Columnas

Game Over

Por David Broc

Game Over David Broc La actualidad deportiva, desde el sofá.1. A tenor del cálido recibimiento que tuvo la columna del mes pasado, dedicada íntegramente a revisar algunos de los documentales deportivos más importantes y recomendables de la historia, me permito el lujo de añadir un leve epílogo para completar un poco más esa selección. Básicamente, no quería pasar por alto la serie “Hard Knocks”, creada por la prestigiosa e infalible cadena y productora HBO. Se trata de una mirada interior, profunda y muy detallada sobre un equipo de la NFL (cada año se centra en una escuadra distinta), básicamente un seguimiento cercano, al cuerpo, de la pretemporada y de la preparación que rodea a un deporte de las características del fútbol americano. Como es habitual en HBO, el espectador puede esperar el máximo rigor, realismo, criterio y respeto en su manera de adentrarse en materia, en este caso deportiva. Sin artificios, pirotecnia o meadas fuera de tiesto. El tono documental impera hasta en los títulos de crédito. El contenido no da para entrar en un top 20, y además se trata de un approach muy técnico y meticuloso como para interesar a neófitos, pero tampoco me parecía justo dejarla de lado. Hasta el momento se han emitido seis temporadas, y como la cadena no ha puesto a la venta los DVDs, aquí disponéis de total carta blanca y bula moral para atacar vuestro sistema favorito de descarga para dar con ellas.

Un servidor ha echado un vistazo y no parece tarea demasiado compleja, sobre todo para dar caza a las últimas seasons. Y ya puestos en este peliagudo asunto del fútbol americano, especialidad con poca difusión en Europa salvo cuando algún cantante famoso actúa en el descanso de la Superbowl, añado otro título que quedó fuera en el listado del mes pasado (no había espacio suficiente, el drama de siempre) y que aúna dos universos que a este columnista le despiertan los mismos instintos fanáticos: fútbol americano y hip hop. “Straight Outta L.A.”, dirigido y conducido por Ice Cube, es una fascinante reflexión sobre el impacto que el gangsta rap de Los Ángeles, comandado, cómo no, por N.W.A., tuvo en el equipo de la ciudad por entonces, los Raiders, y cómo la estética del equipo, el logo del pirata y la combinación letal de negro, plateado y blanco, se convirtió en la bandera estética del grupo de rap y, por extensión, de la comunidad afroamericana. Desfilan rappers, jugadores, técnicos, periodistas e incluso el presidente del equipo, y todos ellos coinciden en el hecho de que en el máximo apogeo del gangsta rap la importancia del escudo y los colores tuvo más relevancia que el propio equipo y su legado en sí, hasta el punto que el campo de los Raiders acabó convertido en feudo de pandilleros y gente poco recomendable que protagonizaba peleas y actitudes de riesgo. El documental está producido por ESPN y tampoco será difícil dar con él por esos lugares cibernéticos de Dios. Suerte con la búsqueda.

2. Superado este impasse veraniego, nos hallamos en plena vorágine de competiciones deportivas. Ahora sí, las agendas se aprietan y es complicado encontrar huecos libres. Regresan los fines de semana extenuantes en los que necesitas tres televisores, actualizaciones de Twitter cada diez segundos y conexión permanente con alguna web de noticias fiable para estar al tanto de todo. Repasemos, pues, lo que se ha visto y vivido en las últimas semanas para ponernos al día. Empezamos por la competición más reciente, finalizada apenas hace unos días, el US Open de tenis. Alguien vaticinó –poca vista, eso sí– que Rafa Nadal se había convertido en ex tenista. Sucedió, claro, cuando el jugador español estaba en horas bajas, no se recuperaba de sus lesiones y parecía deprimido. Para qué negarlo: quien más quien menos le auguraba un futuro negro al mallorquín, a fin de cuentas el ventajismo periodístico aplicado al deporte es uno de los grandes pasatiempos mundiales. Quien no ejerza el ventajismo cada fin de semana que levante la mano. La victoria de Nadal ha tenido más bien poca historia: se ha paseado por Flushing Meadows y tan solo la pesadísima lluvia neoyorquina ha prolongado la agonía de unos rivales que tenían claro su destino viendo el estado de forma con el que ha llegado el español.Así pues, y como el análisis estrictamente deportivo de esta victoria no tiene secreto –venció el mejor sin grandes apuros–, haremos bien en concentrarnos, a la hora de resumir lo que ha sido este US Open, en el gran momento del torneo, la escena más memorable de estas dos semanas. No me refiero a la celebración de Nadal, a la foto con el trofeo, ni tan siquiera a los modelitos de Caroline Wozniacki: hablo de la pelea a grito pelado entre dos espectadores que animó una jornada sin mucha historia. Adjuntamos dos vídeos, dos de tantos que pululan por la red, que nos permiten seguir la escena en toda su dimensión. El primero nos muestra el sonoro bofetón que la espectadora le propina a su vecino de asiento, un incidente motivado, en su origen, por la persistencia e impertinencia de sus comentarios en voz alta durante el partido. Y con el segundo podemos seguirlo todo muy de cerca: se escucha a la perfección el audio de la conversación entre ambos. Podría visionar la escena horas y horas. Es droga dura.

