Bryant In NBA Courtside (N64)

El gran antecesor de la saga 2K, un título olvidado y minusvalorado por la historia y el recuerdo que preparó el terreno para los videojuegos de nueva generación tal y como los conocemos hoy en día. Podías jugar una regular season entera, el grado de realismo estaba conseguido como nunca, la caracterización de los jugadores apuntaba ya serias maneras y el apartado gráfico, aunque hoy se ve pobre y esquemático, en su momento marcó época. Y otro mérito añadido: “Kobe Bryant In NBA Courtside” fue, con diferencia, el mejor juego de basket que se fabricó para la competitiva Nintendo 64. Si alguien me pregunta, mi consola favorita de todos los tiempos: gracias a “GoldenEye 007”, “Legend Of Zelda: Ocarina Of Time”, “Mario Kart 64”, “International Superstar Soccer 64” y el propio “Kobe Bryant In NBA Courtside”, a finales de los 90 las timbas se prolongaban hasta la salida del sol sin un solo parpadeo o bostezo somnoliento.

5.-NBA 2K11 (PlayStation 3)

Y así hasta hoy. Si “NBA 2K11” es la mejor entrega de la saga lo tendrán que dictaminar los expertos y entendidos en la materia. Hay aspectos técnicos que se me escapan y en esa tesitura las comparativas ya necesitan de sibaritas de la materia. Personalmente he jugado con cada versión de esta franquicia y no me cabe ninguna duda de que estamos ante la actualización más sólida hasta la fecha. Pero además de eso, insisto, el factor Jordan le da a este título un valor especial, único y diferenciador que lo encumbra y lo corona como el título más adictivo y fascinante al que hemos jugado este 2010.

Menciones honorables:

“Double Dribble” (NES)Respeto máximo al pionero, al padre, a la semilla, al origen. Situémonos y lo entenderemos todo: 1987. Consola de 8 bits. No se le podía pedir más a esa máquina ni a un juego. Clásico en mayúsculas.

“NBA Showtime: NBA on NBC” (Dreamcast)

Fue uno de los títulos deportivos estrella para Dreamcast, una revisión de las maneras y el modus operandi de “NBA Jam”, pero con mejor propuesta gráfica y una visión aún más exagerada y extrema de ese basket alocado y casi enfarlopado que le caracterizaba.

“TV Sports Basketball” (Amiga 500)

Amiga nunca tuvo un gran juego de baloncesto en su catálogo, pero el que más recuerdo es “TV Sports Basketball”, versión para la canasta del magnífico “TV Sports Football”, quizás más conseguido y consistente.

2. Monográfico baloncestístico. Porque estos días el deporte de la canasta nos ha regalado tres noticias que merecen ser comentadas ampliamente en esta columna. La primera, la gira europea de Los Angeles Lakers. No es nueva la situación: desde hace ya un tiempo, cada vez que un equipo de la NBA visita el viejo continente se produce el mismo bucle. Una escuadra todavía en pre-pre-pretemporada pierde ante otra que se encuentra en plena competición, ya en forma y rodada, y los medios europeos empiezan a calibrar y fantasear sobre las posibilidades de un equipo de la Euroliga en el contexto de la mejor liga del mundo. Este año ha sucedido en Barcelona, con la victoria del Regal Barça sobre los angelinos en un partido tenso y competido. Ok, fue una victoria merecida y trabajada, meritoria. Pero de ahí a pensar que el Barcelona podría tener opciones de Playoff en la NBA –cosas así se han llegado a leer estos días en la prensa española y europea– hay un largo camino que no puede ser reducido a un análisis tan simplista como ése. La temporada pasada, sin ir más lejos, el equipo español llegó a la final de la Liga ACB totalmente fundido, desconcentrado y exhausto, entregando esa serie al Caja Laboral sin oponer resistencia.