3. Retrocedo un poco más en el tiempo: Estados Unidos se ha paseado por Turquía para hacerse con el Mundial de Baloncesto. Un buen correctivo para callar unas cuantas bocas y poner sobre la mesa varios temas candentes. Primero, de repente el periodismo deportivo europeo ha descubierto a Kevin Durant. Bueno, hace ya un par de años que este señor se exhibe en la NBA, así que no tendría por qué sorprender tanto la efectividad de su juego. Otra cosa es que, al margen de los especialistas en la liga norteamericana que habitan en España, Francia, Italia, Alemania, Serbia, Rusia o Inglaterra, la prensa deportiva del viejo continente solo se preocupe de seguir a los jugadores de sus respectivos países durante la regular season y se olviden de que en la NBA están pasando cosas relevantes más allá de su escasa amplitud de miras chovinista, sobre todo la forja de un relevo generacional que apunta muy alto, con Durant como indiscutible líder de esta nueva oleada de estrellas.Segundo: buena bajada de humos de los defensores del basket FIBA, que en los últimos años venían crecidos con el éxito a escala internacional de algunas selecciones del continente, básicamente la española, y con la cada vez más amplia presencia de jugadores en la NBA. Que bajen de su nube cuanto antes, porque en los próximos Juegos Olímpicos pueden llevarse un nuevo bofetón. Con un equipo que podríamos considerar de segunda categoría, Estados Unidos ha barrido en Turquía, sin despeinarse y transmitiendo la sensación de que su juego rendía a un nivel más bajo de las expectativas y las posibilidades. Algunos se escudarán en las ausencias entre las selecciones favoritas –Gasol, Ginobili, Kirilenko, etc–, pero si nos ponemos a pensar en las ausencias de los campeones –es decir, las primeras opciones que renuncian– casi mejor no seguir ahondando en la herida.

Y tres: el futuro del baloncesto FIBA ya no está en la selección española, vigente campeona del continente y ex campeona del mundo, sino en la serbia. Mientras España dilapida su historial reciente con una mezcla de desmotivación, desgana, prepotencia, chulería y preocupante Gasoldependencia –no solo deportiva, también mental e incluso personal–, además de una desastrosa dirección técnica del entrenador Sergio Scariolo, los balcánicos juegan a todo lo contrario: no dan un balón por perdido, pueden presumir de un entrenador brillante y fiable, transmiten juventud y empuje y, encima, tienen en sus filas a Milos Teodosic, el mejor base de Europa y un tipo con dos cojones como dos bolas de billar. Repetimos su triple fulminante para revivir el que indudablemente ha sido el mejor momento de todo el torneo, fiel resumen de lo que ha sido un mundobasket descafeinado al que apenas le hemos contado tres o cuatro partidos de altura. Suerte que ya queda menos para el arranque de la regular season de la NBA, porque si tuviéramos que fiarnos de lo que van a ofrecernos las ligas europeas lo mejor sería centrarse en algún torneo playero de palas.

4. También han arrancado las grandes ligas europeas de fútbol. Todavía es temprano para pronunciarse desde un prisma deportivo, así que vayamos a analizar y priorizar el caso que, de momento, más nos ocupa y preocupa, en el buen sentido del término, claro, que por algo somos adictos al gossip y el amarillismo. Nuestro amigo Wayne Rooney está de moda, y no precisamente por los goles o las jugadas que está haciendo en este arranque liguero. El delantero del ManU es noticia por un escándalo sexual de altos vuelos. No solo engañó a su mujer con una prostituta que se cotiza a 1.200 libras la noche –si me permiten la frivolidad, una tarifa muy elevada echando un vistazo a la protagonista, la verdad–, sino que lo hizo cuando su esposa estaba embarazada, el dato que sin duda alguna ha multiplicado el impacto del engaño. También se suma el hecho de que el futbolista es reincidente: es la segunda vez que se hace pública su afición al sexo de pago, aunque en esta ocasión la infidelidad no ha obtenido el perdón de su mujer.Cuentan los medios ingleses que Rooney tuvo siete sesiones o encuentros en cuatro meses, es decir, que el jugador se habría fundido casi ocho mil libras, unos nueve mil euros, con esta profesional de 21 años que, evidentemente, ha sacado el máximo partido de esta oportunidad. El calentón le saldrá caro: su esposa ya está moviendo los trámites de un divorcio que se presume millonario, ella tiene todas las de ganar para quedarse con la mansión del futbolista, valorada en unos cinco millones de libras, y es muy probable que algunos de los patrocinadores del deportista retiren sus cuentas e inversiones, con todas las pérdidas económicas que esto implicaría. Podría ser un nuevo caso Tiger Woods, aunque es cierto que a golfo pocos pueden competir con el golfista y su historial es otra liga, pero si nos centramos en las repercusiones, la cosa anda cerca. Y mientras, las aficiones rivales del Manchester United ya se frotan las manos y en todo el planeta se hace escarnio. Incluso en una cadena de televisión de Taiwán se han permitido el lujo de recrear el caso a su manera en un vídeo que no tiene desperdicio: feo, bizarro, perturbador, pesadillesco. Wayne, amigo, la has cagado. Hasta el fondo.

5. Y finalizo este mes con un personaje del que todavía no había podido hablar en esta sección y que, personalmente, me despierta una fascinación especial. Se trata del boxeador Floyd Mayweather Jr., no solo porque se trata de uno de los mejores púgiles que se han subido a un cuadrilátero en los últimos treinta años, y eso ya daría horas de conversación y estudio, aunque mis conocimientos sobre este deporte sean muy limitados, sino también –y ahí sí podemos adentrarnos con escafandra y todo lo que se tercie– por una personalidad polémica, agresiva y exhibicionista que regala horas y horas de entretenimiento a los medios deportivos. En apenas un mes este personaje ha sido noticia por tres motivos distintos, y todos ellos cargados de controversia. Primero: hace apenas una semana el deportista fue arrestado en Las Vegas acusado de violencia doméstica contra su pareja, Josie Harris. Supuestamente el púgil habría amenazado de muerte a su novia, así como al jugador de los Chicago Bulls CJ Watson, en teoría amante de su pareja, después de interceptar algunos mensajes de móvil subidos de tono entre ambos. Pero no solo eso, también se le acusa de haber golpeado a la novia en presencia del hijo de ambos, de 10 años.Segundo: poco antes de este incidente, Mayweather ya protagonizó un episodio delicado en un vídeo dirigido al boxeador filipino Many Pacquiao en el que hablaba a su oponente en términos políticamente incorrectos. En ese vídeo, que por supuesto adjuntamos a continuación, el norteamericano le llama “enano” y le lanza un mensaje muy claro si consigue batirle en el ring: le obligará a prepararle “sushi y arroz”. Y remata con otra amenaza: “te cocinaremos con perros y gatos”. Aunque este tipo de dialéctica forma parte indisociable del boxeo, rápidamente fue acusado de racista y presionado para pedir perdón y retractarse de los comentarios. Y tres, para mí la mejor de todas: Mayweather tiene un campus para explicar a los jóvenes sus experiencias en la vida y en el deporte con el objetivo de servir de guía o consejero para que estos no cometan errores o estén preparados para lo que puede depararles este mundo. Hasta aquí nada extraño, es moneda común entre las estrellas la organización de este tipo de clínics en los que en cierta manera también se busca limpiarse uno mismo la imagen pública y quedar bien ante las instituciones, medios y autoridades.

Claro que si te llamas Floyd Mayweather nada es lo que parece. Y es que si uno sigue de cerca el Twitter del boxeador, una auténtica mina para los rastreadores de cotilleos y noticias absurdas, se dará cuenta rápidamente del contraste entre su modus vivendi y el cinismo esperpéntico de sus movimientos públicos de cara a la galería. No hace falta decir que un servidor prefiere al Mayweather de Twitter, sobre todo porque nos regala algunas de las mejores fotos que uno puede encontrar en esta red social. He aquí unos ejemplos al vuelo. Una imagen de un maletín atiborrado de dólares y un reloj Frank Muller (ojo al pie de página, absolutamente enorme), otra de un recibo de una apuesta millonaria (¡encima triplicando las ganancias!) y una tercera en la que nuestro protagonista promete premios suculentos (hablamos de un anillo y relojes que no deben bajar de los diez mil dólares) cuando su cuenta de followers llegue al millón. Y mientras, en su campus intentando dar ejemplo de superación y honestidad a una panda de chavales que cuando se conecten a su Twitter se encontrarán con todo esto. Polémicas y actitudes violentas al margen, Floyd Mayweather se ha ganado a pulso formar parte del Hall Of Fame de deportistas de culto del momento.

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