Si hacemos cuentas rápidamente, comprobaremos que disputando todos los partidos oficiales posibles en una temporada europea (pues llegó a las finales de todas las competiciones posibles), el Regal Barça no habría disputado ni setenta partidos, llegando a final de temporada justo de fuerzas y pensando en unas largas vacaciones. Si la temporada regular de la NBA es de 82 partidos y los Playoff pueden alargarse hasta treinta partidos, no es difícil imaginar que hay una diferencia fundamental e importante de potencial físico entre una liga y la otra. Sencillamente, la planificación física está en otra dimensión. No se pueden medir por el mismo rasero. En las ligas europeas no se disputan más de dos partidos semanales, mientras que en la NBA se pueden llegar a jugar hasta cinco de forma casi consecutiva. Es difícil pensar que una plantilla con las características del Regal pudiera soportar un ritmo de exigencia tan estricto y severo, con tanto vaivén de desplazamientos y el añadido de normas y reglas NBA, cuando menos en sus dos primeras temporadas de supuesta convivencia en la liga. Y luego entrarían en el debate otros aspectos extradeportivos que todavía separan a los dos mundos, como los compromisos comerciales y publicitarios, la complicidad total y plena con los medios y las estructuras de sociedades y equipos. El problema es generar hipótesis de este tipo a partir de un simple partido amistoso en que el nivel físico y el grado de motivación de los dos equipos está a años luz y no puede servir nunca de baremo fiable y riguroso sobre las distancias reales entre los dos modelos de baloncesto.En cambio, no admite hipótesis ni teorías peregrinas de ningún tipo la segunda gran noticia del mes: la aparición en DVD del documental “Magic & Bird: A Courtship Of Rivals”. Es decir: se compra, se roba o se descarga, pero cualquier aficionado a la NBA necesita degustar esta película como se merece la ocasión, con una cena cerda de compañía y el móvil desconectado. Produce y realiza HBO, que como es habitual no se corta un pelo a la hora de darle trascendencia, seriedad, rigor y mucha solemnidad cinematográfica a sus documentales deportivos. Y éste no podía ser una excepción. Espectacular revisión de la rivalidad más importante del deporte norteamericano durante los 80, la producción revisa en paralelo las trayectorias de ambas figuras con los testimonios de ambos y de decenas de personalidades que convivieron con ese fenómeno mediático y deportivo, recupera imágenes de archivo de sus inicios y recrea, una vez más, los duelos fratricidas entre Lakers y Celtics. Nuevo atracón de nostalgia para echarse a llorar y maldecir, una vez más, el paso del tiempo y la devaluación progresiva de todo aquello que marcó nuestra infancia y adolescencia. Impressive.

Y la tercera noticia, con la que ya cerramos esta columna por este mes, es cualquier cosa menos impressive. La cadena ESPN ha publicado una nueva edición de su ESPN The Magazine “Body Issue”, que es una publicación anual ya clásica en la que una serie de atletas y deportistas de muy diversas procedencias y bagajes posan semidesnudos. Hasta aquí nada que no sepamos. La noticia ha saltado cuando hemos visto la foto de Amare Stoudemire, el flamante fichaje de New York Knicks para esta temporada. La foto ha caído como una bomba entre los amantes del baloncesto y, por supuesto, entre los crónicamente apesadumbrados fans de los Knicks. En la imagen vemos al jugador como Dios lo trajo al mundo tapándose sus partes nobles. El caso es que se las tapa con un dedo. No con las dos manos. No con un calcetín talla XL. Ni tan siquiera con una sola mano. No, no. Con un miserable dedo. Se aprecia, además, que sólo necesita un dedo, el mediano, porque es el único que está presionando el miembro. Dramático. El micropene de Bruce Willis en “El Color De La Noche” parece el rabo de Nacho Vidal al lado de esto. ¿Con qué cara se puede presentar ahora Stoudemire en el vestuario después de esta foto? Y lo que es peor: ¿este tipo ha de salvar a los Knicks de otra temporada desastrosa con ese conguito en su entrepierna? Se avecinan tiempos duros en la Gran Manzana.

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